El Sexto Mandamiento: Es Cuestión de Vida o Muerte (Parte 1)


En el artículo anterior vimos que el Señor en Su amor hacia nosotros nos pide que honremos a nuestros padres, quienes son los responsables de educarnos en los caminos de Dios. El principio de honrar en el Quinto Mandamiento cambia nuestra relación con las personas que nos rodean, nos ayuda a enfocarnos en los demás con una actitud de dar en lugar de recibir, y las personas se vuelven preciosas para nosotros, dándonos una perspectiva de lo valioso que son las vidas de cada persona que nos rodea.

Ahora veremos los principios sobre la vida que se esconden detrás del Sexto Mandamiento. Porque el cometer un homicidio es lo opuesto a amar a tu prójimo, que es el segundo de los más grandes Mandamientos que nos dio Jesús (Mateo 22:36-40). Sin embargo, vemos en las Escrituras, que el Sexto Mandamiento es transgredido desde Génesis hasta Apocalipsis, y a lo largo de toda la historia de la humanidad, yendo en oposición directa a nuestro Creador, porque Él es un Dios de vida.

El Sexto Mandamiento nos dice:

“No cometerás homicidio.” — Éxodo 20:13 (RVA-2015)

Este Mandamiento es normalmente traducido como: “No matarás” en muchas traducciones de la Biblia, pero el verbo רָצַח – ratsáj es más específico y significa cometer homicidio, asesinar, matar premeditadamente. Así que matar es un poco diferente que asesinar, y esta diferencia causa conflictos para entender este Mandamiento correctamente. ¿Qué es asesinar o cometer homicidio? De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, es el delito de matar a una persona con alevosía (circunstancia de haberse asegurado quien comete un delito contra las personas de que no corre ningún riesgo que pudiera provenir de una reacción defensiva por parte de la persona atacada), ensañamiento (consiste en aumentar inhumanamente y de forma deliberada el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la comisión del delito) o por una recompensa. Por lo que si una persona mata a otra persona por accidente, eso generalmente no se describe como asesinato, sino como un “homicidio involuntario”, en inglés se utiliza el término manslaughter, donde no hay premeditación ni odio, por lo que es una categoría diferente, incluso el SEÑOR le pide a Israel que designen 6 ciudades de refugio en la Tierra Prometida, para proteger a toda persona que haya cometido un homicidio involuntario, previniendo la venganza de los familiares del difunto, en Números 35:9-15. Cuando Jesús hace referencia al Sexto Mandamiento utiliza el verbo φονεύω – fonúo que significa asesinar o cometer homicidio, que es más específico que decir: “No matarás”.

“Le dijo: —¿Cuáles? Jesús respondió: —No cometerás homicidio, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio.” — Mateo 19:18 (RVA-2015)

Por lo que el Sexto Mandamiento no se refiere a la idea budista ni hinduista de que es pecado matar a una cucaracha o a un mosquito. El Mandamiento de Dios está hablando de algo mucho más serio, el cometer el homicidio de una persona. Por lo que si un policía se ve en la necesidad de quitarle la vida a un criminal para salvar a un inocente; o un soldado, defendiendo a su patria de una invasión le quita la vida a un enemigo, ¿A eso le llamamos asesinato? No. Por eso es muy importante comprender la definición del Sexto Mandamiento, que se transgrede cuando se le quita la vida a un inocente de forma premeditada.

Lo más grave que podría perder una persona es su vida. Porque donde hay vida hay esperanza (Eclesiastés 9:4), porque cuando se le quita la vida a una persona, se le podría estar robando la última oportunidad para tener una vida eterna. ¿Qué pasa si a alguien se le quita la vida antes de que tenga la oportunidad de aceptar a Jesucristo en su vida? Se le estaría robando la eternidad. Y por la mayor ofensa existe la mayor pena. ¿Cuál es la penalidad de transgredir el Sexto Mandamiento? Es la muerte, la pena capital.

El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.” — Génesis 9:6 (NBLA)

“El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.” — Éxodo 21:12 (NBLA)

Pero Dios incluyó una cláusula de seguridad antes de proceder con la pena capital, se requiere el testimonio de 2 o más testigos del crimen para poder enjuiciar con pena de muerte al criminal.

Si alguien mata a una persona, al asesino se le dará muerte ante la evidencia de testigos, pero a ninguna persona se le dará muerte por el testimonio de un solo testigo.” — Números 35:30 (NBLA)

Como podrá apreciar el cometer un homicidio ha sido penado desde el inicio con el destierro de Caín, y después Dios nos revela la penalidad para este pecado en los tiempos de Noé. Por lo que la doctrina del Dispensacionalismo, no va de acuerdo a las Escrituras, porque vemos que el Sexto Mandamiento es penado desde antes de que fuera entregado a Moisés en el Monte Sinaí, por lo que se estaría aplicando desde un periodo diferente a la que estipula el Dispensacionalismo. El SEÑOR no cambia de dispensación en dispensación (Malaquías 3:6), solo nos va revelando más información a través del tiempo como se muestra en las Escrituras. Por ejemplo, para el tiempo de Moisés, nos dice que el castigo por quitarle la vida a un ser humano es diferente que al de un animal.

Si un hombre le quita la vida a algún ser humano, ciertamente ha de morir. Y el que quite la vida a un animal lo restituirá, vida por vida.” — Levítico 24:17-18 (NBLA)

Después, nuestro Señor Jesucristo nos expande aun más el entendimiento del Sexto Mandamiento, al decirnos que solo basta con que internamente desarrollemos enojo u odio en nuestro corazón, en contra de alguna persona, para estar transgrediendo este Mandamiento. Y somos culpables de ser unos asesinos en nuestros corazones, aunque no hayamos cometido ningún acto físico en contra de la persona contra la que estemos enojados, transgredimos este mandamiento con solo permitir ese mal pensamiento.

“Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.” — 2 Corintios 10:5 (NVI)

“Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.” — Isaías 55:7 (NBLA)

“También decía [Jesús]: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez.” — Marcos 7:20-22 (NBLA)

Así es que podemos llegar a transgredir este Mandamiento solo con nuestra actitud. Si alguna vez ha odiado a alguien, ha cometido asesinato en su corazón. De ser así, arrepiéntase por transgredir el Sexto Mandamiento, y pídale perdón a Dios. La transición del enojo de Caín, quien permitió en su mente que fuera subiendo de intensidad, lo llevó hasta el punto de cometer el primer asesinato, y nos sirve como demostración de este pecado.

“Ustedes han oído que fue dicho a los antiguos: No cometerás homicidio; y cualquiera que comete homicidio será culpable en el juicio. Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano será culpable en el juicio.” — Mateo 5:21-22a (RVA-2015)

Si alguien dice: “Yo amo a Dios” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.” — 1 Juan 4:20 (RVA-2015)

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Soy el Señor.” — Levítico 19:18 (NBLA)

La instrucción de Jesucristo es clara: Amar al prójimo (Levítico 19:18; Marcos 12:28-31; Lucas 10:25-28), y Dios nos da el remedio contra cualquier resentimiento: perdonar (Mateo 6:12-15; Marcos 11:25; Lucas 17:3-4), ¿cuántas veces? Setenta veces siete, o sea siempre (Mateo 18:21-22), y además tenemos la indicación de amar a nuestros enemigos (Mateo 5:43-48; Lucas 6:27-38).

[Jesús dice] “Ustedes han oído que fue dicho: “Amarás a tu prójimo, y odiarás a tu enemigo.” Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen, para que sean ustedes hijos de su Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿Acaso no hacen lo mismo los cobradores de impuestos? Y si ustedes saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de más? ¿Acaso no hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean ustedes perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.— Mateo 5:43-48 (RVC)

El Primer Asesinato

Jesús nos dice que Satanás ha sido un asesino desde el principio:

[Dice Jesús] “Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Él fue un asesino desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” — Juan 8:44 (NBLA)

Satanás engañó a Adán y a Eva para que cometieran el pecado original, cuyo castigo era la pena capital, haciéndolo el primer asesino (Juan 8:44), como lo describimos en nuestro artículo de Génesis 3:4-5 — El Discurso de la Serpiente. Con la desobediencia de nuestros primeros padres al creerse las mentiras de Satanás, la muerte entró a este mundo (Romanos 5:12-14). Cuando una persona comete un asesinato, está trabajando para el equipo de Satanás, posiblemente sin saberlo y sin darse cuenta. La muerte es un enemigo, quien se encuentra bajo el dominio de Satanás (Hebreos 2:14). La muerte será arrojada al Lago de Fuego (Apocalipsis 20:14-15), y será el último enemigo en ser destruido (1 Corintios 15:26). Es lamentable ver que en nuestra cultura se ha infiltrado un horroroso culto a la muerte, y algunas personas influenciadas por los medios, incluso portan playeras o accesorios con símbolos de muerte, no se dan cuenta de lo que implican sus acciones. Para mayor información puede ver nuestro estudio Símbolos Peligrosos que se han Infiltrado entre Cristianos (Parte 3).

Para su deterioro, vemos que el fruto del pecado ha llevado a la humanidad rápidamente a transgredir el Sexto Mandamiento, con el trágico evento en Génesis 4, cuando Caín asesinó a su hermano Abel, siendo éste el primer asesinato de un humano a otro, registrado en la Biblia. ¿Alguna vez ha considerado que los ángeles miraban este evento con horror? No solo por la maldad al cometer un homicidio, sino porque hasta ese momento ninguna vida humana en el universo se había detenido. Cada vida que Dios hizo continuaba. No se había registrado ninguna muerte. Y si los ángeles presenciaron el derramamiento de sangre, cómo el corazón de Abel dejó de latir y murió; y su cuerpo comenzó a deteriorarse y descomponerse, esta fue la primera vez, incluso los ángeles en su asombro se debieron haber preguntado. ¿qué es eso que se llama muerte?

“Y el Señor le dijo: «¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra.” — Génesis 4:10 (NBLA)

Y luego cómo debió haber sido recibida la noticia de que su REY de los cielos, nuestro Señor Jesucristo, algún día tendría que experimentar la muerte para salvar a la humanidad. La muerte es un enemigo. Dios quiere que escojamos la vida:

“Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan” — Deuteronomio 30:19 (RVC)

Dios quiere que salvemos la vida, que la preservemos. Jesús vino a salvar la vida, a sanar la vida, a que la tengamos de forma más abundante, Él es la Vida.

“Jesús le dijo: «Yo Soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.” — Juan 14:6 (NBLA)

[Jesús dice] “El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” — Juan 10:10 (NBLA)

Y Cristo es nuestro ejemplo como cristianos, tenemos que buscar y fomentar la vida. ¿Ha considerado que si, como en el caso de Abel, la sangre de todos los creyentes vueltos a nacer que han muerto inocentemente todavía clama a Dios por venganza, ¿cómo debe sonar eso en el Cielo? Lo que nos enseña el Sexto Mandamiento de Dios es que la vida es sagrada. Y no solo la de los humanos, sino también de los animales (Proverbios 12:10), las Escrituras nos muestran que debemos tener compasión hacia los animales (Deuteronomio 22:1-4, 25:4), incluso pequeños como los que encontramos en un nido de pájaros (Deuteronomio 22:6-7). He visto documentales en donde hablan acerca de asesinos seriales, y en muchos casos estas personas cuando eran niños mostraban crueldad hacia los animales, por ejemplo mataban pájaros o gatos, y así empezaron su carrera criminal, quizás nadie les puso un freno en su momento. Recuerdo hace algunos años cuando recién había llegado a Canadá, leí una noticia de primera plana en un periódico local acerca de un hombre que iba a ser llevado a la corte por crueldad animal hacia un mapache por haberle sacado la basura y ensuciado su propiedad, pero me llamó la atención que hubiera leyes canadienses que protegieran a los animales de esa forma.

Regresando al tema del asesinato, ¿acaso un asesino puede ser perdonado? Las Escrituras nos muestran que tanto Moisés como David fueron perdonados, a pesar de haber cometido asesinatos. Todos somos pecadores. Demos gracias a Dios por Su inmensa misericordia, por Su amor inagotable, porque envió a Su amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, porque Él murió por nuestros pecados para que pudiéramos tener vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” — Juan 3:16 (NBLA)

En nuestro siguiente estudio veremos temas difíciles como el suicidio, el aborto y las fertilizaciones “in vitro” que van en contra del Sexto Mandamiento.

¡Que Dios los bendiga!


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