Génesis 6:13-14 – Dios ordena la construcción del Arca (Parte 1)

En el artículo anterior vimos cómo la humanidad, pese a toda la ayuda que Dios les mandó para que se arrepintiera y regresara a Sus caminos, prefirió seguir pecando y corrompiendo toda la Creación, al punto que no existía otra alternativa que destruir toda carne en la que hay aliento de vida en la tierra. Ahora veremos el juicio que emitió nuestro Creador para solucionar el problema que la raza humana provocó, y Su salvación con la construcción del Arca que contendrá a los sobrevivientes que poblarán la tierra nuevamente.

Ver. 13 — Y dijo Dios a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de Mí; porque la tierra está llena de violencia delante de ellos; y he aquí que Yo los destruyo a ellos con la tierra. (JBS)

“Y dijo Dios a Noé”

Esta es la primera de las cuatro conversaciones que Dios tuvo con Noé (Génesis 6:13-21; 7:1-4; 8:15-17; 9:1-17). Esta es una prueba de que Noé encontró gracia ante los ojos del Todopoderoso, ya que le habló, y le dijo lo que había observado, lo que estaba decidido a hacer, y le dio instrucciones para hacer un Arca para su seguridad y la de su familia porque iba a destruir el mundo (Salmos 25:14; Amós 3:7). Lo interesante es que no se tiene ningún registro de que Noé hablara con Dios, él solo escuchaba y ejecutaba lo que el SEÑOR le ordenaba. La primera vez que Noé habla en la Biblia es hasta el final del capítulo 9 cuando maldice a Canaán y bendice a Sem y a Jafet (Génesis 9:24-27).

“Los secretos del Señor son para los que le temen, y Él les dará a conocer Su pacto.” — Salmos 25:14 (NBLA)

“Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar Su secreto a Sus siervos los profetas.” — Amós 3:7 (NBLA)

“El fin de toda carne ha venido delante de Mí”

Como vimos en Génesis 6:7 – El Hombre será Borrado de la Faz de la Tierra y en Génesis 6:11-12: Todo en la Tierra se Corrompió, el castigo divino fue poner fin a la corrupción de toda la carne, tanto de la humanidad, como la de los animales terrestres, porque habían excedido el límite de la paciencia de Dios y no había otra solución al problema. Por lo que el Diluvio no arrasó con mujeres y niños inocentes, ni fue algo caprichoso que ocurrió de repente, sin ningún aviso por parte del SEÑOR (Salmos 14:1-3, 51:5; Romanos 3:23; Génesis 6:5). Los juicios de Dios son siempre justos.

“Entonces el SEÑOR me dijo: —¡Ha llegado el final de Mi pueblo Israel! ¡No lo soportaré más!” — Amós 8:2b (RVA-2015)

“Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios.” — Lucas 18:19 (NBLA)

“La verdad es la esencia de Tu Palabra, y Tus juicios son siempre justos.” — Salmos 119:160 (RVC)

“Porque la tierra está llena de violencia delante de ellos”

Como vimos en nuestros estudios de Génesis 6:2 – Los Hijos de Dios — ¿Hombres o Ángeles? (Parte 3) y en Génesis 6:4 — ¿Existen los Gigantes? ¿Quiénes son los Nefilím?, creemos que hubo muchos más factores que solo la pecaminosidad del hombre, que hicieron que el Creador tuviera que tomar medidas tan drásticas y enviar el Diluvio, el cual no solo fue mucha agua, sino que involucró catastróficas erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis, huracanes, eras glaciales, movimientos masivos de la corteza terrestre que cambiaron la geografía de Su Creación, además alteró tanto el clima del planeta, al punto que todavía hoy podemos experimentar las consecuencias de este evento, al tratar de llegar al equilibrio, sin embargo, esto ahora se nos muestra como parte de la propaganda y mentiras del llamado “Cambio Climático”. Dios hizo un mundo perfecto (Génesis 1:31), pero cuando el hombre introdujo el pecado, hizo que toda la Creación se llenara de muerte y sufrimiento, que son el castigo por el pecado (Romanos 8:19-22). Y el amor del hombre a su estilo de vida de pecado, fue mayor que su amor al SEÑOR.

“Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque santo es el templo de Dios, el cual son ustedes.” — 1 Corintios 3:17 (RVA-2015)

El SEÑOR utilizó el Diluvio para separar y purificar a las personas que creyeron en Él, de los incrédulos. A través de la Biblia vemos que este ciclo se repite una y otra vez: Separación, purificación, juicio y redención. Porque la gente que se rebela en contra de Dios, Su Conocimiento, Entendimiento, y Su Palabra, están condenados a repetir los mismos errores, pecados, maldad y violencia una y otra vez, viviendo en una realidad más oscura cada vez y alejándose cada vez más de los caminos del SEÑOR. Por esta razón el Creador tomó la dolorosa decisión de enviar Su juicio en contra de toda la tierra, pero le dio la redención a Noé y a su familia.

“Entonces el Señor dijo: «Mi Espíritu no luchará para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días 120 años»… El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal… Entonces Yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré Mi pacto contigo. Entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.” — Génesis 6: 3, 5, 17-18 (NBLA)

“Y he aquí que Yo los destruyo a ellos con la tierra”

Las Escrituras hacen un juego de palabras con שָׁחַת – shaját que significa destruir o corromper, ya que en Genesis 6:11, nos dice que la “tierra se había corrompido [shaját]”; después en Genesis 6:12, agrega que “toda carne había corrompido [shaját]”, y ahora en el versículo 13 nos dice que, como castigo a esta corrupción [shaját], el Todopoderoso va a poner fin al problema de la tierra y la carne, “destruyéndola”, para lo que utiliza la misma palabra [shaját]: “Yo los destruyo [shaját] a ellos con la tierra”. Pero antes de que esta destrucción ocurra, pone en marcha el plan para salvar a la humanidad y a los animales por medio de Noé y su familia. Pedro nos dice que esta decisión del SEÑOR no fue arbitraria ni repentina, al contrario, nuestro Creador fue paciente en espera de que la humanidad se arrepintiera de sus pecados (2 Pedro 3:9), envió a Su Espíritu para que predicara a los espíritus de los hombres encarcelados en prisiones espirituales, para que se arrepintieran de sus pecados y violencia, pero ni con todas las advertencias dejaron de desobedecer las leyes del SEÑOR. Ahora el Creador está diciéndonos que la destrucción de toda la carne se aproxima (2 Pedro 3:6-7), y para quienes no se arrepintieron, sus almas seguirán en prisiones espirituales, en espera del juicio final, cuando acabe esta era (Apocalipsis 20:11-15). Para mayor información acerca de las prisiones espirituales, puede ver nuestro artículo Descifrando Palabras Clave: Leche y Miel.

“En el Espíritu también fue y predicó a los espíritus encarcelados, quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.” — 1 Pedro 3:19-20 (NBLA)

El mismo Pedro también profetizó que la maldad volverá a ser tan grande como lo fue en los días de Noé, y el SEÑOR tendrá que intervenir nuevamente para evitar la destrucción de toda la carne con las tecnologías de destrucción que tenemos en la actualidad. No es difícil de pensar que el regreso de Jesús está cerca, y después vendrá otra depuración de la tierra, pero ahora será con fuego en lugar de agua.

“Por esto el mundo de entonces fue destruido, inundado en agua. Pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego; guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.” — 2 Pedro 3:6-7 (RVA-2015)

[Jesús dice] “Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.” — Mateo 24:37-39 (NBLA)

Ver. 14 — Hazte un arca de madera de ciprés. Harás el arca con compartimientos, y la cubrirás con brea por dentro y por fuera.

Aquí encontramos que el SEÑOR le encomienda a Noé una obra muy importante, trascendental y estupenda que nunca antes se le ha asignado a ningún otro hombre. La tarea de preservar del juicio de Dios representantes de toda la Creación. Para ello, Dios le da las instrucciones a Noé de cómo hacer el Arca (Génesis 6:14-16) y qué hacer después de que la construya (Génesis 6:19-21). Y aunque hay ataques que dicen que el conocimiento de Noé para la construcción naval era mínimo o inexistente, sabemos que Dios siempre nos da todo lo que necesitamos para llevar a cabo lo que Él nos pide, nuestra misión aquí en la tierra. Sabemos que Noé ya tenía entre 500 y 600 años de vida, sabiduría y experiencia, y además tuvo décadas para hacerse un experto en la construcción de embarcaciones porque el Diluvio empezó hasta cuando él tenía 600 años. Además, estamos hablando de la salvación de todos los seres terrestres, por lo que no es de extrañarnos que Dios dotó a Noé con Sus Espíritus de Sabiduría, Conocimiento y Entendimiento, para que pudiera construir el Arca para soportar un evento que la humanidad nunca antes había experimentado. De forma similar que hizo con Bezaleel y de Aholiab en Éxodo 31:1-11, quienes fueron dotados divinamente para la construcción del Tabernáculo.

“Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del Espíritu de Dios, con sabiduría, entendimiento, conocimiento y toda habilidad de artesano.” — Éxodo 31:2-3 (RVA-2015)

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.” — Salmos 32:8 (RVA)

El autor del libro de Hebreos nos dice que el Espíritu de Temor al SEÑOR lo motivó para llevar a cabo el colosal proyecto de la construcción del Arca, aun y cuando estaba rodeado de maldad, violencia, y hasta de Nefilím.

“Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” — Hebreos 11:7 (NBLA)

Noé de esta forma en su obediencia, apunta hacia la salvación que luego nos traería Cristo, un descendiente de Noé. Porque Dios le encomendó a Jesús, Su Hijo, la tarea de salvar al mundo entero de sus pecados (Juan 19:30). El apóstol Juan testifica que Jesús completó Su obra cuando estaba en la cruz, y Pedro nos dice que Jesucristo se llevó nuestros pecados en ese momento con Su sacrificio.

“Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.” — Juan 17:4 (NBLA)

Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados.” — 1 Pedro 2:24 (NBLA)

“Hazte un arca de madera de ciprés”

La palabra hebrea que utiliza Moisés para describir el Arca es: תֵּבָה – tebá, y solo se utiliza para describir dos objetos: el arca que Noé construyó en el pasaje del Diluvio, y para referirse a la canasta de juncos que su madre utilizó para salvarlo cuando Moisés era un bebé en Éxodo 2:3, 5. Por lo que si tebá, para Moisés puede ser una gran embarcación de madera o una pequeña canasta de juncos, y que ambas estaban cubiertas de brea para que flotaran en el agua, además de que su objetivo era el de preservar la vida, podría ser que esté término atípico que utilizó más que referirse a la forma del Arca como una canasta redondeada egipcia, sea más bien que nos quisiera informar que tebá significa “bote salvavidas”. Entonces esto explicaría que tanto Noé como Moisés se salvaron de ahogarse al ser colocados en un arca, que era más una embarcación o bote salvavidas, en lugar de tratarse de una caja o ataúd como encontramos en algunos comentarios. Por lo que el Arca tipifica a Cristo, porque salva a Noé, quien estaba encargado de salvar a la raza humana y a los animales; y a Moisés, quien salva a los Israelitas de la esclavitud en la que vivían en Egipto. Las Escrituras nos hablan de otra Arca que sí tiene forma de una caja, y probablemente de ahí viene la confusión de la forma del Arca de Noé, pero si vemos la palabra hebrea que utiliza Moisés para el Arca de la Alianza es diferente, es אָרוֹן – arón. Por lo que el Arca de Noé se trataba de una embarcación alargada diseñada especialmente para flotar establemente y soportar las condiciones extremas durante el Diluvio más que para navegar, como veremos en nuestro siguiente estudio, pero no creemos que haya tenido la forma de una caja rectangular, sino más bien la forma de un barco como los que conocemos en la actualidad, porque no tenemos ningún detalle de su forma. Por otro lado, la Biblia no le llama un “barco”, porque el Arca no fue hecha para navegar largas distancias, sino como una embarcación, un bote salvavidas, que protegería a los seres que poblarían la tierra nuevamente.

“Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos [tebá] y la cubrió con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del Nilo.” — Éxodo 2:3 (NBLA)

Referente al tipo de madera que se utilizó para la construcción del Arca, no se sabe con exactitud, porque es descrita con la palabra גֹּפֶר – gofér que solo se utiliza en este versículo y no se vuelve a repetir en el resto de las Escrituras. Por lo que originalmente se pensó que se refería a la madera de árboles coníferos, como los cedros (אֶרֶז – érez) o los cipreses (תִּרְזָה – tirzá), que aunque en hebreo érez o tirzá no suenan como gofér son maderas notables por su gran durabilidad, su alto contenido en resinas, no son propensas a pudrirse ni a ser dañadas por gusanos, además de que antiguamente estas maderas eran muy apreciadas para la construcción de embarcaciones. O quizás fue un tipo de madera que existió con el propósito de ser utilizado para la construcción del Arca y después del Diluvio fue extinta. Otra posibilidad es que gofér se estuviera refiriendo al lugar en donde Noé podría conseguir la madera para construir el Arca. También se piensa que se pudiera referir a la forma que tenía la madera, porque en la traducción al griego, la Septuaginta, traduce gofér como ἐκ ξύλων τετραγώνων – ek xýlon tetragónon, que significa “de vigas cuadradas”. Pero la más reciente interpretación de gofér es que nos describe un tratamiento que se le daba a la madera para hacerla más estable mediante un proceso de laminación, tal vez utilizando un patrón de panal de abejas que reforzara la madera para soportar no solo el gran tamaño del arca y su peso, sino también las fuerzas destructivas durante la catástrofe del Diluvio: la presión del agua, y la humedad a la que esta madera sería sometida durante un año. Si la madera de “gofér” se usara hoy en día, sin duda podría soportar grandes cantidades de peso y sería casi indestructible contra el clima, y especialmente a los daños por agua. Podría usarse para la construcción de barcos, por supuesto, debido a su extrema durabilidad y versatilidad. Solo Dios podría darle esta sabiduría a Noé para poder construir el Arca de acuerdo a Sus especificaciones.

“Harás el Arca con compartimientos”

También encontramos que el Arca estaba dividida en compartimientos para los integrantes de la familia de Noé (camarotes), los animales, el alimento, y seguramente para áreas de trabajo, como la preparación de alimentos. Además, estas estructuras internas ayudaban a reforzar y dar estabilidad a toda el Arca y ayudaban para que no se fuera a voltear. Como veremos en nuestros siguientes estudios, estos compartimientos en el Arca tendrán espacio de sobra para la familia de Noé, todos los animales y la comida. De la misma forma el Reino de Dios tiene suficiente espacio para todos los creyentes.

En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes.” — Juan 14:2 (NBLA)

“La cubrirás con brea por dentro y por fuera”

Otra capa de protección adicional para el Arca fue que Noé cubrió toda la estructura con brea para sellar la madera y sus uniones, por fuera para que el agua no entrara al Arca, y por dentro, para que la madera estuviera protegida durante la construcción del Arca, ya que estimamos que pudo tomarles décadas para completar esta gigante estructura, y así la madera expuesta no se vería afectada por las condiciones climatológicas durante este proyecto, además de que brindaría una secunda capa de seguridad para que no entrara agua al Arca. Esta brea también los ayudó, evitando fugas y un potencial hundimiento.

“Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos.” — Romanos 4:7 (NBLA)

Los incrédulos atacan a la Biblia porque argumentan que la brea es un derivado del petróleo, sin embargo, desde nuestro punto de vista, el petróleo se formó a causa del Diluvio y no por procesos de “millones de años”, ya que esa es otra mentira (similar a la de la evolución), por ejemplo, en laboratorios en Estados Unidos y en Australia los científicos han conseguido producir petróleo en tan solo cuatro años. Por lo que si nos preguntan ¿De dónde sacó Noé la brea? Podemos responder, explicándoles que cierta cantidad de petróleo se pudo formar bajo ciertas condiciones, donde material orgánico quedó atrapado, y en cuestión de unos años se descompusiera en hidrocarburos en el mundo antediluviano, por lo que Noé pudo obtener la brea de estos depósitos. Otra posibilidad es que, la brea que probablemente se utilizó para el Arca, haya sido obtenida procesando la resina de árboles, para obtener alquitrán o colofonia, porque éste es el tipo de brea que se utilizaba en las embarcaciones de la antigüedad, y deducimos que esta técnica se aprendió de Noé y sus hijos.

“Rescátame y líbrame de la mano de extranjeros, cuya boca habla falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.” — Salmos 144:11 (NBLA)

La palabra brea también tiene un significado espiritual muy especial que va más allá de hacer al Arca a prueba de agua, porque Moisés no utilizó la palabra hebra común para brea que es zéfet, sino que utiliza  כָּפַר – cafár, que además de significar “cubrir con brea”, simboliza algo más profundo, porque ésta es la misma palabra para hacer “expiación del pecado”, perdonar el pecado, es decir, encubrir o cubrir los pecados de la vista de Dios, y reconciliarse (Éxodo 32:30; Levítico 6:7; Salmos 79:9; Romanos 4:7). También representa la “expiación al ofrecer un sustituto” que otorga la eliminación del pecado o contaminación del creyente (Números 28:22). Cuando se sacrificaba a un animal inocente, su vida representada por su sangre era el substituto que cubría los pecados de la persona para que no estuvieran a la vista de Dios, y el adorador se pudiera acercar al SEÑOR temporalmente (Éxodo 29:36; Levítico 1:4; Hebreos 9:7). Esta es la misma raíz de kipúr, o expiación, y es lo que se celebra en el festival del SEÑOR de Yom Kipúr, el Día del Perdón, el único día en el que sumo sacerdote podía entrar y estar ante el propiciatorio, o el lugar de la expiación, para ofrecer la sangre del sacrificio para toda la nación de Israel (Hebreos 9:7). Otra palabra con la misma raíz es kaporét, que es el propiciatorio, o el lugar de la expiación, que es la cubierta de oro del Arca de la Alianza (o Arca del Testimonio), donde Dios promete que se va a reunir con la humanidad (Números 7:89). Todos estos significados apuntan a Jesucristo, porque Él no solo cubre nuestros pecados, sino Su sangre elimina nuestros pecados y nos permite acercarnos nuevamente a Dios (Daniel 9:24). Kaporét en griego es ἱλαστήριον – hilastérion, y el apóstol Pablo hace la conexión de que el “lugar de la expiación” es Cristo en Romanos 3:25 (Hebreos 9:5).

“A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente.” — Romanos 3:25 (NBLA)

“Y al entrar Moisés en la tienda de reunión para hablar con el Señor, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines. Así Él le habló.” — Números 7:89 (NBLA)

La brea de la expiación nos da una bella imagen de la salvación que el SEÑOR le proporcionó a Noé, para simbolizar el plan de salvación de Dios al enviar a Su Hijo a morir por nuestros pecados para salvar a los que están perdidos, en este caso a Noé que recibió la gracia y justicia de Dios, y su familia, que son redimidos al abordar el Arca (Mateo 18:11). El Arca tenía una sola puerta por la que todos los sobrevivientes abordaron, y Jesús fue quien se encargó de sellar la puerta (Génesis 7:16), esta puerta simboliza a Cristo, porque Él es la puerta (Juan 10:9). La brea que cubrió al Arca hace referencia a una historia bien adaptada de juicio y de salvación en la que Jesucristo protege a Su Creación, y Él personalmente se encarga de que nada malo les pase a Sus pasajeros, cuando el juicio con el agua del Diluvio purifica toda la tierra. En este pasaje el agua simboliza “juicio” e incluso muerte. Por lo que podemos decir que en el bautismo, entramos al agua, que simboliza que nuestra antigua vida de pecado ha sido juzgada, estamos muriendo a nuestra vieja naturaleza y salimos del agua que simboliza que hemos resucitado en Jesucristo para caminar como nuevas creaturas. El agua no es lo que nos salva, ya que no fue el agua lo que salvó a Noé y a su familia del Diluvio, lo que los salvó fue el Arca, específicamente fue la cubierta de brea, cafár, que los mantuvo flotando, esa cubierta simboliza a Jesús, el Mesías.

“Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.” — Mateo 18:11 (NBLA)

Yo Soy la puerta; si alguno entra por Mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.” — Juan 10:9 (NBLA)

En nuestro siguiente estudio continuaremos analizando las dimensiones del Arca, veremos que aun con la breve información que nos revelan las Escrituras, podemos verificar que el Arca fue algo real porque su diseño balanceado le permitió soportar el evento geológico más catastrófico que se ha registrado en la historia de la humanidad. Espero que este estudio donde vemos el juicio y la redención de Dios los motive a seguir comunicando el Evangelio, porque la maldad y la oscuridad que nos rodea está creciendo a pasos agigantados, y nuestra única defensa es la Palabra de Dios, tal y como nos dice el apóstol Juan:

El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y este es el juicio: que la Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, pues sus acciones eran malas.” — Juan 3:18-19 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!

Fotografía de la portada es cortesía del “Ark Encounter”.


Continuar leyendo: Génesis 6:15-16 — Dios ordena la construcción del Arca (Parte 2)
Ir a: Génesis 6:1 – La Población Antediluviana