Los Siete Espíritus del Señor: Conocimiento (Parte 1)


En el artículo anterior terminamos de estudiar al Espíritu de Poder, quien nos provee de las fuerzas físicas, emocionales y espirituales que requerimos como creyentes para servir y dar gloria a Dios con nuestras vidas. Ahora continuamos con esta serie acerca de los Siete Espíritus del SEÑOR, estudiando acerca del Espíritu del Conocimiento, quien no solo nos ayuda a acercarnos a Dios, sino que es quien nos ayuda para que Jesús no nos diga: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad” (Mateo 7:23). El Espíritu de Conocimiento nos revela quién es Dios, cuáles son Sus caminos, Su ley, y cuál es nuestro propósito en esta vida.

Si buscamos la definición secular de conocimiento en el diccionario de la Lengua Española, encontramos que es: el llegar a tener en la mente la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas; entendimiento, inteligencia, razón natural, saber, sabiduría, experimentar, sentir; estado en que una persona es consciente de lo que le rodea; la acción de tener relaciones sexuales con alguien. Pero como veremos, esta descripción se queda muy corta cuando hablamos del Espíritu del Conocimiento, por tanto, lo primero en que nos debemos enfocar, es en entender qué es el conocimiento real, para que podamos apreciar y reconocer el ministerio del Espíritu de Conocimiento en nuestras vidas.

Como recordará, los 7 Espíritus del Señor que reposan sobre el Mesías los encontramos en Isaías 11:2. El Espíritu de Conocimiento proviene de la palabra hebrea דַּעַת – “da-át”, que significa conocimiento, percepción, habilidad, discernimiento, y entendimiento. Y proviene de la raíz hebrea יָדַע – yadá , que es “conocer”. El Espíritu de Conocimiento nos habla de la omnisciencia del Señor (Salmos 139:6; Proverbios 3:20; Job 10:7; Mateo 6:8, 9:4; Juan 1:47-50 ,2:24-25, 13:11;); no existe nada que Él no sepa, o pueda ser escondido a Su Espíritu de Conocimiento (Salmos 139:1-18).

Oh SEÑOR, tú me has examinado y conocido. Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento… Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh SEÑOR, ya la sabes toda… Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no lo puedo alcanzar… ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” — Salmos 139:1-2, 4, 6, 17 (RVA 2015)

[Jesús dice] “Así que, no les teman. Porque no hay nada encubierto que no será revelado ni oculto que no será conocido.” — Mateo 10:26 (RVA 2015)

El Espíritu de Conocimiento es quien enseña toda clase de conocimiento tanto al hombre (Salmos 94:10, 119:66; Proverbios 2:6), como a los animales (es lo que se conoce como instintos animales, Génesis 6:19-20; 1 Samuel 6:12-14; Isaías 1:3; Jonás 1:17, 20, 4:7; Salmos 78:45). Uno de los ministerios más importantes del Espíritu de Conocimiento es enseñarnos la diferencia entre el bien y el mal (Génesis 3:22; Deuteronomio 1:39; Isaías 7:15), el que nos demos cuenta que somos pecadores, nos ayuda para que nos arrepintamos de nuestros malos caminos recordándonos nuestros pecados, y nos guía para que regresemos al SEÑOR (Salmos 34:18; Jeremías 31:18-19; Ezequiel 14:6, 18:30; Mateo 4:17), para que busquemos recibir la gracia de Dios a través de nuestro único Salvador, nuestro Señor Jesucristo, y nos informa cuando ya somos Hijos de Dios. El Espíritu de Conocimiento trabaja de la mano con el Espíritu de Sabiduría (Daniel 1:4), el Espíritu de Entendimiento (Proverbios 2:6), y es el encargado de enseñarnos la instrucción y la ley del SEÑOR (Torá). Además, las Escrituras nos indican que el Espíritu del Temor al SEÑOR es el principio del conocimiento y de la sabiduría (Salmos 111:10; Proverbios 9:10) porque hay un paralelo cuando los creyentes desarrollan el conocimiento del SEÑOR, este entendimiento aumenta automáticamente el temor reverente que debemos tener hacia el Todopoderoso (Isaías 58:2; Jeremías 22:16).

El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina [instrucción].” — Proverbios 1:7 (RVA 2015)

“El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia [entendimiento].” — Proverbios 9:10 (NBLA)

Por lo que podemos ver, el Espíritu de Conocimiento va mucho más allá de la definición secular, porque es algo sobrenatural, es quien nos permite saber, tener información, percibir, reconocer, estar al tanto, distinguir (o discernir). Además, si vemos en la definición secular, no menciona nada acerca de si el conocimiento que adquirimos es verdadero o falso, así que otra ventaja que nos da el Espíritu de Conocimiento es que nos va ayudar a tener el discernimiento para adoptar el conocimiento verdadero y a desechar el falso. Recuerde que Jesús es la verdad (Juan 14:6), conocerlo a Él es conocer la verdad.

“Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres».” — Juan 8:31-32 (NBLA)

Todo creyente que tiene una relación correcta con Jesucristo puede confesarlo como su SEÑOR y lo puede obedecer gracias a la ayuda integral que recibe del Espíritu Santo. Este es un proceso que involucra una enseñanza y aprendizaje, y Dios es el Gran Maestro del Conocimiento.

Enséñame buen juicio y conocimiento, pues creo en Tus mandamientos.” — Salmos 119:66 (NBLA)

“Porque el SEÑOR da la sabiduría, y de Su boca provienen el conocimiento y el entendimiento.” — Proverbios 2:6 (RVA 2015)

“Señor, muéstrame Tus caminos, enséñame Tus sendas.” — Salmos 25:4 (NBLA)

Conocer al SEÑOR

El conocimiento de Dios se deriva de aquellos eventos históricos sobresalientes en los que Dios se ha evidenciado y se ha revelado a personas elegidas como Abraham y Moisés, además de inspirar a los más de 40 autores de la Biblia.

[Jesús dice] “Todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.” — Mateo 11:27 (NBLA)

Lamentablemente, el mundo secular no anda buscando el conocimiento del SEÑOR (Salmos 14:2, 53:2), por lo que están destinados a la destrucción si no se arrepienten, porque sus conocimientos no son provechosos, y están basados en mentiras, como todo el “conocimiento” que se ha desarrollado a partir de la “evolución”, las falsas religiones y filosofías, y la cultura “progresiva”. El mejor conocimiento y más provechoso al que todos podemos aspirar, es el “conocimiento de Dios”. La riqueza que adquiramos de este conocimiento, marca la diferencia entre un cristiano victorioso y uno que no da frutos, la madurez, y el incremento en nuestra fe depende de nuestro interés en conocer a Jesús cada vez mejor, a través de Su Palabra, Sus caminos, Sus enseñanzas, Sus mandatos, y de esta forma poder caminar con Él haciendo todo lo que sea agradable para nuestro SEÑOR. Por lo que no es de sorprendernos que nuestras limitaciones que se nos presentan en la vida son un claro reflejo de nuestra falta de conocimiento del SEÑOR, y cuando poseemos el correcto conocimiento, vamos a mejorar y recibir bendiciones de nuestro Creador. Y cuando lo conocemos mejor, y entendemos el amor que nos tiene, es la mejor motivación que necesitamos para poder cumplir con Sus Mandamientos de la mejor forma que nos sea posible. Observe esto que dice el SEÑOR con respecto a conocerlo:

Defendió la causa del pobre y del necesitado; entonces le fue bien. ¿No es esto conocerme?», declara el Señor.” — Jeremías 22:16 (NBLA)

[El SEÑOR dice] “Porque me deleito más en la lealtad que en el sacrificio, y en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.” — Oseas 6:6 (NBLA)

El conocer al SEÑOR se demuestra con hechos, no con palabras, al poner en práctica Sus enseñanzas. Hay quienes con sus palabras dicen conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan (Isaías 29:13; Mateo 15:8; Marcos 7:6). En Proverbios 2 encontramos la forma de conocer al SEÑOR.

“Hijo mío, si aceptas Mis palabras y atesoras Mis mandamientos dentro de ti, si prestas oído a la sabiduría e inclinas tu corazón al entendimiento, si invocas a la inteligencia [conocimiento] y al entendimiento llamas a gritos, si como a la plata la buscas y la rebuscas como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios.” — Proverbios 2:1-5 (RVA 2015)

A quienes ya han encontrado al Espíritu de Conocimiento, les parece correcto y razonable lo que dice Sabiduría, Sus palabras les parecen claras, les es fácil entender (Proverbios 8:7-9).

[Dice Sabiduría] “Todas [Mis palabras] son claras para el que entiende y rectas para los que han hallado sabiduría [conocimiento].” — Proverbios 8:9 (RVR 1995)

“El burlón busca la sabiduría y nunca la encuentra; pero para el entendido, el conocimiento es cosa fácil. No te acerques a los necios, porque no encontrarás conocimiento en sus labios.” — Proverbios 14:6-7 (NTV)

En el versículo anterior, el rey Salomón nos advierte acerca de la fuente del conocimiento que utilicemos, nos advierte de no acercarnos a los necios, sus palabras son el tipo de conocimiento que necesitamos erradicar de nuestra mente. Este conocimiento del mundo se distorsiona en cosas abominables, y es por ello que el SEÑOR alertó a los Israelitas para que no aprendieran el conocimiento demoniaco de las naciones que habitaban la Tierra Prometida.

“Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, no aprenderás a hacer las cosas abominables de esas naciones. No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o que sea agorero, o hechicero, o encantador, o adivino, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al Señor; y por causa de estas abominaciones el Señor tu Dios expulsará a esas naciones de delante de ti. Serás intachable delante del Señor tu Dios.” — Deuteronomio 18:9-13 (NBLA)

Por otro lado, tenemos las profecías de la era mesiánica, en la que la tierra estará llena del conocimiento de la Gloria de Dios, nuestro Señor Jesucristo, ya no tendremos que estar predicándolo para que los incrédulos lo conozcan (Habacuc 2:14; Isaías 11:9). ¡Que maravillosa noticia!

 “Porque la tierra estará llena del conocimiento de la gloria del SEÑOR, como las aguas cubren el mar.” — Habacuc 2:14 (RVA-2015)

Consecuencias del rechazo del Espíritu de Conocimiento

Pero cuando la gente rechaza al Espíritu de Conocimiento, al rechazar a Dios, y caminan en rebelión de Su ley, para su detrimento, algo que el SEÑOR llama “caminar en contra”, o en oposición, hostilidad, según la traducción de Biblia que tenga, van a sufrir las consecuencias por su desobediencia.

“Si proceden con hostilidad contra Mí y no quieren obedecerme, aumentaré la plaga sobre ustedes siete veces conforme a sus pecados. Soltaré entre ustedes las fieras del campo que los privarán de sus hijos, destruirán su ganado y los reducirán en número de manera que sus caminos queden desiertos. “Y si con estas cosas no se enmiendan ante Mí, sino que proceden con hostilidad contra Mí, entonces Yo procederé con hostilidad contra ustedes; y Yo mismo los heriré siete veces por sus pecados.” — Levítico 26:21-24 (NBLA)

El profeta Oseas nos dice que el destino para las personas que rechacen el conocimiento de Dios es que estas personas serán destruidas por su falta de conocimiento. Y el apóstol Pablo agrega que, estas personas empiezan a desarrollar conocimientos que no les convienen, y que terminan en la depravación de sus mentes.

Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, Yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, Yo también me olvidaré de tus hijos.” — Oseas 4:6 (NBLA)

“Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben.” — Romanos 1:28 (RVR 1995)

A quienes rechazan al Espíritu de Conocimiento, les es muy difícil entender Su mensaje, porque no conocen a Dios, aunque aparenten ser muy religiosos, esto se ve claramente cuando Jesús habló con los fariseos, quienes debido a su dureza de corazón, no aceptaron lo que Él les decía (Juan 8:12-59). Nuestro Señor Jesucristo les reprochó que no entendían Su Palabra por cuatro diferentes razones: 1) no tenía cabida en ellos (Juan 8:37); 2) no podían oír (Juan 8:43); 3) ellos no le creían, aun y cuando, Él les habló con la verdad (Juan 8:45); lo que nos muestra la terrible conclusión acerca de la situación de estos fariseos, que es: 4) no son de Dios (Juan 8:47).

[Jesús dice] “Pero porque Yo digo la verdad, no me creen. ¿Quién de ustedes me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué ustedes no me creen? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso ustedes no escuchan, porque no son de Dios».” — Juan 8:45-47 (NBLA)

Otro problema del rechazo del Espíritu de Conocimiento es que éste se expande, y se convierte en una iniquidad al punto que toda una nación se olvida del SEÑOR. Y aunque Dios no va a obligar a nadie a que regrese a Él, lo que sí vemos en la Biblia es que Dios busca llamarles la atención para que se alejen de la oscuridad en la que viven y se acerquen para conocer a su Creador. Este es el tema de las famosas Diez Plagas que cayeron sobre Egipto, eran para que los egipcios supieran que el SEÑOR es Dios.

Los egipcios sabrán que Yo Soy el Señor, cuando Yo extienda Mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los israelitas».” — Éxodo 7:5 (NBLA)

Derrama Tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan Tu nombre: porque se comieron á Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.” — Jeremías 10:25 (RVA)

“Y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que Yo hice en Egipto, las señales que Yo hice en medio de ellos, para que sepan que Yo Soy el SEÑOR.” — Éxodo 10:2 (RVA 2015)

Es triste ver el rechazo del Espíritu de Conocimiento que tenía el faraón egipcio, quien dijo no saber quién es el SEÑOR, y que por su comportamiento, corroboramos que efectivamente no lo conocía, y cómo de forma similar este desconocimiento actualmente se está expandiendo a través de los gobiernos de todo el mundo, vemos cómo mundialmente se rechaza lo relacionado a Jesucristo, incluso llegan a decir que la Biblia es un discurso de odio, por ejemplo por la condenación de la homosexualidad, y existe una persecución de quienes traten de seguir los caminos del SEÑOR, por ejemplo al buscar no trabajar en Sábado. Por lo que no debemos de sorprendernos que de esta rebelión, se deriven en gran parte los problemas que están ocurriendo a nivel mundial como las plagas, los fenómenos naturales, la destrucción y la muerte. Y que ni con estas llamadas de atención, los gobiernos (que fueron puestos ahí por Dios) ni los incrédulos reaccionan, no se han arrepentido ni cambiado su actitud, ni buscado aprender de Sus caminos.

“Pero Faraón dijo: «¿Quién es el Señor para que yo escuche Su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, y además, no dejaré ir a Israel».” — Éxodo 5:2 (NBLA)

Job dice que a los malvados no les interesa el conocimiento de los caminos de Dios, y a su vez, no lo conocen, se preguntan ¿Quién es el Todopoderoso? (Job 21:15). Pablo también menciona que hay quienes se resisten a conocer a Dios, se oponen a la verdad, o bien no lo reconocen.

“Luego dicen a Dios: “¡Apártate de nosotros! No queremos el conocimiento de Tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿De qué nos aprovechará que oremos ante Él?”.” — Job 21:14-15 (RVA 2015)

“Que siempre están aprendiendo y nunca logran llegar al conocimiento de la verdad. De la manera que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad. Son hombres de mente corrompida, réprobos en cuanto a la fe. Pero no irán muy lejos porque su insensatez será evidente a todos, como también lo fue la de aquellos.” — 2 Timoteo 3:7-9 (RVA 2015)

Cuando no hay conocimiento de Dios en un pueblo, no hay verdad ni misericordia tampoco:

“Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.” — Oseas 4:1 (RVR 1960)

Ser conocidos por Dios

Aunque Dios lo sabe todo y conoce a todo ser que Él mismo creó, las Escrituras enfatizan a diferentes personas quienes fueron conocidos más íntimos, como Moisés, a quien Dios conoce por su nombre y cara a cara (Éxodo 33:17; Deuteronomio 34:10), Abraham fue llamado el amigo de Dios (Santiago 2:23; Isaías 41:8). Pero el punto más importante que recalca el apóstol Pablo, es lo que el Espíritu de Conocimiento produce en las personas que hacen la transición entre no conocer a Dios, a luego conocerlo, es que más bien en ese punto, el creyente llega a “ser conocido por Dios”.

“Sin embargo, en otro tiempo, cuando no habían conocido a Dios, sirvieron a los que por naturaleza no son dioses. En cambio, ahora que han conocido a Dios o, mejor dicho, ya que han sido conocidos por Dios, ¿cómo es que se vuelven de nuevo a los débiles y pobres principios elementales? ¿Quieren volver a servirlos otra vez?” — Gálatas 4:8-9 (RVA 2015)

Ser conocidos por Dios es de vital importancia si uno quiere entrar al Reino de Dios, y según recordamos, es la principal razón por la que Jesús les negará acceso a Su Reino a quienes Él nunca conoció, y que son trabajadores de iniquidad porque no obedecieron Sus leyes.

[Dice Jesús] “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?”. Entonces les declararé: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”.” — Mateo 7:21-23 (NBLA)

Lo principal es que busquemos conocer mejor a Dios, y cumplir con Sus mandatos, para estar bajo Su protección y providencia, porque todo lo demás es secundario, y son cosas que Dios nos añadirá, como por ejemplo nuestro sustento de alimentos, casa y vestido, de modo que no tenemos que preocuparnos por esas cosas (1 Corintios 2:12).

[Jesús dice] “Vosotros, pues, no andéis buscando lo que habéis de comer, ni lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas las buscan con afán las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Buscad más bien el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.” — Lucas 12:29-32 (RVR 1977)

Además, encontramos en diferentes pasajes en las Escrituras la instrucción de crecer espiritualmente, para madurar, en el conocimiento del SEÑOR (Efesios 4:13; 2 Pedro 3:18). Puede ver para su referencia nuestro artículo Descifrando Palabras Clave: Leche y Miel en donde hablamos acerca de la importancia de la madurez espiritual en la vida cristiana (Hebreos 5:11-14).

[Pablo dice] “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él.” — Efesios 1:17 (NBLA)

[Pedro dice] “Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el [a través del]conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor. Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. Por ellas Él nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos. Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.” — 2 Pedro 1:2-8 (NBLA)

En este pasaje, Pedro nos da una clara indicación de no ser ociosos, ἀργός – argós en griego, ni estériles o sin fruto en el conocimiento de Dios. Para evitar esta ociosidad, necesitamos activamente ser diligentes pidiendo al Espíritu de Conocimiento el conocer mejor a Dios. Los dejo con esta oración que hace Pablo para que nuestro conocimiento del SEÑOR se traduzca en frutos agradables a Dios.

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir a Dios que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad, en toda sabiduría y entendimiento espiritual; para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.” — Colosenses 1:9-10 (JBS)

En el siguiente artículo continuaremos hablando acerca del Espíritu de Conocimiento, veremos diferentes formas en que podemos recibir conocimiento.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: Los Siete Espíritus del Señor: Conocimiento y cómo Obtenerlo (Parte 2)
Ir a: ¿Qué son los 7 Espíritus del Señor?