El Décimo Mandamiento: La Codicia en el Cristianismo (Parte 3)

En el artículo anterior vimos cómo nuestra sociedad fomenta la iniquidad del materialismo para alejarnos de los caminos del SEÑOR. Ahora hablaremos acerca de otras formas de codicia como la envidia y el comunismo. Además, veremos algunas consecuencias de la codicia en la vida del cristiano y de la advertencia acerca de no presumir nuestras pertenencias, para evitar que el prójimo caiga en tentación y codicie.

La Envidia

Cuando las personas insisten en compararse con su prójimo terminan desarrollando la envidia, al codiciar lo que otras personas tienen, y el Décimo Mandamiento busca protegernos contra este terrible pecado, tanto que el rey Salomón nos dice que remplacemos la envidia con una búsqueda del SEÑOR, porque de lo contrario, la envidia es tan terrible que va a causar que nuestro interior se pudra, porque nuestro corazón no es capaz de evitarla (Proverbios 23:17, 14:30, 27:4). Pablo nos dice que la envidia es una de las razones por las cuales la iglesia de Corintio no tenía una madurez cristiana, y estaba estancada espiritualmente requiriendo aún leche (1 Corintios 3:2-3; 1 Pedro 2:1-2), puede ver más detalles en nuestro artículo Descifrando Palabras Clave: Leche y Miel. Inclusive Pablo nos dice que uno de los castigos que reciben las personas que no reconocen a Dios es que hacen cosas que no les convienen, como ser envidiosos (Romanos 1:28-29), lo cual los alejan aun más de su oportunidad de entrar en el reino de Dios (Gálatas 5:21). El apóstol Mateo nos dice que la envidia fue una de las razones por las cuales los principales sacerdotes y los ancianos entregaron a Jesús a Pilato para Su crucifixión (Mateo 27:18). La envidia fue la razón por la que José fue vendido por sus hermanos (Hechos 7:9), por eso Santiago nos dice que la envidia disfrazada de ambición personal es la causante de todo tipo de cosas perversas (Santiago 3:16).

“El corazón apacible es vida a la carne; más la envidia, pudrimiento de huesos.” — Proverbios 14:30 (JBS)

Envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales les advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.” — Gálatas 5:21 (RVA-2015)

“Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación, y toda obra perversa.” — Santiago 3:16 (JBS)

El Comunismo

El comunismo se puede resumir a ser un culto oscuro nacido del satanismo, en donde la religión, la fe, el honor y la unidad familiar (valores divinos) son eliminados y reemplazados por la adoración de sus líderes: como Vladimir Lenin, cuyo cuerpo todavía es venerado en Rusia, y el agente ruso que impuso el comunismo en China, Mao Tse-Tung, y a quien aún tienen en alta reverencia. Y no solo se les rinde culto a los líderes comunistas que ya fallecieron, sino también a los que están vivos como Kim Jong- Un, llamado el “Líder Supremo de Corea del Norte”. La codicia de estos lideres por ser adorados como dioses es totalmente satánica. Las diferentes ramas del comunismo surgen por el movimiento promovido por Karl Marx, un satanista que buscaba vengarse del gobierno de Dios, quien influenció a Lenin con sus ideas comunistas para que desarrollara un gobierno en el que se acabara con la “distribución desigual de la riqueza”, por ser ésta la “causa del estado triste en el que se encuentra la humanidad”. Así el gobierno comunista eliminaría toda la propiedad privada, se proclamaría dueño de todo, y el pueblo de nada, lo que va en total oposición al Décimo Mandamiento, y por eso el cristianismo es una gran amenaza para su dogma. ¿Sabía usted que antes de que Karl Marx escribiera su Manifiesto Comunista en 1848, ya había escrito anteriormente poemas a Satanás? En 1837 escribió: ” mi alma una vez fiel a Dios, está escogida para el infierno”; más tarde en 1841 escribió: “los vapores infernales se elevan y llenan el cerebro, hasta que enloquezca y mi corazón esté absolutamente cambiado. Mira la espada —el Príncipe de las Tinieblas me la vendió. Porque él vence el tiempo y da señales.” Aunado a esto, Robert Payne, escribió en su libro “Marx: Una biografía”, “parecía que a veces Karl Marx estaba poseído por demonios, tenía la malignidad del diablo, y parecía tener la perspectiva del mundo desde el punto de vista del diablo”. Menciono esto para que conozca mejor los antecedentes del fundador del comunismo, recuerde que Jesús nos dijo que la boca habla de lo que está lleno el corazón (Lucas 6:45), vemos que el corazón de Marx estaba lleno de poesía para Satanás. También menciono esto porque hay personas hoy en día que piensan que el Comunismo es bueno, piensan que se trata de repartir la riqueza entre los pobres, y hasta han llegado a comparar eso con las enseñanzas de Cristo acerca de ayudar a los pobres. Por lo mismo, necesitamos distinguir entre ambas cosas: los comunistas buscan repartir lo que no es de ellos, buscan usurpar lo que es ajeno. El cristiano ayuda a los pobres de lo que legalmente es suyo. De hecho, en el mismo Manifiesto Comunista mencionan abiertamente que el comunismo se puede resumir en “la abolición a la propiedad privada”, y lo dicen de forma hipócrita, porque los líderes comunistas vemos que en su mayoría tienen mucho dinero y propiedades, viven vidas con lujos, mientras que mantienen al pueblo bajo su yugo, en la pobreza, buscan abolir la propiedad privada de los demás, no la de ellos. En nuestro artículo ¿Acaso el coronavirus está preparando el camino para el Anticristo? (Parte 1), ya habíamos advertido acerca de estas doctrinas que diferentes grupos élite buscan imponer a nivel mundial.

“¡Ay de los que planean la iniquidad, los que traman el mal en sus camas! Al clarear la mañana lo ejecutan, porque está en el poder de sus manos. Codician campos y se apoderan de ellos, codician casas y las toman. Roban al dueño y a su casa, al hombre y a su heredad.” — Miqueas 2:1-2 (NBLA)

Además, la codicia de este gobierno utiliza doctrinas como la abolición de todos los derechos de herencias, esto significa que usted pierda sus derechos de heredar el patrimonio que les costó años de esfuerzo y trabajo a sus ancestros, todo esto en oposición directa a las Escrituras, como lo vimos en nuestro artículo El Gran Engaño: El Gran Reinicio (Parte 4). Karl Marx odiaba tanto el Quinto Mandamiento, que promovió que el gobierno buscara la abolición de la familia, y promoviera el adoctrinamiento de los niños dentro del sistema educativo del gobierno comunista, para que no tuvieran oposición y quitándole esta responsabilidad a sus padres. El comunismo se ha infiltrado en las escuelas a nivel mundial, por lo que tenga cuidado con lo que le enseñan a sus hijos porque aunque usted se esfuerce en trabajar para darles una buena educación a sus hijos, el sistema educativo los adoctrinan en socialismo, entre otras cosas, que van en directa oposición a las Escrituras, buscan torcer a las mentes jóvenes. Y hoy vemos cómo la generación de este milenio se ha alejado en su mayoría del SEÑOR.

“Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él.” — Proverbios 22:6 (NBLA)

Vladímir Lenin, Friedrich Engels, y Karl Marx

El Comunismo históricamente ha eliminado a cualquier persona que se oponga a su gobierno, y es visto como un sacrificio a Satanás que aumenta su poder. Se estima que el régimen de Stalin ejecutó entre 60-70 millones de personas en la Unión Sovietica, mientras que Mao Tse-Tung mató al menos unos 65-70 millones en China. En Camboya bajo el Khmer Rojo mataron entre 2 y 3 millones de entre una población de 5-7 millones, en tan solo 4 años. El autor R.J. Rummel habla acerca de estos temas en su libro Muerte por el gobierno (1994), a lo cual denomina democidio. En comparación, si combinamos las muertes de la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial fueron como 100 millones, el Comunismo ha matado a muchas más personas que ambas guerras.

“No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que ustedes sean partícipes con los demonios.” — 1 Corintios 10:20 (NBLA)

Una de las estrategias comunistas en los Estados Unidos fue el infiltrarse en las iglesias, al grado que tenían a pastores que eran miembros del Partido Comunista, muchas iglesias Metodistas fueron atacadas de esta forma. Cabe mencionar que, si una persona quería unirse al Partido, debían hacer un juramento de lealtad hacia la Unión Soviética de Stalin.

La codicia del Comunismo se caracteriza por sumir en la pobreza a todos sus habitantes. Y como lo vimos en el Gran Engaño: El Gran Reinicio (Parte 4), ahora los gobiernos del mundo están utilizando esta falsa pandemia para imponer el comunismo/satanismo, que facilitará el eventual gobierno del Anticristo, codiciando toda la riqueza del mundo, y con las supuestas “vacunas” codician controlar a toda la humanidad, “reprogramándola” a la imagen y semejanza de Lucifer, alterando el genoma humano que está hecho a la imagen de Dios. Y para implementar este monstruoso gobierno, no van a permitir que regresemos a la vida normal con las rutinas y placeres que teníamos. Por ello, van a continuar forzando a que las personas estén constantemente siendo inyectadas con diferentes sustancias, a que tengan sus pasaportes de vacunación al día, que sus niveles de crédito social y que su “huella de carbono” estén dentro de los estándares que ellos establezcan para poder comprar o vender dentro de la sociedad, de lo contrario serán eliminados. El adoctrinamiento de los medios y los gobiernos está causando serias divisiones sociales entre los “vacunados” y los que se oponen a las vacunas, quienes son víctimas de burlas, difamación, de ser ignorantes, son acusados falsamente de dispersar “mala información”, y hasta de ser “criminales” según el CEO de Pfizer, han sido amenazados y los han corrido de sus empleos. Por eso es tan importante que estemos bajo la protección del SEÑOR en estos tiempos de tribulación, porque no podemos ir contra esta la maldad por nuestra cuenta.

El que habita al amparo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: «Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío». Porque Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.” — Salmos 91:1-3 (NBLA)

Las implicaciones de la Codicia en el Cristianismo

El entender las implicaciones que tiene el Décimo Mandamiento para un corazón codicioso, es un tema muy relevante dentro del cristianismo en nuestros días, porque se está propagando una rama completa de supuestos cristianos en Norteamérica que se llama “predicación de la prosperidad” o “el evangelio de la prosperidad”, con un crecimiento enorme, por los recursos que tiene esta denominación, con enormes edificios, transmisiones internacionales en televisión, radio, e Internet. Y el mensaje de los pastores es que “Dios quiere bendecirlo no por su obediencia, sino porque cree en Él y Él lo hará prosperar al hacerlo saludable, rico y sabio” y si no es bendecido en todo sentido, entonces es porque algo está haciendo mal y tiene que crecer su fe, sus contribuciones al pastor, o comprar sus libros que solo lo confundirán. Pero esto es una doctrina de demonios, que está enfocada a los corazones codiciosos de estos creyentes, porque el doctor Lucas nos dice que cuando Jesús llamó a Sus discípulos ellos dejaron sus barcas, posiciones materiales y familias, y lo siguieron a Él.

“Llevaron entonces las barcas a tierra, y lo dejaron todo para seguir a Jesús.” — Lucas 5:11 (RVC)

Mientras que el evangelio de prosperidad va en contra del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que consiste en que se arrepientan de sus pecados, sean salvados y regresen al SEÑOR. Mientras que el falso evangelio de prosperidad, está dirigido para que resuene con personas materialistas, que están programadas para estar insatisfechos, con el mensaje de que se pueden hacerse ricos rápida y fácilmente, saciando la avaricia de sus corazones, por su amor al dinero, y haciendo que lo que escuchan sea agradable a sus oídos con filosofías del oriente para la motivación y autoayuda.

Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.” — 1 Timoteo 6:9-10 (NBLA)

Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que aun teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conforme a sus propios malos deseos, y apartarán de la verdad sus oídos y se volverán a las fábulas.” — 2 Timoteo 4:3-4 (RVC)

Recordemos que las Escrituras ya nos habían advertido en contra de esquemas de hacerse rico rápidamente en Proverbios 28:20, 22, como lo vimos en nuestro artículo ¿Existe la Suerte? Y si la razón para seguir a Jesús, de acuerdo a la predicación de prosperidad es para ser bendecido con riquezas, entonces, ¿por qué nos dijo Jesús que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en Su reino? Con ello nos damos cuenta que esta doctrina es contraria al mensaje del Evangelio, sus enseñanzas están equivocadas, y no enseñan que, como cristianos, seguimos a Jesús porque lo amamos, queremos que nuestros pecados sean perdonados, y queremos estar con Él para siempre. Además, Él nos bendice con todo lo que necesitamos. Pero esto no es popular con el mundo que desea y ama el materialismo. Algo similar ocurría en tiempos de Jesús cuando los escribas y fariseos pretendían ser muy religiosos, pero Dios conocía sus corazones, los cuales, codiciaban el enriquecimiento a costa de las viudas (Mateo 23:14; Lucas 16:14).

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de Dios.” — Marcos 10:25 (RVC)

Los fariseos, que eran amantes del dinero, oían todas estas cosas y se burlaban de Él. Y Jesús les dijo: «Ustedes son los que se justifican a sí mismos ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios.” — Lucas 16:14-15 (NBLA)

“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que devoran las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacen largas oraciones! Por eso recibirán mayor condenación.” — Mateo 23:14 (NBLA)

Lamentablemente, hay tanta gente que no está conforme, y piensan que, adquiriendo posesiones materiales, buscando una satisfacción emocional o física, ejerciendo dominio sobre otros, o recibiendo aclamación pública, van a llenar la sensación de vacío que sienten, los va a hacer sentir mejor, o va a solucionar sus problemas, sin embargo, una vez que lo consiguen, se dan cuenta que esto no llena el agujero espiritual que solo se puede satisfacer con una relación verdadera con el Dios viviente. Por eso el autor del libro de Hebreos nos dice que evitemos la codicia, y estemos satisfechos con lo que tenemos (Hebreos 13:5). Porque como dijo Job: No trajimos nada a este mundo, y es seguro que no podemos llevar nada material de él.

“El que ama el dinero no se saciará de dinero, y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias. También esto es vanidad.” — Eclesiastés 5:10 (NBLA)

“Y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor».” — Job 1:21 (NBLA)

La solución es estar satisfechos con lo que tenemos.

La esencia del Décimo Mandamiento es que como cristianos estemos contentos, y satisfechos con lo que Dios nos ha dado, y que más bien deseemos fuertemente los regalos del Espíritu Santo, para avanzar el reino de Dios, servirle, y darle gloria y alabanza a Dios. El saber que el Todopoderoso está siempre velando por el bienestar de Sus hijos es algo tan asombroso, que nos da una paz que el mundo no nos puede ofrecer, porque lo que pidamos en Su nombre y para Sus propósitos se nos será otorgado, eso es mejor que el mensaje de los evangelistas de la prosperidad, que está basado en deseos egoístas y materiales. Porque somos ricos, aunque no tengamos mucho (2 Corintios 6:10, 8:9), pero aprendemos a estar contentos porque todo lo podemos hacer en Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:11-13). Y la única forma en la que podemos guardar este mandamiento es a través de nuestra oración para que tengamos un cambio en nuestros corazones hecho por el Espíritu Santo, para que amemos a nuestro prójimo (Romanos 13:8). Y es así como entendemos que el codiciar cosas que están prohibidas, es realmente una muestra de insatisfacción, y de falta de fe en el SEÑOR, por eso es que pecamos.

“Ahora bien, la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma cuando uno está contento con lo que tiene.” — 1 Timoteo 6:6 (NTV)

“No lo digo porque tenga escasez pues he aprendido a contentarme con lo que tengo.” — Filipenses 4:11 (RVA-2015)

“Sé vivir con limitaciones, y también sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, tanto para estar satisfecho como para tener hambre, lo mismo para tener abundancia que para sufrir necesidad; ¡todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” — Filipenses 4:12-13 (RVC)

No Presumirás

El Décimo Mandamiento además nos enseña que como cristianos, debemos de evitar estar tentando a los demás, no debemos presumir, aunque el SEÑOR nos haya bendecido con una casa lujosa, un carro exótico, ropa y accesorios de diseñador, y demás cosas banales que el mundo codicia. Porque estaríamos haciendo que otras personas caigan en pecado al codiciar nuestras pertenencias. Por esta razón los apóstoles Pedro y Pablo nos dicen que seamos modestos y que evitemos hacer que nuestro prójimo tropiece.

“En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios.” — 1 Timoteo 2:9-10 (CST)

Que el adorno de ustedes no sea el externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea lo que procede de lo íntimo del corazón, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.” — 1 Pedro 3:3-4 (NBLA)

“Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece.” — Romanos 14:21 (NBLA)

Hasta las personas seculares del mundo saben que es mala idea andar en ciertos lugares con joyería u objetos ostentosos, precisamente para evitar robos. Con mucha mayor razón uno como cristiano debe evitar andar tentando al prójimo con lo que poseemos. Si Dios lo ha bendecido con riquezas materiales como a Abraham y a Job, ¡qué bueno! El SEÑOR nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos, no para que las atesoremos ni para que confiemos en ellas (1 Timoteo 6:17). Al punto que Jesús nos advierte que tengamos cuidado del engaño de las riquezas que ahogan la Palabra en nuestras vidas e impiden que demos frutos para el SEÑOR (Mateo 13:22). Por ello, no es de sorprendernos que el último mandamiento sea “No codicies”.

“A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.” — 1 Timoteo 6:17 (NBLA)

“Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto.” — Mateo 13:22 (NBLA)

Hace años había una canción muy famosa en donde el cantante decía en inglés “I can´t get no satisfaction”, decía que no podía conseguir satisfacción, claro, porque Dios no formaba parte de su vida, son personas que buscan llenar ese vacío con riquezas, drogas, personas, y así nunca pueden “conseguir satisfacción”, note además lo egoísta del tema, no se preocupa por la satisfacción de los demás, sino por la propia. El Décimo Mandamiento nos enseña lo venenosa que es la codicia, por lo que debemos de estar en guardia todo el tiempo, fomentando el cambio de actitud de nuestra mente y corazón. Asegurarnos de no estar celosos por lo que otra persona tenga, al contrario, pedirle al Señor que bendiga a los demás; el estar agradecido por lo que tenemos, y orar que Dios nos dé satisfacción, pedirle a Dios que nos ayude a estar contentos con lo que tenemos. Porque la satisfacción y la felicidad nunca vendrán de las cosas. Va a venir de nuestra relación con Jesús y Su amor que llena nuestro espíritu. Esto explica porqué mucha gente llega al final de sus vidas y tiene muchas cosas, pero no tienen al Señor, y terminan vacíos e insatisfechos. Nuestro Creador le dio al hombre el libre albedrío para que pudiera reprimir la pasión, controlar el deseo, y resistir el impulso que nos esclavizan en el pecado. Porque Dios espera que erradiquemos nuestros pensamientos y sentimientos malignos, antes de que se conviertan en nuestras palabras y actos. Y esto nos ayudará en todos los aspectos de nuestra vida, y tenemos la promesa del SEÑOR que Él nunca nos desamparará en todo lo que necesitemos (Santiago 1:17).

Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «Nunca te dejaré ni te desampararé».” — Hebreos 13:5 (NBLA)

Con este artículo damos por terminada esta serie acerca de los 10 Mandamientos. Esperamos que les haya sido de utilidad en su caminar con el SEÑOR.

¡Que Dios los bendiga!


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