Los Siete Espíritus del Señor: Conocimiento y cómo Obtenerlo (Parte 2)


En el artículo anterior vimos que el mejor conocimiento que podemos adquirir es el de conocer mejor a Dios, Sus caminos, lo cual nos conduce a cumplir con Sus mandatos, y a Su vez ser conocidos por Dios, lo cual es de vital importancia como parte de nuestra salvación (Mateo 7:21-23), ahora continuamos estudiando este Espíritu del SEÑOR, veremos Su ministerio y formas en las que podemos recibir al Espíritu de Conocimiento.

El Ministerio del Espíritu de Conocimiento

El apóstol Pablo nos dice que uno de los ministerios del Espíritu del Conocimiento es que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, Su amor, gracia, misericordia, justificación, salvación, y en general toda Su providencia como nuestro Padre Celestial. Pablo en 1 Corintios 2:12 utiliza el verbo εἴδω – ído, que significa “percibir, descubrir, comprender, tener conciencia” para que nos demos cuenta de lo que recibimos del SEÑOR a través del Espíritu de Conocimiento. Y eso como cristianos nos debe diferenciar del espíritu del mundo que tienen los incrédulos, porque cuando el Espíritu de Conocimiento entra en nuestras vidas, Él enciende la luz, y nos damos cuenta de las cosas que son nuestras en Cristo. El Espíritu es quien nos guía en nuestras nuevas vidas como cristianos y nos ayuda a crecer y a madurar espiritualmente.

“Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos [ido] lo que Dios nos ha dado gratuitamente.” — 1 Corintios 2:12 (NBLA)

Pablo nos dice que una vez que pasemos de “ído”, es decir que, conozcamos, entendamos e internalicemos esta información, podemos pasar al siguiente nivel de revelación, y utiliza la palabra γνῶσις – gnósis, que significa “el conocimiento más profundo, más perfecto, amplio y más avanzado que podemos tener”, por ello nos dice que, si llegamos a conocer el amor de Jesucristo, éste es el conocimiento que sobrepasa todo conocimiento. ¿Cómo podemos saber algo que supera al conocimiento? No lo podemos hacer por nuestros propios medios, la única forma de alcanzarlo es con la ayuda del Espíritu de Conocimiento quien es omnisciente porque todo lo sabe (Romanos 11:33).

Para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor… y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento [gnósis] para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” — Efesios 3:17, 19 (RVA 2015)

Esto podría explicar como Josué obtuvo el conocimiento sobrenatural para conquistar a Jericó, ya que nunca antes en la estrategia militar se había utilizado que los soldados le dieran 13 vueltas a una ciudad amurallada para demoler sus paredes como lo vemos en Josué 6. O como fue que Eliseo obtuvo el conocimiento de que agregando harina al potaje neutralizaría al veneno para que la gente pudiera comerlo en 2 Reyes 4:38-41. Daniel pudo también sobrenaturalmente tener el conocimiento para interpretar el escrito en la pared en Daniel 5.

“Pero el Señor dijo a Josué: «Mira, he entregado en tu mano a Jericó, y a su rey con sus valientes guerreros. Ustedes marcharán alrededor de la ciudad, todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. Así lo harás por seis días.” — Josué 6:2-3 (NBLA)

Para conocer al SEÑOR no solo nos basta tener un nuevo conocimiento de Su Palabra, sino que necesitamos internalizarlo, ponerlo en acción (Jeremías 22:16) y dejar nuestros malos hábitos.

“Pero la misericordia del SEÑOR es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen; y Su justicia sobre los hijos de sus hijos, sobre los que guardan Su pacto y se acuerdan de Sus mandamientos para ponerlos por obra.” — Salmos 103:17-18 (RVA 2015)

[Jesús dice] “Si me aman, obedezcan Mis mandamientos.” — Juan 14:15 (NTV)

De hecho, las bendiciones mencionadas en Deuteronomio 28 y Levítico 26, están condicionadas al cumplimiento (obediencia) de Sus mandatos.

“Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecen los mandamientos que Yo, el Señor su Dios, hoy les mando obedecer; maldición, si desobedecen los mandamientos del Señor su Dios y se apartan del camino que hoy les mando seguir, y se van tras dioses extraños que jamás han conocido.” — Deuteronomio 11:26-28 (NVI)

Al cumplir con los mandatos de nuestro SEÑOR, hacer las cosas que son agradables ante Sus ojos, este estilo de vida es precisamente la que conduce a la vida eterna, porque si planeamos vivir en el reino de Dios por toda la eternidad, vamos a estar sujetos a Su ley, la ley de Su reino, entonces es mejor que empecemos desde ahora a obedecerla, para que vayamos ganando experiencia, aumentando nuestro conocimiento de Su ley con la práctica, y recibiendo Sus bendiciones que a su vez aumentarán nuestra fe (2 Corintios 10:5; Efesios 4:13). Recordemos las palabras de Cristo:

[Jesús dice] “Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui extranjero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí”. Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como extranjero y te recibimos, o desnudo y te vestimos?¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a Ti?”. El Rey les responderá: “En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron”.” — Mateo 25:34-40 (NBLA)

Recuerde que cuando Jesús dijo que alimentáramos al hambriento, que le diéramos ropa al desnudo, que visitáramos las prisiones, que visitáramos a los enfermos, no está hablando solamente del significado superficial, físico y literal, sino también del espiritual, como lo vimos en nuestro artículo Descifrando Palabras Clave: Leche y Miel. Recuerde que cuando evangelizamos a una oveja perdida, es como si estuviéramos visitándolo en su prisión espiritual en la que vive, y si la persona entiende el mensaje, entonces le llega la sanación por parte del SEÑOR y Cristo lo libera de esa prisión. Observe que al evangelizar o compartir la Palabra de Dios, también es comparable con visitar a un enfermo, porque están espiritualmente enfermos y oprimidos todos los que están lejos de Dios y que viven en desobediencia, a pesar de que no se den cuenta que están enfermos y prisioneros, como el rico de Laodicea en Apocalipsis 3:17 quien no se da cuenta de su desnudez y ceguera espirituales.

“Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo” — Apocalipsis 3:17 (RVA 2015)

Formas de recibir Conocimiento

El Espíritu de Conocimiento utiliza diferentes formas de revelarnos conocimiento, una de ellas es por medio de la Providencia de Dios, lo cual sucede de diferentes maneras, según lo que encontramos en las Escrituras:

“Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta la fragancia de Su conocimiento en todo lugar.” — 2 Corintios 2:14 (NBLA)

1. Llamando al SEÑOR

El SEÑOR en Su Palabra nos dice que lo llamemos y que Él nos revelará cosas grandes y maravillosas que no sabemos, o que ignoramos. De modo que una forma en que podemos recibir al Espíritu de Conocimiento es simplemente llamando al SEÑOR.

[Dice el SEÑOR] “Clama a Mí, y Yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces.” — Jeremías 33:3 (RVC)

“Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca” — Isaías 55:6 (NBLA)

Claro que para que Dios escuche nuestro llamado necesitamos vivir de acuerdo a Sus mandatos (1 Pedro 3:12), ya que el estilo de vida de desobediencia por lo general impide ser escuchados (Isaías 1:15, 59:1-2; Miqueas 3:4; Salmos 18:41; Proverbios 1:27-33).

“He aquí que la mano del SEÑOR no se ha acortado para salvar, ni Su oído se ha ensordecido para oír. Las iniquidades de ustedes son las que hacen separación entre ustedes y su Dios. Sus pecados han hecho que Su rostro se oculte de ustedes para no escuchar.” — Isaías 59:1-2 (RVA 2015)

Entonces clamarán al SEÑOR, pero Él no les responderá. En aquel tiempo esconderá Su rostro de ustedes porque hicieron obras malvadas.” — Miqueas 3:4 (RVA 2015)

Por otro lado, entre más busquemos al SEÑOR, más recibiremos de Su Espíritu de Conocimiento, quien nos revelara más cosas que le agradan a Dios que hagamos, a lo que el apóstol Pablo le llama el verdadero conocimiento (1 Timoteo 2:4).

“Espero que con esto sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” — Colosenses 2:2-3 (NBLA)

2. En respuesta a una oración

Relacionada con el punto anterior, ya que Dios nos puede dar conocimiento en respuesta a una oración que hayamos realizado, como en el caso de Eliezer, el sirviente de Abraham, quien en oración le pidió a Dios saber quién sería la esposa indicada para Isaac, y su petición fue concedida, puede leer esta historia en Génesis 24.

“Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baje su cántaro para que yo beba”, y que responda: “Beba, y también daré de beber a sus camellos”, la que Tú has designado para Tu siervo Isaac. Por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor».” — Génesis 24:14 (NBLA)

Después de que Daniel, Ananías, Misael y Azarías hicieron oración, el Espíritu del Conocimiento reveló a Daniel el sueño del rey Nabucodonosor y le dio la interpretación del sueño, algo que los mismos sabios caldeos dijeron que era humanamente imposible saber, sin embargo, Daniel recibió el conocimiento que sobrepasa cualquier conocimiento secular.

“A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y poder. Y ahora me has dado a conocer lo que te hemos pedido, pues nos has dado a conocer el asunto del rey”.” — Daniel 2:23 (RVA-2015)

Pablo oró a Dios para que les mandara Su Espíritu de Conocimiento a los filipenses y a los colosenses, para que las iglesias que él formó crecieran en el conocimiento verdadero aún y cuando él estaba lejos de ellos.

Y esto pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, a fin de que escojan lo mejor, para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo; llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.” — Filipenses 1:9-11 (NBLA)

“Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.” — Colosenses 1:9-10 (NBLA)

3. Al creer en Sus mandamientos

Para creer necesitamos tener fe, y sabemos que sin fe es imposible complacer a Dios.

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” — Hebreos 11:6 (NVI)

Y para creer en Sus mandamientos, primero necesitamos saberlos, acercarnos a Su Palabra, o sea leer la Biblia, no de forma casual como si fuera una novela, por eso los incrédulos no entienden nada si la leen, por eso el SEÑOR no les abre su entendimiento. Más bien, necesitamos leer Sus Escrituras con reverencia, dándonos cuenta que es la revelación de Dios, eso nos llenará de Su Espíritu de Conocimiento. Su Palabra, a su vez, se convierte en una luz que guía nuestro camino (Salmos 119:105; Juan 8:12). Cuando aprendemos algo nuevo por una revelación espiritual, Su luz nos impulsa a la acción, porque cuando realmente conocemos algo en nuestro espíritu, lo hacemos. Es asombroso cuando el conocimiento por revelación de la Palabra de Dios llega a nuestro espíritu, porque sucede algo sobrenatural dentro de nosotros. El Espíritu de Conocimiento trabaja en nuestra mente y corazón, renueva nuestro pensamiento y se convierte en una fuerza vital que nos cambia para integrar esta nueva revelación en nuestra vida y parecernos más a la imagen de Jesucristo. Como dice Pablo, te transforma de un nivel de gloria a otro.

“Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” — 2 Corintios 3:18 (RVA-2015)

Por ejemplo, cuando el Espíritu de Conocimiento nos revela el mandamiento de Jesucristo de hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19-20), tenemos esa necesidad urgente de evangelizar a los incrédulos, y entre más lo hacemos mejor lo vamos haciendo. Y por el otro lado, si la persona que es evangelizada, recibe la Palabra de Dios que el Espíritu de Conocimiento le revela, se arrepiente y cree, entonces va a recibir al Espíritu de Conocimiento en su corazón para ayudarlo en su nueva vida como cristiano. Si por el contrario, no creen el mensaje, o dudan en ciertas cosas, entonces será para ellos un impedimento y endurecen aún más su corazón, puede ver nuestro artículo Los Siete Espíritus del SEÑOR: Entendimiento (Parte 2) para mayor información acerca de lo terrible que es el endurecer el corazón. También está el caso lamentable, en el que se encuentran muchas personas que dicen ser cristianas, sin embargo no buscan la ayuda del Espíritu de Conocimiento, y no crecen en su gnósis en el SEÑOR (1 Pedro 2:2; 1 Corintios 3:1-2; Hebreos 5:11-14) y lo demuestran con sus acciones, hay mandamientos que no cumplen, o que no les dan importancia, como el Cuarto Mandamiento, o las leyes alimenticias de Levítico 11, y si observa, no las cumplen, a pesar de estar conscientes de ellas, porque tienen un cierto grado de incredulidad, y quizás también porque ven el ejemplo del resto del mundo, no se separan del mundo, sino que siguen su sistema de falsos valores, los cuales no son bíblicos.

“Y no presten atención a mitos judaicos y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Todas las cosas son puras para los puros, pero para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.” — Tito 1:14-16 (NBLA)

Todo esto tiene terribles consecuencias porque caen en desobediencia, sin embargo, otra desventaja es que dejan de ganar conocimiento, ya que precisamente una de las formas de obtenerlo es cuando creemos en los mandatos del SEÑOR:

“Enséñame buen juicio y conocimiento, pues creo en Tus mandamientos.” — Salmos 119:66 (NBLA)

4. Al ser llenados del Espíritu de Conocimiento para una tarea específica para el Señor

Este conocimiento por parte del SEÑOR, es como recibir un entrenamiento de forma sobrenatural entregado directamente a nuestro espíritu, no es adquirido a través de nuestros sentidos, ni tampoco de forma tradicional yendo a la escuela, ni leyendo libros, ni por medio de la experiencia en el trabajo. Encontramos un claro ejemplo en el caso de Bezaleel y Aholiab, a quienes el Espíritu de Conocimiento otorgó toda la información necesaria para que pudieran construir del Tabernáculo en Éxodo 31:1-11. Este conocimiento fue exacto, específico y especializado.

“Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del Espíritu de Dios, con sabiduría, entendimiento, conocimiento y toda habilidad de artesano.” — Éxodo 31:2-3 (RVA-2015)

En la película de Matrix (1999) se muestra que los protagonistas adquieren conocimiento de forma instantánea, aprenden cómo pilotear un helicóptero, o a combatir utilizando artes marciales muy rápidamente, tan solo “descargando” la información a sus conexiones neuronales. Pienso que esto es precisamente lo que intentan promover los transhumanistas y los proponentes de la inteligencia artificial, lo cual son meros esfuerzos humanos en vano, al tratar de copiar los trabajos del Espíritu de Dios.

“Y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas.” — Efesios 5:11 (NBLA)

Hay otras formas en las que el Señor nos capacita, o bien nos da Su Espíritu de Conocimiento para que llevemos a cabo alguna encomienda o trabajo para el Señor. Por ejemplo, si alguien recibe el regalo de saber hablar en diferentes idiomas, es muy posiblemente para que realice una misión evangelizadora con personas que hablan ese idioma, puede ser traducir las Escrituras, evangelizar en persona, etc., vemos que muchos misioneros tienen esta encomienda, como el caso de Robert Jermain Thomas (1839 – 1866) quien evangelizó en China y Corea. En nuestro caso, obtuvimos el conocimiento para hacer investigación, hablar inglés, desarrollar sitios web, editar audio y video cuando aún éramos incrédulos, sin embargo, el Señor ya tenía previsto que utilizáramos estos conocimientos para nuestra labor evangelizadora, y nos fue capacitando desde antes, y aún hoy en día nos sigue guiando para encontrar los recursos que necesitamos para realizar el trabajo. Quizás si recapacita, usted se dé cuenta que incluso, quizás desde su niñez, el Señor lo ha estado capacitando para realizar una tarea para Él en específico, y con ello, resulta fascinante descubrir cuál es nuestra misión aquí en la tierra. Por ejemplo, Moisés, y su crianza en la casa del faraón egipcio, el hablar ese idioma, conocer su cultura y enseñanzas, le dieron antecedentes que luego le servirían para la labor a la que fue llamado por Dios, y poder luego ir a presentarse ante el faraón y darle el mensaje del Señor.

“Por la fe Moisés, cuando ya era grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo más bien ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado. Consideró como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe Moisés salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible.” — Hebreos 11:24-27 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos hablando de más formas en la que podemos recibir al Espíritu de Conocimiento.

¡Que Dios los bendiga!


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