La Dieta Bíblica (Parte 1)

Vivimos en un mundo obsesionado con la “salud” y el “bienestar físico”, constantemente vemos en los medios de comunicación nuevas rutinas de ejercicios, recomendaciones de alimentación, dietas que se ponen de moda (Ketogénica, Mediterránea, Atkins, etc.); también, especialmente en Estados Unidos, vemos anuncios de televisión de las diferentes farmacéuticas, del tipo “tome tal pastilla si siente tal dolor” o dicen “pregunte a su doctor si tal pastilla es buena para usted”. Sin embargo, no vemos que las personas en su mayoría, busquen respuestas a sus malestares de salud en las Escrituras. ¿Por qué seguir consejos de salud y belleza por parte de celebridades de Hollywood, en lugar de seguir las claras instrucciones que nos da Dios en Su Palabra?

Dios creó el cuerpo humano (Génesis 1:26-27), no hay nadie que sepa mejor que Él acerca del funcionamiento de nuestros cuerpos, y de lo que es bueno o malo para nosotros, incluyendo qué debemos comer y qué cosas resultan tóxicas para nuestros organismos.

“Porque Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son Tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.” — Salmos 139:13-14 (NBLA)

¿Qué animales son considerados como alimento para el hombre?

Cuando Dios creó a Adán y a Eva les dijo que su dieta consistiría de toda planta, fruto o semilla. Así que el Creador puso todos los nutrientes que necesitamos en una dieta vegetariana (Génesis 1:29).

“También les dijo Dios: «Miren, Yo les he dado a ustedes toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto les servirá de alimento.” — Génesis 1:29 (NBLA)

Después del Diluvio, Dios amplió el menú de lo que podíamos comer y le dijo a Noé que podía comer animales, además de la dieta vegetariana que ya había dado a sus antepasados. Tal vez, por las condiciones de la tierra después de la destrucción causada por la inundación.

Todo lo que se mueve y tiene vida les será para alimento. Todo lo doy a ustedes como les di la hierba verde. Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comerán.” — Génesis 9:3-4 (NBLA)

Con la expresión: “Todo lo que se mueve y tiene vida” ¿acaso significa que hoy podemos comer a toda cucaracha, ratón o gusano que se mueva frente a nosotros? ¡Claro que no, eso sería asqueroso! Entonces, ¿Qué animales son a los que el SEÑOR se estaba refiriendo para que sean incluidos en nuestro menú? Dios se estaba refiriendo a los animales limpios solamente, los cuales ya le había especificado a Noé antes del Diluvio (Génesis 7:2), porque el comer a los otros animales es algo asqueroso e inmundo ante los ojos del SEÑOR, esos animales tienen otra función en la Creación, pero no como alimento para nosotros. Nuestro Creador siempre está buscando nuestro bienestar físico y espiritual y nos dio Sus leyes morales para este propósito especificando lo que es limpio y santo.

El SEÑOR en Su Palabra ha establecido leyes para que podamos identificar lo que es puro y lo que es inmundo o impuro, lo que está permitido y lo que está prohibido. Dios quiere que seamos santos porque Él es santo (Levítico 11:44-45, 19:2, 20:26). La santidad es el tema central del libro de Levítico (Levítico 10:3, 19:2, 20:7, 20:26, 21:6-8)

“Porque Yo Soy el Señor su Dios. Por tanto, conságrense y sean santos, porque Yo Soy santo. No se contaminen, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra. Porque Yo Soy el Señor, que los he hecho subir de la tierra de Egipto para ser su Dios; serán, pues, santos porque Yo Soy santo”».” — Levítico 11:44-45 (NBLA)

Sean ustedes santos, porque Yo, el Señor, Soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean Míos.” — Levítico 20:26 (NBLA)

Cabe mencionar que la distinción entre animales puros e impuros es más antigua que los tiempos de Moisés, ya que sabemos que Noé reconocía tal distinción, antes del Diluvio, Dios le indicó a Noé que subiera al Arca cierto número de animales limpios y cierto número de no-limpios:

“De todo animal limpio tomarás contigo siete parejas, el macho y su hembra; y de todo animal que no es limpio, dos, el macho y su hembra.” — Génesis 7:2 (NBLA)

Después del Diluvio, Noé sacrificó animales limpios en un altar para el Señor. Y si el altar es la representación de la mesa del SEÑOR, es nuestro ejemplo para que solo haya carne de animales limpios en nuestras mesas para comer.

“Entonces Noé edificó un altar al Señor, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.” — Génesis 8:20 (NBLA)

¿Cuáles son las leyes para identificar a los animales limpios?

En Levítico capítulos 11 al 16 (Levítico 11:1-16:34) encontramos regulaciones acerca de pureza, mientras que en Levítico 19:1 a Números 10:10 encontramos leyes de santidad. En este artículo nos enfocaremos en las leyes de pureza que encontramos en Levítico 11 y en Deuteronomio 14. En estos capítulos nuestro SEÑOR nos dice cómo distinguir animales que son aptos para el consumo humano y cuáles no.

[Dice el Señor] “Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra, para hacer distinción entre lo inmundo y lo limpio, entre el animal que se puede comer y el animal que no se puede comer.” — Levítico 11:46-47 (NBLA)

[Dice el Señor] “Ustedes harán una distinción entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagan sus almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales Yo he apartado de ustedes por inmundos.” — Levítico 20:25 (NBLA)

Le recomiendo que lea ambos capítulos completos (Levítico 11 y Deuteronomio 14). Ahí encontramos que los únicos animales (de cuatro patas) permitidos para consumo humano, son herbívoros, son los rumiantes que tienen su pezuña dividida. Los rumiantes (del latín ruminare que significa “volver a masticar”) son mamíferos artiodáctilos de pezuña hendida, que se alimentan de vegetales, no tienen dientes incisivos en la mandíbula superior, y tienen el estómago compuesto de cuatro cavidades.

[Dice el Señor] “De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, este comerán.” — Levítico 11:3 (NBLA)

[Dice el Señor] “Y cualquier animal de pezuña dividida que tenga la pezuña hendida en dos mitades y que rumie, lo podrán comer.” — Deuteronomio 14:6 (NBLA)

Por tanto, en esta categoría de animales permitidos encontramos las vacas, las ovejas, las cabras, bueyes, venados, etc. En el Targum de Jonathan, que es la antigua traducción bíblica del hebreo al arameo, agrega en Levítico 11:3 “que tiene cuernos”, esto va de acuerdo con los animales que encontramos como permitidos en Deuteronomio 14:3-5

“Todo lo que tiene pezuña dividida y patas hendidas, y lo que tiene cuernos, rumia entre las bestias, eso puedes comer.” — Levítico 11:3 (Targum de Jonathan)

[Dice el Señor] “No comerás nada abominable. Estos son los animales que ustedes podrán comer: el buey, la oveja, la cabra, el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés.” — Deuteronomio 14:3-5 (NBLA)

Sin embargo, cualquier animal de cuatro patas que no sea rumiante, no es apto para el consumo humano, incluyendo todos los animales carnívoros como los leones, lobos, osos, perros, etc. Además, no se deben tocar sus cuerpos muertos.

[Dice el Señor] “De entre los animales que andan sobre cuatro patas, los que andan sobre sus garras son inmundos para ustedes; todo el que toque sus cadáveres quedará inmundo hasta el atardecer” — Levítico 11:27 (NBLA)

Leí hace poco que unos cazadores de osos comieron de esa carne que cazaron, luego se enfermaron con larvas de trichinella, lo mismo sucedió con cazadores que comieron carne de jabalí. Cuántas visitas a los hospitales podrían evitarse si las personas obedecieran los mandatos de Dios, los cuales son para nuestro propio beneficio.

“Debes obedecer siempre los mandatos y los decretos del Señor que te entrego hoy para tu propio bien.” — Deuteronomio 10:13 (NTV)

La prohibición de comer carne de puerco

Antes de continuar viendo esta distinción entre animales permitidos o no para el consumo humano, quisiera recordarle que Satanás constantemente busca oponerse a los mandatos de Dios, y busca engañar a las personas para que cometan pecado al desobedecer las leyes de Dios, para que hagan exactamente lo opuesto a lo que Dios manda, busca que les resulte “normal” ingerir carne abominable, llena de toxinas y parásitos que dañan a nuestro cuerpo, y que nos hacen transgredir las leyes de Dios. Esto explica el por qué la carne de cerdo es la carne número uno consumida a nivel mundial, equivalente a 106 millones de toneladas métricas en el 2020. El hombre ha popularizado el comer puerco y todos sus derivados, aún y cuando es un animal sucio, e inclusive el SEÑOR lo llama inmundo, por lo que nos prohíbe estrictamente consumirlo. Dios diseñó al cerdo para que comiera plantas venenosas, carroña, y hasta basura, por lo que su carne está llena de toxinas. Así que a pesar de que el puerco tiene la pezuña dividida, no es un rumiante, y no debería ser considerado como alimento.

[Dice el Señor] “Y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; será inmundo para ustedes. No comerán de su carne ni tocarán sus cadáveres; serán inmundos para ustedes.” — Levítico 11:7-8 (NBLA)

[Dice el Señor] “El cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será inmundo para ustedes. No comerán de su carne ni tocarán sus cadáveres.”— Deuteronomio 14:8 (NBLA)

Piense en todos los productos de puerco que actualmente puede encontrar en su supermercado o restaurante preferido, lamentablemente la lista es muy extensa en la mayoría de los países. Nosotros somos mexicanos, es muy común encontrar jamón de cerdo entre las carnes frías, pepperoni o salchicha italiana en las pizzas, tocino, tacos de trompo o al pastor, chorizo, chicharrón, incluso comidas no relacionadas como enchiladas o frijoles refritos (o a la charra), a los que se les agrega manteca de puerco. Antes cuando no éramos cristianos, comíamos este tipo de cosas abominables, sin saber, en ignorancia; ahora seguimos la dieta bíblica prescrita por Dios, y somos cuidadosos de leer las etiquetas de los alimentos que compramos.

Se han hecho múltiples estudios médicos año tras año, sobre el consumo de productos porcinos, y se han encontrado múltiples enfermedades desde inflamaciones agudas del apéndice y la vesícula biliar, cólicos biliares, gastroenteritis con síntomas tifoideos y paratifoideos, así como eccema agudo, carbunco, abscesos sudoríparos, entre otros. Además, el puerco contiene parásitos como la yersinia, una bacteria que afecta al humano, pero no al puerco, así que los productores pueden vender la carne infectada sin ningún problema, más del 66% de la carne en Estados Unidos está contaminada con yersinia. Se encontró en la carne de puerco una nueva superbacteria, el clostridium difficile, que puede sobrevivir hasta 2 horas a la temperatura de cocción, y que provoca el megacolon tóxico con una alta tasa de mortalidad. El virus de la Hepatitis E (VHE) es muy común en Alemania por el alto consumo de embutidos de puerco. La mayoría de los casos en los Estados Unidos de la enfermedad parasitaria, triquinelosis, han sido causados por el consumo de carne de cerdo infectada con larvas de lombrices intestinales, trichinella. La carne de cerdo contribuye sustancialmente a la salmonelosis humana, la toxoplasmosis, la bacteria escherichia coli O157:H7. Científicos encontraron una alta correlación entre el consumo de carne de cerdo y la mortalidad por la cirrosis. Es importante considerar que la carne de puerco contribuye a la acidificación del cuerpo, lo que contribuye para que se desarrollen piedras en los riñones, y lo peor, es que hace susceptible al cuerpo a todo tipo de enfermedades, porque es el terreno perfecto para que se desarrollen bacterias, virus, y hasta células cancerígenas. Los cerdos no pueden vivir mucho más de seis años, ya que desarrollan cáncer, y los productores tienen que vender su carne antes de que estos signos sean aparentes. Por lo que el consumo del puerco es uno de los factores más importantes para el desarrollo del cáncer en diferentes partes del cuerpo humano. Además, tome en cuenta la horrible práctica de los productores de esta carne, quienes castran a los cerditos desde su nacimiento para poder vender su carne, de lo contrario las hormonas sexuales les darían un mal olor a la carne. Pero toda esta información no es difundida, porque afectaría a la industria porcina, y el plan de Satanás es mantener enferma y pecando a la humanidad, sin seguir las leyes de Dios.

La prohibición de comer otros tipos de carne

Ahora veamos otros animales cuyas pezuñas son sólidas, y que no están divididas, por lo tanto, no se debe comer carne de caballo, burros, mulas, ni camellos. Otras carnes animales prohibidas son el conejo y la liebre. Hoy en día, hay culturas que no ven inconveniente en comer este tipo de carne, como los musulmanes, y personas que habitan en Medio Oriente en la actualidad. Por ejemplo, en los menús de Dubái en Emiratos Árabes Unidos, uno puede encontrar camello rostizado, hamburguesas de camello y hasta pizza con camello.

[Dice el Señor] “Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comerán estos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes. El damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes. El conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes.” —Levítico 11:4-6 (NBLA)

[Dice el Señor] “Pero estos no comerán de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezuña dividida en dos: el camello, el conejo y el damán; pues aunque rumian, no tienen la pezuña dividida; para ustedes serán inmundos.” — Deuteronomio 14:7 (NBLA)

Recuerde la amonestación que les hizo Jesucristo a los fariseos, ya que hipócritamente colaban sus bebidas (utilizando una tela fina) para asegurarse de no ingerir por accidente algún mosquito, el más pequeño de los insectos impuros (Levítico 11:23), mientras que comían camello, un enorme animal claramente prohibido por ser impuro (Levítico 11:4). Es probable que estos fariseos imitaban esa práctica de comer camello de pueblos incrédulos a sus alrededores.

[Dice Jesús] “¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!” — Mateo 23:24 (NBLA)

Los mariscos son tóxicos para el cuerpo humano

Otra instrucción bíblica que encontramos es que, de los animales marinos, solo peces con escama y aletas están permitidos para el consumo humano, ya sean de agua dulce o de agua salada. De modo que, a pesar de la popularidad de los camarones, langostas, cangrejos, calamar, abulones, mejillones, almejas, ostras, pulpo, caracoles marinos, etc., todos estos animales no son aptos para el consumo humano de acuerdo a nuestro Creador.

[Dice el Señor] “De todos los animales que hay en las aguas, podrán comer estos: todos los que tienen aletas y escamas, en las aguas, en los mares o en los ríos, podrán comer. Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, serán abominación para ustedes; les serán abominación, no comerán de su carne y abominarán sus cadáveres. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, les será abominación.” — Levítico 11:9-12 (NBLA)

[Dice el Señor] “Estos podrán comer de todo animal acuático: Podrán comer todo lo que tiene aletas y escamas. Pero todo lo que no tiene aletas ni escamas no lo comerán; les será inmundo.” — Deuteronomio 14:9-10 (RVA 2015)

Dios no entró en detalles acerca de Sus razones para que no comamos puerco, ni animales marinos como el camarón, Él nos ama y busca nuestro bienestar, y quiere que confiemos en Él, en Sus Mandamientos, que son para nuestro propio bien. También nos advirtió que, de no hacerlo, entonces hay maldiciones por desobediencia (Deuteronomio 28:15-68), entre ellas se mencionan enfermedades, veamos por ejemplo la siguiente advertencia:

[Dice el Señor] “Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, el Señor tu Dios, entonces el Señor hará horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crónicas. Y traerá de nuevo sobre ti todas las enfermedades de Egipto de las cuales tenías temor, y no te dejarán. También el Señor traerá sobre ti toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el libro de esta ley, hasta que seas destruido.” — Deuteronomio 28:58-61 (NBLA)

Dios nos dice que los cuerpos muertos de esos mariscos son abominables (que debemos rechazar, que resulta repugnante) para nosotros:

“Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, serán abominación para ustedes; les serán abominación, no comerán de su carne y abominarán sus cadáveres.” — Levítico 11:10-11 (NBLA)

“O si alguien toca cualquier cosa inmunda, ya sea el cadáver de una fiera inmunda, o el cadáver de ganado inmundo, o el cadáver de un reptil inmundo, aunque no se dé cuenta de ello y se contamina, será culpable.” — Levítico 5:2 (NBLA)

La palabra hebrea para abominación, o cosa detestable, que utiliza Dios en Levítico 11:10 es שֶׁקֶץ – shekets y proviene de la misma raíz que la palabra שִׁקּוּץ – shikuts, traducida como las inmundicias o suciedad en Nahúm 3:6. A diferencia de shikuts, shekets no está necesariamente relacionada con la idolatría, sino que se usa para referirse a animales sucios o prohibidos, los cuales como vemos en Levítico 11:43, 20:25 hacen que la persona se vuelva abominable, o bien contaminada.

[Dice el Señor] “No se hagan ustedes también repugnantes con esos animales que se arrastran. No se contaminen con ellos. No se hagan impuros por causa de ellos.” — Levítico 11:43 (RVC)

[Dice el Señor]”Ustedes harán una distinción entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagan sus almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales Yo he apartado de ustedes por inmundos.” — Levítico 20:25 (NBLA)

Entendemos con esto que, al ingerir animales no aptos para el consumo humano, como el puerco y los mariscos, nos volvemos abominables, y nos contaminamos ante los ojos de Dios.

Al igual que con el cerdo, si lo piensa, los mariscos más populares que comemos fueron diseñados para limpiar la basura y carroña del fondo de los mares y ríos, son como basureros marinos: se alimentan de cangrejos muertos, caracoles y gusanos, también son caníbales. Los camarones de coral además se comen los parásitos que estén en las escamas de los pescados, limpiándolos. Además, comen algas en putrefacción, hacen un trabajo similar al de un camión de basura. Los cangrejos y langostas comen madera podrida, hojas y animales marinos en descomposición, también comen hongos y gusanos. Así que son animales que están llenos de toxinas peligrosas para el cuerpo humano, por lo que no deberíamos de considerarlos como algo comestible.

¿Sabía usted que existe una enfermedad llamada “asma ocupacional” entre los pescadores y quienes procesan y manipulan los mariscos prohibidos en Levítico 11? El virus de la Hepatitis E (VHE) está ligado al consumo de mariscos, al igual que el Norovirus y bacilos de Shigella al comer almejas.

Seguramente ha escuchado de personas que se han intoxicado luego de comer camarones o puerco “en mal estado”, hace muchos años, cuando yo no era creyente y desconocía estas leyes alimenticias de Dios, en cierta ocasión comí una pizza de jamón y me enfermé al punto de terminar en el hospital, en esa misma ocasión mi esposa solo comió pizza de queso, de la misma pizzería, y ella no se enfermó. Un tío mío falleció cuando yo era chico, a causa de cisticercosis, a él le gustaba andar comiendo tacos “de trompo” o “al pastor”, de cerdo. También supe de otro tío, a quien el doctor le dijo que se hiciera unos análisis de sangre para determinar su nivel de colesterol, y le advirtió que “no comiera camarones” previo a su examen de sangre, porque le dijo que los camarones elevan el nivel de colesterol, y obtendría una mala medición. También escuché historias de abuelitos quienes en un viaje a la playa comieron caracoles marinos “cocidos” solo con limón.

Una simple búsqueda en internet con palabras clave como “pandemia” y “cerdo”, “intoxicación por camarones”, o bien “alergia a los mariscos” le arrojará muchísimos casos de personas que se han enfermado seriamente luego de andar comiendo cerdo u otros animales no aptos para el consumo humano.

¿Por qué alguien querría comer carne de un animal que come basura o carroña? La única explicación que encuentro es que lo hacen por ignorancia o por tradición, porque así los enseñaron en sus casas.

Recomendaciones: Comprobar siempre la composición de los alimentos preparados porque muchos incorporan mariscos (ensaladas, sopas, cremas, arroces cocinados, pizzas, etc.). Considerar que se pueden producir transferencias de las sustancias tóxicas a otras comidas que no contienen marisco o puerco, a través de utensilios de cocina, los recipientes, el aceite, las parrillas y freidoras en donde se preparan los alimentos. Tenga cuidado y lea bien la lista de ingredientes en las etiquetas o envases de los alimentos, o bien infórmese al preguntar en los restaurantes, por ejemplo, en México los tamales en su mayoría son preparados con grasa de puerco, cuídese de cualquier alimento que contenga chorizo; mientras más ponga atención en este tema y trate de mantener una dieta bíblica, se dará cuenta que estamos rodeados de comidas que contienen animales no aptos para el consumo humano, o bien que la carne tiene sangre, o grasa animal, la cuales también están claramente prohibidas.

[Dice el Señor] “Éste será un estatuto perpetuo para ustedes y para sus descendientes, dondequiera que ustedes habiten. No comerán ninguna grasa ni ninguna sangre.” — Levítico 3:17 (RVC)

“Después el Señor habló a Moisés: «Diles a los israelitas: “No comerán ninguna grasa de buey, ni de cordero, ni de cabra. La grasa de un animal muerto y la grasa de un animal despedazado por las fieras podrá servir para cualquier uso, pero ciertamente no deben comerlo. Porque cualquiera que coma la grasa del animal del cual se ofrece una ofrenda encendida al Señor, la persona que coma será exterminada de entre su pueblo. Y ustedes no comerán sangre, ni de ave ni de animal, en ningún lugar en que habiten. Toda persona que coma cualquier clase de sangre, esa persona será exterminada de entre su pueblo”».” — Levítico 7:22-27 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos con este tema, veremos lo que nos dicen las Escrituras acerca del consumo de otros animales como aves e insectos.

¡Que Dios los bendiga!