Los 7 Espíritus del Señor: Entendimiento (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que gracias al “Espíritu de Entendimiento” tenemos el deseo de entender mejor al Dios vivo, podemos entender más claramente las Escrituras, y nos permite profundizar en nuestra relación personal con nuestro Creador. Ahora, en este artículo veremos que el “Espíritu de Entendimiento” trabaja en conjunto con los Espíritus de Sabiduría, Conocimiento y de Temor del Señor. Enfatizaremos las consecuencias negativas de cuando las personas dependen de su propio entendimiento, hasta llegar al colmo: Veremos lo que sucede cuando las personas rechazan al Espíritu Santo en sus corazones, hablaremos del endurecimiento del corazón, sus repercusiones, y de la solución que nos dan las Escrituras para curar este padecimiento espiritual.

El Espíritu de Entendimiento trabaja en equipo

Cuando recibimos al Espíritu Santo en nuestros corazones, es Él quien nos permite entender la misericordia suprema de Dios en Cristo Jesús. Una vez que podemos entender la Encarnación y la Crucifixión, la Resurrección y la Ascensión, que son las bases de nuestra fe, emprendemos el camino de la santificación (1 Corintios 6:11) y el “Espíritu de Entendimiento” juega un papel crucial en nuestra maduración espiritual.

“Por esto nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos dejado de orar por ustedes y de pedir a Dios que los haga conocer plenamente su voluntad y les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual.” — Colosenses 1:9 (DHH)

Dejamos de ser el hombre con naturaleza pecaminosa (Juan 3:6) con un entendimiento básico de las cosas de la carne, quien no entiende acerca de las cosas espirituales del Señor, y gracias al milagro de la gracia divina que nos transforma en nuevas creaturas, podemos ver y entrar en el Reino de Dios (Juan 3:3, 5, 7).

Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen espiritualmente.” — 1 Corintios 2:14 (NBLA)

Para llevar a cabo Sus propósitos, el Espíritu Santo se manifiesta a través de la Palabra de Dios como los “Espíritus de Sabiduría y de Entendimiento”, como los “Espíritu de Conocimiento y de Temor del Señor” quienes trabajan en equipo y están relacionados muy estrechamente, inclusive los encontramos en muchos pasajes en donde se habla de múltiples Espíritus al mismo tiempo (Proverbios 8:1,8:14, 18:15; Daniel 9:22; Oseas 14:9). En la Menorá, en ese candelabro, encontramos que hay “brazos” que están conectados en pares, pensamos que Sabiduría y Entendimiento estén conectados de esta forma simbólica.

[Sabiduría dice] ” Abandona la necedad y vivirás; anda por el camino del Entendimiento.” — Proverbios 9:6 (NBLA)

“Dile a la Sabiduría: «¡Hermana mía!» Declárate pariente de la inteligencia [Entendimiento].” — Proverbios 7:4 (RVC)

Las Escrituras nos indican que, como creyentes, es nuestra obligación estar en búsqueda del “Espíritu de Entendimiento y la Sabiduría” constantemente (Proverbios 2:3), y esto nos ayudará para que nuestra fe crezca cuando recibimos estos regalos del Padre (Mateo 7:7-8, 11).

“¡Adquiere Sabiduría! ¡Adquiere Entendimiento! No te olvides ni te apartes de los dichos de mi boca.” — Proverbios 4:5 (RVA 2015)

“Tus manos me hicieron y me formaron; dame Entendimiento para que aprenda Tus mandamientos.” — Salmos 119:73 (NBLA)

El Espíritu Santo nos bendice constantemente con el “Espíritu de Conocimiento” que está muy cercano a los de Sabiduría y Entendimiento:

“El insolente busca sabiduría y no la halla, pero para el hombre entendido el conocimiento es fácil.” — Proverbios 14:6 (NBLA)

En nuestro camino de santificación, tenemos las Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo, que nos indican que para demostrar nuestro amor a nuestro Señor Jesucristo (Juan 14:15) debemos obedecer Sus mandamientos (Santiago 4:12) y desarrollar al Espíritu de Temor del Señor que también está estrechamente relacionado:

“El principio de la Sabiduría es el Temor del Señor; buen Entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre.” — Salmos 111:10 (NBLA)

De forma similar, Dios nos dice que al obedecer Sus mandamientos nos alejemos de hacer el mal, y cuando lo hacemos, estamos demostrando que el Entendimiento que recibimos está dando frutos del Espíritu en nuestras vidas.

“Esto es lo que Dios dice a toda la humanidad: “El temor del Señor es la verdadera sabiduría; apartarse del mal es el verdadero entendimiento” — Job 28:28 (NTV)

Consecuencias de depender de nuestro propio entendimiento

Dios con toda Su Sabiduría nos advierte que, no dependamos de nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5), más bien, debemos depender de Él, de Su revelación, y buscar dirección y respuestas de Él. Nosotros siempre tenemos una información limitada, mientras que el SEÑOR todo lo sabe.

Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.”— Proverbios 3:5 (NBLA)

Busca Su voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.” — Proverbios 3:6 (NTV)

Encomienda tus obras al Señor, y tus propósitos se afianzarán.” — Proverbios 16:3 (NBLA)

Muchas veces no sabemos por qué suceden las cosas, pero sabemos que, si amamos a Dios, todo lo que sucede es para nuestro beneficio (Romanos 8:28). El Señor es el buen pastor (Juan 10:11), y nos guía, tan solo necesitamos seguir Su dirección. Todo esto contrasta con la necedad de quienes confían en su propio corazón (Proverbios 28:26). Lamentablemente hay muchas religiones que promueven una “búsqueda interior”, el buscar respuestas “dentro de uno mismo”, se trata de una falsa doctrina que abunda en religiones como la hinduista, la budista, y en el New Age. Esto no solo va directamente en contra de los que nos dicen las Escrituras, sino que este orgullo provoca que el corazón de la persona se vaya endureciendo, como lo explicaremos más adelante en este artículo. Pero primero veamos el primer obstáculo al que se enfrentan las personas que no buscan la ayuda del “Espíritu de Entendimiento”.

Espíritus malignos en oposición al “Espíritu de Entendimiento”

Necesitamos darnos cuenta que vivimos en una batalla espiritual en la que hay espíritus malignos que se oponen a que las personas entiendan la Palabra de Dios, puede leer nuestro artículo ¿Qué es el don de discernimiento de Espíritus? para mayor referencia. Cada vez que las personas rechazan al “Espíritu de Entendimiento”, quedan expuestas al ataque de demonios que los van a cegar de todo entendimiento espiritual del SEÑOR, como nos explica el apóstol Pablo:

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”— 2 Corintios 4:3-4 (NTV)

Jesús nos enseña en “la parábola del sembrador”, cómo funciona este ataque de las fuerzas de Satanás sobre el grupo de personas que, al escuchar la Palabra de Dios no la entienden, y porque no la entendieron, el diablo vino de inmediato y les robó la Palabra de sus corazones (Mateo 13:19; Marcos 4: 14-15).

[Dice Jesús] «Escuchen: El sembrador salió a sembrar; y al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.” — Marcos 4:3-4 (NBLA)

[Dice Jesús] “A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino.” — Mateo 13:19 (NBLA)

Me ha tocado ser testigo de este ataque para robar la semilla de la predicación del Evangelio, por parte del enemigo, en varias ocasiones, cuando estoy tratando de evangelizar a alguien, he visto la forma en que Satanás moviliza a personas que tiene bajo su influencia, para que vayan a interrumpir o a distraer del mensaje, por ejemplo con llamadas telefónicas, y también físicamente: En ocasiones incluso llegan estas personas enviadas para debatir, o para tratar de restar importancia al mensaje. Estas personas se convierten en agentes del enemigo sin saberlo y sin darse cuenta, y muchas veces son personas cercanas a quien está recibiendo la Palabra de Dios, como familiares, amigos o compañeros de trabajo. Basta con intentar evangelizar a alguien para ver este mecanismo maligno en acción, por eso es importante hacer oración antes de evangelizar a alguien para evitar esta interferencia. Es algo como lo que se muestra en las películas de Matrix, como Matrix Recargada (2003), en donde el agente Smith podía utilizar a las personas que estuvieran cerca de Neo, el protagonista, para entrar en sus cuerpos, y se transformaban momentáneamente en el agente Smith y atacaban al protagonista. Así que cualquier persona incrédula se convierte en un agente potencial de Satanás para robar la semilla sembrada. Pienso que estas personas no tienen conciencia de lo que sucede, ni de a quién están ayudando.

[Dice Jesús] “El que no está conmigo, contra Mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama.” — Lucas 11:23 (RVA-2015)

Y si la distracción para evitar que los incrédulos reciban el mensaje, no funciona, entonces los espíritus malignos prosiguen con el intento de robar la semilla al confundir su entendimiento, y si son exitosos, las personas que rechazaron al “Espíritu de Entendimiento”, caen en una peor situación que la Biblia llama “endurecimiento del corazón”.

Las consecuencias por rechazar al Espíritu de Entendimiento: El endurecimiento del corazón

Cuando una persona escucha la Palabra del Reino de Dios y no se esfuerza en entenderla, le está dando la oportunidad al diablo para robarla de su corazón. Es por eso que debe tener el “Espíritu de Entendimiento” en acción en su vida, es quien le ayuda a entender la Palabra de Dios que usted recibe.

Recuerde que tanto Entendimiento como la Sabiduría son Espíritus del Señor a quienes debemos buscar activamente:

“¡Sabiduría ante todo! ¡Adquiere Sabiduría! Y antes que toda posesión, adquiere Entendimiento.” — Proverbios 4:7 (RVA 2015)

Dame Entendimiento para que guarde Tu ley y la cumpla de todo corazón.” — Salmos 119:34 (RVA 2015)

Todo esto es importante porque no es suficiente oír, sino entender el mensaje, e incorporar la enseñanza a nuestras vidas. Incluso el profeta Daniel dijo, en cierto momento, no entender lo que escuchó (Daniel 12:8), pero él pidió la ayuda del “Espíritu de Entendimiento” y el ángel le explicó el significado de lo que escuchó.

[Dice Daniel] “Yo oí, pero no pude entender. Entonces dije: «Señor mío, ¿cuál será el resultado de estas cosas?».” — Daniel 12:8 (NBLA)

Sin embargo, cuando las personas no quieren escuchar el mensaje del Señor, o lo rechazan, entonces nos dicen las Escrituras que sus corazones se endurecen.

“Y endurecieron sus corazones como el diamante para no oír la ley ni las palabras que el Señor de los ejércitos había enviado por Su Espíritu, por medio de los antiguos profetas. Vino, pues, gran enojo de parte del Señor de los ejércitos.” — Zacarías 7:12 (NBLA)

Cuando los corazones de las personas se vuelven duros (Deuteronomio 15:7; Proverbios 28:14; Mateo 19:8; Marcos 3:5, 6:52), entonces no tienen oídos que oigan, ni entienden, viven con estilos de vida del hombre natural, con una naturaleza pecaminosa, y no les interesa corregir sus caminos.

“Pero hizo lo malo ante los ojos del Señor su Dios; y no se humilló delante del profeta Jeremías que le hablaba por boca del Señor. También se rebeló contra el rey Nabucodonosor que le había hecho jurar fidelidad por Dios. Pero Sedequías fue terco y obstinó [endureció] su corazón en vez de volverse al Señor, Dios de Israel“. — 2 Crónicas 36:12-13 (NBLA)

Hay un pasaje en Zacarías 7:11, en donde vemos que las personas se negaron a hacer caso de ese llamado.

“Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebelde y se taparon los oídos para no oír.” — Zacarías 7:11 (NBLA)

Quizás el caso más notorio de endurecimiento de corazón sucedió con el faraón de Egipto, quien se rehusó a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud (Éxodo 7:13-14) a pesar de las 10 plagas que cayeron sobre Egipto, y a pesar de que sus consejeros le dijeron que obedeciera el mandato del SEÑOR.

“Entonces los magos dijeron a Faraón: «Este es el dedo de Dios». Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.” — Éxodo 8:19 (NBLA)

De forma similar que el faraón egipcio, quien no quiso creer ni con las señales y prodigios del SEÑOR (Éxodo 7:3), luego tenemos a los fariseos y otros grupos, quienes endurecieron sus corazones, y no creyeron en nuestro Señor Jesucristo, quien, por lo mismo, empezó a hablarles en parábolas, para que solo quienes tuvieran oídos para oír entendieran Su mensaje.

“Y acercándose los discípulos, dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Jesús les respondió: «Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.” — Mateo 13:10-13 (NBLA)

El mensaje de las parábolas de Jesús era para explicar que el Reino de Dios está entre nosotros (Lucas 17:20-21), sin embargo, no tiene señales visibles para aquellos que endurezcan su corazón. La condición necesaria para verlo es “nacer de nuevo”, como se lo explicó el Señor a Nicodemo (Juan 3). Para descubrir Su Reino, necesitamos ojos para ver y oídos para oír.

Observe que en varias ocasiones Jesús dijo “El que tenga oídos para oír, que oiga” (Mateo 11:15, 13:9, 13:43; Marcos 4:9, 4:23; Lucas 8:8, 14:35). Y en el libro del Apocalipsis, el Señor nos dice que quien tenga oídos para oír que escuche lo que está diciendo Su Espíritu (Apocalipsis 2:7, 2:11, 2:17, 2:29, 3:6,3:13, 3:22, 13:9).

El tener “oídos para escuchar” está relacionado también con un “corazón (o mente) para entender”, y con “ojos para ver”. Pero cuando una persona tiene el corazón endurecido lo opuesto ocurre:

[Dice Moisés] “Pero hasta el día de hoy el Señor no les ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.” — Deuteronomio 29:4 (NBLA)

“Él [Señor] dijo: —Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban”. Haz insensible el corazón de este pueblo; embota sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se convierta y sea sanado.” — Isaías 6:9-10 (NVI)

“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.” — Jeremías 6:10 (RVR 1960)

Hay varias consecuencias espirituales cuando las personas rechazan el llamado del Señor, cuando esto sucede, las personas quedan sujetas a ceguera y sordera espiritual, como un acto judicial divino en respuesta a la dureza de sus corazones.

“Porque el Señor ha derramado sobre ustedes espíritu de sueño profundo, Él ha cerrado sus ojos: los profetas, y ha cubierto sus cabezas: los videntes.” — Isaías 29:10 (NBLA)

Núblense sus ojos para que no puedan ver, y haz que sus lomos tiemblen continuamente.” — Salmos 69:23 (NBLA)

Otra consecuencia es que el Señor los entrega a la dureza de sus corazones, ellos quedan expuestos a las maquinaciones de sus propios corazones malvados, sus propios consejos y cosas que ellos mismos inventan o se imaginan (Jeremías 7:24; Salmos 5:10; Proverbios 1:31). Y el estado de la persona se va deteriorando con cada rechazo que la persona hace al “Espíritu de Entendimiento”, su corazón se va endureciendo, cada vez más, con el pasar del tiempo.

[Dice el Señor] “Pero Mi pueblo no escuchó Mi voz; Israel no me quiso a Mí. Por eso los entregué a la dureza de su corazón, y caminaron según sus propios consejos.” — Salmos 81:11-12 (RVA 2015)

Pensamos que cuando las personas llegan al endurecimiento máximo de su corazón, a un rechazo absoluto de la Palabra de Dios, a un punto sin retorno, entonces podemos decir que están cometiendo el único pecado por el cual no hay perdón, al pecar en contra el Espíritu Santo, quien es el único que los puede convertir en hijos de Dios para que puedan entrar en el Reino de Dios.

[Dice Jesús] “En verdad les digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno.” — Marcos 3:28-29 (NBLA)

Pensamos que el pecado imperdonable sucede cuando las personas han endurecido sus corazones a tal punto que no quieren saber nada relacionado con Dios, y como consecuencia, continúan cargando con sus pecados, lo que los llevará a estar separados de Dios por toda la eternidad, están muertos espiritualmente. Esta terquedad y falta de arrepentimiento les impide ser sanados, tanto física como espiritualmente.

Pues el corazón de este pueblo está endurecido, y sus oídos no pueden oír, y han cerrado los ojos, así que sus ojos no pueden ver, y sus oídos no pueden oír, y su corazón no puede entender, y no pueden volver a Mí para que Yo los sane” — Hechos 28:27 (NTV)

La Necedad o insensatez, es un espíritu que se opone al “Espíritu de Entendimiento”, podemos ver este contraste en las Escrituras.

La necedad es alegría para el insensato, pero el hombre inteligente [entendido] anda rectamente.” — Proverbios 15:21 (NBLA)

Este espíritu de Necedad también se opone al de Sabiduría, puede ver más detalles acerca de esto en Los 7 Espíritus del Señor: Sabiduría (Parte 2)

Al tener el corazón endurecido, incluso si estas personas hicieran oración, cuando enfrentan algún problema, el Señor no los escuchará, y Él nos explica el por qué:

“Como no me escucharon cuando los llamé, tampoco Yo los escucharé cuando ellos me llamen —dice el Señor Todopoderoso” — Zacarías 7:13 (NVI)

¿Cómo puede ser curado un corazón endurecido?

Un corazón endurecido es un corazón que no tiene al “Espíritu de Entendimiento”. Quisiera advertir, que debemos tener cuidado con este problema, y reconocerlo en quienes lo padecen. Porque pareciera que cada vez que las personas rechazan el mensaje del Señor, a Su Palabra, o a Sus servidores, el corazón de esas personas se endurece cada vez más, y pareciera ser más difícil para ellos poder regresar al camino correcto. Estas personas viven bajo opresión espiritual, puede ver nuestros artículos acerca del discernimiento espiritual para ver más detalles.

La única forma en la que una persona oprimida espiritualmente puede curar su corazón endurecido es a través de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. La persona tiene que reconocer que necesita a Dios en su corazón, necesita ponerse en una posición de humildad y admitir que ha pecado contra Dios, arrepentirse de sus transgresiones e iniquidad, pedirle perdón a Dios y regresar a Él:

“Más bien, primeramente a los que estaban en Damasco, y en Jerusalén y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” — Hechos 26:20 (RVA 2015)

“Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»; y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)” — Salmos 32:5 (NBLA)

“Yo dije: “Oh SEÑOR, ten misericordia de mí; sana mi alma porque contra Ti he pecado”.” — Salmos 41:4 (RVA 2015)

Al dar este paso, el Todopoderoso perdona nuestros pecados (Romanos 4:7):

“Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor, y Él envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para ustedes.” — Hechos 3:19-20 (NBLA)

“¡Cuán bienaventurado [bendecido] es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!” — Salmos 32:1-2 (NBLA)

Cuando Dios perdona nuestros pecados, entonces obtenemos salud, el Señor nos cura.

[Dice Jesús] “De otro modo, verían con los ojos, oirían con los oídos, y entenderían con el corazón, y se convertirían, y Yo los sanaría”. — Mateo 13:15b (NBLA)

Observe esa relación que hizo Jesús cuando curó al paralítico, diciéndole que sus pecados estaban perdonados (Mateo 9:2, 9:5; Marcos 2:5, 2:9; Lucas 5:20, 5:23)

“Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado del mar y llegó a Su ciudad. Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: «Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados». — Mateo 9:1-2 (NBLA)

Por último, el Señor nos cura del corazón endurecido al reemplazar al corazón existente, que Él lo llama de piedra, y darnos uno nuevo, de carne. Y la transformación en nuevas criaturas (“creyentes vueltos a nacer” o “hijos de Dios”) es completada cuando al mismo tiempo nos envía a Su Espíritu quien nos ayuda a ser cuidadosos de cumplir Sus Mandamientos.

[Dice el Señor] “Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré Mi Espíritu dentro de ustedes y haré que anden según Mis leyes, que guarden Mis decretos y que los pongan por obra.” — Ezequiel 36:26-27 (RVA 2015)

Para concluir este artículo del “Espíritu de Entendimiento” quisiera que reflexionara en el siguiente pasaje bíblico:

“El principio de la Sabiduría es el Temor del Señor; buen Entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre.” — Salmos 111:10 (NBLA)

El “Espíritu de Entendimiento” está estrechamente relacionado con los mandamientos del Señor y es nuestra mayor ayuda para cumplirlos, nos guía a escuchar y obedecer Su voz, Su Espíritu es quien nos ayuda en nuestro crecimiento espiritual o santificación. Quisiera invitarlo también a que lea el Salmo 119, es el capítulo más extenso de la Biblia con 176 versículos, los cuales enfatizan el cumplimiento de los mandamientos del Señor, y en los cuales se menciona al “Espíritu de Entendimiento” múltiples veces en conjunto con los mismos.

En la actualidad existen doctrinas muy populares que promueven la idea de que las enseñanzas del Antiguo Testamento ya no nos aplican, pero como vio en este artículo esta enseñanza va en contra de las Escrituras porque las Palabras del Señor son eternas (Mateo 24:35), y siguen siendo vigentes antes, hoy y en el futuro. Puede ver más detalle al respecto en nuestros artículos: ¿Soy Legalista si sigo los Mandamientos del Antiguo Testamento?, ¿Acaso los cristianos tenemos que cumplir los 10 Mandamientos?

“Las obras de Sus manos son verdad y justicia, fieles todos Sus preceptos. Son afirmados para siempre, ejecutados en verdad y rectitud. Él ha enviado redención a Su pueblo, ha ordenado Su pacto para siempre; santo y temible es Su nombre.” — Salmos 111:7-9 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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