Los 7 Espíritus del Señor: Consejo (Parte 1)

En el artículo anterior terminamos de ver al Espíritu de Entendimiento, y vimos las consecuencias de depender de nuestro propio entendimiento, y de cómo las personas son afectadas si rechazan al Espíritu en sus vidas, lo que las Escrituras llaman endurecer su corazón al punto de que rechazan la salvación que nos ofrece Jesucristo. Ahora empezaremos a estudiar al Espíritu de Consejo, quien es el estratega perfecto para nuestras vidas como creyentes, sobre todo ahora que la sociedad se está alejando más de los caminos de Dios, y cada día nos enfrentamos a nuevas tentaciones con las que somos atacados por el enemigo.

Como recordará, los 7 Espíritus del Señor los encontramos en Isaías 11:2, en donde descubrimos al Espíritu de Consejo que proviene de la palabra hebrea עֵצָה – etsá, que significa consejo, propósito. Y que a su vez, proviene de la raíz hebrea יָעַץ – yaáts, que significa aconsejar, consejo, propósito, planear. Lo que nos muestra los poderosos atributos del Espíritu de Consejo, quien basa Su consejo en base a los propósitos de Dios que fueron planeados desde el principio.

“El consejo [etsá] del SEÑOR permanecerá para siempre, y los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.” — Salmos 33:11 (RVA 2015)

“Acuérdense de las cosas del pasado que son desde la antigüedad, porque Yo Soy Dios, y no hay otro. Yo Soy Dios, y no hay nadie semejante a Mí. “Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho. Digo: ‘Mi plan [etsá] se realizará, y haré todo lo que quiero’.” — Isaías 46:9-10 (RVA 2015)

Como hemos visto, como creyentes debemos esforzarnos por poseer los Espíritus de Sabiduría, Entendimiento, para conocer a Dios, para entender las cosas del SEÑOR, y para actuar con la sabiduría que nos da el Todopoderoso en nuestras vidas. ¿Pero cómo podemos adquirir todo esto? Para ello necesitamos al consejero perfecto: Es el Espíritu Santo quien nos revela la verdad, a través de Su inspiración. Y el Espíritu de Consejo juega un papel primordial al revelarnos el consejo e instrucción de Dios, con el cual, por ejemplo, sabremos qué rumbo tomar de acuerdo al plan del SEÑOR para nuestras vidas, cómo llevar a cabo el plan de acción, o de conducta, y qué hacer cuando enfrentemos las dificultades del diario. Dios nos ofrece Su Espíritu de Consejo para que guie nuestras vidas, y si lo seguimos en todo momento, tenemos la garantía de que nuestras vidas cristianas estarán alineadas con el plan de Dios. ¡Que asombrosa bendición!

[Dice Sabiduría] “Míos son el consejo y el buen juicio; míos son el entendimiento y el poder.” — Proverbios 8:14 (NVI)

La conclusión final a la que llegó el rey Salomón fue la misma: temer a Dios y cumplir con Sus Mandamientos (Eclesiastés 12:13-14).

El que guarda el mandamiento guarda su alma, pero el que desprecia sus caminos morirá.” — Proverbios 19:16 (NBLA)

Pero aquellos con el corazón duro y desobediente, no entienden lo que Dios hace (Mateo 13:10-13; Isaías 6:9-10); y cuando las personas se alejan de los consejos del SEÑOR, los problemas empiezan. Observe que la solución a los pleitos y problemas es muy sencilla cuando las personas conocen los estatutos de Dios y Sus leyes, y las ponen en práctica. En el reino de Dios, todas las personas obedecerán Sus leyes, y el crimen desaparecerá, no habrá necesidad de la policía. De hecho, en los gobiernos del hombre, la policía se ha vuelto necesaria para frenar el mal, porque la gente no conoce la ley de Dios, Su Torá, en sus casas no se les inculca un estilo de vida cristiano, la televisión, el internet y los videojuegos, parecen ser las niñeras seculares de la actualidad, y el resultado es que vivimos en una sociedad con crímenes, cada vez más alejada de todo lo referente a Dios, por tanto la criminalidad crece exponencialmente.

“Pero la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Dios miró a la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” — Génesis 6:11-12 (NBLA)

“Haz una cadena, porque el país está lleno de delitos de sangre y la ciudad está llena de violencia.” — Ezequiel 7:23 (RVR 1955)

Todas las guerras del mundo podrían terminar muy fácilmente si las personas obedecieran las leyes de Dios y dejaran su vida de incredulidad y de pecado. Nótese que no es suficiente solo con escuchar Sus mandatos, sino que necesitamos obedecerlos. Escuchar sin poner en práctica, es como construir una casa sobre la arena, mientras que escuchar y adoptar las enseñanzas del Espíritu de Consejo en nuestras vidas es como construir sobre la Roca.

[Dice Jesús] “Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la Roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Todo el que oye estas palabras Mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” — Mateo 7:24-27 (NBLA)

El Espíritu de Consejo es un extraordinario estratega

La profecía de Isaías 9:6 nos habla de 4 títulos de Jesús, y uno de ellos es “Maravilloso Consejero”, porque Él tiene los 7 Espíritus del SEÑOR. El mismo Espíritu de Consejo que tiene Jesucristo, ahora vive en usted, y es el que de forma sobrenatural, le ayuda más allá de su capacidad mental y sensorial para mostrarle la forma de resolver cualquier crisis, y lo ayuda para que sea exitoso en el plan que Dios tiene para su vida, es como el estratega que ya tiene planeados todos los movimientos en el tablero de ajedrez para el resto de su vida. Lo único que tiene que hacer es seguir la dirección del Espíritu de Consejo.

“Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre Sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” — Isaías 9:6 (NTV)

El rey David es nuestro ejemplo de alguien que constantemente buscaba el consejo del SEÑOR, a él se le reveló que el buscar a Dios, a Su Espíritu de Consejo, es equiparable a tener Entendimiento (Salmos 53:2). Por eso es tan importante hacernos el hábito de leer la Palabra de Dios diariamente, es nuestro alimento espiritual, para que crezca nuestra relación con el Espíritu de Consejo del SEÑOR, quien es nuestra guía para saber qué debemos de hacer en todo aspecto de nuestras vidas para estar de acuerdo a Su plan.

“Desde el cielo mira el Señor a los hombres para ver si hay alguien con entendimiento, alguien que busque a Dios.” — Salmos 14:2 (DHH)

De hecho, las Escrituras nos dicen que quien busca a Dios: No le hace falta nada (Salmos 34:10); el SEÑOR es bueno con ellos, y cuando además esperan en Él (Lamentaciones 3:25); son bendecidos al guardar Sus testimonios y buscarlo de todo corazón (Salmos 119:2); el SEÑOR no los abandona (Salmos 9:10). Quienes confían en el SEÑOR: Son bendecidos (Salmos 2:12); se regocijan en Él (Salmos 5:11); los salva con Su Mano Derecha de quienes se levantan contra ellos (Salmos 17:7); no tienen miedo de lo que otros les puedan hacer (Salmos 56:4, 11); estarán a salvo (Proverbios 29:25); el SEÑOR es su escudo (Proverbios 30:5); poseerán la tierra y heredarán Su Santo Monte (Isaías 57:13).

En la Biblia hay muchos pasajes en donde vemos que cuando las personas obedecen al SEÑOR, y hacen lo que Él les dice (siguen Su Espíritu de Consejo), son exitosos, por ejemplo, cuando Jesús le dijo a Pedro que se fuera a la parte profunda y lanzara sus redes de pescador (Lucas 5:4), a Pedro le pareció extraño ese consejo, le dijo que ya habían estado trabajando toda la noche y que no habían pescado nada, sin embargo lo obedeció, y entonces sus redes se llenaron de peces, tantos que hasta se rompió la red y le tuvieron que hablar a sus socios de otro barco, a los hijos de Zebedeo, Santiago (Jacobo) y Juan, para que los ayudaran, y ambas embarcaciones estaban tan cargadas de peces que se empezaron a hundir. Fue abundante la bendición del Señor.

“Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!». Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la gran pesca que habían hecho; y lo mismo les sucedió también a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, siguieron a Jesús.” — Lucas 5:8-11 (NBLA)

Veamos otro ejemplo: Cuando el faraón dejó ir al pueblo del SEÑOR después de la Décima Plaga, luego cambió de parecer y fue junto con su ejército para perseguirlos (Éxodo 14:5-9); Dios mismo les había dicho a los israelitas que acamparan junto al mar (Éxodo 14:1-3), precisamente porque el faraón diría que estaban atrapados, todo esto era parte de Su plan. Cuando los israelitas vieron que se acercaban los egipcios, tuvieron miedo, y Moisés a su vez clamó a Dios. El Consejero Maravilloso ya había previsto todo esto como parte de Su estrategia militar, y les dio una directriz:

“Entonces dijo el Señor a Moisés: «¿Por qué clamas a Mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo. Y los israelitas pasarán por en medio del mar, sobre tierra seca. Pero Yo endureceré el corazón de los egipcios para que entren a perseguirlos. Me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería.” — Éxodo 14:15-17 (NBLA)

Por otro lado, tenemos otro pasaje que nos muestra al Espíritu de Consejo en acción, esta vez con Josafat, rey de Judá, hubo un punto en que Judá estaba rodeado por tres ejércitos de naciones enemigas: Moab, Amón, y los del Monte Seir, por tanto, Josafat proclamó un ayuno en todo Judá y buscó al SEÑOR (2 Crónicas 20:1-4). Mientras ellos hacían ayuno y oración, vino el Espíritu del SEÑOR (el Maravilloso Estratega) sobre un levita llamado Jahaziel (2 Crónicas 20:14), quien recibió una profecía, y les dijo al rey Josafat y a su pueblo la estrategia militar que debían seguir para ganar la batalla:

“Y dijo Jahaziel: «Presten atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así les dice el Señor: “No teman, ni se acobarden delante de esta gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios. Desciendan mañana contra ellos; pues ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallarán en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel. No necesitan pelear en esta batalla; tomen sus puestos y estén quietos, y vean la salvación del Señor con ustedes, oh Judá y Jerusalén”. No teman ni se acobarden; salgan mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con ustedes».” — 2 Crónicas 20:15-17 (NBLA)

Y eso es exactamente lo que hicieron, marcharon al campo enemigo con cantantes delante del ejército cantando himnos de alabanza a Dios, diciendo “Alaben al Señor; Su misericordia perdura para siempre” (2 Crónicas 20:21), mientras cantaban el Señor puso emboscadas contra los enemigos, quizás les envió un espíritu de confusión, de forma que se pelearon unos contra otros, hasta que se destruyeron por completo, nadie de ellos escapó (2 Crónicas 20:23-24). Fueron victoriosos porque obedecieron al Señor. Pero observe que ello requirió que tuvieran fe.

Quisiera traer otro punto a su atención: Josafat fue un buen rey, quien buscaba a Dios para sus decisiones mayores como enfrentamientos militares, o para la educación religiosa del pueblo, sin embargo, falló al no depender de Dios para los asuntos de su vida cotidiana, quizás pensó que tenía sus asuntos familiares bajo control. Vemos una falta de dirección cuando permitió que su hijo Yoram se casara con Atalía, la malvada hija de Acab y de Jezabel; además hizo una alianza con Acab sin consultar a Dios y casi perdió la vida; tiempo después se asoció con Ocozías, el hijo de Acab, para un negocio de construcción de barcos que fracasó. Dios no solamente quiere que lo busquemos para nuestras decisiones importantes, sino también para las de nuestra vida diaria, aquellas que creemos poder controlar sin Su ayuda. Quizás hoy no esté enfrentando nada fuera de lo común, pero ¿se ha encomendado a Dios en este día? Dios está interesado en todos los aspectos de nuestras vidas, incluso nos ayuda para cosas que puedan parecernos triviales.

“Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre [fuerte], y el Señor se deleita en su camino. Cuando [Aunque] caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano.” — Salmos 37:23-24 (NBLA)

Las Escrituras nos muestran estas historias para nuestra instrucción, para que no caigamos en los errores que cometieron otras personas, o bien para que sigamos el ejemplo de quienes obedecieron al Señor.

“Atiende al consejo y acepta la corrección; así llegarás a ser sabio.” — Proverbios 19:20 (DHH)

En el siguiente artículo continuaremos hablando acerca del Espíritu de Consejo, veremos algunos ejemplos en las Escrituras de lo que les sucede a las personas cuando ponen su confianza en otras personas, buscando solucionar problemas sin consultar a Dios.

¡Que Dios los bendiga!


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