¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Mesías? (Parte 3)

En el artículo anterior continuamos viendo profecías mesiánicas cumplidas en Jesucristo, vimos que se encarnó de una virgen, y fue la “semilla de la mujer que hirió la cabeza de la serpiente”, descendiente de la semilla de Abraham, de Isaac, de Judá y más específico, de la línea real del rey David. También vimos que salió de Belén y que Su origen es desde la eternidad. Ahora continuaremos viendo más profecías acerca de Su nacimiento.

“Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado…”

Esta profecía viene en Isaías 9:6 y continúa diciendo “y el gobierno reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo y Él tendrá el gobierno sobre Su hombro. Estos serán Sus títulos de realeza: «Admirable», «Consejero», «Dios poderoso», «Padre eterno», «Príncipe de paz».” — Isaías 9:6 (NBV)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando las Escrituras nos dicen que “un niño nos ha nacido” se refiere a un niño humano, está hablando de la humanidad de Cristo, y cuando nos dicen “un Hijo nos ha sido dado”, nos están hablando acerca del Hijo de Dios, a quien Dios Padre envió al mundo. Hablando de la naturaleza divina y humana que Jesús tiene, haciendo imposible que otro ser humano pueda cumplir esta profecía. En Lucas 2:11 el ángel les habló a los pastores, anunciándoles el nacimiento del Mesías, dando cumplimiento a esta profecía.

“Pero el ángel les dijo: «No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre»” — Lucas 2:11 (NBLA)

Esta profecía de Isaías es asombrosa, y aún hay una segunda parte que todavía no se cumple, pero sabemos que todo lo que dice el Señor en Su Palabra se cumple, entonces podemos esperar que Jesús va a regresar como el Rey de reyes en Su Segunda Venida para gobernar a todo el universo desde Jerusalén.

Entonces el SEÑOR será rey sobre toda la tierra. En aquel día el SEÑOR será único y Único será Su nombre.” — Zacarías 14:9 (RVA-2015)

Puede leer más información acerca de este pasaje en nuestro estudio La Cronología de La Navidad (Parte 2).

Hay grupos que no creen que Jesús sea el Hijo de Dios, no comprenden que Dios es Uno (Deuteronomio 6:4) y que al mismo tiempo son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Podemos verlos juntos por ejemplo durante el bautismo de Jesús. Sin embargo, las Escrituras nos hacen mención del Hijo en diferentes lugares, y Ellos mantienen diálogos entre Sí en diferentes pasajes bíblicos, como en el Salmo 2, le recomiendo el artículo ¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Creador? para mayor información.

“¿Quién ha subido al cielo y ha descendido? ¿Quién reunió los vientos en sus puños? ¿Quién contuvo las aguas en un manto? ¿Quién levantó todos los extremos de la tierra? ¿Cuál es Su nombre y el nombre de Su Hijo, si lo sabes?” — Proverbios 30:4 (RVA 2015)

“Y de Egipto llamé a Mi Hijo”

En Oseas 11:1b encontramos esta Escritura.

“Cuando Israel era niño, Yo lo amé, y de Egipto llamé a Mi Hijo.” — Oseas 11:1 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando Jesús nació, Herodes trató de buscarlo para matarlo, y es cuando sucedió la masacre de los niños inocentes (Mateo 2:16), puede leer más detalles en La Cronología de La Navidad (Parte 3) y (Parte 4).

“Después de haberse marchado ellos, un ángel del Señor se apareció a José en sueños, diciendo: «Levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes quiere buscar y matar al Niño». Y levantándose José, tomó de noche al Niño y a Su madre, y se trasladó a Egipto; estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: «De Egipto llamé a Mi Hijo».” — Mateo 2:13-15 (NBLA)

“Pero cuando murió Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto, diciéndole: «Levántate, toma al Niño y a Su madre y vete a la tierra de Israel, porque los que atentaban contra la vida del Niño han muerto». Y levantándose, José tomó al Niño y a Su madre, y vino a la tierra de Israel.” — Mateo 2:19-21 (NBLA)

“Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.”

Esta Escritura del Salmo 69:8, nos permite ver los sufrimientos del Mesías con Su propia familia.

“Me he convertido en extraño para Mis hermanos, y en extranjero para los hijos de Mi madre.” — Salmos 69:8 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Luego de que nació Jesús, María al estar casada con José, tuvo otros hijos (Mateo 13:55; Marcos 6:3; Marcos 3:32), Sus medios hermanos lo veían como a un extraño, como si fuera un desconocido. Puede ver un estudio detallado de este Salmo y de lo que podemos inferir de la infancia de Jesús en La Cronología de La Navidad (Parte 4).

“Por eso los hermanos de Jesús le dijeron: «Sal de aquí, y vete a Judea para que también Tus discípulos vean las obras que Tú haces. Porque nadie hace nada en secreto cuando procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo». Porque ni aun Sus hermanos creían en Él.” — Juan 7:3-5 (NBLA)

La luz del Mesías alumbrará a Galilea de los gentiles

Esta profecía está en Isaías 9:2, nos habla del Mesías, que será una “gran luz” que alumbrará tanto a los judíos como a los gentiles.

“El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos.” — Isaías 9:2 (NBLA)

Si vemos el versículo anterior encontramos además los siguientes detalles acerca de dónde estaría:

“Mas no habrá ya más oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el pasado a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.” — Isaías 9:1 (RVR 1977)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Aquí nos está hablando del Mesías, y aunque Jesús nació en Belén, Su ministerio estaba basado en Galilea (que corresponde a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí) y era considerada como la peor región por los judíos, por la gran cantidad de gentiles que vivían ahí. Por lo que, no hay que extrañarnos de la gran oscuridad espiritual en la región de Galilea, en donde se han encontrado restos arqueológicos de sinagogas gnósticas con sincretismos de la religión romana. Cristo dio cumplimiento a la profecía al ser la Luz del Mundo como nos muestran los pasajes en Mateo 4:12-16; Juan 8:12, 9:5, 1:1-12. Jesucristo derrotó a la “sombra de la muerte” con Su resurrección, por lo que nuestra fe está en Él, quien nos promete vida eterna.

“Y cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea. Y, habiendo dejado Nazaret, fue y habitó en Capernaúm, ciudad junto al mar en la región de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, diciendo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que moraba en tinieblas vio una gran luz. A los que moraban en región y sombra de muerte, la luz les amaneció. ” — Mateo 4:12-16 (RVA 2015)

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: —Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” — Juan 8:12 (RVR 1995)

El Mesías tendrá el poder de Dios para curar a los enfermos

Estas profecías las encontramos en Isaías 35:4b-6a, y en Isaías 29:18, respectivamente.

“Él mismo [Dios] vendrá y los salvará”. Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se destaparán. Entonces el cojo saltará como un venado, y cantará la lengua del mudo…” — Isaías 35:4b-6a (RVA-2015)

“En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán desde la oscuridad y las tinieblas.” — Isaías 29:18 (RVA-2015)

Estas profecías tuvieron cumplimiento en Jesucristo: Jesús literalmente curó a muchísimas más personas que sufrían de todo tipo de padecimientos que los que nos menciona la Biblia (Mateo 4:24, 15:29-31; Lucas 4:40), entre ellos curó a un paralítico (Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12; Lucas 5:17-26); hizo que viera un ciego de nacimiento, el Mesías daría la visión a un hombre que nunca había tenido esta habilidad (Juan 9:1-33); sanó a un endemoniado ciego y mudo, que en la tradición judía, era el milagro necesario para demostrar que esa persona era el Mesías del que habló Moisés, pero ni con esta demostración lo aceptaron como el Salvador (Mateo 12:22-23); también curó a dos ciegos en Capernaúm en Mateo 9:27-31; curó a un ciego a Su llegada a Jericó (Lucas 18:35-43); y a otros dos ciegos al salir de Jericó en Mateo 20:29-34 (uno de ellos al menos Marcos o Pedro lo conocían, Marcos 10:46-52), además curó a otros ciegos y a cojos en Mateo 21:14; curó a otro ciego a Su llegada a Betsaida, cuando le impuso Sus manos dos veces en Marcos 8:22-26.

El Señor físicamente curó a muchas personas, pero también espiritualmente, hay un significado más profundo en Sus milagros: que los ciegos vean, que los sordos escuchen, etc., para su referencia puede leer Los 7 Espíritus del Señor: Entendimiento (Parte 2) en donde vemos que la ceguera y sordera espiritual son consecuencias de la dureza del corazón, es un juicio divino, el cual sucede cuando las personas no quieren escuchar el mensaje del Señor, o lo rechazan, cuando llevan un estilo de vida de pecado, y no les interesa corregir sus caminos.

Las profecías también mencionan que el Mesías destaparía los oídos de los sordos, esto tuvo cumplimiento en Marcos 7:31-37 cuando Jesús curó a un sordo, quien además tenía un impedimento para hablar, quien una vez curado, pudo escuchar y hablar. También en Marcos 9:17-29, Jesús expulsó a un espíritu impuro quien le impedía a la persona escuchar y hablar, entre otros males que le provocaba. En otra ocasión, Juan El Bautista envió a dos de sus seguidores para que le preguntaran a Jesús “¿Eres Tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?” (Lucas 7:19-20), y Jesús no les respondió, “Si, Yo Soy el Mesías”, Él quería darles las pruebas a sus discípulos para que crecieran su fe y la de Juan el Bautista, quien estaba en prisión preguntándose si había logrado su propósito de preparar el camino para el Mesías. Así que en esa hora Jesús curó a muchas personas (Lucas 7:21), y los seguidores de Juan fueron testigos de que el Mesías estaba haciendo la obra de Dios para que nos les quedara ninguna duda al respecto, luego Jesús les contestó:

“Entonces Él les respondió: «Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio.” — Lucas 7:22 (NBLA)

Moisés profetiza acerca del Mesías

Esta profecía viene en Deuteronomio 18:15, Moisés le estaba diciendo al pueblo que vendría el Mesías que intercedería ante Dios como él lo hizo con los israelitas.

“El Señor tu Dios hará que surja en medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo. A él deberán escuchar” — Deuteronomio 18:15 (RVC)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Un verdadero profeta habla las palabras de Dios, por medio de quien Dios le da Su mensaje a las personas. Jesús en varias ocasiones afirmó ser enviado de Su Padre (Juan 5:30, 7:28; Marcos 9:37) y decir Sus palabras (Juan 17:4-8). Cuando Jesús fue bautizado, Dios Padre habló desde el Cielo diciéndole a las personas que Jesús es Su Hijo (Marcos 1:11) y que lo escucharan, durante la transfiguración (Mateo 17:5).

“Mientras estaba aún hablando, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: «Este es Mi Hijo amado en quien Yo estoy complacido; óiganlo a Él».” — Mateo 17:5 (NBLA)

En Deuteronomio 18:20-22 encontramos la forma de identificar a los verdaderos profetas: Cuando sus profecías se cumplen. Jesús hizo muchas profecías que se han cumplido, sabemos que es un verdadero profeta.

Por otro lado, encontramos varias similitudes entre Moisés y Jesús:

(1) En ambos casos un rey dio un edicto para matar infantes inocentes (Éxodo 1:15-16, 22; Mateo 2:16), y en ambos escaparon de morir siendo infantes (Éxodo 2:1-10; Mateo 2:13-15). Lo anterior además cumple con la profecía de Jeremías 31:15:

“Así dice el Señor: «Se oye una voz en Ramá, lamento y llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; rehúsa ser consolada, por sus hijos que ya no existen».” — Jeremías 31:15 (NBLA)

En el Nuevo Testamento, Mateo nos muestra el cumplimiento de esta profecía cuando Herodes mandó matar a los niños inocentes:

“Herodes, al verse burlado por los sabios, se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los sabios. Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:«Se oyó una voz en Ramá, llanto y gran lamentación; Raquel que llora a sus hijos, y que no quiso ser consolada porque ya no existen».”— Mateo 2:16-18 (NBLA)

(2) Ambos dejaron una corte real, aunque por diferentes razones: Moisés dejó su posición como nieto del faraón en Egipto (Éxodo 2:10-15; Hebreos 11:24-27), mientras que Jesús temporalmente dejó de estar en el Cielo junto a Su Padre (Juan 18:36; 3:13, 6:51, 1:14) ya que el lugar habitual de Jesús es estar sentado junto al Padre en el Cielo (Salmos 110:1; Juan 17:5; Oseas 5:15);

(3) Ambos tuvieron compasión de su pueblo (Números 27:17; Mateo 9:36);

(4) Ambos hicieron intercesión por la gente (Deuteronomio 9:18; Hebreos 7:25);

(5) Ambos hablaron con Dios cara a cara (Éxodo 33:11, 34:29-30; Juan 1:1-2, 18);

(6) Ambos fueron mediadores de un pacto o alianza (Deuteronomio 29:1; Mateo 26:28; Hebreos 8:6).

El Mesías será un Sacerdote para toda la Eternidad

En el mismo Salmo en donde Dios Padre le dice a Su Hijo que se siente junto a Él, a Su derecha (Salmos 110:1), encontramos esta profecía en Salmos 110:4, que nos habla de que el SEÑOR nos va a proveer de un sacerdote con la siguiente promesa: “El Señor ha jurado y no se retractará”. Y estipula que será un sacerdote según la orden de Melquisedec. Esta profecía nos empieza a revelar de quien está hablando Dios en el mismo nombre de מַלְכִּי־צֶדֶק – Malquitsedek, que significa “rey de Justicia”. Y si recordamos la historia de Génesis 14:18-20 vemos que Melquisedec es el rey de Salem (paz) (Génesis 14:18) (esta ciudad después se convertiría en Jerusalén, que significa: Fundada en paz, o en Salem; Salmos 76:2), también era llamado sacerdote del Dios Altísimo. Así que tenemos que su nombre, su lugar de residencia, y su función como rey-sacerdote solamente pueden apuntar a una persona. Si necesita otra pista, tenemos que Melquisedec les dio pan y vino a Abraham y a sus exhaustos guerreros y lo bendijo. A su vez, Abraham le dio a Melquisedec un diezmo.

“El Señor ha jurado y no se retractará: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec».” — Salmos 110:4 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: El libro de Hebreos nos dice que Jesús es un sacerdote de la orden de Melquisedec (Hebreos 6:20).

“Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Cristo, en los días de su vida física, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, fue oído por su temor reverente. Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, y fue proclamado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.” — Hebreos 5:6-10 (RVA 2015)

De esta forma el autor del libro de Hebreos, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos revela cómo Dios da cumplimiento a esta profecía en la que Jesús puede ser rey y sacerdote, sin ser descendiente de Aarón. Empecemos con las 3 condiciones que una persona tiene que cumplir para que pueda ejercer el sacerdocio, indicadas por Moisés en Números 16:5.

“El SEÑOR dará a conocer mañana por la mañana a los que son suyos. A quien sea santo lo hará que se acerque a Él, y a quien escoja lo hará que se acerque a Él.” — Números 16:5b (RVA-2015)

(1) Ser santo, o bien apartado para el Señor como suyo: Dios originalmente quería que Su pueblo elegido fuera un reino de sacerdotes y una nación santa (Éxodo 19:6), sin embargo, el pecado, y que rompieron el pacto del monte Sinaí, impidió que pudieran interceder por otras naciones, además que el pueblo no quiso estar ante la presencia del Señor porque les daba mucho miedo, y le pidieron a Moisés que actuara como su mediador (Éxodo 20:18-21). Entonces los mismos Israelitas requerían a un sacerdote que fuera su representante ante Dios, el que haría la expiación por sus pecados a través de ofrendas y sacrificios, y los instruyera en la justicia y rectitud (Hebreos 5:1-3). De esta forma, Aarón y sus hijos fueron purificados y hechos santos para ejercer como sacerdotes (Éxodo 29).

Jesús es santo (Lucas 1:35; Marcos 1:24; Hechos 2:27, 13:35; Hebreos 7:26), Él es llamado el Ungido o santo para el SEÑOR (Lucas 4:18), además es el verdadero Mediador (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6), quien redime a todo el que pone su fe en Él de sus pecados, los santifica, y los convierte en un genuino reino de sacerdotes.

“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” — 1 Timoteo 2:5 (RVA 2015)

(2) Ser escogido: Aarón y sus descendientes fueron escogidos por Dios para ser Sus sacerdotes, pero ellos solamente fueron una representación simbólica del sacerdocio perfecto, eterno y muy superior que tendría Jesús bajo la orden de Melquisedec (Salmos 110:4; Hebreos 7:22-24). El libro de Hebreos nos explica que todo sumo sacerdote era escogido de entre los hombres para ser su representante en las cosas de Dios (Hebreos 5:1). No era seleccionado por los hombres, sino por el SEÑOR. Jesús al hacerse Dios-hombre fue escogido divinamente para un sacerdocio superior, porque Él entiende nuestras debilidades, sabe qué es ser tentado, y el sufrimiento en la carne. Así que Él es el más calificado para otorgar misericordia, gracia, y amor a todos los que redime con Su sangre, la que derramó cuando Él mismo se ofreció como sacrificio para la eliminación de los pecados del mundo.

“Y no por medio de la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por medio de Su propia sangre. Entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo, y así obtuvo para nosotros la redención eterna.” — Hebreos 9:12 (RVC)

(3) Tener permitido acercarse a Dios: Como vimos, el sacerdocio Aarónico fue instituido para mantener comunión entre Dios y la nación pecadora, y traer regalos y sacrificios del pueblo delante de Dios, y bendecir a la gente. El Sumo Sacerdote era el único que se podía acercar a Dios y entrar al Lugar Santísimo una vez al año durante la celebración del Festival de la Expiación (Yom Kipúr) (Hebreos 9:7). Pero el sacerdocio de Jesucristo es superior al Aarónico o al Levítico, Jesús es Dios (Juan 1:1, 18) y Él no tiene esta limitación para ejercer esta función sacerdotal, porque puede hacer intercesión por nosotros sentado junto al Padre (Romanos 8:34), lo que le permite acercar a más personas a Dios (Juan 10:16; Mateo 15:31).

Entre otras funciones de los sacerdotes, y que vemos cumplimiento en Cristo encontramos: (1) Ser mensajero o enviado de Dios (Malaquías 2:7; Juan 7:28, 13:20); (2) bendecir a las personas (Deuteronomio 21:5; Mateo 5:3-11, 11:6, 13:16, 16:17; Lucas 10:23, 24:50-51) ; (3) inspeccionar personas impuras, como los leprosos, y según el caso declararlos limpios (Levíticos 13, 14), Jesús curó a los leprosos (Mateo 8:2-4; Lucas 17:12-19); (4) Juzgar en asuntos de jurisprudencia o en casos difíciles (Deuteronomio 17:8-12, 19:17-19, 21:5; Juan 8:1-11; Mateo 19:3-9; 22:15-40); (5) educar a las personas en la Palabra de Dios (2 Crónicas 17:7-9; Mateo 5:1-2, 7:29, 13:54; Marcos 1:21-22, 2:13, 4:2, 9:31, 10:1, 11:17, 12:35; Lucas 4:15, 31, 5:3, 6:6, 11, 19:47, 20:1; Juan 6:59, 7:14, 8:2). Esto además cumple con la profecía:

“Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será el bienestar de tus hijos.” — Isaías 54:13

[Dice Jesús] “Nadie puede venir a Mí si no lo trae el Padre que me envió, y Yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los profetas: “Y todos serán enseñados por Dios”. Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a Mí.” — Juan 6:44-45 (NBLA)

Esta profecía es tan profunda que todavía podemos listar más similitudes entre Jesús y Melquisedec: (1) Ambos son sacerdotes, pero no de la tribu de los Levitas, Jesús es de la tribu de Judá; (2) Ambos son superiores que Abraham, Melquisedec recibió un diezmo de Abraham, y Jesús les explica a un grupo de judíos Su divinidad utilizando como ejemplo a Abraham en Juan 8:53-58; (3) Ambos son reyes de paz (Génesis 14:18; Isaías 9:6; Apocalipsis 17:14); (4) Ambos son reyes de justicia (Salmos 72:2; Jeremías 23:5; 1 Corintios 1:30); (5) Se desconocen su comienzo y fin (Juan 1:1; Hebreos 7:3), las Escrituras no nos hablan del nacimiento ni de la muerte de Melquisedec, y sabemos que Jesús existe desde la eternidad y que Su reino no tendrá fin. Melquisedec es presentado en las Escrituras como una señal profética del Mesías según las semejanzas que hemos visto; (6) Ambos ofrecen pan y vino (Génesis 14:18; Mateo 26:26-29).

“Dile: “El Señor de los Ejércitos Celestiales declara: ‘Este es el hombre llamado el Retoño. Él echará ramas desde donde está y construirá el Templo del Señor’”. Así es, Él construirá el Templo del Señor. Entonces recibirá el honor real y desde Su trono gobernará como rey; también desde Su trono servirá como sacerdote y habrá armonía perfecta entre Sus dos oficios.” — Zacarías 6:12-13 (NTV)

El Mesías hablará en parábolas

En el Salmo 78:2 tenemos la profecía que el Mesías hablaría en parábolas,

“En parábolas abriré Mi boca; hablaré enigmas de la antigüedad.” — Salmos 78:2 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Después de que Jesús sanó a un endemoniado que estaba ciego y mudo, cosa que solo el Mesías podía hacer, porque para los exorcistas judíos, la persona tenía que mencionar el nombre del demonio para poderlo expulsar, pero un mudo no podía dar esta información. Así que los fariseos en lugar de reconocer a Jesús como el Mesías, blasfemaron en Su contra, acusándolo de utilizar los poderes de Beelzebú. Y a partir de ese momento, después de esa ofensa, Jesús empezó a hablar en parábolas, dando cumplimiento a esta profecía y también cumplió con la profecía de Isaías 6:9-10.

“Él [Señor] dijo: —Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban”. Haz insensible el corazón de este pueblo; embota sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se convierta y sea sanado.” — Isaías 6:9-10 (NVI)

En Mateo 13:10-16, Jesús les explica a los discípulos la razón. El Señor esconde información en Su Palabra, los misterios del Reino del Cielo, y solo los reserva para quienes les sea concedido entender, quienes tengan “oídos para oír y ojos para ver”. Quienes no hayan endurecido su corazón. En nuestro artículo Las Estructuras Literarias de La Biblia puede encontrar mayor información con respecto a este tema, también en Los 7 Espíritus del Señor: Entendimiento (Parte 2).

“Y Él respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendan.” — Lucas 8:10 (NBLA)

Jesús habló en muchas parábolas, Sus narraciones tenían un significado más profundo y espiritual de lo que aparentaban ser a simple vista. Quienes no tenían oídos para oír, se quedaban con un significado superficial y poco profundo, o simplemente no entendían y quizás solo les parecería un “cuento entretenido”, pero a quienes les es permitido entender, se les revela su significado espiritual, que es más profundo, y pueden apreciar sus implicaciones. Jesús dijo muchas parábolas como: la del Sembrador (Mateo 13:1-23); el Hijo Pródigo (Lucas 15:11-32); del Buen Samaritano (Lucas 10:30-37); la de la semilla de mostaza (Lucas 13:18-19); de la levadura (Lucas 13:20-21); del Buen Pastor (Juan 10:1-18); de la oveja perdida (Lucas 15:1-7); de la moneda perdida (Lucas 15:8-10); el mayordomo infiel (Lucas 16:1-13); del hombre rico y Lázaro (Lucas 16:19-31); de la viuda y el juez injusto (Lucas 18:1-8); del fariseo y el recaudador de impuestos (Lucas 18:9-14); de las minas o monedas de oro (Lucas 19:11-27); de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13); de los talentos (Mateo 25:14-30). Todas ellas para que aprendamos de Él y de Su Reino.

Una prueba más que la Biblia fue inspirada por el Espíritu Santo la tenemos en la segunda parte de esta profecía, porque los libros del Nuevo Testamento nos revelan los misterios del Antiguo Testamento, Jesús habla en parábolas para revelarnos estos enigmas cuando dice: “hablaré enigmas de la antigüedad” (Salmos 78:2), el SEÑOR esconde información a través de todas las Escrituras, pero revela estos misterios de la antigüedad a quienes se interesan en Él y en Su Palabra, y que cumplen Sus Mandamientos. Por ejemplo, Jesús hizo revelaciones acerca de Su preexistencia (Juan 1:1-4), acerca del Espíritu Santo (Juan 3:1-8, 14:16-18, 26, 15:26), la resurrección de los muertos (Mateo 22:23-33; Juan 6:39-40, 11:17-26), todo el libro del Apocalipsis es una revelación de Jesucristo, y el Señor sigue revelando hoy en día misterios a Sus servidores, cada vez que abrimos las Escrituras somos bendecidos con entendimiento.

En el siguiente artículo continuaremos viendo más profecías del Mesías y su cumplimiento en un solo hombre, Jesucristo. Espero que cada una de estas profecías lo ayude en ir creciendo su fe en el SEÑOR. Porque no existe otra religión que nos hable de profecías cumplidas por Dios, y con cada profecía que vemos, resulta más improbable que ningún otro hombre pueda cumplirlas al pie de la letra. Solo Jesucristo ha podido hacerlo, para darnos pruebas de quién es Él. Nuestra fe está fundamentada en la Piedra Angular y nada nos puede perturbar.

“Por tanto, así dice el Señor Dios: «Yo pongo por fundamento en Sión una piedra, una piedra probada, Angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no será perturbado.” — Isaías 28:16 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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