¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Mesías? (Parte 4)

En el artículo anterior continuamos viendo profecías mesiánicas cumplidas en Jesucristo, vimos profecías cumplidas en Su nacimiento, en Su infancia, también en Su ministerio, cuando curó enfermos, el ser un profeta como Moisés, ser un sacerdote de la orden de Melquisedec, y hablar en parábolas. Ahora continuaremos viendo más profecías cumplidas en Jesucristo.

Me consume el celo por Tu casa

Esta profecía la encontramos en el Salmo 69:9. El salmo 69 nos revela detalles acerca de la vida de Jesús antes y durante Su ministerio, y por esto es considerado como mesiánico, puede ver más detalles en nuestro artículo “La Cronología de la Navidad (Parte 4)”. El rey David hizo esta profecía en forma de una oración, en un momento de angustia, desesperación y sintiéndose odiado, y hasta que su vida corría peligro, así que ruega ser rescatado y termina este salmo en alabanza al Todopoderoso. Además, en este salmo también tenemos una profecía acerca del futuro reino mesiánico en donde todos los enemigos de Dios serán severamente castigados.

“Porque el celo por Tu casa me ha consumido, y los insultos de los que te injurian han caído sobre Mí.” — Salmos 69:9 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Esta profecía fue recordada por los discípulos de Jesús, y tuvo cumplimiento cuando Él limpió el Templo, hizo un látigo y sacó fuera a quienes cambiaban dinero y a los comerciantes de animales.

“En el Templo encontró a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los que cambiaban el dinero y volcó las mesas. A los que vendían palomas les dijo: «Quiten esto de aquí; no hagan de la casa de Mi Padre una casa de comercio». Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: «El celo por Tu casa me consumirá».” — Juan 2:14-17 (NBLA)

Este salmo describe la persecución que experimentaría Jesucristo, descendiente del linaje del rey David, casi 1,000 años antes de que esto ocurriera. En el versículo 9 se concentra en el dolor que Dios experimenta cuando Su casa es deshonrada, esto le dolía también a David, por su gran amor hacia Dios.

La segunda parte de la profecía tiene su cumplimento en Jesús como nos lo menciona el apóstol Pablo:

“Pues ni siquiera Cristo vivió para agradarse a sí mismo. Como dicen las Escrituras: «Los insultos de aquellos que te insultan, oh Dios, han caído sobre Mí»” — Romanos 15:3 (NTV)

“La piedra que los constructores rechazaron, ha llegado a ser la piedra angular.”

Esta profecía viene en Salmos 118:22-23, que es parte de los Himnos Hallel (Himnos de Alabanza en los salmos del 113 al 118). Este salmo debió haber sido cantado por Jesús y Sus discípulos después de la Última Cena en Mateo 26:30. Me pregunto si los apóstoles ¿sabrían que estaban cantando una profecía acerca de Jesús?

La piedra que los constructores rechazaron, ha llegado a ser la piedra angular. Esto viene de parte del SEÑOR, y al verlo nuestros ojos se quedan maravillados.” — Salmos 118:22-23 (RVC)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Jesús revela que Él es la Piedra Angular de Dios cuando les dijo a un grupo de fariseos la parábola de los agricultores malvados (Mateo 21:33-46: Marcos 12:10; Lucas 20:17), seguido de señalarles esta Escritura de Salmos 118:22-23, dándoles a entender que Él es esa Piedra Angular. “La Piedra” es una de las formas que utiliza el Señor para referirse a Sí Mismo en diferentes Escrituras (Deuteronomio 32:4, 15, 18, 30; 1 Samuel 2:2; 2 Samuel 22:2-3, 32, 47, 23:3; Salmos 18:2, 31, 46, 28:1, 31:3, 42:9, 78:35, 89:26, 92:15, 94:22, 95:1). De esta forma, Jesús nos revela que Él es Dios y también es hombre (Hechos 4:11; Efesios 2:20; 1 Pedro 2:4-7). Jesús además cumple la profecía acerca de la Piedra Angular, Preciosa, que enviaría Dios, descrita en Isaías 28:16:

Por tanto, así dice el Señor Dios: «Yo pongo por fundamento en Sión una piedra, una piedra probada, Angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no será perturbado.” — Isaías 28:16 (NBLA)

Observe lo que dice al final “el que crea en ella” (La Piedra), es una referencia para aquella persona que ponga su fe en Cristo, tiene la promesa de que no será perturbado porque tiene buenos cimientos.

Jesús nos dio a entender que quien construya sobre Él permanecerá firme (Mateo 7:24-27). El Señor es la Roca de 7 ojos (o aspectos, o lados) esto se refiere a que los 7 Espíritus del Señor reposan sobre Él (Isaías 11:2), en Jesucristo también se cumple la señal profética acerca de la Piedra Única de 7 Ojos (Zacarías 3:9), recordemos que Josué en hebreo es יְהוֹשׁוּעַ – Yejoshua o Yeshua, que significa YAHWEH o “YHWH es salvación”, es el mismo nombre que tiene Jesús en hebreo. Así que Josué, el Sumo Sacerdote, en Zacarías 3:9, es un símbolo que tendría su cumplimiento en Jesús, llamado: la Piedra Única con 7 Ojos.

“Porque la piedra que he puesto delante de Josué, sobre esta única piedra hay siete ojos. Yo grabaré una inscripción en ella”, declara el Señor de los ejércitos, “y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día.” — Zacarías 3:9 (NBLA)

No hay que olvidar otros pasajes en las Escrituras que nos muestran el simbolismo de “La Piedra” como una señal profética acerca del Mesías; por ejemplo, cuando los israelitas estuvieron en el desierto y que bebieron agua de la piedra (Números 20:11), Jesús es la fuente de aguas vivas (Juan 4:10-14, 7:37-38; Cantares 4:15; Jeremías 2:13), por ello de Cristo, La Piedra, salen aguas vivas.

“Y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía. La roca era Cristo.” — 1 Corintios 10:4 (NBLA)

“Sacó corrientes de la peña e hizo descender aguas como ríos.” — Salmos 78:16 (RVA 2015)

El apóstol Pedro nos dice que Jesucristo es el cumplimiento de la profecía de Isaías porque quienes tropiezan con esta Piedra, es una alusión a que son desobedientes a la Palabra de Dios (1 Pedro 2:6-8) y están caminado fuera de los caminos del SEÑOR. Lo anterior también da cumplimiento a la profecía de Isaías 8:14

“Entonces Él vendrá a ser santuario; pero piedra de tropiezo y roca de escándalo para ambas casas de Israel, y lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén.” — Isaías 8:14 (RVA-2015)

Hay una profecía que nos fue dada por Daniel y que será cumplida por Jesucristo en el futuro, porque Él también es la Piedra “cortada sin manos” que aparece en el sueño del rey Nabucodonosor y destruye todos los reinos representados en la gran estatua, para convertirse en una gran montaña que llenará toda la tierra en Daniel 2:34-35, 45.

“Tendrá compasión del pobre y del necesitado”

Esta profecía la encontramos en Salmos 72:12-14. Este es otro salmo mesiánico escrito por el Rey David a su hijo Salomón, pero que habla de cómo el Mesías (Cristo) viene a establecer Su reino en la tierra.

Librará al necesitado que suplica y al pobre que no tiene quien le socorra. Tendrá piedad del pobre y del necesitado, y salvará la vida de los necesitados. De la opresión y de la violencia les redimirá la vida; la sangre de ellos será preciosa a Sus ojos.” — Salmos 72:12-14 (RVA 2015)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando Juan el Bautista envió a sus discípulos para preguntarle a Jesús si Él es el Mesías, Cristo en Su respuesta, incluyó a los pobres:

“Entonces Él [Jesús] les respondió: «Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio.” — Lucas 7:22 (NBLA)

Las Escrituras tienen diferentes cumplimientos, y encontramos que Jesús cumplió con esta profecía de forma literal, tanto física como espiritualmente. Físicamente, cuando curó a personas que tenían alguna discapacidad, siendo ciegos, sordos, cojos, paralíticos, etc., que los afectaba económicamente y que como consecuencia eran pobres y andaban pidiendo limosna. Y por otro lado, Jesús también cumplió esta profecía de forma espiritual: Cuando le da respuesta a Juan el Bautista (Lucas 7:22), menciona que “a los pobres se les anuncia el evangelio“, aquí entendemos que hace referencia a una pobreza espiritual, quienes están lejos de Dios son pobres espiritualmente, y por lo mismo, necesitan recibir las riquezas que proporciona la predicación del Evangelio. Encontramos que la pobreza espiritual es un gran problema hoy en día, y que las personas buscan llenar este vacío espiritual artificialmente con cosas materiales y su orgullo no les permite ver la pobreza espiritual en la que viven, como vemos en el mensaje a la iglesia de Laodicea en el Apocalipsis:

[Dice Jesús] “Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo” — Apocalipsis 3:17 (RVA 2015)

Profecías acerca de la muerte y resurrección de Jesucristo

Hemos visto hasta ahora profecías acerca del nacimiento, infancia, vida y ministerio del Mesías aquí en la tierra. A continuación, veamos profecías acerca de Su muerte y resurrección.

Isaías 53

Encontramos múltiples profecías acerca del sufrimiento que experimentó el Mesías en los pasajes entre Isaías 52:13 y Isaías 53:12, a quien los rabinos en el Talmud llaman Mashíaj Ben Yoséf (hebreo para “Mesías el Hijo de José”), como vimos al final de ¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Mesías? (Parte 2). Lamentablemente hay grupos judíos, llamados anti-misionarios, que enseñan que estos pasajes se refieren al pueblo de Israel, pero su interpretación no es correcta, porque entre otras razones, el texto claramente se está refiriendo a un hombre en específico. También utilizan interpretaciones como decir que el texto está hablando del rey Ezequías, pero esto también es incorrecto, porque el rey Ezequías no fue despreciado, ni le faltaba estima, él fue un rey muy amado por su pueblo (2 Crónicas 29:36, 30:25-26, 32:23, 33). Y por último, fomentan la idea de que el pasaje se refiere al mismo profeta Isaías, esto también es incorrecto: Entre otras razones, porque ni el rey Ezequías, ni el profeta Isaías, cumplen con Isaías 53:4-6. Solo Jesucristo dio cumplimiento a este pasaje al pie de la letra, ningún otro hombre puede cumplir con esta profecía:

“Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros.” — Isaías 53:4-6 (NBLA)

Estos ataques que buscan alejar a las personas de Jesucristo, quien verdaderamente da cumplimento a la profecía, no son nuevos, los vemos desde los tiempos de los apóstoles.

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Poco tiempo después de que Jesús subió al Cielo (Hechos 1:6-11), el tesorero y eunuco de Etiopía, un hombre de gran autoridad, también se preguntaba a sí mismo de quién estaba hablando este pasaje de Isaías 53, mientras lo leía en voz alta (Isaías 53:7-8), no sabía si hablaba del mismo profeta Isaías o de alguien más, y el apóstol Felipe fue guiado por el Espíritu Santo para caminar junto al carruaje de este hombre y poder evangelizarlo con la verdad, como lo vemos en Hechos 8:26-40

“Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiende usted lo que lee?». El eunuco le respondió: «¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?». E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: «Como oveja fue llevado al matadero; Y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, no abre Él Su boca. En Su humillación no se le hizo justicia; ¿Quién contará Su generación? Porque Su vida es quitada de la tierra». El eunuco le dijo a Felipe: «Le ruego que me diga, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?». Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangelio de Jesús.” — Hechos 8:30-35 (NBLA)

El único que puede cumplir estas profecías es el verdadero Mesías: Jesucristo, como veremos más a detalle. Por ello, Dios envió a Su propio Hijo, a Jesús, quien nunca pecó, libre de mancha o defectos, quien por eso también es llamado el Cordero de Dios quien quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

[Dice el apóstol Pedro] “Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos, el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca” — 1 Pedro 2-21-22 (NBLA)

[Dice Pablo] “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios! Al que no conoció pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” — 2 Corintios 5:20-21 (RVA 2015)

“No tiene aspecto hermoso ni majestad para que lo miremos”

El profeta Isaías describe al Mesías como alguien que no iba a ser atractivo físicamente, sino que sería alguien de aspecto común.

“Creció delante de Él como renuevo tierno, como raíz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad Para que lo miremos, Ni apariencia para que lo deseemos.” — Isaías 53:2 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando Jesús fue traicionado por Judas Iscariote, éste tuvo que identificarlo para que lo apresaran, y lo hizo con un beso (Mateo 26:46-50; Marcos 14:42-46; Lucas 22:47-48). Esto significa que Jesús tenía un aspecto y una estatura común, de forma que no destacaba entre la multitud, al punto que tuvieron que pagarle a Judas, uno de Sus discípulos, para que lo identificara y lo pudieran arrestar. Jesús no es alto, rubio y de ojos azules, como lo representan en las pinturas y estatuas en las iglesias, o como lo presentan en las películas de Hollywood, más bien tenía un aspecto común para la región en donde vivía. Es más, probablemente tiene el cabello y ojos oscuros, Su piel es morena, y Su estatura es mediana. Sin embargo, las Escrituras son cuidadosas de no describirnos físicamente a Jesús. El Señor tenía muchísimos seguidores, pero no andaban tras Él por su belleza física, sino por Su mensaje, porque curaba enfermos, por Sus milagros, Sus enseñanzas, porque creían en Él.

“El que lo estaba traicionando les había dado esta contraseña: «Al que yo le dé un beso, ése es. ¡Arréstenlo, y llévenselo bien asegurado!» Cuando Judas llegó, se acercó a Jesús y le dijo: «¡Maestro!» Y le dio un beso.” — Marcos 14:44-45 (RVC)

“Fue despreciado y desechado por los hombres.”

Esta profecía viene en Isaías 53:3, y nos indica que el Mesías de Dios sería despreciado y rechazado, tal y como vemos con muchos profetas del Señor, quienes también han sido maltratados.

Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no lo estimamos.” — Isaías 53:3 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: A pesar de que Cristo tenía muchos seguidores, también recibió un trato hostil por parte de muchas personas, hubo quienes lo insultaron diciendo que estaba endemoniado (Mateo 12:22-24); hubo miembros de una sinagoga quienes en su desprecio hacia Él, trataron de arrojarlo por un barranco para matarlo (Lucas 4:24-30); un grupo de sacerdotes y oficiales judíos pidieron que Jesús fuera crucificado y prefirieron la liberación de Barrabás, un asesino (Juan 19:6-7, 14-16; Marcos 15:6-14; Mateo 27:15-26; Lucas 23:16-25); previo a Su crucifixión, se burlaron de Él (Mateo 27:31; Marcos 15:17-20; Lucas 23:11); cuando Cristo estaba en la cruz también se burlaron y lo insultaron (Lucas 23:35-39; Mateo 27:39-44; Marcos 15:29-32).

Al mismo tiempo, Jesucristo también cumplió con las profecías de Salmos 22:7-8

“Todos los que me ven, de Mí se burlan; hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo: Que se encomiende al Señor; que Él lo libre; que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.” — Salmos 22:7-8 (NBLA)

“Él fue herido por nuestras transgresiones… y por Sus heridas hemos sido sanados.”

Esta profecía nos dice que el Mesías de Dios sería una figura que tendría el poder para cargar con nuestras aflicciones como un chivo expiatorio (para mayor detalle puede leer nuestro artículo: ¿Cuál es la Relación entre Jesucristo y la Celebración Judía de Yom Kippur?). Este Servidor del SEÑOR sería enviado como un sustituto para que sufriera y fuera herido por nuestra causa (por nuestros pecados, e iniquidades) para que la humanidad pudiera ser redimida, porque nos dice que “por Sus heridas hemos sido sanados“. El Mesías sería quien rectificaría el pacto de salvación entre el SEÑOR y los hombres. Como veremos a continuación:

“Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.” — Isaías 53:4-5 (NBLA)

Si recuerda, en el Antiguo Testamento tenemos la figura del chivo expiatorio (Levítico 16:21), y de la sangre de los sacrificios (Éxodo 24:8) que eran para cubrir los pecados del pueblo. Siendo éstos solo símbolos que apuntaban al verdadero sacrificio del Mesías, que es el que en realidad limpia con Su sangre todos los pecados de la humanidad.

“Pues, según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.” — Hebreos 9:22 (RVA 2015)

La sangre purifica, por eso la sangre del Mesías es necesaria para la expiación del pecado.

[Dice el Señor] “Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus almas. Porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación”.” — Levítico 17:11 (NBLA)

En el Antiguo Testamento vemos que los pactos o alianzas eran ratificados con la sangre de un sacrificio (Génesis 15:9-10). El Mesías tenía como objetivo concretar el pacto de salvación prometido por Dios.

“Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: «Esta es la sangre del pacto que el Señor ha hecho con ustedes, según todas estas palabras».” — Éxodo 24:8 (NBLA)

Estas profecías tuvieron cumplimiento en Jesucristo: Jesús, el Mesías, cargó con los pecados del mundo. Fue azotado (Mateo 27:26; Marcos 15:15), fue herido por nuestras transgresiones durante Su Pasión y crucifixión. Y aún cuando Jesucristo hizo todo esto por nosotros, fue rechazado, porque los judíos esperaban que el Mesías los liberara de la opresión de los romanos. Pero el plan de Dios estaba enfocado en acabar con enemigos más poderosos: el pecado y la muerte.

Y a pesar de que Jesucristo sabía que todas estas cosas le sucederían en Su Primera Venida (Marcos 14:32-36; Mateo 26:36-39), voluntariamente aceptó dar Su vida por Sus ovejas (Juan 10:11, 15), para limpiar con Su sangre todos los pecados, transgresiones e iniquidad de todos quienes hemos puesto nuestra fe en Él.

[Dice Jesús] “Por eso el Padre me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre».” — Juan 10:17-18 (NBLA)

La preciosa sangre de Cristo ratifica el nuevo pacto, o la nueva alianza, también es llamado el Nuevo Testamento.

[Dice Jesús] “Porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” — Mateo 26:28 (NBLA)

Este Nuevo Pacto ya lo había anunciado el Señor desde Jeremías 31:31-34:

“Vienen días», declara el Señor, «en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto” — Jeremías 31:31 (NBLA)

Este nuevo pacto involucra poner Su ley dentro de nuestros corazones (cuando Dios nos envía a Su Espíritu Santo), para que Él sea nuestro Dios y nosotros seamos Su pueblo (Jeremías 31:33), y además de perdonar nuestras iniquidades al no acordarse de nuestros pecados (Jeremías 31:34). Con el sacrificio de Cristo, Su sangre derramada, se confirma este Nuevo Pacto, que se manifiesta cuando Jesús nos envía a Su Espíritu desde Pentecostés (Hechos 2).

[Dice el Señor] “’Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré dentro de ustedes Mi Espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.” — Ezequiel 36:26-28 (NBLA)

“Su cara fue tan desfigurada, más que la de cualquier hombre”

El profeta Isaías nos da una profecía acerca del Mesías en donde nos muestra el sufrimiento que iba a experimentar, al grado que iba a quedar irreconocible:

“De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo Mío, así fue desfigurada Su apariencia más que la de cualquier hombre, y Su aspecto más que el de los hijos de los hombres.” — Isaías 52:14 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Las Escrituras nos describen a grandes rasgos que Jesús fue golpeado en la cara (Juan 18:22), le pusieron una corona de espinas sobre Su cabeza (Juan 19:2), fue golpeado con una caña en la cabeza (Marcos 15:19), pero aun con lo que la Biblia nos revela, no podemos alcanzar a imaginar la brutalidad y severidad con la que Cristo fue atacado hasta dejarlo desfigurado. Así nos demuestra el grandísimo amor que tiene por nosotros, el cual, va más allá del sufrimiento que experimentó durante Su Primera Venida.

Adicionalmente, cuando Cristo fue levantado en la cruz, también dio cumplimiento a una señal profética dada a los israelitas en el desierto, cuando luego de desobedecer, fueron mordidos por serpientes venenosas, y Dios le dijo a Moisés que construyera una serpiente de bronce y la pusiera sobre un poste (Números 21:8-9) de forma que quien volteara a verla sería sanado. Jesús hizo referencia a esta Escritura aplicada a Su vida cuando habló con Nicodemo.

[Dice Jesús] “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.” — Juan 3:14-15 (NBLA)

En nuestro siguiente artículo, continuaremos viendo más profecías que fueron cumplidas por Jesucristo, para que nuestra fe crezca y se fortalezca sobre la Piedra Angular, el cimiento de nuestra fe. Como hemos visto, profecía tras profecía, solo Jesucristo las ha cumplido todas, tal y como lo prometió. Esto es algo que ninguna religión ni filosofía inventada por el hombre pueden hacer.

¡Que Dios los Bendiga!


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