¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Mesías? (Parte 2)

En el artículo anterior, vimos lo improbable que era que un hombre cumpliera 8 profecías que cumplió Jesús, después lo extendimos al cumplimiento de 24 profecías, y la probabilidad compuesta era astronómica, ya que equivalía a que encontráramos 1 átomo de entre todos los átomos del universo. Sin embargo, Jesús cumplió más de 300 profecías del Antiguo Testamento, lo que nos prueba que Él es el Mesías. Ahora veremos a detalle algunas de las profecías que tuvieron cumplimiento en Cristo.

El Mesías nacerá de una virgen

Esta es una profecía asombrosa y solo el poder de Dios podría llevarla a cabo, la encontramos en Isaías 7:14 y forma parte de la señal que Dios iba a dar al rey Acaz (735-716 a.C.): Que una virgen tendría a un hijo a quien llamarían Emmanuel. Emmanuel, o en hebreo, עִמָּנוּאֵל – Immanuel, significa “Dios con nosotros”, se trata de un nombre simbólico y profético del Mesías, y Jesús dio cumplimiento a esta profecía porque Él no solo se encarnó a través de la virgen María, sino que también dio cumplimento a que Dios estaría habitando con nosotros. Esto es precisamente lo que celebramos con la Festividad de Tabernáculos, que Dios habite entre nosotros.

“Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.” — Isaías 7:14 (NBLA)

“«He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel», que traducido significa: «Dios con nosotros».” — Mateo 1:23 (NBLA)

Lamentablemente, hay quienes han traducido la palabra hebrea עַלְמָה – almá en Isaías 7:14, como “doncella” o como “la joven” (DHH, RVC), en lugar de “virgen”. Si vemos el contexto de este maravilloso pasaje, las doncellas y las jóvenes conciben hijos todos los días, esto no tiene nada de raro y no puede ser considerado como una señal especial de Dios. Pero el hecho de que una virgen conciba, esto sí es extraordinario, a esto se refería el SEÑOR cuando le dijo a Acaz que le iba a dar una señal espectacular, algo “tan alto como el cielo” (Isaías 7:11), algo que a un hombre no se le hubiera ocurrido pedir como señal, y que humanamente es imposible, solamente Dios podría hacer algo así. De hecho, los traductores de la Septuaginta (la traducción al griego del Antiguo Testamento) tradujeron almá como “virgen” (παρθένος – parthénos) 100-250 años antes de que Jesús naciera.

“El Señor habló de nuevo a Acaz: «Pide para ti una señal del SEÑOR tu Dios que sea tan profunda como el Seol o tan alta como el cielo».” — Isaías 7:10-11 (NBLA)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Encontramos que María, quien aún era virgen (Mateo 1:24-25), dio a luz a Jesús (Lucas 2:1-20)

“Entonces José también subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, porque él era de la casa y de la familia de David, para inscribirse con María, su esposa, quien estaba encinta. Aconteció que, mientras ellos estaban allí, se cumplieron los días de su alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón.” — Lucas 2:4-7 (RVA 2015)

“Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, llamaron Su nombre Jesús, nombre que le fue puesto por el ángel antes que Él fuera concebido en el vientre.” — Lucas 2:21 (RVA 2015)

Puede ver más detalles de la verdadera historia del nacimiento de Jesús en nuestro artículo LA CRONOLOGÍA DE LA NAVIDAD (PARTE 1).

Cabe mencionar que María después de tener a Jesús, llevó una vida normal de casada junto con su esposo José, y ellos tuvieron juntos hijos e hijas (Mateo 13:55; Marcos 6:3). No fue “siempre virgen”, solo mientras nacía Jesús, ni “sin pecado concebida”, como la iglesia católica quiere hacernos pensar. Cualquier culto a María derivado del catolicismo es idolatría y va directamente en contra del Primer Mandamiento y del Segundo Mandamiento.

Por otro lado, hay incrédulos que piensan que María estaba mintiendo al decir que era virgen y que su Hijo fue engendrado por el Espíritu Santo, y difunden mentiras acerca de que Jesús fuera hijo ilegítimo de María. Las Escrituras nos dicen que cuando José, el prometido de María, se enteró acerca de su embarazo, él al principio tuvo dudas y quiso divorciarse (lo que hubiera provocado la muerte de María por haber cometido adulterio), pero sus dudas fueron disipadas cuando un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le explicó la naturaleza del embarazo de María (Mateo 1:18-25). De modo que José fue el padre adoptivo de Jesús. Y es probable que, viviendo en un pueblo chico, se hubiera hecho un rumor de que el hijo de María fuera ilegítimo, pensamos que el Salmo 69 nos ofrece un panorama de los sufrimientos de Cristo durante su juventud (Salmos 69:8-12), y vemos que los fariseos insinuaban que Jesús fuera hijo ilegítimo al decir que ellos “no eran hijos de fornicación” (Juan 8:41). Para más detalle puede ver nuestro artículo: La Cronología de la Navidad (Parte 4).

El Mesías será descendiente (o la semilla) de la mujer

Esta es la profecía más antigua acerca del Mesías, y fue dada unos 4 mil años antes de su cumplimiento, y la encontramos en Génesis 3:14-15 cuando Dios maldijo a la serpiente. Inmediatamente después de la caída de la humanidad, el SEÑOR nos estaba dando el camino para ser redimidos y regresar al Creador.

“Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales, y más que todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón».” — Génesis 3:14-15 (NBLA)

Observe que la profecía dice que el Mesías será la semilla o la descendencia de la mujer, y no del hombre (porque convencionalmente la semilla proviene del hombre), por ello la necesidad de la venida al mundo de Jesucristo estaba siendo profetizada mediante una virgen.

“Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” — Gálatas 4:4 (RVA 2015)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando Jesús terminó Su trabajo en la cruz golpeó la cabeza de la serpiente.

Él anuló el acta que había contra nosotros, que por sus decretos nos era contraria, y la ha quitado de en medio al clavarla en Su cruz. También despojó a los principados y las autoridades, y los exhibió como espectáculo público habiendo triunfado sobre ellos en la cruz.” — Colosenses 2:14-15 (RVA 2015)

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo” — Hebreos 2:14 (NBLA)

[Dice el apóstol Juan] “El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.” — 1 Juan 3:8 (NBLA)

Y encontramos profecías en donde el Mesías volverá a golpear la cabeza de la serpiente, hasta el punto en que sea de forma definitiva cuando termine en el lago de fuego este antiguo enemigo (Apocalipsis 20:10), la muerte también será arrojada ahí (Apocalipsis 20:14).

El Mesías será descendiente (o la semilla) de Abraham

Dios hizo un pacto eterno con Abraham en Génesis 17:7-8:

[Dice el Señor] “Estableceré Mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán como posesión perpetua. Y Yo seré su Dios». — Génesis 17:7-8 (NBLA)

Para entender mejor esta profecía nos apoyaremos en la explicación del apóstol Pablo que nos da en Gálatas 3:16. Las promesas no eran de naturaleza temporal; de haber sido así, habrían pertenecido a su semilla natural, pero Dios está hablando de un “pacto eterno”, por lo tanto, deben haber pertenecido a la posteridad espiritual que vivirá eternamente.

A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” — Gálatas 3:16 (RVA)

creyenteLo que Pablo nos explica es que Dios está premiando a Abraham por su fe en Él, al prometerle que el esperado Mesías (Cristo), el salvador de la humanidad, sería su descendiente. ¡Qué gran honor recibió Abraham por su gran fe! Dios le dijo a Abraham que su descendiente, Cristo, iba a bendecir a todas las naciones, por lo que la descendencia espiritual de Abraham estará formada por todo aquel que sea un creyente vuelto a nacer, sin importar si es judío o gentil.

“La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: «EN TI SERÁN BENDITAS TODAS LAS NACIONES». Así que, los que son de la fe son bendecidos con Abraham, el creyente.” — Gálatas 3:8-9 (NBLA)

Todo aquel que sigue el ejemplo de Abraham y pone su fe en Jesucristo, vivirá eternamente bajo el “pacto eterno” que Dios hizo con Abraham, cuando recibe al Espíritu Santo en su corazón, que es la garantía de vida eterna (Efesios 1:13-14; Romanos 8:23).

“Para que la bendición de Abraham llegara por Cristo Jesús a los gentiles, a fin de que recibamos la promesa del Espíritu por medio de la fe.” — Gálatas 3:14 (RVA-2015)

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Jesús es descendiente de Abraham que da cumplimiento a esta profecía casi 2,000 años después de haber sido pronunciada (Mateo 1:1; Lucas 3:34) y en Él somos toda aquel que sea adoptado como hijo de Dios serán bendecidos (Isaías 61:1-2; Lucas 4:17-22; Gálatas 3:29). Una vez que entendemos que las promesas de Dios a Abraham son para sus descendientes espirituales y son eternas, vemos como el reino de Dios avanzará en la tierra, ya que entre estas promesas está el que se multiplicaría su descendencia espiritual, como las estrellas del cielo (Génesis 26:4) y que de su simiente todas las naciones serán bendecidas (Génesis 18:17-18).

El Mesías será descendiente (o la semilla) de Isaac

Dios le dijo a Abraham que a través de su hijo Isaac y de su semilla, iba a establecer Su pacto eterno (Génesis 17:19, 21:12), luego le reiteró a Isaac el pacto que hizo con su padre Abraham (Génesis 26:2-4).

[Dice el Señor] “Reside en esta tierra y Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré contigo el juramento que juré a tu padre Abraham. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra.” — Génesis 26:3-4 (NBLA)

Abraham tuvo a otros hijos (Génesis 16:15, 25:1-6), sin embargo, sería a través de la línea de Isaac, de donde luego vendría el Mesías. Puede ver más acerca de este tema en nuestro artículo Génesis 4:25-26 – La Esperanza con el Nacimiento de Set (Parte 1) en la sección de “Los derechos del primogénito”.

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: En las genealogías de Jesús podemos ver que Él es descendiente de la línea de Isaac, Lucas 3:23-38; Mateo 1:1-16.

El Mesías saldrá de Belén de Judá… “Su origen es antiguo, desde la eternidad”

En Miqueas 5:2 encontramos 4 profecías mesiánicas que fueron dadas 700 años antes del nacimiento de Jesús. En esta sección veremos las primeras 3 profecías: De las cuales, 2 profecías ya se cumplieron, porque el Mesías nació en Belén Efrata y Él proviene de la eternidad. Pero todavía no se cumple que Jesús sea el gobernante de Israel, lo que sabemos que ocurrirá en Su Segunda Venida, porque las otras profecías a corto plazo ya se cumplieron (Lucas 1:31; Isaías 9:6-7).

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.” — Miqueas 5:2

La primer profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Jesús salió en Belén, esta profecía tuvo su cumplimiento en Mateo 2:1-6, Lucas 2:1-20.

Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos sabios del oriente llegaron a Jerusalén, preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y lo hemos venido a adorar».  Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, el rey reunió a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, y averiguó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernante que pastoreará a Mi pueblo Israel”». — Mateo 2:1-6 (NBLA)

Cabe mencionar que Belén es la ciudad en donde nació el rey David (1 Samuel 17:12; Juan 7:42) y que en hebreo es בֵּית לֶחֶם – Beth Lejem que significa “Casa del Pan”. Jesús dijo ser “el pan vivo que bajó del Cielo” (Juan 6:48-51). Quiero hacer una aclaración, para evitar la confusión entre dos ciudades de nombre similar: Belén de Galilea y Belén Efrata, porque hay quienes dicen que Jesús nació en “Belén de Galilea”, para desacreditar que Jesús dio cumplimiento a esta profecía. Belén de Galilea se encuentra al norte cerca de Nazaret, mientras que Belén Efrata está cerca de Jerusalén.

Ahora observe la segunda parte de la profecía de Miqueas, en donde nos indica que los orígenes del Mesías son antiguos, desde la eternidad. Esta profecía es imposible de cumplir por un ser humano, solo Dios quien vive en la eternidad, fuera de la línea de tiempo, puede cumplirla. Solamente por lo asombroso de esta profecía, todos los estudiosos de las Escrituras: los sacerdotes, levíticos y creyentes, deberían de haber estudiado con antelación el tiempo de la llegada del Mesías y haber ido a validar Su llegada. Sin embargo, la Biblia nos indica que solo los sabios que venían del oriente se ocuparon de este asunto, mostrándonos lo bajo que había caído la reverencia al SEÑOR entre los judíos.

La segunda profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Su historia no comenzó en Belén, sino mucho antes, Él es el Creador, Él creó el mundo al cual luego vendría para habitar entre nosotros (Juan 1:14). Puede revisar nuestro artículo ¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Creador? para ver mayor información de este tema.

El apóstol Juan inicia su Evangelio diciéndonos acerca de los orígenes antiguos de Jesucristo, quien también es llamado La Palabra (o El Verbo según la traducción que usted tenga):

“En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios.” — Juan 1:1-2 (NTV)

“Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres.” — Juan 1:3-4 (NBLA)

Jesús también habló acerca de sus orígenes antiguos cuando dijo existir antes que Abraham:

“Jesús les dijo: —De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, Yo Soy.” — Juan 8:58 (RVR 1995)

También note que las Escrituras nos mencionan que Jesús “se hizo carne y habitó entre nosotros”, o sea Él ya existía, no nos indican un nacimiento nuevo, sino una encarnación. Por ello, María es la madre de Jesús, pero no es la madre de Dios como afirman los católicos, ya que Dios existía mucho antes que ella. María es una creación del Creador.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos Su gloria, como la gloria del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.” — Juan 1:14 (RVA 2015)

Dios Padre, en Su amor, decidió enviar a Su único Hijo al mundo, como nuestro Mesías (Juan 3:16).

El Mesías pertenecerá a la tribu de Judá

En Miqueas 5:2 encontramos una cuarta profecía que nos dice que el Mesías pertenecería a la tribu de Judá, las Escrituras con esto, nos dan un detalle más específico de dónde vendría. Además, en Génesis 49:8-10 encontramos que el cetro no se apartará de Judá. Para más detalles puede ver nuestro estudio de: Génesis 4:25-26 – La Esperanza con el Nacimiento de Set (Parte 1) en la sección de “Los derechos del primogénito”.

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Cuando vemos las genealogías de Jesús, encontramos que tanto José (Su padre adoptivo terrenal) como María, ambos eran descendientes de la tribu de Judá. A continuación, vemos un fragmento de la genealogía de José, el esposo de María:

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham fue padre de Isaac, Isaac de Jacob, y Jacob de Judá y de sus hermanos; Judá fue padre de Fares y de Zara, cuya madre fue Tamar… Isaí fue padre del rey David. Y David fue padre de Salomón, cuya madre Betsabé había sido mujer de Urías… Jacob fue padre de José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.” — Mateo 1:1-16 (NBLA)

El Evangelio según Lucas, nos presenta la genealogía de Jesucristo por el lado de María: Desde Abraham hasta el rey David el árbol genealógico es idéntico tanto en Mateo como en Lucas, pero después, la línea real sigue por otro hijo de David, Natán (el segundo hijo de Betsabé que vivió), hasta llegar a Elí, el padre de María (Lucas 3:23-38).

“Porque es evidente que nuestro Señor nació de la tribu de Judá, sobre la cual Moisés no dijo nada en cuanto al sacerdocio.” — Hebreos 7:14 (RVA 2015)

“Y uno de los ancianos me dijo: “No llores. He aquí el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos”.” — Apocalipsis 5:5 (RVA 2015)

El Mesías nacerá de la línea real de David

“un retoño del tronco de Isaí” — Las profecías del Mesías se volvieron cada vez más específicas: Descendiente de la semilla de la mujer, de Abraham, de Isaac, de la tribu de Judá, de Isaí (el papá del rey David, 1 Samuel 17:12), y del rey David.

“He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que levantaré a David un Retoño justo. Reinará un Rey que obrará con inteligencia y que practicará el derecho y la justicia en la tierra.” — Jeremías 23:5 (RVA 2015)

Un Retoño brotará del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto. Sobre Él reposará el Espíritu del SEÑOR: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.” — Isaías 11:1-2 (RVA 2015)

Uno de los títulos mesiánicos de Jesús es el Retoño (Isaías 4:2; Jeremías 33:15; Zacarías 3:8, 6:12-13), lo cual hace referencia a un brote o retoño de una planta principal, y es un juego de palabras en hebreo entre “nazareno” y “retoño”, “natsrí” (que viene de la raíz נֵצֶר – nétser) hablando acerca del rey David y de su descendiente/retoño/nétser/nazareno, puede ver mayor información al respecto en nuestro artículo La Cronología de la Navidad (Parte 4).

Esta profecía tuvo cumplimiento en Jesucristo: Jesucristo es descendiente del rey David, como lo vemos en Sus genealogías (Mateo 1:1-16; Lucas 3:23-38), cumpliendo también esta profecía acerca del Mesías. Dios le dijo al rey David que establecería el reino de su descendiente para siempre (2 Samuel 7:13, 16).

“Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él edificará casa a Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre.” — 2 Samuel 7:12-13 (NBLA)

“Después de quitarlo, les levantó por rey a David, de quien dio testimonio diciendo: “He hallado a David hijo de Isaí, hombre conforme a Mi corazón, quien hará toda Mi voluntad”. De la descendencia de David, conforme a la promesa, Dios trajo para Israel un Salvador, Jesús.” — Hechos 13:22-23 (RVA 2015)

Hay quienes pueden argumentar que Jesús no ha ocupado el trono del rey David, lo cual también está profetizado (Isaías 9:7; Jeremías 23:5, 30:9; Lucas 1:32), sin embargo, esta profecía tendrá su cumplimiento con la Segunda Venida de Jesucristo (Zacarías 14:4; Hechos 1:10-11; Isaías 2), Él reinará desde Jerusalén y establecerá Su reino aquí en la tierra, dando cumplimiento también a lo que el ángel Gabriel le dijo a María, quien era virgen (Lucas 1:26-38), y en su mensaje podemos encontrar al menos 6 profecías como vemos a continuación:

 [Dice el ángel Gabriel a María] “He aquí concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás Su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David. Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de Su reino no habrá fin.” — Lucas 1:31-33 (RVA 2015)

De las profecías del pasaje anterior, vemos que algunas ya han tenido su cumplimiento a corto plazo, como el nacimiento de Jesucristo y que fue llamado Hijo del Altísimo. El cumplimiento de la primera parte del mensaje nos da la garantía de que las profecías a largo plazo también serán cumplidas en el futuro, específicamente cuando Jesús regrese en Su Segunda Venida. Por ejemplo, que el reino de Jesús será eterno y no tendrá fin, y que va a ocupar el trono de Su padre David, y al mismo tiempo también cumplirá la profecía que Dios le dio al rey David acerca de que un descendiente de él reinaría para siempre, Dios establecería Su trono para siempre (2 Samuel 7:4-16; 1 Reyes 2:4; 1 Crónicas 17:12-15).

Algunos rabinos estudiosos de las Escrituras llegaron a la conclusión de que la Biblia habla de 2 Mesías porque descubrieron dos perfiles diferentes mesiánicos, piensan que hay dos Mesías sin hacer la conexión de que es un solo Mesías quien viene 2 veces. En el Talmud les llamaron: Mashíaj Ben Yoséf hebreo para “Mesías el Hijo de José”, quien se sacrifica a Sí mismo por Su gente, y Mashíaj Ben Davíd, “Mesías el Hijo de David”, un rey gobernante y victorioso. Está conclusión a la que llegaron los rabinos describe perfectamente a Jesús, quien ya vino como el Cordero de Dios, y fue sacrificado para quitar el pecado del mundo, dando cumplimiento a “Mashíaj Ben Yoséf”, puede ver ¿Cuál es la relación entre Jesucristo y la Pascua Judía? para mayor información. Y Jesucristo pronto regresará como el León de Judá, y tomará el trono como descendiente del rey David, y Su reino no tendrá fin. Con lo que dará cumplimiento a las profecías de “Mashíaj Ben Davíd”, que es el Mesías que los judíos siguen esperando hasta el día de hoy y por lo cual rechazaron a Jesús en Su Primer Venida, porque no cumplió con las profecías de la Segunda Venida, pero los judíos se darán cuenta de su error y darán cumplimiento a lo que Jesús profetizó que ocurriría antes de Su Segunda Venida.

[Dice Jesús] “Porque les digo que desde ahora en adelante no me verán más hasta que digan: “Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor”.” — Mateo 23:39 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos viendo más profecías mesiánicas cumplidas por Jesucristo, veremos las profecías de Isaías capítulo 53.

¡Que Dios los bendiga!

Continuar leyendo: ¿Cómo puedo identificar a Jesucristo como el Mesías? (Parte 3)

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