La Dieta Bíblica (Parte 3)

En las primeras dos partes de esta serie estudiamos pasajes de Levítico 11 y de Deuteronomio 14, en donde Dios nos indica cómo distinguir cuáles animales son aptos para el consumo humano y cuáles no. En esta última parte veremos la actitud de muchos grupos cristianos, quienes argumentan que estas leyes alimentarias ya no nos aplican en la actualidad, y para justificarse, sacan de contexto diferentes pasajes bíblicos para soportar su doctrina. La visión de los animales bajando del Cielo que tuvo Pedro en Hechos 10:9-16 es uno de los pasajes que más tergiversan para apoyar su narrativa. Aquí veremos con Escrituras por qué estas leyes alimentarias siguen perfectamente vigentes al día de hoy.

La Palabra de Dios es eterna (Lucas 21:33), puede ver nuestra serie ¿Acaso los cristianos tenemos que cumplir los 10 Mandamientos? para ver las diferentes razones por las cuales la Palabra de Dios es perfectamente vigente hoy en día, incluyendo el Antiguo y Nuevo Testamento.

[Dice Jesús] “No piensen ustedes que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque de cierto les digo que, mientras existan el cielo y la tierra, no pasará ni una jota ni una tilde de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” — Mateo 5:17-18 (RVC)

Por lo que nuestro Señor Jesucristo nos está diciendo claramente que Él no vino a abolir Sus propias leyes, y esto incluye las leyes alimentarias. Y si alguien lo quiere llamar judaizante por seguirlas, puede ver nuestro artículo ¿Soy legalista si sigo los Mandamientos del Antiguo Testamento? para ver lo que realmente significa esto.

Así como tenemos muchos grupos cristianos que no guardan el Cuarto Mandamiento, el del Día de Reposo (Shabát), también vemos que usualmente, estas mismas personas tampoco obedecen las leyes alimentarias estipuladas en las Escrituras. Muchos dicen que eso solo aplicó para el pueblo de Israel en el pasado, y justifican su desobediencia en la malinterpretación de que hoy ya no vivimos bajo la ley de Dios y hoy vivimos bajo la gracia del SEÑOR, siendo guiados por el Espíritu de Dios ¿No ve usted una contradicción en esto? Puede ver nuestra serie de estudios acerca del Shabát para ver por qué siguen perfectamente vigentes los 10 Mandamientos hoy en día, y que el día de descanso fue bendecido y declarado santo por el Creador en Génesis 2:3, así que no se trata del día Domingo, sino del Sábado.

Veamos a continuación los pasajes bíblicos que son tergiversados y sacados de contexto por estos grupos, para darse la libertad de comer cualquier cosa, y veremos a qué se refieren estos pasajes en realidad.

La visión de Pedro en Hechos 10

Esta es una de las justificaciones más utilizadas por estos grupos cristianos para argumentar que ahora está permitido comer cualquier clase de animal. Veamos el pasaje que utilizan:

“Al día siguiente, como al mediodía, mientras ellos iban acercándose a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar. De pronto le dio mucha hambre, y pidió de comer. Mientras le preparaban algo, cayó en éxtasis y vio que el cielo se abría, y que de él descendía algo semejante a un gran lienzo, atado por las cuatro puntas. Dentro del lienzo había toda clase de cuadrúpedos, reptiles y aves. Entonces oyó una voz que le decía: «Pedro: levántate, mata y come.» Pedro respondió: «No, Señor, porque nunca he comido nada que sea común o impuro.» Por segunda vez la voz le dijo: «Lo que Dios ha limpiado, no lo llames común.» Esto se repitió tres veces. Después el lienzo fue recogido y llevado inmediatamente al cielo.” — Hechos 10:9-16 (RVC)

Con esto ¿acaso Dios le estaba diciendo a Pedro que ya puede comer animales impuros? ¡De ninguna manera! Esta enseñanza está fuera del contexto de las Escrituras como veremos a continuación: Pedro era un judío que observaba las leyes alimentarias de Levítico 11, y lo enfatiza durante la visión afirmando que él nunca había comido nada común o impuro. Por lo que si la interpretación de que ahora los cristianos podemos comer toda clase de animales es correcta, nos llevaría a confirmar que Dios cambia Sus leyes eternas arbitrariamente, y además hace nulos 2 capítulos completos de la Biblia (Levítico 11 y Deuteronomio 14). Pero sabemos que Dios no cambia de parecer (Números 23:19; Malaquías 3:6; Salmos 102:27), como lo hacemos los hombres (Números 23:19) así que sigamos analizando si esta interpretación de la dieta de animales impuros es correcta, porque el mismo Pedro, lleno del Espíritu, estaba muy desconcertado con esta visión:

“Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significaría la visión que había visto, en ese momento los hombres que habían sido enviados por Cornelio, después de haber preguntado por la casa de Simón, se aparecieron a la puerta.” — Hechos 10:17 (NBLA)

Y como veremos a continuación, la revelación del significado de la visión, que hizo el Espíritu de Dios a Pedro, no se trataba para nada de comida. Necesitamos seguir leyendo ya que el mismo Pedro nos da la correcta interpretación de su visión.

“Al otro día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos. Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: «Ponte de pie; yo también soy hombre». Conversando con él, entró y halló mucha gente reunida. Entonces Pedro les dijo: «Ustedes saben que no es lícito para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo. Por eso, cuando mandaron a buscarme, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me han llamado?».” — Hechos 10:24-29 (NBLA)

La visión de Pedro no tiene nada que ver con alimentos, ni con que Dios cambie Sus leyes para que podamos comer animales inmundos, más bien era una lección para Pedro, para que no llamara impuros/inmundos a quienes no fueran judíos (gentiles/griegos/extranjeros). De hecho, Dios lo envió a casa de Cornelio, un centurión romano, para que lo evangelizara a él y a sus seres queridos. En conclusión, el significado de la visión que le revela el Espíritu Santo a Pedro es que tanto los judíos como los gentiles son aceptables para Dios cuando lo honran y siguen Sus mandatos, y no se refiere a que las leyes alimenticias levíticas habían cambiado. Pedro reitera por segunda ocasión el verdadero significado de su visión.

“Entonces Pedro respondió: —Veo con claridad que Dios no muestra favoritismo. En cada nación, Él acepta a los que le temen y hacen lo correcto.” — Hechos 10:34-35 (NTV)

Y si aún no estuviera convencido del significado de la visión, Pedro en el siguiente capítulo, les explicó lo que le fue revelado con esta visión a un grupo de judíos creyentes en Cristo, llamados el “grupo de la circuncisión” (Hechos 11:2) quienes le reprochaban haber ido con los gentiles (los que no estaban circuncidados) y comer con ellos (Hechos 11:3). Esta explicación se encuentra en Hechos 11:2-17, y cuando terminó con su relato acerca de la visión, este grupo entendió lo mismo que Pedro acerca de la aceptación que hay que tener hacia los gentiles, y no se menciona en lo absoluto que ya podían comer animales inmundos:

Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: —¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” — Hechos 11:18 (RVR 1995)

La enseñanza de Marcos 7:18-19

Otro pasaje muy utilizado por estos grupos cristianos que buscan justificarse para comer animales inmundos es el famoso pasaje de Marcos 7:18-19, pero como veremos, su interpretación es tomada fuera de contexto. Veamos lo que nos dice Jesús:

“Y les dijo: —¿Así que también ustedes carecen de entendimiento? ¿No comprenden que nada de lo que entra en el hombre desde fuera lo puede contaminar? Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y sale a la letrina. Así declaró limpias todas las comidas.” — Marcos 7:18-19 (RVA 2015)

Aquí hay varios factores que necesitamos considerar:

1) Muchas traducciones de Biblias tanto en inglés como en español (y posiblemente en otros idiomas) agregaron al texto “Jesús declaró así limpios todos los alimentos” o “Así declaró limpias todas las comidas”. El texto original en griego no tiene por ningún lado esta frase. Resulta que antiguamente algunos traductores del Nuevo Testamento agregaban entre paréntesis información que ellos pensaban podía ayudar a que se entendiera mejor el texto, eran lo que hoy llamamos comentarios teológicos de la Escritura, pero que los agregaban directamente en el texto traducido entre paréntesis, en lugar de colocarlos al margen. Si usted ve este pasaje de Marcos 7:19 por ejemplo en la versión King James en inglés no encuentra por ningún lado esta frase añadida. Esta práctica entre los traductores me parece muy similar a lo que hacen en la actualidad en las Biblias como la NTV, en donde se utiliza algo llamado “traducción dinámica”, en la que traducen ideas según lo que entendieron los traductores, y parafrasean, en lugar de traducir el texto exactamente palabra por palabra como está el original. Aquí estos traductores, del pasado y presente, van directamente en contra del mandato del SEÑOR de no agregar ni quitarle nada a la Palabra de Dios (Deuteronomio 4:2, 12:32). Supongo que con el tiempo simplemente quitaron los paréntesis de esta frase añadida, porque en ciertas traducciones sí viene entre paréntesis y en otras no. El problema es que, con esta frase agregada por algún traductor, se contradicen las Escrituras, y se crea una nueva doctrina que no es bíblica, con la que las personas buscan justificar el poder comer comidas prohibidas por la ley del SEÑOR, porque dañan la salud de las personas, y es muy probable que esa sea la razón por la que nuestro Creador nos prohibió comerlas en primer lugar.

2) Para entender mejor de lo que está hablando nuestro Señor, necesitamos ver el contexto de Marcos 7:18-19, necesitamos regresarnos al inicio del capítulo:

“Se juntaron a Jesús los fariseos y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalén. Ellos vieron que algunos discípulos de Él estaban comiendo pan con las manos impuras; es decir, sin lavar. Pues los fariseos y todos los judíos, si no se lavan las manos hasta la muñeca, no comen porque se aferran a la tradición de los ancianos. Cuando vuelven del mercado, si no se lavan, no comen. Y hay muchas otras cosas que aceptaron para guardar, como los lavamientos de las copas, de los jarros y de los utensilios de bronce y de los divanes. Le preguntaron los fariseos y los escribas: —¿Por qué no andan tus discípulos de acuerdo con la tradición de los ancianos sino que comen pan con las manos impuras? — Marcos 7:1-5 (RVA 2015)

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Aquí los fariseos no estaban particularmente interesados en la higiene personal, sino en seguir el ritual o ceremonia de lavado de manos antes de comer pan, cabe mencionar que este ritual aún lo siguen practicando los judíos ortodoxos en la actualidad. A este ritual lo llaman “netilyat yadayim“, este ritual involucra que utilizan una jarrita para lavarse las manos, de una forma prescrita y meticulosa, además hacen una oración. Por otro lado, si se trata de comer una fruta, entonces pueden o no lavarse las manos, según complicadas reglas que han inventado los rabinos, y que vienen en el Talmud. Toda esta serie de complicadas reglas no son bíblicas, y este es el punto que les hace ver Jesús a los fariseos.

[Dice Jesús] “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.” — Marcos 7:7-9 (RVR 1960)

Los fariseos se preocupaban de no volverse ceremonialmente impuros por contacto, según malas interpretaciones que ellos hacían de las Escrituras, al punto que se bañaban al llegar a su casa luego de andar en lugares tumultuosos como el mercado (Marcos 7:4), y toda esta serie de reglas se convirtieron en supersticiones, y en prejuicios contra quienes no las seguían. De modo que si los fariseos pensaban que se contaminarían espiritualmente (o que se volverían ceremonialmente impuros) por andar comiendo con manos sin lavar, Jesús les hizo ver que eso no contamina, sino las maldades que permiten en sus mentes (corazones).

“Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan».” — Marcos 7:20-23 (NTV)

Por lo que el contexto de Marcos 7:18-19, no se refiere a que ahora tenemos licencia para poder comer carne de puerco y de langosta (los cuales no son considerados alimento para la humanidad de acuerdo al SEÑOR), más bien, nos habla de la contaminación espiritual causada por los malos pensamientos del corazón. Por lo que esta frase agregada a las Escrituras no está de acuerdo al contexto del pasaje y obviamente tampoco proviene de Jesús.

La advertencia de Pablo en 1 Timoteo 4:3-5

Este es otro pasaje que también ha sido tergiversado y sacado de contexto. Veamos qué dicen los versículos que utilizan para apoyar la idea de que las leyes de Levítico ya no aplican:

“Prohibirán casarse y mandarán abstenerse de los alimentos que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y no hay que rechazar nada cuando es recibido con acción de gracias pues es santificado por medio de la palabra de Dios y de la oración.” — 1 Timoteo 4:3-5 (RVA 2015)

Para entender a qué se refiere Pablo en su carta a Timoteo, necesitamos ver el contexto de lo que se está hablando, para ello necesitamos leer esta advertencia desde el versículo 1:

“Pero el Espíritu [Santo] dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.” — 1 Timoteo:4:1-2 (RVA 2015)

Aquí Pablo nos está hablando de un grupo de personas que (1) están apartadas de la fe; (2) prestan atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (3) son mentirosos hipócritas, al punto de que su conciencia está cauterizada y ya no les remuerde cometer iniquidad; (4) utilizan fábulas profanas y de esposas ancianas (1 Timoteo 4:7); (5) prohíben que las personas contraigan matrimonio; (6) mandan que los creyentes vueltos a nacer se abstengan de comer alimentos los cuales Dios ha creado para ser recibidos con agradecimiento.

La advertencia de Pablo a Timoteo (y a todos nosotros) es acerca de no prestar atención a este grupo de personas, y no es que podemos comer cualquier alimento por el cual hayamos dado gracias al SEÑOR, ¡Imagine lo que piensa Dios cuando le damos gracias por comer carne de un animal que Él considera inmundo! No caiga en el engaño que promueven estas falsas doctrinas que nos dicen que las leyes de Dios ya fueron abolidas, o que enseñan reglas inventadas por los hombres como si fueran mandatos de Dios, tal como lo vimos en el caso de Marcos 7.

Si volvemos a analizar el versículo 3, vemos que la clave para entender el contexto de este pasaje está en identificar ¿quiénes son los creyentes y qué es la verdad?:

“Prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.” — 1 Timoteo 4:3 (RVR 1977)

Sabemos que la Palabra de Dios, Su ley, es la verdad:

“Tu justicia es justicia eterna, y Tu ley es la verdad.” — Salmos 119:142 (RVA 2015)

“Santifícalos en la verdad; Tu Palabra es verdad.” — Juan 17:17 (NBLA)

¿Quiénes han conocido la verdad? Los creyentes, quienes conocen la Palabra de Dios. Observe que además el apóstol Pablo le escribió a Timoteo años después de la muerte y resurrección de Jesucristo, en lo que hoy se llama la “era de la iglesia o de gracia” por los dispensacionalistas, y cuando Pablo menciona los “alimentos que Dios creó” para él los alimentos están definidos por Levítico 11 y por Deuteronomio 14. No podemos leer 1 Timoteo 4:3-5 considerando la actual definición de “alimento” de la sociedad deteriorada en la que vivimos hoy en día, en donde piensan que es normal comer puerco y mariscos, porque para Pablo estos animales no son clasificados como alimentos.

¿Cuáles son los alimentos que Dios ha creado para ser recibidos con agradecimiento? Son los alimentos que han sido santificados y aprobados para nuestro consumo por Dios y que estudiamos en las primeras dos partes de este estudio. Dios no ha santificado a todos los animales para nuestro consumo, y el puerco y sus derivados siguen siendo algo abominable para el SEÑOR inclusive hoy en día con nuestros avances en refrigeración y altas normas de calidad para la preparación de alimentos, así que nosotros ni siquiera deberíamos considerarlos como algo comestible.

Pablo en esta profecía del final de los tiempos, nos está hablando de personas incrédulas que nos van a querer prohibir comer los alimentos autorizados por nuestro Creador. Y sorprendentemente, hoy en día con la excusa del “Calentamiento Global”, vemos cómo los gobiernos están haciendo leyes para prohibir el consumo de carne de res, pollos y demás ganado para “reducir los gases de invernadero”. Y su solución es que comamos carnes basadas en plantas o en insectos, y hasta carnes sintéticas, hechas en laboratorios que incluyen animales exóticos y hasta actores de Hollywood (canibalismo). Todas estas propuestas son parte de un ataque de Satanás para que no observemos las leyes alimentarias del SEÑOR, aprovechando que ni siquiera la gran mayoría de los cristianos las observan.

Y por si usted aún tuviera dudas acerca de si como cristiano ya no tiene que seguir las leyes de Dios, el profeta Isaías nos dice que, durante el juicio de la Segunda Venida de Cristo, una forma de identificar a las personas del mundo con cultos paganos es a través del alimento que consumen, que no van de acuerdo a lo que Dios nos dio como comida, mencionando primeramente cerdo. Así que si como cristiano come tocino o camarones porque usted cree que las leyes de Dios no le aplican al vivir en gracia, cuando Jesucristo regrese no encontrará ninguna diferencia en su dieta que la que tiene un incrédulo, siendo este un muy mal testimonio como Su embajador. Lo invito a que revise el siguiente pasaje profético:

Porque el Señor llega en medio de fuego, Sus carros parecen un torbellino; va a descargar el ardor de Su ira y las llamas ardientes de Su castigo. Sí, el Señor va a hacer el juicio con fuego, va a juzgar a todo el mundo con Su espada y hará morir a muchos. El Señor afirma: «Los que se consagran y purifican para el culto pagano en los jardines siguiendo a uno que va en medio, los que comen carne de cerdo, de rata o de otros animales impuros, serán exterminados de una sola vez, porque Yo conozco sus acciones y sus pensamientos. Entonces vendré Yo mismo a reunir a todos los pueblos y naciones, y vendrán y verán Mi gloria.” — Isaías 66:15-18 (DHH)

Por otro lado, cuando Pablo utiliza la palabra “fábulas”, o bien μῦθος – mythos en griego, (1 Timoteo 1:4; 2 Timoteo 4:4; Tito 1:14, y también cuando la utiliza Pedro (2 Pedro 1:16), siempre es presentada como un contraste, como algo opuesto a la Palabra de Dios, a la verdad y a la sana doctrina.

Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza. Porque vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; más bien, teniendo comezón de oír, amontonarán para sí maestros conforme a sus propias pasiones y, a la vez que apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas.” — 2 Timoteo 4:2-4 (RVA 2015)

“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas ingeniosamente inventadas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos Su majestad.” — 2 Pedro 1:16 (RVR 1977)

Estos grupos actuales de cristianos que defienden andar comiendo carne de puerco y mariscos, tergiversan estos versículos, y en realidad no conocen las leyes de Dios. Recuerde que el apóstol Pedro ya nos había advertido que las personas que no están bien establecidas en la fe, no entienden las enseñanzas de Pablo, y las tuercen, así como tergiversan otras Escrituras:

“Por eso, amados hermanos, mientras esperan que esto suceda, hagan todo lo posible para que Dios los encuentre en paz, intachables e irreprensibles. Tengan en cuenta que la paciencia de nuestro Señor es para salvación, tal y como nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, les ha escrito en casi todas sus cartas, donde habla de estas cosas, aun cuando entre ellas hay algunas que son difíciles de entender y que los ignorantes e inconstantes tuercen, como hacen también con las otras Escrituras, para su propia perdición. Pero ustedes, amados hermanos, que ya saben todo esto, cuídense de no ser arrastrados por el error de esos malvados, para que no caigan de su firme postura.” — 2 Pedro 3:14-17 (RVC)

Colosenses 2:16

Los grupos cristianos que dicen que ya no debemos seguir las leyes alimentarias del Antiguo Testamento, también utilizan este pasaje para justificar su rebeldía:

“No permitan, pues, que nadie los juzgue por lo que comen o beben, o en relación con los días de fiesta, la luna nueva o los días de reposo.” — Colosenses 2:16 (RVC)

Ya habíamos hablado acerca de que este pasaje es tergiversado y sacado de contexto en nuestro artículo El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 4). Ya que, en realidad, Pablo estaba animando a los creyentes a no dejar de observar el Shabát en el día correcto, solo porque la gente los estaba juzgando por seguir las leyes que nos dio Jesús. Es como al día de hoy, si usted decide observar el Shabát, y las Festividades del Señor, o bien decide dejar de comer carne de puerco y mariscos, siguiendo el mandato de Levítico 11, la mayoría de las personas lo van a empezar a juzgar. ¡A eso precisamente se refería Pablo!

Para entender el contexto de este versículo le recomendamos que empiece a leer desde Colosenses 2:8, donde Pablo explica que no debemos someternos a los preceptos y enseñanzas humanas, porque ahora solo debemos de seguir a Cristo, y refuerza este punto en Colosenses 2:20-22 para que los creyentes se alejen de los principios y filosofías del mundo. Esto debido a que, grupos gnósticos comenzaron a contaminar las doctrinas cristianas que Pablo enseñó originalmente a los colosenses para alejarlos de la verdad. Los gnósticos buscaban el conocimiento secreto (gnosis) para su salvación espiritual, rendían culto a los ángeles, y negaban cualquier placer sensorial (ascetismo gnóstico). Odiaban los días de fiesta de Dios porque pensaban que cualquier cosa física, incluida la comida, era mala. Por lo tanto, fueron los gnósticos quienes les dijeron a los colosenses que no guardaran los días festivos (en donde había comida y bebida), y por ello, Pablo los alentó a que sí guardaran los mandamientos de Dios, sin temor a ser juzgados por los gnósticos.

En la antigua Grecia, se promovía el ser vegetariano, aunque no se le conocía con ese nombre, ya que el término “vegetariano” surgió en Inglaterra a mediados del siglo 19. Los griegos promovían a través de diferentes escuelas filosóficas (entre ellas los Pitagóricos) la “abstinencia de seres con un alma”, referida como la Dieta Pitagórica, y muchos Neoplatonistas también eran vegetarianos.

Entre los gnósticos la abstinencia de carne era meramente ascética. Era el resultado de una repulsión hacia el mundo material y hacia las relaciones sexuales, porque propagan la materia. El término moderno ascetismo se deriva del griego askesis, el cual denota ejercicio o entrenamiento que conduce a excelencia física.

“Asceta” según el Diccionario de la Real Academia Española, significa “persona que, en busca de la perfección espiritual, vive en la renuncia de lo mundano y en el control de las exigencias del cuerpo.” Este tipo de filosofías ascéticas, también las han practicado los monjes.

De modo que en este pasaje de Colosenses 2:16 Pablo exhortaba a que los creyentes no se sintieran intimidados por los antiguos vegetarianos gnósticos, al comer carne (permitida según Levítico 11), o bien por querer casarse (1 Timoteo 4:3). Es la misma idea, de la advertencia de 1 Timoteo 4:3-5 del pasaje anterior.

Hay otros pasajes bíblicos que estos grupos de cristianos también tergiversan para intentar justificar no seguir las leyes de Dios, pero espero que esto le sea de utilidad para fortalecer su fe, y para defenderse de estos ataques, para que no lo juzguen por lo que usted coma o beba, al tomar la decisión de seguir los mandatos de Dios y no las tradiciones de los hombres. Los dejo con lo que nuestro Señor Jesús nos dijo referente a obedecer Sus leyes, Su Palabra:

“¿Por qué ustedes me llaman: “Señor, Señor”, y no hacen lo que Yo digo?” — Lucas 6:46 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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