El Noveno Mandamiento: La Verdad Prolonga la Vida


En el artículo anterior terminamos de ver las diferentes formas no tan aparentes en las que podemos transgredir el Octavo Mandamiento. Ahora veremos que el Noveno Mandamiento tiene un alcance más amplio del que originalmente pensamos cuando solo lo asociamos con “no mentirás”, porque como ya se habrá dado cuenta a lo largo de esta serie de artículos sobre los 10 Mandamientos, toda la ley del SEÑOR es perfecta y provechosa, cubriendo todos los aspectos de nuestras vidas, y cada mandamiento es muy amplio, y se nos fue dado para nuestra protección y para que demostremos nuestro amor hacia el Creador (Juan 14:15) y a nuestros prójimos. Inclusive podríamos decir que los 2 últimos mandamientos están enfocados en tener una sana relación con nuestros prójimos. El Noveno Mandamiento que se encuentra en Éxodo 20:16 y en Deuteronomio 5:20 dice:

“No darás falso testimonio contra tu prójimo.” — Éxodo 20:16 (NBLA)

Inclusive Jesús nos habla del Noveno Mandamiento junto con todos los mandamientos referentes a la relación con nuestros prójimos cuando habla con el joven rico, y omite el Décimo Mandamiento para decirles que el vender todas sus riquezas lo haría perfecto al cumplir el último de los mandamientos.

“¿Cuáles?», preguntó el hombre. Y Jesús respondió: «No matarás; no cometerás adulterio; no hurtarás; no darás falso testimonio: honra a tu padre y a tu madre; y amarás a tu prójimo como a ti mismo».” — Mateo 19:18-19 (NBLA)

¿Por qué el Noveno Mandamiento no solo dice “No mentirás” siguiendo la estructura de los anteriores mandamientos? Este mandamiento en la actualidad, pareciera estar muy limitado al solo aplicar a personas que estuvieran en una corte, frente a un juez, y que transgredieran el mandamiento al cometer perjurio (el cual es un término legal que se refiere a mentir bajo juramento), al dar un falso testimonio, testificando verbalmente una tergiversación de la verdad, al decir más cosas de las que realmente ocurrieron, o bien ocultando información o evidencia del evento. El Noveno Mandamiento no solamente es acerca de mentir, sino de las consecuencias y daños a nuestro prójimo que provocan nuestras mentiras, calumnias, chismes, susurros, exageraciones, omisiones, medias verdades, rumores, insinuaciones maliciosas, sugerencias malvadas, y ataques a la reputación y carácter que hacemos contra las personas.

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas; y el ser apreciado más que la plata y el oro.” — Proverbios 22:1 (RVA 2015)

“Mejor es el buen nombre que el perfume fino” — Eclesiastés 7:1a (RVA 2015)

Y si ahora además considera que, en tiempos bíblicos, dar un falso testimonio podría costarle la vida a otra persona, de forma inmediata, al ser apedreados por la multitud. La redacción de este mandamiento está enfocada a evitar que las personas murieran a causa de una mentira, porque tanto antes como ahora el mentir sigue siendo mortal. La idea de un “testigo falso” debió ser algo muy pronunciado en Israel porque en el hebreo bíblico hay 6 formas diferentes de referirse a esto: 1) עֵד שָֽׁוְא – ed sav, testigo falso o vano (Deuteronomio 5:20); 2) עֵד שָֽׁקֶר – ed sakér, testigo falso (Éxodo 20:16; Deuteronomio 19:18; Salmos 27:12; Proverbios 6:19, 12:17, 14:5, 19:5, 9; 25:18); 3) עֵד חָמָֽס – ed hamás, testigo perverso o violento (Éxodo 23:1; Deuteronomio 19:16; Salmos 35:11); 4) עֵד־חִנָּם – ed hinám, testigo injusto sin causa (Proverbios 24:28); 5) עֵד בְּלִיַּעַל – ed beliyaál, un testigo perverso (Proverbios 19:28); 6) עֵד־כְּזָבִים – ed quezabím, un testigo mentiroso (Proverbios 21:28). Para entender lo destructivo que es el dar un falso testimonio, podemos ver el caso de Jezabel, la esposa del rey Acab, que con falsos testimonios hizo que mataran a Nabot en 1 Reyes 21:10,13 para despojarlo de su viñedo; o la muerte de Esteban en Hechos 6:13. Pero la mejor prueba que tenemos de lo letal que es un falso testimonio es cuando acusaron falsamente a Jesús, y lo sentenciaron a muerte al crucificarlo (Mateo 26:60-61; Marcos 14:55-61). Por eso la Torá, estipula que para establecer la pena capital por el crimen de una persona debe haber 2 o más testigos que corroboren que la persona acusada cometió el crimen (Números 35:30; Deuteronomio 17:6, 19:15).

“Los principales sacerdotes, y los ancianos y todo el concilio, buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; pero no lo hallaron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Finalmente, llegaron dos testigos falsos.” — Mateo 26:59-60 (RVC)

Por el testimonio de dos o tres testigos morirá el que deba morir. No morirá por el testimonio de un solo testigo.” — Deuteronomio 17:6 (RVA-2015)

Las Escrituras nos dicen que 2 falsos testigos fueron los que acusaron falsamente a Jesús para que fuera crucificado. A causa de las mentiras de estas personas, Jesucristo murió en la cruz. Pero al hacerlo, nuestro Mesías pudo imputarse: todas nuestras exageraciones, nuestras medias verdades, las mentiras “piadosas”, las mentiras regulares y todos los demás pecados, para limpiarlos y que cuando seamos juzgados seamos encontrados inocentes.

“Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.” — Isaías 53:5 (NBLA)

“Es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación.” — 2 Corintios 5:19 (NBLA)

Podemos encontrar en diferentes partes de las Escrituras que el Noveno Mandamiento no solo se limita al perjurio. Podemos ver que después de la Creación, el pecado fue introducido por el engaño de la serpiente al dar un falso testimonio que buscaba destruir la honestidad y el carácter del Creador, haciendo que nuestros primeros padres dudaran del SEÑOR. En Génesis 3:1 se registraron las primeras mentiras en la historia de la humanidad dichas por la serpiente a Adán y Eva, y sus consecuencias fueron mortales, afectando no solo a nuestros primeros padres al condenarlos a una muerte física y espiritual, pese a que la serpiente dijo: “Ciertamente no morirán”, sino que también trajo estos mismos 2 tipos de muertes a todos sus descendientes, hasta el día de hoy, como lo vimos en nuestro artículo: Las Mentiras que Arruinaron al Mundo (Parte 1). Lamentablemente, nuestra cultura está saturada por los medios las 24 horas del día, que despliegan engaños y falsedades desde los comerciales, los noticieros, hasta las películas. Porque como dicen: “Para ser un buen actor o actriz tienes que ser un buen mentiroso”. En el internet encontramos también calificaciones o reseñas de productos que contienen información falsa, o que están pagadas, o bien que son dejadas por alguien que quedó enojado y busca venganza en contra del negocio que vende ese producto o servicio. Lo mismo aplica para aprobaciones (endorsements) pagadas para mensajes en redes sociales como Twitter.

“Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.” — Proverbios 21:6 (RVR 1960)

La sociedad está tan acostumbrada a mentir, ya que las personas están programadas para decir mentiras como algo que se ha vuelto natural y hasta gracioso. ¿Pero usted cree que a Dios se le hace gracioso que estemos constantemente transgrediendo Su Noveno Mandamiento? Recordará que Jesús llamó al diablo el “padre de la mentira”, y también un asesino desde el principio.

“Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Él fue un asesino desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” — Juan 8:44 (NBLA)

La Biblia también nos habla de la justicia de Dios, cuando se encontrara que el testigo estaba acusando falsamente a su prójimo, el falso testigo es quien recibirá el castigo que originalmente se le iba aplicar a la persona que estaba acusando, como una forma de desincentivar falsas acusaciones entre los israelitas (Deuteronomio 19:15-21).

“Cuando se levante un testigo falso contra alguien, para acusarlo de transgresión… Los jueces investigarán bien, y si aquel testigo resulta ser falso, por haber testificado falsamente contra su hermano, le harán a él lo que él pensó hacerle a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los que queden lo oirán y temerán, y no volverán a hacer semejante maldad en medio de ti.” — Deuteronomio 19:16, 18-20 (RVA-2015)

Esto es precisamente lo que le pasó a los malhechores que tramaron un elaborado plan para matar al profeta Daniel, quienes mediante engaños hicieron que el rey Darío emitiera un edicto, luego Darío se dio cuenta de cómo fue utilizado, y estos maleantes terminaron siendo arrojados a los leones y murieron (Daniel 6:24). Anteriormente a los amigos de Daniel también trataron de matarlos mediante el chisme (Daniel 3:8-13) y elaborados esquemas siniestros, y por ello fueron arrojados al horno de fuego, del cual los salvó el Señor milagrosamente. También vemos en el libro de Ester que con cizaña, Amán tramaba la muerte de Mardoqueo, y murió en la misma horca que le tenía preparada (Ester 7:9-10).

“El rey dio órdenes que trajeran a aquellos hombres que habían acusado falsamente a Daniel, y que los echaran a ellos, a sus hijos y a sus mujeres en el foso de los leones. No habían llegado aún al fondo del foso, cuando ya los leones se habían apoderado de ellos y triturado todos sus huesos.” — Daniel 6:24 (NBLA)

Hay personas que piensan que se pueden salir con la suya al acusar falsamente a su prójimo, y no saben que el SEÑOR siempre castiga a los transgresores del Noveno Mandamiento, nos dice que no tienen forma de escapar porque su pecado seguramente se descubrirá, e inclusive puede ser sancionado con la muerte. Por lo que la única solución para un testigo falso es que confiese su pecado y se arrepienta antes de recibir su condena. Imagine qué habrá pasado con la esposa de Potifar cuando José fue nombrado primer ministro de Egipto, después de que ella lo acusó falsamente de tratar de abusar de ella, y pasó muchos años en prisión por su culpa (Génesis 39:7-21; Génesis 41:38-49).

El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará.” — Proverbios 19:5 (NBLA)

El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá.” — Proverbios 19:9 (NBLA)

El SEÑOR ha emitido una maldición tanto para el ladrón, como lo vimos en el Octavo Mandamiento: La Diferencia entre Quitar y Dar, como para aquellas personas que juran falsamente. El profeta Zacarías nos dice que la maldición destruirá a estas personas y se quedará en sus casas hasta que consuma las maderas y piedras de su construcción.

“Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo) será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro lado del rollo) será destruido. Yo la he hecho salir, dice Jehová de los ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura falsamente en Mi nombre; y permanecerá en medio de su casa y la consumirá, con sus maderas y sus piedras.” — Zacarías 5:3-4 (RVR1960)

El Todopoderoso odia tanto la mentira y el engaño que Jesús nos dice que la verdad será revelada y saldrá a la luz, por más que los mentirosos y engañadores traten de ocultarla, y todas sus maldades quedarán expuestas como parte de su castigo.

[Jesús dice] “Así que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.” — Mateo 10:26 (NBLA)

La Mentira es una Abominación para el SEÑOR

Tu lengua maquina agravios; como navaja afilada produce engaño.” — Salmos 52:2 (RVA-2015)

El Noveno Mandamiento no solo está enfocado en que no digamos mentiras, sino que conlleva un castigo por transgresión: de que mentir hace que la persona tenga una vida corta (1 Pedro 3:10). Mientas que la honestidad alarga la vida, y para los creyentes vueltos a nacer, es para siempre (Proverbios 12:19). Este contraste está basado en que, para el SEÑOR, las mentiras son una abominación, que es la expresión más fuerte de insatisfacción que Dios manifiesta en las Escrituras, por lo que con cada mentira, nuestra vida aquí en la tierra se ve reducida, por lo repugnante que son para el Todopoderoso. Si Dios no miente, ¡Tampoco Su pueblo debería mentir! Pero en lo referente a la mentira, resulta casi imposible encontrar a alguien que tenga un historial absolutamente limpio y nunca haya mentido, inclusive entre creyentes, como en el caso de Ananías y Safira un matrimonio de creyentes que murieron fulminantemente después de mentir al exagerar su contribución a la iglesia por la venta de su casa en Hechos 5:1-10.

Los labios veraces permanecerán para siempre, pero la lengua mentirosa, solo por un momento.” — Proverbios 12:19 (NBLA)

Los labios mentirosos son abominación al Señor, pero los que obran fielmente son Su deleite.” — Proverbios 12:22 (NBLA)

El apóstol Pedro nos explica que hay una conexión entre nuestro bienestar y el uso que le demos a nuestra lengua, ya sea para decir cosas honestas o para engañar. Si quiere tener “buenos días”, con ello entendemos una buena cantidad de días de vida, cuide su boca, modere sus palabras según lo que le agrade a Dios, y evite en todo momento imitar a Satanás.

Porque, el que desea la vida, amar y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios no hablen engaño.” — 1 Pedro 3:10 (NBLA)

“En las muchas palabras no falta pecado, pero el que refrena sus labios es prudente.” — Proverbios 10:19 (RVA 2015)

El mensaje del Noveno Mandamiento para los creyentes es que digamos la verdad, aunque nuestra muy limitada percepción nos dificulta captar completamente el concepto de la verdad absoluta, sobre todo cuando Cristo nos dice que Él es la personificación de la verdad (Juan 14:6), Él nos dijo que cuando lo conozcamos, Él nos hará libres (Juan 8:32). Cuando nos dice ser la encarnación de la verdad, nos está revelando que Él es el plan de Dios que nos salvará de la mentira de Génesis 3, que nos metió en el lío en el que nos encontramos hoy. La Biblia dice literalmente “la verdad nos hará libres”, Jesús es la verdad absoluta que nos devolverá la vida eterna.

Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” — Juan 8:32 (NBLA)

“Jesús le dijo: «Yo Soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.” — Juan 14:6 (NBLA)

Por otro lado, Satanás es la personificación de la mentira, la mentira nos atrapa, ata, y esclaviza como cualquier otro pecado, porque cuando uno miente, tiene que decir otras mentiras para tapar la primer mentira, y las cosas solo se van empeorando cada vez más con cada mentira que decimos. Mentir lo aprisionará, pero la verdad lo liberará. Por eso como cristianos, queremos seguir a Jesucristo, por lo que queremos que la verdad esté arraigada en nuestras vidas y en todo lo que decimos y en todo lo que compartimos.

Como cristianos o seguidores de Cristo, estamos llamados a ser testigos fieles (Apocalipsis 1:5). De la misma forma en la que Jesús vino a dar testimonio fiel de cómo es el Padre, cuál es Su mensaje, y a morir por nuestros pecados. Si vamos a decir la verdad con nuestra boca, primero debemos tenerla en nuestro corazón, y Jesús es la verdad. Cuando lo reciba a Él, Sus principios y enseñanzas en su corazón, ‘de la abundancia del corazón hablará la boca’ y sus palabras serán cambiadas.

Y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con Su sangre.” — Apocalipsis 1:5 (NBLA)

Dios le da el Noveno Mandamiento a Su pueblo para que crezcan espiritualmente y lleguen a conocer todos Sus aspectos, tal y como nos explica el apóstol Pablo, quien nos exhorta a que dejemos a un lado la falsedad y que hablemos con sinceridad a nuestro prójimo diciéndole la verdad con amor para la edificación y el beneficio de otros dentro del cuerpo de Cristo. Bueno, eso es mucho más amplio que simplemente “no mientas”, ¿no es así? Significa que no hemos dicho activamente cosas buenas y honestas sobre las personas. Y cuando no podamos decir nada agradable, no tenemos que decir nada, Dios no nos ha designado para ser los críticos y los jueces del mundo. Una persona que tiene el temor reverente de Dios es cuidadosa con sus palabras.

“Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.” — Efesios 4:15 (NBLA)

Nuestro Creador nos diseñó para decir la verdad y cuando mentimos hay una reacción fisiológica en nuestros cuerpos que es fácilmente detectada por un “detector de mentiras”, porque no estamos programados por Dios para mentir. El problema es que aprendemos a ser mentirosos desde muy jóvenes torciendo la verdad, ocultándonos de ella, ya sea para obtener ventaja o control sobre los demás o para justificarnos a nosotros mismos, que mentir puede convertirse en una segunda naturaleza y, en última instancia, en un estilo de vida, todo esto porque ignoramos las consecuencias de transgredir el Noveno Mandamiento, algo que el SEÑOR aborrece, y que lamentablemente los padres no les enseñan las consecuencias a sus hijos, ni son estrictos con ellos para que digan la verdad y sean honestos. Así que son influenciados por la televisión y las amistades que les enseñan que pueden mentir sin ninguna consecuencia o castigo. Entonces, ¿qué daño hacen las mentiras? El profeta Oseas nos dice las verdaderas consecuencias de olvidar la ley de Dios.

Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, Yo también te rechazaré para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, Yo también me olvidaré de tus hijos.” — Oseas 4:6 (NBLA)

Por otro lado, hay una excepción si una persona dice algo que no es cierto, no siempre es mentira, si la persona solo lo dijo en su ignorancia, o porque estaba mal informado o equivocado, no se considera mentira. Porque mentir es: presentar una información falsa con la intención de engañar. Así que es nuestra responsabilidad de asegurarnos de buscar constantemente la verdad; la ignorancia no es una justificante, sobre todo en lo que respecta a Dios, por ejemplo, sabe usted ¿cuántas denominaciones cristianas diferentes existen? Entre 30,000 y 40,000 denominaciones. ¿Tienen todas diferentes elementos de verdad? Sí, tienen muchas doctrinas verdaderas, pero mezcladas entre ellas hay mentiras que son muy peligrosas, y que pueden poner en riesgo hasta la misma salvación de sus seguidores, y que seguramente fueron introducidas por agentes de Satanás. Y es responsabilidad de cada cristiano evaluar toda doctrina que escucha de su propio pastor, ser como los de Berea (Hechos 17:11). Por lo que no es de sorprendernos que en un futuro próximo sean supuestos cristianos los que inicien las persecuciones de los verdaderos servidores del SEÑOR al seguir falsas doctrinas, tal y como ocurrió con la “Santa” Inquisición promovida por la iglesia católica, que persiguió y mató a decenas de millones de creyentes. El rey Salomón nos habla de 7 abominaciones que el SEÑOR odia, y 4 de las 7 están conectadas con la mentira y el engaño.

“Seis cosas hay que el Señor odia, y siete son abominación para Él: Ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que trama planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” — Proverbios 6:16-21 (NBLA)

Dios quiere que sea Integro

En Cristo encontramos descanso.

Cuando el mandamiento nos dice que no debemos dar un falso testimonio, no solamente se limita a que no digamos mentiras, sino que también está hablándonos del testimonio que damos a los demás con la rectitud de nuestras vidas, que seamos personas íntegras con nuestros actos de justicia, y los frutos que manifestamos. Verá, la confianza se basa en la verdad, y cuando la verdad desaparece, la base de cualquier tipo de relación significativa se desmorona. Cuando la gente comienza a ver que somos íntegros, y que no tenemos nada que ocultar, que cumplimos con todo lo que decimos, y que se nos puede confiar la verdad, nuestras relaciones adquieren una base sólida. Entonces, es vital para nuestro propio bienestar que permitamos que la verdad nos libere. El rey David nos explica que es del corazón de donde proviene esta justicia que se nos es dada por el Espíritu Santo, Él es quien nos permite cumplir con el Noveno Mandamiento. De la abundancia del corazón habla la boca, tiene que tener un corazón honesto para poder tener una lengua que diga la verdad. ¿Quién vivirá para siempre? Aquel que dice la verdad.

“Oh SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu santo monte? El que anda en integridad y hace justicia, el que habla verdad en su corazón, el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni hace agravio a su vecino.” — Salmos 15:1-3 (RVA-2015)

[Jesús dice] “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.” — Lucas 6:45 (NBLA)

Si entendemos la naturaleza del Noveno Mandamiento no tendremos dificultad en elegir qué es lo mejor para nuestras vidas: si ser rico a base de engaños, o ser pobre pero honesto. Pero los valores del mundo han llevado a algunas personas a cambiar su integridad por el dinero.

“Lo que es deseable en un hombre es su bondad, y es mejor ser pobre que mentiroso.” — Proverbios 19:22 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos hablando acerca del Noveno Mandamiento y veremos más a detalle las diferentes formas en las que lo transgredimos como con la exageración, la calumnia, el chisme, las insinuaciones, y hasta nuestro comportamiento.

¡Que Dios los bendiga!


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