Descifrando Palabras Clave: Árboles

Continuamos con esta serie en la que descubrimos que hay muchos mensajes escondidos en las Escrituras, a veces el SEÑOR decide nombrar las cosas directamente por su nombre, y otras veces utiliza símbolos, metáforas, parábolas, u otras estructuras literarias para referirse a lo mismo. Ahora veremos la palabra clave: “árboles”, ya que, son mencionados con frecuencia en la Biblia: Desde el primer capítulo de Génesis hasta el último capítulo del Apocalipsis. En muchas ocasiones esta palabra es utilizada de forma metafórica o simbólica, y aquí mostraremos algunos de los significados que hemos encontrado.

Las Escrituras en muchas ocasiones utilizan analogías con un lenguaje agrícola, para explicar enseñanzas espirituales más profundas, y si sabemos el significado simbólico de estas palabras claves, éstas actuarán como llaves para abrir las puertas del entendimiento para poder interpretar de una mejor forma los diferentes pasajes de la Biblia.

El significado de los árboles

En las Escrituras los árboles tienen diferentes significados: Pueden representar tanto personas, como grupos de personas, tribus, naciones, y además es una forma que el SEÑOR ha utilizado para referirse a Él mismo. Y por el contexto, entenderemos cuál es el significado correcto que debemos utilizar en cada pasaje.

Los árboles son parte del jardín del SEÑOR, y Él es el jardinero (Juan 15:1). Él siembra la buena semilla y el mundo es Su campo (Mateo 13:1-30). Cuando María Magdalena encontró la tumba vacía, y luego de ver a los ángeles, no reconoció a Jesús, ella pensó que él era el jardinero (Juan 20:1-16), ¡y estaba en lo correcto! Porque esto no es coincidencia, Dios es el Jardinero (o Labrador).

“Entonces, una vez despedida la multitud, volvió a casa. Y Sus discípulos se acercaron a Él diciendo: —Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo Él dijo: —El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo. La buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno. El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.” — Mateo 13:36-39 (RVA 2015)

[Jesús dice] “Yo Soy la vid verdadera, y Mi Padre es el labrador.” — Juan 15:1 (RVA 2015)

Los Árboles Representan Personas

Muy frecuentemente cuando las Escrituras nos hablan de árboles, los árboles significan personas, veremos diferentes ejemplos de esto, pero primero encontraremos una clave de los árboles, en lo primero que vio el ciego de nacimiento a quien nuestro Señor Jesucristo curó:

“Llegaron a Betsaida, y trajeron a Jesús un ciego y le rogaron que lo tocara. Tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea; y después de escupir en sus ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: «¿Ves algo?». Y levantando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pero los veo como árboles que caminan».” — Marcos 8:22-24 (NBLA)

A este hombre ciego, las personas le parecían “como árboles que caminan”, a pesar de que él nunca había visto un árbol antes. Su respuesta nos da una pista acerca del significado más profundo de los árboles como personas. Observe que las obras que hizo Cristo durante Su ministerio y Sus parábolas, todo tiene un significado más profundo que lo que aparenta ser a simple vista, y que solamente quienes tienen ojos para ver y oídos para oír pueden entender.

“Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.” — Salmos 119:18 (NVI)

“El oído que oye y el ojo que ve, ambos los ha hecho el Señor.” — Proverbios 20:12 (NBLA)

El SEÑOR nos enseña que así como podemos identificar a un árbol bueno o a uno malo según sus frutos, también de la misma forma podremos reconocer a las personas como buenas o malas, según su comportamiento o acciones, que son sus frutos. Porque son las obras de las personas las que dan testimonio de ellas, así como sus estilos de vida (en qué invierten su tiempo, su talento, y su dinero).

[Jesús dice] “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conocerán.” — Mateo 7:15-20 (NBLA)

[Jesús dice] “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.” — Lucas 6:45 (NBLA)

“La obra del justo es para vida; el fruto del malvado es para pecado.” — Proverbios 10:16 (RVR 1995)

“Y la tierra será desolada a causa de sus habitantes, por el fruto de sus obras.” — Miqueas 7:13 (NBLA)

Los árboles buenos, son personas cuyas buenas acciones representan buenos frutos. Cuando recibimos al Espíritu Santo, cuando volvemos a nacer, Él es quien nos ayuda para producir esos buenos frutos:

“En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad [fe], humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!” — Gálatas 5:22-23 (NTV)

El hombre que confía en el SEÑOR, quien se deleita en Su ley (Torá), es comparado con un árbol plantado junto a un manantial (o un río):

Bendito el hombre que confía en el SEÑOR, y cuya confianza es el SEÑOR. Será como un árbol plantado junto a las aguas y que extiende sus raíces a la corriente. No temerá cuando venga el calor, sino que sus hojas estarán verdes. En el año de sequía no se inquietará ni dejará de dar fruto.” — Jeremías 17:7-8 (RVA 2015)

Sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen.” — Salmos 1:2-3 (NTV)

Los árboles necesitan agua para vivir, y nuestro SEÑOR nos ha dicho que Él es la Fuente de Aguas Vivas (Jeremías 2:13, 17:13); por lo mismo Cristo le dijo a la mujer samaritana (Juan 4:7-26) que si se lo pedía, Él le daría agua viva (Juan 4:10)

“Jesús le respondió: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva».” — Juan 4:10 (NBLA)

[Jesús dice] “Pero el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que Yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna».” — Juan 4:14 (NBLA)

La importancia de ser árboles fructíferos

Por otro lado, como creyentes debemos de preocuparnos por ser fructíferos para el SEÑOR, necesitamos serle útil. En la Parábola de la Higuera Estéril (Lucas 13:6-9) vemos que nuestro SEÑOR le da oportunidades a las personas que no dan frutos, les da tiempo para que se enmienden (Apocalipsis 2:21), cava alrededor de ellas, les da abono:

“Entonces Jesús les dijo esta parábola: «Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella y no lo halló. Y dijo al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?”. El viñador le respondió: “Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala”».” — Lucas 13:6-9 (NBLA)

Sin embargo, si esas personas siguen sin dar frutos, luego de esas oportunidades que el SEÑOR les da, son cortadas. Veamos este tema de la tala de árboles más a detalle: En este siguiente pasaje se nos advierte que los árboles malos serán cortados y arrojados al fuego. Cuando vemos en la Biblia que un árbol sea cortado, usualmente simboliza que la persona muere, o bien que es quitada de entre los hombres, y si luego es arrojada al fuego, es porque termina en el infierno (Jeremías 22:7). Por ejemplo, veamos en el libro de Job en donde se habla acerca de los malvados (Job 15:27):

“No escaparán de las tinieblas. El sol abrasador secará sus retoños y el aliento de Dios los destruirá. Que no se engañen más confiando en riquezas huecas, porque su única recompensa será el vacío. Serán cortados en la flor de la vida; sus ramas no reverdecerán jamás. Serán como una vid cuyas uvas se recogen demasiado temprano, como un olivo que pierde sus flores antes de que se forme el fruto.” — Job 15:30-33 (NTV)

“Amas el mal más que el bien, La mentira más que decir lo que es justo. (Selah) Amas toda palabra destructora, oh lengua de engaño. Pero Dios te destruirá para siempre; te arrebatará y te arrancará de tu tienda [casa], y te desarraigará [arrancar de raíz] de la tierra de los vivientes. (Selah)” — Salmos 52:3-5 (NBLA)

“Son nubes sin agua llevadas de acá para allá por los vientos. Son árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.” — Judas 1:12b (RVA 2015)

Cabe mencionar que no siempre que un árbol sea cortado significa que la persona muera, por ejemplo, cuando el rey Nabucodonosor tuvo el sueño acerca de un gran árbol (Daniel 4:10-18), Dios le mostró mediante el profeta Daniel que él era ese árbol frondoso, y luego cuando pecó hablando orgullosamente (Daniel 4:29-31), se le dio el castigo de que recibiría la mente de un animal, sin embargo vemos la mención de que a pesar de que el árbol sería cortado (quitado de entre los hombres), permanecería su tocón (el tocón es la parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando es cortado por el pie).

[Dice Daniel] “El árbol que vio, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierra, y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, es usted, oh rey, que se ha hecho grande y fuerte, su grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y su dominio hasta los confines de la tierra.”En cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: ‘Derriben el árbol y destrúyanlo, pero dejen el tocón con sus raíces en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el rocío del cielo, y que comparta con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete años’, esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el rey: Será usted echado de entre los hombres, y su morada estará con las bestias del campo, y le darán hierba para comer como al ganado, y será empapado con el rocío del cielo. Y siete años pasarán sobre usted, hasta que reconozca que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le place. Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con las raíces del árbol, su reino le será afirmado después que usted reconozca que es el Cielo el que gobierna.” — Daniel 4:20-26 (NBLA)

Cuando las personas no dan frutos, son como la semilla que cayó entre espinos en la Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-23):

[Jesús dice] “Y otros son los que son sembrados entre espinos. Ellos son los que oyen la palabra, pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas se entrometen y ahogan la palabra, y queda sin fruto.” — Marcos 4:18-19 (RVA 2015)

Además, encontramos que los espinos son árboles malos, y entendemos que representan a personas malvadas. Encontramos referencias a estas personas como espinos o cardos en diferentes pasajes de las Escrituras (Josué 23:13; Jueces 2:3; Isaías 32:12-13, 33:12; Jeremías 4:3, 12:13; Ezequiel 2:6, 28:24; Oseas 10:8; Miqueas 7:4; Mateo 13:7, 22).

“Pero si no expulsan de delante de ustedes a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejen serán como aguijones en sus ojos y como espinas en sus costados, y los hostigarán en la tierra en que habiten.” — Números 33:55 (NBLA)

“Pero los malvados son como espinos que se desechan; nadie los toca con la mano. Se recogen con un hierro o con una lanza, y ahí el fuego los consume».” — 2 Samuel 23:6-7 (NVI)

“Tú, hijo de hombre, no tengas miedo de ellos ni de sus palabras, por más que estés en medio de cardos y espinas, y vivas rodeado de escorpiones. No temas por lo que digan, ni te sientas atemorizado, porque son un pueblo obstinado [rebelde].” — Ezequiel 2:6 (NVI)

La profecía de Isaías 55:13 nos habla acerca de la grandeza de la salvación de Dios, y de los efectos tremendos que tiene la gracia de Jesucristo en la tierra durante Su reinado en el Milenio. En donde veremos la revocación de la maldición hecha en el Jardín del Edén, de donde surgieron los espinos, cardos y la ortiga (Génesis 3:17-18).

“En lugar del espino crecerá el ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá el mirto. Y esto será para gloria del Señor, para señal eterna que nunca será borrada».” — Isaías 55:13 (NBLA)

Isaías nos está diciendo simbólicamente que el SEÑOR remplazará a los hombres malvados, comparables a cardos y ortigas, por ser vanos e inútiles, dañinos y nocivos, bajo la maldición, y que terminarán en el Lago de Fuego, para ser sustituidos por hombres buenos, comparables a árboles fructíferos y hermosos, como el ciprés y el mirto. Los creyentes algunas veces son comparados a arbustos de mirtos o arrayanes, porque son bellos a la vista, de olor dulce, siempre verdes, y dan fruto. Estas personas serán una señal eterna de alabanza y gloria a Dios, quien los llama cipreses y mirtos.

En el siguiente artículo continuaremos hablando más acerca de este tema de los árboles.

¡Que Dios los bendiga!