Las Estructuras Literarias de la Biblia

Los estudiosos de las Escrituras se han dado cuenta que hay muchos mensajes ocultos en la Biblia, que requieren de un mayor esfuerzo al leer para descubrirlos.

“Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria [honor] de los reyes el investigarlo.” — Proverbios 25:2 (NVI)

El Señor tiene Sus motivos para esconder ciertos mensajes de la Biblia y revelarlos a Sus servidores según Sus propósitos. Por ejemplo, recuerde que llegó un punto en el que Jesucristo habló solo mediante parábolas a las multitudes, de forma que, a pesar de que lo escuchaban, no todos alcanzaban a entender Su mensaje. El Señor le revela la verdad a quienes se interesan en conocerla y lo buscan a Él para encontrar respuestas, y la oculta a quienes permanecen indiferentes, o peor aún, que son hostiles a Su mensaje.

“Y acercándose los discípulos, dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Jesús les respondió: «Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.” — Mateo 13:10-13 (NBLA)

En el capítulo anterior (Mateo 12) los fariseos habían rechazado públicamente a Jesús y blasfemado contra el Espíritu Santo. La respuesta de nuestro Señor fue comenzar a dar Su mensaje sólo en parábolas, de forma que quienes fueran como los fariseos, y que tuvieran un prejuicio contra las enseñanzas del Señor no entenderían. Sin embargo, quienes sí querían verdaderamente buscar a Dios, entenderían Su mensaje a través de la revelación divina del Espíritu Santo. Cabe mencionar que Jesús sí les explicaba el significado de las parábolas a Sus discípulos.

“No les hablaba sin parábolas, pero en privado les explicaba todo a sus discípulos.” — Marcos 4:34 (RVA 2015)

Ya hemos hablado en artículos anteriores acerca de formas en las que encontramos mensajes ocultos en las Escrituras, aquí tan solo queremos mostrarle algo que quizás no haya notado anteriormente, y que esperamos que le ayude a entender mejor las Escrituras.

En la Biblia encontramos pasajes poéticos (Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de Cantares, etc.) y figuras retóricas, en donde podemos enfatizar las símiles, metáforas, alegorías, parábolas y paralelismos. Dichas figuras nos ayudan a entender mejor de lo que se está hablando, al hablar de una cosa expresando otra diferente.

“Y hablado he á los profetas, y Yo aumenté la profecía, y por mano de los profetas puse semejanzas.” — Oseas 12:10 (RVA)

“Escucha , pueblo Mío, Mi enseñanza; inclinen ustedes su oído a las palabras de Mi boca. En parábolas abriré Mi boca; Hablaré enigmas de la antigüedad” — Salmos 78:1-2 (NBLA)

Debo mencionar que este tema acerca de las figuras retóricas en la Biblia fue traído a mi atención por los estudios del Dr. Chuck Missler. En su libro Cosmic Codes: Hidden Messages from the Edge of Eternity, él enlista (en el Apéndice A de dicho libro) cerca de 200 figuras retóricas que ha identificado en las Escrituras. En este artículo quiero enfocarme en el quiasmo, y antes de eso, veamos como introducción una breve descripción de las figuras retóricas que más comúnmente encontramos en las Escrituras:

Símil

Una símil es una comparación por la semejanza entre dos cosas, es una analogía. Es una declaración de que una cosa se parece a otra:

[Dice Jesús] »Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. »Todo el que oye estas palabras Mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción».” — Mateo 7:24-27 (NBLA)

“Que sean tan inútiles como la hierba que crece en un techo, que se pone amarilla a la mitad de su desarrollo, que es ignorada por el cosechador y despreciada por el que hace los manojos.” — Salmos 129:6-7 (NTV)

En el símil encontramos explicaciones espirituales con ejemplos terrenales.

Metáfora

Una metáfora es una comparación por representación. Es una declaración de que una cosa es o representa otra.

“Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: «Tomen, coman; esto es Mi cuerpo».” — Mateo 26:26 (NBLA)

“Entonces Jesús les habló de nuevo: “De cierto, de cierto les digo que Yo Soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de Mí eran ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los oyeron. Yo Soy la puerta. Si alguien entra por Mí será salvo; entrará, saldrá y hallará pastos.” — Juan 10:7-9 (RVA 2015)

La metáfora es utilizada para explicar cosas espirituales con ejemplos terrenales. Las metáforas no se toman de forma literal, y ocupamos la ayuda del Espíritu Santo para entenderlas.

Alegoría

Una alegoría son varias metáforas consecutivas.

“Tú, Judá, eres un cachorro de león; tú, hijo mío, te apartaste de tu presa. Te encorvas, te echas como león; te asemejas a un león viejo. ¿Quién se atreverá a despertarte?” — Génesis 49:9 (RVC)

[Dice el apóstol Pablo] “Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre. Pero el hijo de la sierva nació según la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa. Esto contiene una alegoría, pues estas mujeres son dos pactos. Uno procede del monte Sinaí que engendra hijos para ser esclavos; este es Agar. Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre; esta es nuestra madre.” — Gálatas 4:22-27 (NBLA)

Para entender las alegorías necesitamos también estudiarlas de la misma forma que las metáforas.

Parábola

Una parábola es una figura retórica, es una narración con símiles o semejanzas consecutivas. Es un ejemplo con el que se ilustra una doctrina. Es una narración para mostrarnos una verdad de una forma menos ofensiva o más atractiva que hacer una declaración directamente. Además pone imágenes en nuestra mente que nos ayudan a entender y recordar mejor. Las parábolas están diseñadas para que las entiendan los creyentes y que permanezcan ocultas y sean un misterio para los incrédulos.

[Jesús]”Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, entonces apareció también la cizaña. Se acercaron los siervos al dueño del campo y le preguntaron: ‘Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?’. Y él les dijo: ‘Un hombre enemigo ha hecho esto’. Los siervos le dijeron: ‘Entonces, ¿quieres que vayamos y la recojamos?’. Pero él dijo: ‘No; no sea que al recoger la cizaña arranquen con ella el trigo. Dejen crecer a ambos hasta la siega. Cuando llegue el tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla. Pero reúnan el trigo en mi granero’”.” — Mateo 13:24-30 (RVA 2015)

La explicación de esta parábola del trigo y la cizaña la encontramos en Mateo 13:36-43.

Paralelismo

El paralelismo nos presenta líneas paralelas, de repetición similar, sinónimas, o de ideas o palabras opuestas en paralelo o líneas sucesivas. Es la repetición de una misma estructura. Hay varios tipos de paralelismo, puede ser:

Paralelismo simple sinónimo, en donde las líneas son paralelas en ideas y en el uso de sinónimos.

“Lamec dijo a sus mujeres: «Ada y Zila, oigan mi voz; Mujeres de Lamec, presten oído a mis palabras, Pues he dado muerte a un hombre por haberme herido, y a un muchacho por haberme pegado. Si siete veces es vengado Caín, entonces Lamec lo será setenta veces siete».” — Génesis 4:23-24 (NBLA)

“Bienaventurado el hombre que no anda según el consejo de los impíos ni se detiene en el camino de los pecadores ni se sienta en la silla de los burladores.” — Salmos 1:1 (RVA 2015)

Paralelismo simple antitético u opuesto, implica una antítesis, se dice de una persona o cosa completamente opuesta a otra. Hay contraste en dos o más líneas.

“Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza para su madre.” — Proverbios 10:1 (NBLA)

“La mujer sabia edifica su casa, pero la insensata con sus propias manos la destruye.” — Proverbios 14:1 (RVA 2015)

Hay otros tipos de paralelismo, pero por ahora vamos a enfocarnos en el quiasmo o estructura quiástica.

El Quiasmo o Estructura Quiástica

La palabra quiasmo es una figura de dicción, que proviene del griego χιάζω chiázō, que significa cruzar, así como en la letra X. Es relativamente común encontrar estructuras quiásticas en el Antiguo Testamento.

Se trata de una secuencia de líneas o frases que son presentadas y luego repetidas (o se hace referencia a ellas posteriormente) con una variación y en orden inverso. El resultado es como un espejo en donde cada idea o frase tiene su “reflejo” correspondiente, se trata de un patrón simétrico.

Este patrón simétrico lo podemos visualizar con una estructura de series de letras, en donde cada letra representa una nueva idea, por ejemplo la estructura ABBA se refiere a dos ideas (A y B) repetidas (o que se vuelve a hacer referencia a ellas) en orden inverso. Veamos ejemplos:

[Jesús dice] «El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo.” — Marcos 2:27 (NBLA)

[Jesús dice] “Y cualquiera que se engrandece, será humillado, y cualquiera que se humille, será engrandecido.” — Mateo 23:12 (NBLA)

Otra forma de quiasmo, y que ocurre a menudo en las Escrituras, es cuando se incluye una idea central en medio, antes de la repetición, con una estructura: ABXB´A´, esta idea central X adquiere un énfasis por su ubicación. El quiasmo nos ayuda a descubrir esa idea central. A veces encontramos pasajes más largos, incluso libros completos (Cantar de Cantares, Jeremías, Amós) que presentan estructuras quiásticas. En su libro The Literary Structure of the Old Testament David Dorsey hace un estudio más profundo acerca de estas estructuras.

Ahora veamos un ejemplo con esta estructura en Isaías 36-39:

En este mensaje encontramos que lo más importante es orar a Dios, como lo hizo Ezequías.

Ahora veamos otro ejemplo con estructura quiástica, ahora en la narración del Diluvio (abajo anexo la referencia de donde obtuve esta estructura, aquí traducida del inglés)

Wenham, Gordon J. “The Coherence of the Flood Narrative.” Vetus Testamentum, vol. 28, no. 3, 1978, pp. 336–348. JSTOR, www.jstor.org/stable/1517042.

Espero que ahora cuando lea las Escrituras esté atento de las estructuras que ahí podemos encontrar, para tratar de entender mejor el mensaje.

Que Dios los bendiga.