¿Había Dinosaurios en el Arca de Noé? (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que los dinosaurios fueron creados en el Sexto Día al mismo tiempo que el hombre; y cómo la teoría de la evolución ha convertido el tema de los dinosaurios en un misterio muy complicado que es “imposible de resolverlo” porque ocurrió hace “millones de años”. Ahora veremos lo que la Biblia nos habla acerca de los dinosaurios que habitaron después del Diluvio, y las evidencias extrabíblicas de que los hombres y los dinosaurios habitaron al mismo tiempo.

¿En qué parte de la Biblia se mencionan a los Dinosaurios?

La palabra dinosaurio no se menciona en la Biblia porque cuando Casiodoro de Reina tradujo la Biblia al español en 1569, la palabra dinosaurio no se había inventado aún. No fue sino hasta 272 años después, en 1841, cuando Sir Richard Owen del Museo Británico, utilizó por primera vez el nombre de “dinosaurio”, que viene del griego “deinos – terrible” y “sauros – lagartija o lagarto”, para clasificar a una nueva clase de animales llamándolos “lagartos terribles”, porque encontraron huesos y dientes fosilizados que eran diferentes de cualquiera de los lagartos conocidos. La palabra que Casiodoro utilizó para describir a estos animales fue “dragones”, que es la forma en con la que se les conoció a estos animales hasta los 1900s. En la Biblia Reina Valera Antigua, encontramos que los dragones son mencionados 22 veces. Por lo que no debería de sorprendernos que algunas de las leyendas de dragones que hemos escuchado, estén basadas en encuentros reales con los animales que hoy llamamos dinosaurios, pero que al utilizar la palabra dragón, se considera a estos relatos como cuentos de animales mitológicos. Recuerde que Satanás quiere ocultarnos la verdad y utiliza a los dinosaurios para mantener confundida a la gente. Al punto que hoy la mayoría de la gente no cree que Satanás exista, ¿Será porque también es conocido como el dragón? Ahora veremos ciertas palabras en hebreo que se han traducido como dragones en las Escrituras y veremos que más bien son la descripción de lo que hoy llamamos dinosaurios.

“Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.” — Apocalipsis 12:9 (NBLA)

Taniním (Génesis 1:21)

La palabra hebrea, תַּנִּין – tanín (plural taniním), se traduce principalmente como dragón, pero también como ballena, monstruo marino, serpiente, y hace referencia a reptiles de gran tamaño, desde grandes serpientes (Éxodo 7:9-10; Deuteronomio 32:33; Salmos 91:13) hasta enormes creaturas marinas (Génesis 1:21; Salmos 148:7). Taniním también se usa a menudo en sentido figurado para denotar a los oponentes más poderosos de Dios (Job 7:12, Jeremías 51:34; Isaías 51:9; Ezequiel 29:3, 32:2) incluso en el reino espiritual (Isaías 27:1; Salmos 74:13; Apocalipsis 12, 13). Tal vez por esta razón algunas traducciones traducen malamente tanín como “chacal”, porque este animal carroñero era el símbolo de desolación y de juicio divino en contra de naciones que vivían en iniquidad (Malaquías 1:3), pero esta traducción no nos refleja lo imponente que es este animal de enormes dimensiones. La primera vez que se utiliza taniním es en Génesis 1:21, para describir la creación de los grandes monstruos marinos o reptiles marinos, que son agrupados dentro de los dinosaurios, en el Quinto Día de la Creación. Y aunque puede incluir a los grandes peces y mamíferos marinos (cetáceos), no olvidemos que también incluye a los grandes reptiles marinos como: los Ictiosaurios, con un aspecto similar a los cetáceos y los peces; los Plesiosaurios, llamados las serpientes marinas que engloban a los reptiles marinos más grandes del mundo, con extremidades modificadas en forma de aletas, con cuerpos anchos, colas cortas, cuellos muy largos y cabezas pequeñas como las representaciones del monstruo del Lago Ness; y los Mosasaurios, estos “dinosaurios” acuáticos gobernaban el océano, y hasta cazaban en los ríos, eran de entre 3 y 18 metros, y se asemejaban físicamente a un cocodrilo.

“Y Dios creó los grandes monstruos marinos [taniním] y todo ser viviente que se mueve, de los cuales, según su especie, están llenas las aguas, y toda ave según su especie. Y Dios vio que era bueno.” — Génesis 1:21 (NBLA)

“Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león, y al dragón [tanín].” — Salmos 91:13 (JBS)

“Aquel día el Señor castigará con Su espada inflexible, grande y poderosa, a Leviatán, serpiente huidiza, a Leviatán, serpiente tortuosa, y matará al dragón [tanín] que vive en el mar.” — Isaías 27:1 (NBLA)

Behemót (Job 40:15-24)

La palabra hebrea בְהֵמוֹת – behemót solo es mencionada una sola vez en las Escrituras en Job 40:15, y no es el plural de “behemá” que significa “bestia”, porque el resto del versículo esta en singular, así que Behemót nos describe un animal gigante de tamaño colosal, al que Job podía ver, porque Dios le dijo: “Mira a Behemot” y también le dice que hizo a Behemót junto con él, es decir, eran contemporáneos, por lo que no es un animal mitológico, ni tampoco una creatura imaginaria. Lamentablemente los comentarios en la actualidad, al estar influenciados por las teorías evolucionistas de que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, muchísimo antes de que la humanidad existiera, llegan a la triste conjetura de que el animal al que se refiere Dios es un hipopótamo, un elefante o un cocodrilo, en lugar de considerar a un braquiosaurio o a un diplodoco, que son perfectos candidatos, y que después de que desembarcaron del Arca de Noé se multiplicaron viviendo en la misma época que Job. Por eso, nuestro Creador nos dio muchos de los atributos de esta criatura en Job 40:15-24, para que tuviéramos una mejor idea de qué tipo de animal era realmente. Nos dice que comía hierba, lo que descarta al cocodrilo cuya dieta principal es carnívora. El versículo 17 nos dice que: “Mueve su cola como un cedro”, lo que descarta al hipopótamo y al elefante, cuyas colas son pequeñas con las que apenas espantan a las moscas, pero que sí describe la cola de un dinosaurio. En el versículo 18 menciona que sus huesos son como barras de bronce y hierro, y si consideramos el peso estimado de un braquiosaurio, el dinosaurio herbívoro más grande, de unas 56 toneladas, que equivale a tener unas 18 camionetas pickup una sobre otra, por lo que las Escrituras no están exagerando cuando mencionan que sus huesos tendrían que ser extremadamente fuertes como el hierro para soportar a una criatura tan enorme. En comparación, un elefante africano macho adulto pesa solo entre 5 y 6 toneladas. En el versículo 19, nos habla de la majestuosidad de este animal considerado como una obra maestra de Dios, por su tamaño y esplendor, ya que tenía unos 13-16 metros de altura, y aproximadamente unos 25-30 metros de largo, mientras que un elefante africano llega a medir 4m de altura y 6m de longitud. Así que, aunque el hipopótamo, el elefante y el cocodrilo son creaturas impresionantes, no se comparan al lado de un braquiosaurio.

He allí el Behemot, al cual Yo hice junto contigo. Come hierba como el buey. He aquí que su fuerza está en sus lomos y su vigor en los músculos de su vientre. Pone su cola tensa como un cedro, y los nervios de sus muslos están entretejidos. Sus huesos son como tubos de bronce, y su osamenta como barras de hierro. Es una obra maestra de Dios. Solo su Hacedor le puede acercar Su espada.” — Job 40:15-19 (RVA 2015)

Leviatán (Job 41)

Leviatán viene de la palabra hebrea לִוְיָתָן – livyatán, que denota a un animal retorciéndose o reuniéndose en pliegues, en una espiral, como una gran serpiente o dragón (Job 3:8; Isaías 27:1), un monstruo marino que vive donde navegan los barcos (Salmos 104:25-27), y se menciona en conjunto con el dragón “tanín” en Isaías 27:1 y Salmos 74:13-14. Según la descripción de Job 41:1-34, nos habla de una criatura prácticamente invencible, porque ninguna lanza puede atravesarlo, y todo su cuerpo está cubierto con una especie de armadura impenetrable para las armas del hombre (Job 41: 7-10). No hay animal conocido en toda la tierra que fuera tan feroz que el hombre no pudiera conquistarlo (Job 41:12–17). Y aunque su descripción es de una enorme criatura parecida a un dinosaurio, hay traducciones que se refieren a Leviatán como un cocodrilo. Es cierto que los cocodrilos tienen una coraza dura y escamosa, pero su vientre es blando y vulnerable, por lo que no se puede referir a este animal porque los cocodrilos se pueden atrapar y matar con armas rudimentarias, y en un show en Tailandia no solo los tocan, sino los cargan y hasta juegan con cocodrilos adultos, pero si alguien tocara a Leviatán eso sería lo último que haría en su vida (Job 41:8). Además, una de las características de Leviatán que menciona la Biblia, es que sale fuego de su boca, por lo que Leviatán parece ser un verdadero dragón que escupe fuego de algún tipo (Job 41:18–21). Gracias a recientes descubrimientos, se tiene la teoría de que ciertos dinosaurios tenían la capacidad de mezclar químicos y lanzar fuego por su boca, porque se encontró que estos animales tenían cavidades especiales en sus cabezas que podrían contener estos químicos sensibles al agua, así como el escarabajo bombardero, que tiene un mecanismo de defensa al combinar 2 sustancias, que él mismo elabora en dos cavidades en su interior, para producir explosiones cáusticas y gaseosas cuando es atacado por un depredador. Y se ha encontrado que el Tylosaurus, uno de los más grandes mosasaurios que medía hasta 14 metros, tenía este tipo de cavidades en el cráneo. No sería raro que Leviatán produjera químicos sensibles al agua, los cuales reaccionan violentamente al contacto con el agua para producir calor y gases inflamables o tóxicos, por ejemplo, la combinación de glicerina, potasio y agua producen fuego, también sodio, potasio y litio reaccionan con el agua y producen calor y gas de hidrógeno inflamable, que se puede encender en contacto con el oxígeno de la atmosfera. En sentido figurado, Leviatán es relacionado con la constelación del dragón (Draco); con el monstruo de la mitología cananea de siete cabezas, Lotán; y en Isaías 27:1, el profeta describe el Día del Juicio, donde el SEÑOR triunfará sobre Leviatán, que simboliza el mal amenazante de este sistema mundial, representado por Babilonia, y en un lenguaje metafórico se refiere al dragón, Satanás (Job 41:34; Apocalipsis 12:9), quien tiene un corazón de piedra (Job 41:24) y que reina sobre los hijos del orgullo o soberbios (Job 41:34). Se piensa que el Leviatán podría corresponder a los Mosasaurios, que son considerados parientes cercanos de las serpientes, con la apariencia de lagartos, y se cree que eran los depredadores marinos por excelencia, llegando a medir unos 18 m; o un Cronosaurious, el más grande de los pliosaurios, unos gigantescos reptiles marinos carnívoros, alcanzando un tamaño de 10 a 12m; otros se inclinan a pensar que podía ser un “Sarcosuchus Imperator”, un pariente gigantesco de los cocodrilos, de 12m de largo y de aproximadamente unas 10 toneladas. Se piensa que el libro de Job fue escrito poco después del Diluvio, porque no se menciona la ley mosaica, pero deja claro que cuando Dios cuestiona a Job y le deja entre ver que, si Job le teme a Leviatán y se desmaya del susto, eso no se va a comparar al temor que debería tener del SEÑOR porque un día él va a estar enfrente al Todopoderoso y eso va a ser el suceso más terrorífico que alguien puede experimentar si no está en Jesucristo. Como creyentes no tenemos que temer a ningún hombre, aunque nos amenace de muerte con un arma, ni a ninguna bestia como el Leviatán, ni a ningún espíritu inmundo como Satanás (2 Timoteo 1:7), al único que debemos de temer con un temor reverente es a Dios.

“He aquí que tu esperanza acerca de él será burlada; porque aún a su sola vista se desmayarán. Nadie hay tan osado que lo despierte; ¿quién pues podrá estar delante de Mí?” — Job 41:9-10 (JBS)

[Jesús dice] “Así que Yo les digo, amigos Míos: no teman a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer. Pero Yo les mostraré a quién deben temer: teman a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, les digo: ¡A Él, teman!” — Lucas 12:4-5 (NBLA)

Reém (Job 39:9-12)

El significado de la palabra hebrea רְאֵם – reém, no se conoce, por lo que originalmente se tradujo como un animal de un cuerno, el unicornio, pero después, para evitar referirse a un animal mitológico, se tradujo como un animal de 2 cuernos, un búfalo, buey o toro salvaje, pero muchos estudiosos no están seguros de cuántos cuernos tenía realmente este animal o a qué animal se refieren las Escrituras. Pero gracias a un descubrimiento arqueológico reciente de un pictograma de la palabra “Reém”, que muestra un animal que tiene una cabeza con 3 cuernos. Ahora se cree que la Biblia se está refiriendo a otro tipo de dinosaurio, algo parecido a un Ceratópsido como el Triceratops de tres cuernos, aunque también está el Monoclonius con un solo cuerno, o el Avaceratops con 2 cuernos. Si consideramos el contexto de los 9 lugares en donde Reém aparece en la Biblia, el considerar a un dinosaurio, es mejor traducción que el utilizar a un unicornio o toro salvaje. Por ejemplo, en Job 39, un capitulo antes de hablar de los dinosaurios, Behemót (Job 40) y Leviatán (Job 41), que son utilizados para darle una lección a Job sobre el temor al SEÑOR. Entonces, ¿por qué Dios no estaría haciendo lo mismo con este dinosaurio de “tres cuernos” que aparece en el capítulo anterior? Además, sabemos que aquí estamos tratando con algo diferente a un toro o buey, porque el texto dice que esta criatura no servirá a Job, y no se someterá a trabajar detrás de un arado para Job. El buey salvaje puede comenzar siendo salvaje, pero se ha domesticado, y hasta el día de hoy es utilizado para arar los campos. Así que un Triceratops podría ser considerado como una muy buena posibilidad para traducir a esta temible criatura llamada “Reém” y para darle una lección a Job.

“¿Y acaso el búfalo [reém] querrá servirte? ¿Se quedará tranquilo en tu pesebre? ¿Podrás ponerle un yugo para trabajar la tierra? ¿Hará surcos en el valle porque se lo mandas tú?” — Job 39:9-10 (RVC)

¿Los Hombres eran Contemporáneos de los Dinosaurios?

Restos de Humanos y Dinosaurios

Se han encontrado restos humanos mezclados con los de los dinosaurios en diferentes partes del mundo, pero esta información se ha encubierto y destruido para que no afecte la narrativa de la teoría de la evolución que promueve Satanás. En una mina de cobre a 20 millas al sur de Moab, Utah se encontraron restos humanos en la misma capa geológica que la de los dinosaurios.

Dr. Cabrera con su mano detrás del fósil y con un cráneo humano al frente como referencia

En Perú, el profesor Dr. Javier Cabrera, jefe del departamento de medicina de la Universidad de Lima por 20 años, encontró un cráneo fósil incrustado en la roca (en la fotografía se muestra un cráneo humano en primer plano como comparación). La capa donde estaba el cráneo humano está justo encima de la de los dinosaurios, representando unos “60 millones de años”. Pero este fósil fue retirado después de que el doctor informó al noticiero y solo quedaron sus fotos como evidencia.

Pisadas de Humanos y Dinosaurios

También se han encontrado huellas de pisadas de humanos y de dinosaurios no solo en la misma capa, sino que en la misma pisada del dinosaurio hay una pisada humana como la encontrada en julio del 2000 por el arqueólogo aficionado Alvis Delk en la orilla del río Paluxy, Texas y ahora se exhibe en el Creation Evidence Museum, Glen Rose, TX.

Huellas humanas verticales y de dinosaurio de izquierda a derecha. Taylor trail, TX.

Cuerpos de Dinosaurios Frescos

Momia de un Edmontosaurio con alimento en su estómago

En Dakota del Norte, Tyler Lyson encontró un dinosaurio momificado y lo llamó Dakota. En Montana, se encontró un dinosaurio con su vía digestiva y su última comida eran hojas de coníferas y otra vegetación. Esto sería imposible si los dinosaurios murieron hace “65 millones de años”.

Tejido blando y glóbulos rojos

En 2005, un grupo de científicos lidereados por la paleontóloga Mary Schweitzer, profesora de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, publicaron un artículo sobre sus descubrimientos en un hueso del fémur de un Tiranosaurio Rex que estaba totalmente fosilizado por fuera, pero su interior todavía tenía tejido blando, vasos sanguíneos y células rojas de sangre intactos. Esta es otra de las evidencias de que los hombres y los dinosaurios coexistieron no hace millones de años, sino hace solo miles de años. Esta sola evidencia sería suficiente para que toda la comunidad científica reconsiderara su paradigma de los “millones de años”, porque es imposible que estas estructuras orgánicas se preserven por todo este tiempo. Pero la Dra. Schweitzer, fue ridiculizada y atacada cuando publicó su investigación, argumentando que las estructuras analizadas fueron creadas por bacterias. Pero en 2009, el equipo de Schweitzer publicó otro artículo de la investigación de las vértebras de un dinosaurio con pico de pato, de la Formación Judith River en las que se encontraron tejidos con colágeno, elastina y hemoglobina que nos podían ser originados por bacterias.

En mayo del 2012, Mark Armitage, microscopista de la Universidad Estatal de California en Northridge, publicó un artículo sobre sus hallazgos de tejidos blandos que todavía estaban suaves y elásticos, y osteocitos intactos, sin que hubiera evidencia de ninguna contaminación dentro del cuerno de triceratops. Y lo primero que hizo la universidad fue despedirlo.

En 2014 la NBC News reportó que en China, se encontró un monstruo marino del período Cámbrico con su cerebro conservado. Sus miembros estaban tan bien conservados que el neurosistema, el intestino, algunos músculos y partes del cerebro aún estaban claramente definidos. Han encontrado 3 ejemplares que estaban congelados. La criatura de “520 millones de años”, uno de los primeros depredadores de su época, lucía ojos compuestos, chaleco antibalas y dos garras puntiagudas para agarrar presas. Los fósiles de la nueva especie estaban tan bien conservados que el sistema nervioso y partes del cerebro aún estaban claramente definidos.

Piedras de Ica, Perú

En 1535, cuando los conquistadores españoles buscaban riquezas entre las miles de tumbas de la gente de Nazca en la región del valle de Ica en Perú, las cuales, estaban llenas de numerosos artefactos como textiles, cerámica, y unas curiosas piedras talladas con unos animales extraños. Enviaron estas piedras a España, pero nadie en la corte real supo qué animales eran. Después en 1960, después del colapso de una cueva durante una inundación, se volvieron a encontrar las piedras funerarias de Ica, y a partir de este suceso el Dr. Javier Cabrera se ha dedicado a recolectar estas piedras grabadas, y cuenta con una colección de aproximadamente 11,000 piedras. Se estima que la civilización Nazca floreció entre los años 400 a. C. y 700 d. C. En la colección, hay unas 500 piedras que muestran no solo dinosaurios como el estegosaurio, diplodoco, pterodáctilo, tricerátop y apatosaurus, sino que lo que es absolutamente increíble es que muestran a hombres cabalgando o luchando contra dinosaurios, y muestran también cómo matarlos, al atacar los 2 puntos débiles de los dinosaurios. Y se preguntará: ¿Cómo sabía esta civilización qué aspecto tenían los dinosaurios, si los eruditos españoles no conocían estos animales y la investigación formal de los dinosaurios no empezó sino hasta los 1600s? Antes de esto no se tenía el conocimiento del aspecto de estos animales. La única posible respuesta es que estas personas en Perú cohabitaron con los dinosaurios. Pero a pesar del profesionalismo del doctor Cabrera para mantener esta evidencia, las piedras de Ica se descartan rutinariamente como “falsificaciones”, porque tienen dibujos de hombres interactuando con criaturas que la ciencia moderna afirma que vivieron y se extinguieron hace 65 millones de años. Fue gracias a las representaciones talladas en las piedras de Ica que en 1979 investigadores del Museo Carnegie descubrieron que al Brontosaurio en la exhibición del museo se le había puesto la cabeza equivocada. Así que el Brontosaurio nunca existió, más bien se trataba del Apatosaurus. La evidencia de las Piedras de Ica no es única, de hecho, hay figuras talladas y otras figurillas de todo el mundo, que muestran que los artistas debieron haber visto dinosaurios vivos.

Figuras de Acámbaro, México

En 1945, Waldemar Julsrud descubrió una colección de 20,000 o más figurillas de cerámica en el pueblo de Acámbaro, Michoacán. Las figurillas probablemente fueron hechas por la civilización Chupícuaro, que floreció aproximadamente entre el 500 a. C. y el 500 d. C. Esta asombrosa colección contiene al menos veintitrés tipos de dinosaurios conocidos y otros que aún se desconocen. Sin embargo, debido a que miles de figurillas sugieren fuertemente que el hombre antiguo en realidad vio dinosaurios vivos, los medios rápidamente se afirmaron que el descubrimiento era un engaño.

El Estegosaurio en el Templo de Ta Prohm, Camboya

En 1186 d. C., fue inaugurado el Templo Monasterio Ta Prohm que fue construido por Jayavarman VII en honor a su madre. Las paredes del monasterio estaban decoradas con cientos de tipos de animales, uno de los cuales es una criatura que se parece mucho a un estegosaurio.

Puerta de Istar, Babilonia

La Puerta de Istar fue construida en el año 575 a. C. por Nabucodonosor II en el lado norte de la ciudad de Babilonia. Está decorada con relieves de leones, toros y dragones. ¿Por qué utilizarían 2 animales poderosos y uno mitológico? ¿O hace 2,600 años los 3 serían animales serían reales? ¿Sería un dinosaurio el animal al que llamamos dragón?

¿Por qué se Extinguieron los Dinosaurios?

Después del Diluvio, cuando Noé, su familia y los animales salieron del Arca (Génesis 8:15-17), los dinosaurios empezaron una nueva vida, pero las condiciones en la tierra cambiaron drásticamente, lo podemos ver porque las Escrituras nos dicen que los hombres antediluvianos vivían largas vidas, en promedio 912 años de acuerdo a Génesis 5. Pero después del Diluvio, la esperanza de vida se redujo de 400 años a 200 años, luego los 100, y hoy está entre los 70 y 80 años. Estos cambios también afectaron a los animales, ya que antes del Diluvio las condiciones eran ideales, y los animales también debieron tener largas vidas. Por lo que, si consideramos que biológicamente casi todos los reptiles nunca dejan de crecer, esto explicaría el enorme tamaño que alcanzaron algunos dinosaurios al tener largas vidas. Pero después del Diluvio hubo un cambio climático real, ya que se cree que el firmamento, la bóveda, o la expansión que separó las aguas en el día 2 de la Creación en Génesis 1:6-8, tenía una función adicional de proteger a los seres vivos de la radiación solar, y ayudaba para que hubiera una mayor presión atmosférica, por lo que no había las variaciones de temperatura que hoy experimentamos, se piensa también que había más oxígeno, y con estas condiciones ideales los organismos se auto reparaban y vivían largas vidas, ya que era como si vivieran en una capsula hiperbárica con una presión, temperatura, humedad y oxígeno constantes. Pero esto se acabó con el Diluvio, además de que el suelo sufrió grandemente por la sedimentación y los minerales y nutrientes que tenía para que las plantas crecieran fácilmente desaparecieron, y los dinosaurios herbívoros debieron de verse afectados por la falta de alimento, lo que limitó su población. Aunado a que muy probablemente fueron cazados por la raza humana como trofeos, y de ahí vengan las leyendas de los enfrentamientos con dragones, o los mataban como una fuente de comida, además de que, quién quiere vivir con dinosaurios cerca de su casa o ciudad.

¿Los Dinosaurios realmente están extintos?

Hoy en día tenemos casos de árboles que han sido encontrados y que se pensaba que estaban extintos, junto con los dinosaurios. Y para no reconocer que la teoría de la evolución es una mentira, se les llaman “fósiles vivos”. Y con este paradigma, descubrimientos como en los 1990s de exploradores que encontraron elefantes vivos en Nepal con las características de los Mamuts. También están los reportes de los nativos en el pantano más grande del mundo, que tiene 55,000 millas cuadradas y se llama pantano de Likouala en Congo y Zaire, donde se ha visto a un dinosaurio con la descripción de un Apatosaurio (con una longitud entre 21 a 22.8 metros, y una masa entre 16.4 a 22.4 toneladas) al que llaman “Mokele-Mbembe”. Los nativos afirman que viven bajo el agua, son muy raros, y se ven muy temprano en la mañana o muy tarde. Su comida favorita es la planta de Malombo. Existen reportes de pterodáctilos que viven en los pantanos de Jiundu al noroeste de Rhodesia, los nativos los llaman “Kongamato”. En la isla de Umboi, en Papúa Nueva Guinea, se dice que todavía hay una gran colonia de pterodáctilos vivos que acosan a la gente, los nativos los llamaban “Ropen”, y hay reportes de que se comen carne humana de las tumbas poco profundas, tiene una envergadura de 7 metros y una boca como un cocodrilo. También hay reportes de pterodáctilos en Indonesia y Venezuela. Si los dinosaurios no se extinguieron hace 65 millones de años, entonces es muy probable que la leyenda del Monstruo del Lago Ness con más de 11,000 avistamientos, puede que sea real, y lo que la gente está viendo esporádicamente son una familia de plesiosaurios, ya que el lago tiene 24 millas de largo, 1.5 millas de ancho y 900 pies de profundidad, y es tan grande que toda la población mundial puede caber en él. Avistamientos similares han ocurrido en los lagos de Canadá.

Leyendas de Dragones

¿Podría ser que las leyendas de dragones, en realidad sean historias, avistamientos, o confrontaciones con dinosaurios?

  • Alejandro Magno dijo que sus soldados estaban asustados por los dragones cuando conquistaron parte de la India en el año 300 a.C.
  • San Jorge es famoso por matar a un dragón en el año 275 d.C.
  • Marco Polo vivió en China durante 17 años. Cuando regresó, dijo que el emperador estaba criando dragones para que tiraran de carros en sus desfiles. ¿Por qué diría eso?
  • Los indios americanos tienen la leyenda de “Thunderbird” de una criatura parecida a un pterodáctilo que fue alcanzado por un rayo y encontraron sus restos.

Con todo esto, podemos concluir que los dinosaurios sí abordaron el Arca de Noé, y toda la evidencia tan solo corrobora lo que desde un principio nos dijo Dios a través de Su Palabra. Recuerde que las Escrituras son verdad, es la única realidad y fuente de verdad a la que nos podemos aferrar, es como nuestra ancla ante un mar lleno de olas.

[Jesús dice] “Santifícalos en Tu verdad: Tu Palabra es verdad.” — Juan 17:17 (RVA)

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.” — 1 Tesalonicenses 2:13 (RVR 1977)

¡Que Dios los bendiga!


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