El Tercer Mandamiento: El Santo Nombre de Dios (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que el Nombre de Dios se refiere a Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria y no solamente a un identificador, lo que extiende la cobertura del Tercer Mandamiento a todos los ámbitos de nuestra vida de quienes honramos a nuestro Creador. En este estudio veremos dos de las principales categorías en las que transgredimos este Mandamiento: la primera al hacer juramentos descuidados y la segunda cuando utilizamos un lenguaje descuidado.

1) Juramentos descuidados:

Cuando hacemos promesas a Dios y no cumplimos nuestros votos, juramos falsamente en el Nombre de Dios, o mentimos en una asamblea oficial o en una corte, estamos cometiendo perjurio, estamos profanando el Nombre de Dios. Y la mejor razón por la que debemos evitar hacerlo como cristianos es lo que nos dice Moisés en Levítico 19:12, en donde el Señor nos dice que no lo hagamos por Su Nombre (Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria): “Porque YO SOY”. Este Nombre sagrado de Dios, YAHWEH. La Gloria de Dios, Su Nombre, y Su bondad son sinónimos.

“Y no jurarán en falso por Mi Nombre, profanando así el Nombre de tu Dios. Yo Soy el Señor.” — Levítico 19:12 (NBLH)

“Se consagrarán a Mí, su Dios, y no profanarán Mi Nombre, porque ellos me presentan las ofrendas encendidas y el pan que se me ofrece. Por lo tanto, deberán ser santos.” — Levítico 21:6 (RVC)

El perjurio siempre se ha considerado como uno de los más grandes delitos tanto morales como sociales. Implica una absoluta falta de reverencia a Dios; y destruye a la sociedad civil, haciendo imposible la administración de justicia. Los egipcios castigaban el perjurio con la muerte. Los griegos y los romanos consideraban el perjurio como infame, y objeto de la venganza divina en el otro mundo.

“Los ricos entre ustedes llegaron a tener mucho dinero mediante la extorsión y la violencia. Tus habitantes están tan acostumbrados a mentir, que su lengua ya no puede decir la verdad.” — Miqueas 6:12 (NTV)

Perjurio también abarca el hacer mal uso de Sus decretos y providencias, pervertir la Palabra, promover malinterpretaciones o falsas doctrinas, y profesar religiones en la hipocresía o con fines siniestros, que promuevan la difamación, el desprecio, la censura y que terminan en la persecución de los verdaderos creyentes en Jesucristo.

“Debes guardar fielmente todos Mis Mandatos poniéndolos en práctica, porque Yo Soy el Señor. No deshonres Mi Santo Nombre, porque demostraré Mi santidad entre el pueblo de Israel. Yo Soy el Señor quien te hace santo. Yo fui el que te rescató de la tierra de Egipto para ser tu Dios. Yo Soy el Señor».” — Levítico 22:31-33 (NTV)

En los escritos judíos, el Tercer Mandamiento está restringido al perjurio o a jurar por el Nombre del Señor en vano, y lo interpretan como jurar a la ligera o falsamente como podemos ver en el Tárgum de Jonatán, una traducción al arameo del Pentateuco, que dice en Éxodo 20:7: “Mi pueblo de la casa de Israel, no dejes que nadie de ustedes jure por el Nombre de la Palabra del Señor tu Dios en vano; porque en el día del gran juicio, el Señor no declarará inocente a cualquiera que jurare por Su Nombre en vano “. Jonatán en su traducción agregó que el transgresor de este Mandamiento sería juzgado hasta el Día del Juicio (Malaquías 3:5). Pero el profeta Zacarías nos advierte que la justicia divina por este pecado también se aplica en esta vida y cae una terrible maldición sobre esa casa (Zacarías 5:4), tal como lo describe el Mandamiento que dice que no se quedará sin castigo el transgresor (Éxodo 20:7).

Me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no Me temen,” dice el Señor de los ejércitos.” — Malaquías 3:5 (NBLH)

“El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Envío esta maldición a la casa de cada ladrón y a la casa de todos los que juran en falso usando Mi Nombre. Mi maldición se quedará en esa casa y la destruirá por completo, hasta las maderas y las piedras”.” — Zacarías 5:4 (NTV)

El profeta Samuel nos dice que los hijos del sumo sacerdote Elí murieron porque blasfemaron el Nombre del Señor cuando estaban al servicio del Templo, adicionalmente nos dice que su castigo no será perdonado ni con sacrificios. Incluso incluye a su padre por no haberlos disciplinado.

[El Señor dice] “Voy a demostrarle que dictaré sentencia contra sus descendientes, por la maldad que él sabe, pues permitió que sus hijos blasfemaran contra Mí, y él no se lo impidió. Por lo tanto, Yo he jurado a los descendientes de Elí que su maldad no será perdonada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.” — 1 Samuel 3:13-14 (RVC)

El Nombre del Señor nuestro Dios no debe ser profanado ni abusado de ninguna manera, especialmente porque el Mandamiento nos dice que habrá un castigo justo, del cual no hay escapatoria, para los transgresores de este Mandamiento. Dios mismo será el vengador de los que toman Su Nombre en vano.

“Si no escuchan, y si no deciden de corazón dar honor a Mi Nombre,” dice el Señor de los ejércitos “enviaré sobre ustedes maldición, y maldeciré sus bendiciones; y en verdad, ya las he maldecido, porque no lo han decidido de corazón.” — Malaquías 2:2 (NBLH)

“¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado? Pero eres terco y te niegas a arrepentirte y abandonar tu pecado, por eso vas acumulando un castigo terrible para ti mismo. Pues se acerca el día de la ira, en el cual se manifestará el justo juicio de Dios.” — Romanos 2:4-5 (NTV)

2) Lenguaje descuidado

Lamentablemente, la mente del hombre no regenerado es hostil a Dios y a Su Ley. Para estas personas que “odian a Dios sin causa”, el blasfemar es quizás la forma más simple y efectiva para que muestren su desprecio hacia su Creador. Por ello, los cristianos no deberían hablar ninguna clase de lenguaje profano ni maldiciones en lo absoluto. Si dices que eres cristiano y hablas palabras viles, sucias y profanas, estás dando un mal ejemplo, y no tan sólo no das gloria al Señor, sino que además atraes vergüenza. Tanto el apóstol Pablo como el rey Salomón nos invitan a que pongamos el buen ejemplo:

Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.” — Colosenses 4:6 (NTV)

No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.” — Efesios 4:29 (RVC)

Las palabras amables son un panal de miel; endulzan el alma y sanan el cuerpo.” — Proverbios 16:24 (RVC)

De hecho, cuando el profeta Isaías, un hombre de Dios, cuyo uso del lenguaje hebreo es considerado como uno de los más elevados en el Antiguo Testamento, estuvo frente al trono de Dios lo primero que lo preocupó fue tener labios impuros. De hecho, un serafín tuvo que purificar sus labios de toda iniquidad con uno de los carbones del altar.

[Dice Isaías] “Entonces dije: “¡Ay de mí! Porque perdido estoy, Pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos.” Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. Con él tocó mi boca, y me dijo: “Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado.” — Isaías 6:5-7 (NBLH)

Cabe mencionar que las Sagradas Escrituras contienen más advertencias contra el mal uso de la lengua al hablar, que contra el alcoholismo. Lamentablemente, creo que es un tema al que no se le ha dado la suficiente atención en las iglesias.

“El ser humano puede domar toda clase de animales, aves, reptiles y peces, pero nadie puede domar la lengua. Es maligna e incansable, llena de veneno mortal.” — Santiago 3:7-8 (NTV)

Recordemos que como cristianos tenemos un estándar más alto, una mayor responsabilidad por lo que hemos recibido (Lucas 12:48). Y la solución está en quienes somos llamados por Su Nombre (Cristianos), ya que el siguiente versículo no está dirigido hacia los incrédulos sino hacia los cristianos:

[Dice el Señor] “Pero si Mi pueblo, que lleva Mi Nombre, se humilla y ora, busca Mi rostro y se aparta de su conducta perversa, Yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.” — 2 Crónicas 7:14 (NTV)

El apóstol Santiago también nos explica el estándar que nos debe de regir como Cristianos, nos dice que debemos ser muy cuidadosos con lo que hablamos:

Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera.” — Santiago 3:6 (RVC)

Con la lengua bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los seres humanos, que han sido creados a imagen de Dios. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así! ¿Acaso de una misma fuente puede brotar agua dulce y agua amarga? No es posible, hermanos míos, que la higuera dé aceitunas, o que la vid dé higos. Ni tampoco puede ninguna fuente dar agua salada y agua dulce.” — Santiago 3:9-12 (RVC)

El mayor impacto que tienen las personas que transgreden el Tercer Mandamiento es que además de ofender a Dios, ellos a su vez se hunden más en la inmoralidad, se desensibilizan, y se alejan del único Nombre que los puede salvar.

“Pero evita las palabrerías vanas y profanas, porque más y más conducen a la impiedad” — 2 Timoteo 2:16 (RVC)

No permitas que tus labios te hagan pecar, y luego digas ante el enviado de Dios que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho?” — Eclesiastés 5:6 (DHH)

Satanás, el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia (Efesios 2:2), utiliza a la industria del entretenimiento para tentar a las personas para que pequen en contra del Señor, de forma que estamos expuestos a lenguaje obsceno y blasfemo cuando vemos programas de televisión cotidianos o películas.

Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” — Proverbios 4:23 (NTV)

Con ello el enemigo busca desensibilizar a las personas y que vean normal o incluso gracioso el blasfemar al Señor, y a su vez omite las terribles consecuencias de ser condenados por cada palabra que digamos en vano. Vemos cómo las películas de Hollywood blasfeman el Nombre de nuestro Señor repetidamente, pero casualmente no le faltan al respeto a ninguno de los dioses o espíritus de las religiones que el mismo Satanás inventó.

“Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.” — Marcos 3:26 (NBLH)

Pero Yo santificaré la grandeza de Mi Nombre, el cual ustedes profanaron entre las naciones. Y cuando delante de sus ojos Yo sea santificado en medio de ustedes, las naciones sabrán que Yo Soy el Señor.” — Ezequiel 36:23 (RVC)

Lamentablemente esta escuela satánica es exitosa, vemos que muchas personas a nuestro alrededor blasfeman el Nombre del Señor en conversaciones cotidianas y también en las redes sociales. Hace algunos años yo tenía un perfil de Facebook y lo cancelé precisamente porque vi un contenido blasfemo contra el Señor y cuando lo reporté a Facebook para que lo removieran, me contestaron que a ellos no les pareció ofensivo y dejaron el contenido que siguió siendo compartido por más personas. Lo que decimos en nuestras conversaciones en persona y a través de redes sociales son importantes para el Señor, y permítame recordarle que todo esto se graba (Mateo 12:36). En el Día del Juicio se deberá rendir cuenta de cada palabra descuidada, inútil, arrogante, envidiosa, perversa o mentirosa que cada persona dijo durante su vida. Esto incluye cuando se queja de su jefe o de algún familiar, lo que dice cuando está enojado, o los comentarios hirientes que hacen sentir mal a las personas.

“Porque todos fallamos (ofendemos) de muchas maneras. Si alguien no falla en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.”— Santiago 3:2 (NBLH)

Cuando Moisés le pidió a Dios verlo cara a cara, Él le respondió que proclamara Su nombre delante de Moisés, pero que no puede ver Su rostro, de lo contrario moriría. ¡Que terrible será para todos aquellos que blasfeman el Nombre del Señor el día en el que estén cara a cara con Dios y tengan que dar cuentas de cada palabra vana que dijeron a lo largo de sus vidas! Ese día recibirán la justicia divina.

“Y el Señor respondió: “Yo haré pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamaré el Nombre del Señor delante de ti… Y añadió: “No puedes ver Mi rostro; porque nadie Me puede ver, y vivir.”” — Éxodo 33:19a, 20 (NBLH)

[Jesús dice] “Pero Yo les digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.” — Mateo 12:36 (NBLH)

Por otro lado, los medios han popularizado frases como: “¡Oh Dios mío!” o en inglés “Oh, my God!” o su versión corta “OMG”, “¡Jesús bendito!”, “por Dios”. También en inglés vemos expresiones derivadas como gosh, “G” – gee, etc. Todas estas expresiones se han difundido por todo el mundo y la gente las ha adoptado para el uso común en sus conversaciones para cualquier situación en la que quieren demostrar asombro, enojo, o como palabra vacía, simplemente para no permanecer callados, pero no se dan cuenta de que cada vez que las utilizan constituye una blasfemia, al utilizar el Nombre de Dios con el menor respeto es un pecado muy serio que no hay tomar a la ligera.

El que cuida su boca se cuida a sí mismo; el que habla mucho tendrá problemas.” — Proverbios 13:3 (RVC)

“Señor, pon guarda a mi boca; Vigila la puerta de mis labios.” — Salmos 141:3 (NBLH)

La peor cosa que una persona puede hacer cuando está frustrada o molesta es tomar el Nombre del Señor en vano diciendo obscenidades, porque ello sólo empeorará sus problemas al agregar un castigo divino a su situación. Como lo vemos en Levítico 24:10-16, en donde el castigo por blasfemar el Nombre del Señor es castigado con pena de muerte. Y tal vez hoy en día no apedreamos a las personas por este pecado, pero el Señor nos dice que la blasfemia de Su Nombre no se va a quedar sin castigo.

Todo el que blasfeme el Nombre del Señor morirá apedreado por toda la comunidad de Israel. Cualquier israelita de nacimiento o extranjero entre ustedes que blasfeme el Nombre del Señor será ejecutado.” — Levítico 24:16 (NTV)

Otro concepto satánico que está muy prevalente en la TV, películas y canciones es el uso de expresiones cuando alguien está enojado y le dice a una persona que “se vaya al infierno” o que “merecen ir al infierno” y otras lamentables frases similares también transgreden el Tercer Mandamiento, por estar maldiciendo al desear que otra persona vaya al mismísimo lugar por el cual Jesús tuvo que venir a este mundo para salvarnos de ir al lago de fuego por la eternidad, al lugar que por definición, es la ausencia de la presencia del Señor. Estar deseando que alguien hecho a la imagen de Dios, esté lejos de Su presencia. Pero además, pareciera que estas cosas tienen un efecto de boomerang sobre quien las dice, a quien maldice a otras personas le caen maldiciones.

También amaba la maldición, y ésta vino sobre él; No se deleitó en la bendición, y ella se alejó de él. Se vistió de maldición como si fuera su manto, Y entró como agua en su cuerpo Y como aceite en sus huesos. Ahora, que sus maldiciones se vuelvan en su contra y se le peguen como la ropa; que le aprieten como un cinturón” — Salmos 109:17-19 (NBLH)

Por tanto, busque el bienestar de todas las personas ¡bendiga a todas las personas que pueda! Ya sea con sus acciones o con sus palabras.

[Dice Jesús] “Bendigan a los que los maldicen; oren por los que los insultan.” — Lucas 6:28 (NBLH)

A menos que utilicemos el Nombre de Dios con el propósito de dar gloria al Señor, o para expresar la Palabra de Dios para el beneficio de aquellos a quienes hablamos, no estamos justificados a tomar el Nombre de Dios con un propósito ocioso, y sin la debida consideración y reverencia. Si escucha a alguien tomar el Nombre de Dios en vano, use esta oportunidad para transmitirle el evangelio, esto le servirá más que decirle que le parece ofensivo. Nunca tenga miedo de confrontar a alguien con gentileza y amor. Se sorprenderá de lo que puede decirle a alguien si lo hace con el espíritu correcto.

“Cuando esas cosas comiencen a suceder, ¡tengan cuidado! Los entregarán a los tribunales y los golpearán en las sinagogas. Serán sometidos a juicio ante gobernantes y reyes por ser Mis seguidores, pero esa será una oportunidad para que ustedes les hablen de Mí. Pues la Buena Noticia primero tiene que ser predicada a todas las naciones. Cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo hablen lo que Dios les diga en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.” — Marcos 13:9 (NTV)

Observe las consecuencias desastrosas que han ocurrido en el pasado cuando las personas han utilizado el Nombre de Dios de una forma negativa. Por ejemplo, se dice que Phillip Franklin el presidente de la naviera “White Star” dijo en 1912 “No hay peligro de que el Titanic se hunda. El barco no se puede hundir…”, y se dice que a raíz de comentarios similares, alguien de la tripulación dijo “Ni siquiera Dios podría hundir este barco”, y sabemos la tragedia que sucedió.

“Muerte y vida están en poder de la lengua, Y los que la aman comerán su fruto.” — Proverbios 18:21 (NBLH)

Por otro lado, el cantante de los Beatles John Lennon una vez dijo en 1966 durante una entrevista que los Beatles eran “más populares que Jesús” e insinuó que el rock & roll podría durar más que el cristianismo. El grupo como tal duró poco tiempo después de esos comentarios y se desintegró, mientras que John Lennon tuvo un final trágico con una muerte violenta en 1980.

En las Escrituras el primero en hacer un mal uso del Nombre del Señor fue Satanás en Génesis 3:1 cuando utilizó el Nombre del Señor de una forma negativa, como en forma de chisme, insinuando algo muy negativo (que Adán y Eva no coman nada de ningún árbol) que el Señor no había dicho, y sembrando la duda mortal en Eva y hacer que desobedeciera.

“La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: —¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?” — Génesis 3:1 (NTV)

Encontramos diferentes ocasiones en las Escrituras con esta temática en la que falsos profetas utilizan el Nombre de Dios y dicen hablar de Su parte, y no es así, usualmente estas personas tienen otros intereses al hacer tales afirmaciones. Lamentablemente son cosas que siguen sucediendo aún hoy en día.

“Esto dice el Señor: “¡Yo no envié a estos profetas! Les dicen mentiras en Mi Nombre, así que Yo los expulsaré de esta tierra. Todos ustedes morirán, junto con todos estos profetas”».” — Jeremías 27:15 (NTV)

En el siguiente artículo veremos la última de estas categorías: (3) Vida descuidada, en donde creemos que el Tercer Mandamiento no sólo advierte contra utilizar el Nombre de Dios de una forma incorrecta, sino que además incluye nuestro comportamiento como cristianos, de forma que si no llevamos una vida que vaya de acuerdo a Sus Mandamientos, eso da un mal ejemplo para quienes nos rodean, quienes nos verían como hipócritas. Recuerde que como cristianos tenemos un estándar más alto, y que el mundo a nuestro alrededor nos juzga por nuestras acciones.

¡Que Dios los bendiga!


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