Es la última de las Fiestas de Otoño, y es conocida simplemente como el Octavo Día o Yom haSheminí. El Octavo Día se celebra después de los 7 días de la Fiesta de Sucót. Es el último y más importante día dentro de la Fiesta de los Tabernáculos. Los 7 días representan nuestra estancia temporal durante nuestra vida en esta Creación. Pero el Octavo Día, representa el final del viaje por el desierto, en el que estuvimos viviendo en una sucá, y simboliza la entrada a la Tierra Prometida, a nuestra residencia permanente en donde hay una nueva tierra y nuevos cielos.
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La Fiesta de Yom HaSheminí es un día de consagración, ofrendas, reunión y descanso, y la encontramos en Levítico 23:
“El día quince del séptimo mes, cuando hayan recogido el fruto de la tierra, celebrarán la Fiesta de YAHWÉH por siete días. El primer día será una fiesta sabática, y el octavo día será una fiesta sabática”. — Levítico 23:39
Simbolismo del Número 8

Los números en la Biblia tienen un simbolismo muy profundo. En la Fiesta de Sucót tenemos esta interconexión entre el número 7 y el 8. La Biblia nos dice que esta fiesta dura (técnicamente) 7 días, sin embargo, YAHWÉH añade un octavo día adicional. ¿Por qué? Todo se remonta a la Creación, la cual, fue completada de forma perfecta en 7 días (Génesis 2:1-2), pero luego el pecado la arruinó. Dado que, un día para YAHWÉH son como 1000 años (2 Pedro 3:8), entendemos que, Él determinó un periodo de 7,000 años para restablecer el orden original de perfección de toda Su Creación. Acabando de una vez por todas con la maldición del pecado.
De aquí concluimos que el 7 significa perfección, plenitud, que algo está completo. Pero también, el 7 está relacionado con la expiación del pecado (Mateo 18:21-22), liberación (Deuteronomio 15:1-2, 12), la sanación (2 Reyes 5:9-10, 14), y el cumplimiento de promesas y de pactos.

El 7 indica que esa etapa ha concluido por completo y que, con el 8, se inicia una nueva etapa. Así el 8 simboliza un nuevo inicio. Ya habíamos visto parte de este tema en nuestro estudio Génesis 6:3 — La Creación y su significado Profético, hablamos de 6,000 años de la historia de la humanidad y 1,000 años del Reino Mesiánico de Yeshúa. Al final de estos 7,000 años, los incrédulos serán juzgados y Satanás y todos los enemigos de YAHWÉH serán arrojados al Lago de Fuego. Para los creyentes, Yom HaSheminí, apunta al siguiente día, al primero de una nueva vida en una nueva tierra con nuevos cielos. En una palabra, representa la eternidad.
“Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe más. Y yo vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Elohím, preparada como una novia adornada para su esposo. Entonces escuché una gran voz que procedía del trono diciendo: «¡Mira! El tabernáculo de Elohím está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Elohím mismo estará entre ellos. Él limpiará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado»”. — Apocalipsis 21:1-4
El Octavo Día como Símbolo de Consagración

El Octavo Día es un símbolo de purificación, y de ser apartado o consagrado para los propósitos del SEÑOR. Es un día de nuevos comienzos, en el que se deja atrás la impureza, y es la exitosa culminación de la obediencia a los mandatos e instrucciones de la Torá. Por eso también está conectado con la consagración de los sacerdotes. Ellos se preparaban y se purificaban por 7 días y empezaban su ministerio hasta el octavo día. Esto lo vemos desde Aarón, cuando se construyó el Tabernáculo hasta los sacerdotes, descendientes de Sadoc, que servirán en el Tercer Templo durante el Reino Mesiánico de Yeshúa.
“Y no saldrán de la entrada de la tienda de reunión por siete días, hasta que termine el tiempo de su consagración; porque por siete días serán consagrados… Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que YAHWÉH había ordenado por medio de Moisés… Al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel; y le dijo a Aarón: «Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos delante de YAHWÉH… Y salió fuego de la presencia de YAHWÉH que consumió el holocausto y los pedazos de grasa sobre el altar”. — Levítico 8:33, 36, 9:1-2, 23-24a
“Y el hombre me dijo: «Hijo de hombre, así dice Adonái YAHWÉH: “Estos son los estatutos para el altar el día que sea construido, para ofrecer holocaustos sobre él y para esparcir sobre él sangre… Durante siete días harán expiación por el altar y lo purificarán; así lo consagrarán. Cuando hayan terminado estos días, sucederá que del octavo día en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar sus holocaustos y sus ofrendas de paz; y Yo me complaceré en ustedes”, declara el Adonái YAHWÉH»”. — Ezequiel 43:18, 26-27
El Significado Profético de Sucót

Los 7 días de la Fiesta de los Tabernáculos apuntan a esa preparación de los creyentes, quienes se están purificando para ser consagrados como sacerdotes para el reino de YAHWÉH, el Rey de Israel. Durante el Milenio, en el reinado de Yeshúa, cada creyente reinará con Él como mediador y juez, y gobernará a las ciudades que le sean asignadas, dependiendo de los frutos que produzca antes de Su Venida (Lucas 19:16-27). El reinado de Yeshúa estará basado en la justicia de la Torá, Él reinará con una vara de hierro, al aplicar todos los mandamientos de la Torá. Todo el que se mantenga firme y vencedor hasta el final, será premiado con todo lo que Yom HaSheminí puede ofrecer.
“Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán para Mí un pueblo especial entre todos los pueblos. Porque Mía es toda la tierra, y ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel”. — Éxodo 19:5-6
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable”. — 1 Pedro 2:9
Sheminí Atséret

Otro nombre que recibe esta fiesta es “Sheminí Atséret”, que literalmente significa “octava asamblea (solemne o festiva)”.
“El octavo día tendrán asamblea [atséret] solemne; no harán trabajo laboral. Y ofrecerán un holocausto, una ofrenda encendida, como aroma agradable a YAHWÉH: un toro, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto”. — Números 29:35-36
Durante los 7 días de la Fiesta de Sucót se ofrecían un total de 70 toros. Entendemos que estos 70 toros sacrificados, representan a las 70 naciones de Génesis 10, de las cuales se formaron todas las naciones que hoy forman al mundo, excepto a Israel. Sin embargo, en Sheminí Atséret la ofrenda de un toro es la ofrenda de esa única nación restante en el mundo: la casa de Israel. Formado por todo creyente en Yeshúa disperso entre las naciones, no por la actual nación en el Oriente Medio.
El sacrificio presentado en la asamblea del Octavo Día es parte de la purificación y también un recordatorio de que el único propósito de Israel al ser apartado por YAHWÉH, es ser el portador de la luz para el resto de las 70 naciones del mundo. Nehemías nos dice que los que regresaron del Exilio, festejaron en Jerusalén Yom HaSheminí con una asamblea solemne para ser la luz del mundo al obedecer la Torá.
“Esdras leyó del libro de la Torá de Elohím cada día, desde el primer día hasta el último día. Celebraron la fiesta siete días, y al octavo día hubo una asamblea [atséret] solemne conforme a lo establecido”. — Nehemías 8:18
Yom HaSheminí en Tiempos de Yeshúa
Gracias a Nehemías, se empezaron a celebrar de nuevo las Fiestas de YAHWÉH entre los judíos hasta nuestros días. Y como lo vimos en nuestro estudio: La Festividad de Tabernáculos (Sucot) y su significado profético (Parte 2). Durante la ceremonia de verter el agua, los sacerdotes pronunciaban bendiciones para pedir lluvias abundantes y cosechas fructíferas en la próxima temporada, durante 7 días.
“Pidan lluvia a YAHWÉH en el tiempo de la lluvia tardía, a YAHWÉH que hace los nubarrones; Él les dará aguaceros, y hierba en el campo a cada uno”. — Zacarías 10:1

En Sheminí Atséret, que era la grandiosa culminación de la Fiesta de Tabernáculos, a esta ceremonia de verter el agua se le llamaba “El gran Hosana” (La gran salvación). El sacerdote traía un cántaro de oro con agua del estanque de Siloé (que significa “el que era enviado”, una clara referencia a Yeshúa).
Luego, entraba al templo seguido por una procesión, y era recibido con el toque de trompetas. Entonces, el sacerdote le daba 7 vueltas al altar del Templo. Mientras las multitudes gritaban “Hosana” (en hebreo, Hoshiaynu = sálvanos ahora). También recitaban a Isaías 12:2-3, en donde decían en hebreo: “Elohím es mi Yeshúa”, “Él ha llegado a ser mi Yeshúa” y “Con alegría sacarán agua de los manantiales de Yeshúa”. Entonces el sacerdote derramaba el agua a la vista de la multitud mientras decía las bendiciones para la salvación de los hijos de Israel.
“¡Mira! Elohím es mi salvación [yeshúa], confiaré y no temeré; porque YAH YAHWÉH es mi fortaleza y mi canción, Él ha llegado a ser mi salvación. Con alegría sacarán agua de los manantiales de la salvación [yeshúa]”. — Isaías 12:2-3
El apóstol Juan relata que en el clímax de esta ceremonia, al pedirle la salvación a Dios, de pronto nuestro Señor Yeshúa se puso de pie y proclamó a la multitud que estaba cantando eufóricamente:
“Y durante el último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y proclamó con voz fuerte, diciendo: “Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que cree en Mí, como dice la Escritura, de su vientre brotarán ríos de agua viva. —Pues esto lo dijo referente al Espíritu, el cual estaban a punto de recibir los que han creído en Él; ya que aún no tenían al Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado todavía—”. — Juan 7:37-39 (LSP)

Yeshúa, de manera inmediata, les estaba dando respuesta a sus oraciones y a su petición de salvación. Así Él le estaba dando cumplimiento a la profecía de Isaías, porque Él es el Elohím de su yeshúa (salvación). Él es el enviado de YAHWÉH (Siloé) que se hizo hombre para podernos salvar del pecado. Él es el dador de aguas vivas, es decir, del Espíritu Santo, quien nos permite entrar en el reino de YAHWÉH. Yeshúa estaba invitando en Yom HaSheminí a que bebieran de los manantiales de Yeshúa, la Fuente de Aguas Vivas (Jeremías 2:13, 17:13), para que pudieran salvarse, alcanzar la vida eterna y así puedan estar con Él para siempre.
Este mismo tema de salvación, lo encontramos en lo que parece ser el primer festejo de la Fiesta de los Tabernáculos durante el Reinado del Milenio de Yeshúa, por eso vemos que los creyentes tienen ramas de palma en sus manos, en obediencia al mandato original de Levítico 23:40. Aquí los creyentes proclaman que la salvación se debe gracias a YAHWÉH:
“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Aclamaban a gran voz diciendo: «La salvación pertenece a nuestro Elohím que está sentado en el trono, y al Cordero»”. — Apocalipsis 7:9-10
Yom HaSheminí marca la culminación del plan de salvación dentro de las Fiestas de YAHWÉH. Es la promesa de que el ciclo del pecado llegará a su fin, esta era acabará. Y el Octavo Día es el principio de una tierra y cielos perfectos, para los que nos estamos preparando desde ahora.
Les deseamos felices fiestas y los exhortamos a que se mantengan vencedores hasta el final.
¡Que YAHWÉH los bendiga!
Ir al inicio: La festividad de Tabernáculos (Parte 1)








