Génesis 7:11 – El Diluvio Comienza (Parte 1)

En el artículo anterior vimos que la cuenta regresiva de 7 días se acabó; y que Noé, su familia y los animales empezaron a abordar el Arca. Ahora hablaremos de la fecha exacta en la que inició el Diluvio, de dónde vino toda el agua que inundó toda la tierra, lo destructivo y devastador que fue este evento cataclísmico, sin paralelo en toda la historia de la humanidad, y los efectos que tuvo en la topografía de la tierra. Aquí se relata el inicio de la sorprendente operación de rescate divino descrita en el pasaje de Génesis 7:11-16, demostrando que el SEÑOR está en control de hasta el más mínimo detalle; y a pesar de que el planeta iba a experimentar una destrucción total de su superficie, todo ser viviente que se encontrara en el Arca iba a salir ileso, pese a que la ira de Dios se iba a desatar sobre todo el mundo.

“Las aguas crecieron y se incrementaron tanto sobre la tierra que el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. Las aguas subieron tanto sobre la tierra que las montañas más altas debajo de todos los cielos fueron cubiertas.” — Génesis 7:18-19 (RVA-2015)

Ver. 11 — En el año seiscientos de la vida de Noé, en el segundo mes, el día diecisiete del mes, el mismo día fueron rotas todas las fuentes de la gran profundidad, y las ventanas del Cielo fueron abiertas.

Así como la Biblia utiliza el año del rey reinante como referencia para describir eventos históricos significativos, este versículo nos informa precisamente el día, mes y año en el que empezó el Diluvio. A diferencia de los relatos paganos de la antigüedad, como el diluvio mesopotámico, el relato bíblico sitúa este acontecimiento en un marco histórico, demostrándonos su veracidad, porque se trata de un evento histórico que ocurrió en el pasado.

“Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” — Romanos 15:4 (RVA)

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” — 2 Timoteo 2:15 (NBLA)

“En el año seiscientos de la vida de Noé, en el segundo mes, el día diecisiete del mes”

Empleando la edad de Noé, podemos saber que este evento histórico ocurrió en el año 1656 desde la Creación. También, gracias a los cálculos del arzobispo James Ussher (1581-1656), podemos estimar que el Diluvio ocurrió alrededor de los años 2349-2348 a.C., hace más de 4,370 años.

El sistema de calendario utilizado en los tiempos de Noé se desconoce, porque fue destruido por el Diluvio, pero podemos intuir que era un calendario lunar, porque el Creador nos dio las lumbreras para calcular las estaciones (Génesis 1:14-19). Además, las primeras culturas que se formaron después del Diluvio adoptaron calendarios lunares, probablemente porque esto fue lo que aprendieron de Noé y su familia. El relato bíblico del Diluvio nos dice que el Diluvio empezó el día 17 del segundo mes de 1656 (Génesis 7:11), y terminó el 27 del segundo mes de 1657 (Génesis 8:14-16), es decir, que la inundación cataclísmica duró 1 año y 11 días. Una posibilidad que nos hace pensar que Moisés está utilizando un calendario lunar, es la interpretación de este periodo de tiempo de la siguiente manera: Si consideramos que un mes lunar (el tiempo entre dos lunas nuevas) tiene poco más de 29 ½ días, y que un año con12 meses son 354 días (12 x 29 ½ = 354). Entonces el Diluvio duró 354 días + 11 días = 365 días, que equivale exactamente a un año solar. Por lo que, podemos estimar que Noé, su familia, y los animales estuvieron al menos 365 días en el Arca. Otros comentaristas proponen el año profético de 360 días (12 x 30 = 360), porque tenemos las referencias de que las aguas prevalecieron durante 150 días (Génesis 7:24), y luego bajaron gradualmente durante 150 días (Génesis 8:3), que equivalen a 5 meses (5 x 30 = 150). Si consideramos este calendario, Noé permaneció 371 días dentro del Arca.

“Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años.” — Génesis 1:14 (RVA)

“Y en el mes segundo, á los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Y habló Dios á Noé diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.” — Génesis 8:14-16 (RVA)

El siguiente punto que no sabemos es: ¿Cuándo fue el segundo mes? Podemos descartar que se refiera a febrero, porque el calendario gregoriano se empezó a utilizar hasta 1582 d.C. Otro calendario que se ha propuesto es el calendario religioso israelita, que inicia en primavera, pero este calendario le fue dado a Moisés durante el Éxodo en memoria de la liberación de Israel de Egipto, y para introducir los Festivales del SEÑOR (Éxodo 12:2, 12:18, 13:4, 23:15, 34:18; Deuteronomio 16:1), por lo que difícilmente nos ayudaría a entender a qué mes se refieren las Escrituras. Una de las justificantes para quienes proponen este calendario, es que el segundo mes corresponde a abril o mayo, que es la época más agradable del año, cuando menos se esperaba o se temía una inundación. Pero debemos de recordar, que el mundo antediluviano no tenía las variaciones de temperatura que tenemos hoy en día, su clima era estable durante todo el año. La mención de estaciones con frío y calor sucede hasta después de que acabó el Diluvio: en Génesis 8:22. Por lo que creemos que el calendario utilizado en este pasaje sea diferente al que se refieren las Escrituras en Éxodo 12:2.

“Este mes será para ustedes el principio de los meses; será para ustedes el primero de los meses del año.” — Éxodo 12:2 (RVA-2015)

“Mientras exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”.” — Génesis 8:22 (RVA)

Después del Diluvio, la descendencia de Noé desarrolló el calendario “babilónico”, que fue utilizado ampliamente por los países del Medio Oriente, incluyendo a los israelitas. Hoy en día, se sigue utilizando con el nombre de “calendario civil” judío, inclusive con los mismos nombres de los meses del calendario babilónico, tomados cuando los judíos fueron exiliados a Babilonia. Este calendario inicia con la festividad de “Rosh Hashaná”, en el mes de Tishrí, que corresponde a septiembre u octubre (Éxodo 23:16; 34:22). Por lo que, según Josefo, en su libro, Antigüedades Judías (Libro I. 3, 3), el Diluvio empezó en el segundo mes, llamado Marjeshván, que corresponde a octubre o noviembre, porque es el comienzo de la estación de las lluvias en Israel. Pero como ya vimos, esta justificación no la podemos aplicar a la época antediluviana, ¡porque no existía la lluvia antes del Diluvio! Como lo vimos en nuestro estudio Génesis 7:4-5 – La Cuenta Regresiva para el Diluvio. Tal vez, haya una pista acerca de la temporada de inicio y fin del Diluvio en Génesis 8:22, donde se menciona el “tiempo de siembra”, que puede sugerir que el final de este juicio coincidió con la temporada de siembra en el otoño. Además, entendemos que el Diluvio dio origen a las estaciones de frío y calor que tenemos hoy. Así que el Diluvio empezó en el otoño, y las aguas se fueron secando gradualmente con el calor del verano del siguiente año, ya que la mayor parte de la superficie de la tierra está en el hemisferio norte. Otra fuente que también apoya el inicio del Diluvio en el otoño es el Tárgum de Jonathan, que nos da otros detalles adicionales de este pasaje:

En el año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, que era el mes de Marjeshván, porque hasta ahora los meses habían sido contados desde Tishrí, que era el principio del año en la consumación del mundo, a los diecisiete días del mes, en aquel día fueron rotas todas las fuentes del gran abismo. Y los gigantes se reunieron allí junto con sus hijos y los perturbaron, y después se abrieron las ventanas de los cielos.” — Gen 7:11 (Tárgum de Jonathan)

“También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha á la salida del año, cuando habrás recogido tus labores del campo.” — Éxodo 23:16 (RVA)

Jesucristo fue sepultado y luego resucitó al tercer día.

Usted se podría preguntar, ¿por qué debería importarnos descifrar el segundo mes? ¿Por qué las Escrituras nos dan la fecha exacta de este evento? Si consideramos que el calendario del Diluvio siguió al calendario civil judío de 354 días que inicia en el mes de Tishrí, tenemos un evento interesante que la Biblia nos dice que también ocurrió en el “segundo mes”, al que llama “Bul” (1 Reyes 6:38, que corresponde al octavo mes del calendario religioso que inicia con el mes de Aviv), es el mes en el que el Templo de Salomón fue terminado. Otra fecha que nos dan las Escrituras, es cuando el Arca reposó en las montañas de Ararat, en el día diecisiete del mes séptimo. Solamente si el calendario civil empieza en el mes de Tishrí, podemos decir que el séptimo mes corresponde al 17 de Avív. ¿Qué evento ocurrió en esta fecha? Si recuerda, nuestro Señor Jesucristo fue crucificado el día de Pascua, el 14 de Nisán (el nombre babilónico que corresponde al mes de Avív). Estuvo en la tumba durante 3 días y 3 noches, y resucitó el día 17 de Avív. Demostrándonos que, el nuevo comienzo de Dios en el Planeta Tierra bajo Noé fue en el aniversario, en anticipación, de nuestro nuevo comienzo en Jesucristo.

Y en el mes de Bul, es decir, el mes octavo, del año once, fue terminado el templo en todos sus detalles y en todas sus especificaciones. Lo edificó en siete años.” — 1 Reyes 6:38 (RVA-2015)

“Respondió Jesús y les dijo: —Destruid este templo y en tres días lo levantaré… Pero Él hablaba del templo de Su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, Sus discípulos recordaron que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.” — Juan 2:19, 21-22 (RVR-1995)

“El mismo día fueron rotas todas las fuentes de la gran profundidad”

Las personas que buscan desacreditar la Biblia, critican al Diluvio argumentando que no hay suficiente agua en las nubes del cielo para cubrir toda la superficie de la tierra, pero aquí las Escrituras nos mencionan que la primera fuente de la inundación son las aguas subterráneas, que quizás aportaron la mayoría del volumen de agua en la inundación, porque la lluvia duró 40 días, pero el agua subterránea pudo seguir saliendo durante 150 días. Para comprender la magnitud de este evento, tenemos que considerar que el SEÑOR formó la tierra para ser habitada (Isaías 45:18), por lo que se cree que la mayor parte de la superficie era tierra habitable, con suelos fértiles, ríos y mares, pero no hay mención de la formación de océanos (Génesis 1:10). Con estas condiciones, la gente pudo haber vivido de polo a polo, porque muy probablemente, el eje de la tierra no estaba inclinado 23½°, como hoy en día. Así que, la tierra pudo haber albergado a mucho más de los 8 mil millones de habitantes que tenemos actualmente, estaríamos hablando que la tierra podía albergar a cientos de miles de millones de personas.

“Porque así ha dicho el SEÑOR —El que ha creado los cielos, Él es Dios; el que formó la tierra y la hizo, Él la estableció; no la creó para que estuviera vacía, sino que la formó para que fuera habitada—: “Yo Soy el SEÑOR, y no hay otro.” — Isaías 45:18 (RVA-2015)

Pues a pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón se llenó de oscuridad. Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios.” — Romanos 1:21-22 (RVC)

Pero después del Diluvio todo esto cambió, porque actualmente se estima que solamente el 3% de la superficie terrestre es habitable (15.3 millones km²), primero, porque el 70.8% de la superficie está bajo el agua (361.2 millones km²), y si eliminamos las superficies inhabitables como: los casquetes polares, las tundras, las montañas, los desiertos, etc., el área donde podemos vivir y prosperar está muy restringida. Pero no se preocupe cuando escuche las mentiras acerca de que el planeta ya no puede soportar la “sobrepoblación”, y que estamos acabando con los recursos de la tierra. Porque toda la población actual del mundo puede vivir cómodamente en el estado de Texas (695,621.6 km2), y si se estima que podemos vivir en el 3% de nuestro planeta, los recursos de la tierra nos permitirían crecer 22 veces la población actual. El SEÑOR siempre nos da más de lo que necesitamos, así que no crea las mentiras de los medios acerca de la sobrepoblación. Toda esta propaganda viene de las teorías satánicas de la catástrofe malthusiana, adoptada por la eugenesia, que está basada en el darwinismo social de finales de los 1800s, donde se dice que el crecimiento de la población es geométrico, y los recursos son “incapaces” de crecer a este ritmo, lo cual, es otra mentira, porque tenemos muchos más recursos que lo que nos quieren hacer creer, y entre más gente haya, mayor es la mano de obra que puede producir y procesar los recursos del planeta. Lamentablemente, hoy vemos cómo la agenda de estos grupos poderosos de élite, están promoviendo la eugenesia para disminuir la población mundial, promoviendo el impuesto sobre el carbono y el nitrógeno, que son la base de toda la vida en el planeta, y al buscar reducirlos a cero, lo que nos están diciendo es que buscan eliminar a toda persona, animal o planta que están hechos de estos elementos, como lo vimos en nuestros artículos de: El Gran Engaño.

“Los ojos de todos esperan en Ti y Tú les das su comida a su tiempo. Abres Tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente.” — Salmos 145:15-16 (RVR-1995)

[Jesús dice] “El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” — Juan 10:10 (NBLA)

El Inicio del Diluvio

La secuencia en este versículo, nos indica que la corteza terrestre se fracturó primero, y luego las compuertas de los cielos se abrieron para liberar su agua. Este lenguaje utilizado para el Diluvio, nos recuerda al Segundo Día de la Creación, cuando las aguas se separaron, entre las aguas que formaron los mares en la tierra, y las que quedaron sobre los cielos (Génesis 1:6-10). Estas aguas separadas cuando todo era bueno en gran manera al final de la Creación (Génesis 1:31), ahora se van a reunir otra vez con el propósito de destrucción de la corrupción de la tierra causada por el hombre (Génesis 6:11-12), al inundar toda la superficie de la tierra, como se encontraba al principio de la Creación (Génesis 1:2). Durante la Creación, Dios había puesto el agua de los océanos en depósitos en las profundidades de la tierra, encerradas con puertas y cerrojos para que no cubrieran la tierra (Salmos 33:7, 104:9, 136:6; Job 38:9-11). Ahora para el Diluvio, Dios no necesitaba crear agua adicional para inundar la tierra, sino que solo necesitaba que el agua almacenada desde la Creación fuera liberada para limpiar toda la impureza de la tierra, y las aguas volvieron a cubrir todo el planeta (Génesis 1:9).

“Entonces dijo Dios: “Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un solo lugar, de modo que aparezca la parte seca”. Y fue así.” — Génesis 1:9 (RVA-2015)

“Les pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra.” — Salmos 104:9 (JBS)

“Él junta las aguas del mar como un montón; pone en almacenes los abismos.” — Salmos 33:7 (NBLA)

Como explicamos en nuestro estudio Génesis 7:4-5 – La Cuenta Regresiva para el Diluvio, el Diluvio es el responsable del nuevo sistema hidrológico que tenemos actualmente (Job 26:8; Eclesiastés 1:7; Isaías 55:10; Amós 9:6), que es muy diferente a como funcionaba el ciclo del agua en el mundo antediluviano, porque consistía de un sistema de irrigación de agua procedente de depósitos y conductos subterráneos. Pero debemos considerar que las aguas del Diluvio eran diferentes, porque se encontraban a grandes profundidades en la corteza terrestre. Según las Escrituras, estas aguas se encontraban en la profundidad, que corresponde a la palabra hebrea: תְּהוֹם – tejóm, que define el mismo lugar que Genesis 1:2 describe como: “la oscuridad estaba sobre la faz de la profundidad” (Job 38:16; Salmos 33:7; 2 Pedro 3:5). Tejóm es la herramienta por la cual, Dios trae destrucción contra los ejércitos de Egipto durante el Éxodo (Isaías 51:10; Éxodo 15:5, 8; Salmos 106:9). Además, podemos descartar que estas aguas provinieran de las profundidades de los mares u océanos, porque para estas aguas se utiliza otra palabra: מְצוֹלָה – metsolá.

Las aguas profundas [tejóm] los cubrieron; descendieron como piedra a las profundidades [metsolá].” — Éxodo 15:5 (RVA-2015)

“¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del mar profundo [tejóm]? ¿No eres el que hizo del fondo del mar un camino, para que por él pasaran los redimidos?” — Isaías 51:10 (RVC)

El juicio del Diluvio fue algo inimaginable y de proporciones bíblicas, por ello me gustaría dejar este estudio hasta aquí y continuar la próxima semana con el favor de Dios. En el siguiente artículo terminaremos de ver los sucesos descritos en el versículo 11. Veremos cómo la teoría creacionista de las hidroplacas, propuesta por el Dr. Walt Brown (PhD en ingeniería mecánica del MIT, y excoronel de la Fuerza Aérea), se apega más a los acontecimientos del Diluvio, y explica lo que ocurrió durante este evento, las evidencias de este fenómeno global, y la topografía que tenemos actualmente. Además, hablaremos de las falsas teorías promovidas por los evolucionistas acerca de las placas tectónicas. También, estudiaremos otras palabras en hebreo que nos dan un mayor entendimiento de lo devastador que fue este evento.

“Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.” — Lucas 17:27 (RVA)

¡Que Dios los bendiga!


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