¿Qué es la Misericordia del SEÑOR?


En este artículo hablaremos de la Misericordia de Dios, y de cómo se manifiesta en la vida de los creyentes como un don del Espíritu Santo. Como en el caso de José, cuya misericordia lo llevó a ser gobernante de Egipto. También veremos otros ejemplos de vidas exitosas, que nos ayudarán a entender mejor porqué los misericordiosos recibirán misericordia (Mateo 5:7), y no solo en la vida futura, sino en este mundo.

[Jesús dice] “Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.” — Mateo 5:7 (RVA)

“De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; el que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.” — Romanos 12:6-8 (RVA)

La Misericordia de Dios

La misericordia es uno de los atributos de Dios, es una de las formas en las que nos expresa Su amor. El SEÑOR quiere que seamos como Él: misericordiosos. La palabra para misericordia en hebreo es חֶסֶד – jésed, además significa amabilidad, bondad y fidelidad. La misericordia (jésed) de Dios se manifiesta en Su amor fiel y compasivo hacia la humanidad, ya que, por la justicia divina, merece terminar en el infierno como castigo por sus pecados, pero el SEÑOR en su misericordia nos envió a Jesucristo, el único camino con el que podemos alcanzar la salvación, siendo Su regalo de gracia para todo aquel que ponga su fe en Su Hijo (Efesios 2:4-5; 1 Pedro 1:3). Como lo explicamos en nuestro estudio Génesis 6:8 – La Gracia de Dios (Parte 1). Las Escrituras también utilizan la palabra, רַחוּם – rajúm, para describir a alguien que es misericordioso o compasivo. Y la palabra en griego para misericordia es: ἔλεος – éleos, que denota una preocupación amorosa y es una referencia específica al acto salvador de Dios en Cristo. Lo opuesto a la misericordia, es la ira de Dios.

Porque él tendrá juicio sin misericordia, aquel que no haya mostrado misericordia [éleos]; y la misericordia se regocija contra el juicio.” — Santiago 2:13 (BRJ-VYD)

“Entonces pasó el SEÑOR por delante de él y proclamó: «El SEÑOR, el SEÑOR, Dios compasivo [rajúm] y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia [jésed] y verdad” — Éxodo 34:6 (NBLA)

“Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia son salvos!” — Efesios 2:4-5 (RVA-2015)

La Misericordia a Nuestro Prójimo

El SEÑOR espera que, así como han recibido misericordia divina todos los que lo aman y le temen, ellos mismos sean misericordiosos con su prójimo, como si emanaran la misericordia divina que recibieron a todos los que los rodean. Las Escrituras nos dan el testimonio de personas que fueron misericordiosas, y de cómo fueron beneficiadas por sus buenas acciones. Veremos por qué nos conviene aprovechar cada oportunidad que se nos presente para ser misericordiosos.

“(Porque Dios misericordioso [rajúm] es el SEÑOR tu Dios); no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto de tus padres que él les juró.” — Deuteronomio 4:31 (JBS)

Sean ustedes misericordiosos, así como su Padre es misericordioso.” — Lucas 6:36 (NBLA)

Cuando una persona se encuentra en una posición de poder ayudar a alguien, y lo hace libremente, por voluntad propia, entonces está mostrando misericordia. En la Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:29-37), nuestro Señor Jesucristo nos da el ejemplo de la misericordia que Él espera de los creyentes. El samaritano se encontraba en una posición para poder ayudar a su prójimo, quien había caído en desgracia, y que incluso estaría inconsciente. Y utilizó sus recursos para curar al hombre; sus fuerzas para cargarlo en su animal y llevarlo a una posada; y posteriormente pagó de su propia bolsa el hospedaje para su recuperación.

“Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem á Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; é hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto… Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia; y llegándose, vendó sus heridas, echando les aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él. Y otro día al partir, sacó dos denarios, y diólos al huésped, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones? Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” — Lucas 10:30, 33-37 (RVA)

La misericordia es una forma de amar a alguien, se refiere a actos de amor, a un amor con amabilidad. Hay un énfasis en buscar un alivio concreto para la persona en apuros, y no tan solo que se limite a buenos deseos o emociones. Quizás le haya sucedido a usted que busca remediar algún problema: por ejemplo, en alguna tienda en la que quiere hacer una devolución, pero si el empleado no se esfuerza por ayudarlo y resolver su problema, dejándolo igual, pero lo despide diciéndole: “¡Que pase bonito día!”. ¿De qué sirven sus buenos deseos? Esta actitud hipócrita del empleado la debemos evitar, ya que, como cristianos, todo lo que hagamos, lo tenemos que hacer para la gloria del SEÑOR (1 Corintios 10:31) y siempre tenemos que ayudar a nuestro prójimo de la mejor forma que podamos. Y por lo mismo Santiago explica:

“Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de ustedes les dice: «Vayan en paz, caliéntense y sáciense», pero no les dan lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?” — Santiago 2:15-16 (NBLA)

“Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.” — 1 Pedro 2:10 (NBLA)

Ejemplos de Misericordia

Boaz le reconoció a Ruth su misericordia (Ruth 3:10), porque cuando ella enviudó, decidió permanecer con su suegra Noemí, quien también estaba viuda. Ruth se encontraba en una posición de juventud y fuerza, y lo más fácil para ella, hubiera sido regresar a vivir a casa de sus padres y volverse a casar. La actitud misericordiosa de Ruth la llevó a casarse con un hombre rico, y a formar parte del linaje del Mesías, ya que su hijo Obed fue el abuelito del rey David.

“Y él dijo: Bendita seas tú del SEÑOR, hija mía; que has demostrado más misericordia al final que en el comienzo, no yendo tras los jóvenes, sean pobres o ricos.” — Ruth 3:10 (JBS)

Por su parte, Rahab también mostró misericordia a los espías israelitas al esconderlos en su casa (Josué 2:12), y gracias a esta acción, solo ella y su familia fueron salvados de la destrucción de Jericó, y ella también formó parte del linaje del Mesías (Mateo 1:5), ya que ella fue la madre de Boaz, el esposo de Ruth.

“Y ahora, por favor, júrenme por el SEÑOR que como he mostrado misericordia para con ustedes, así harán ustedes con la familia de mi padre, de lo cual me darán una señal segura.” — Josué 2:12 (RVA-2015)

Recordemos que Job era un hombre muy rico, y que no le faltaba nada, también si vemos en su historia, vemos que él era un hombre recto, y misericordioso: Ayudaba a los huérfanos, a las viudas y a los discapacitados.

“Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía quien lo ayudara. Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecer, y el corazón de la viuda yo llenaba de gozo. De justicia me vestía, y ella me cubría; como manto y turbante era mi derecho. Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo. Padre era para los necesitados, y examinaba la causa que no conocía.” — Job 29:12-16 (NBLA)

Defended al pobre y al huérfano: Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado: Libradlo de mano de los impíos.” — Salmos 82:3-4 (RVA)

En Salmos 18:25, observe que Dios habla en términos amplios al decir que “los misericordiosos obtendrán misericordia”, se trata de un principio universal de Su gobierno, que se cumple de diferentes formas. Los misericordiosos obtienen misericordia de Dios, la cual a su vez, se puede manifestar en que otras personas tengan misericordia de ellos.

Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.” — Salmos 18:25 (RVA)

Dios nos dice que Él se mostrará misericordioso con quienes son misericordiosos, y si vemos la historia de José, nos damos cuenta que Dios en Su misericordia lo ayudó para obtener “favor” cuando estuvo como esclavo en la casa del egipcio Potifar (Génesis 39:4-6), y también del carcelero cuando estuvo en la prisión. Entonces podemos deducir que José era una persona misericordiosa, porque habitualmente las personas lo veían de forma favorable (Génesis 39:2-4, 21). Y encontramos un caso concreto de su misericordia cuando trató de ayudar tanto al copero como al panadero del faraón, al darse cuenta que estaban tristes (Génesis 40:6-8). José pudo fácilmente haberse ido, sin importarle los problemas que los agobiaban, así como hicieron el sacerdote y el levita de la Parábola del Buen Samaritano, cuando a pesar de haber visto al hombre herido, no hicieron nada para ayudarlo. Sin embargo, José sí ayudó a los prisioneros, y esta acción eventualmente fue recompensada cuando se convirtió en gobernador de Egipto.

“Pero el SEÑOR estaba con José, le extendió Su misericordia y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel.” — Génesis 39:21 (JBS)

“Cuando José vino a verlos por la mañana, los miró y notó que estaban tristes. Entonces les preguntó a esos oficiales del faraón, que estaban presos como él en la casa de su señor: «¿Por qué tienen hoy tan mal semblante?» Ellos le dijeron: «Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete.» Y José les dijo:«¿Acaso no corresponde a Dios interpretar los sueños? Cuéntenmelo ahora.»” — Génesis 40:6-8 (RVC)

Si vemos a la reina Esther, también podemos deducir que se trataba de una persona misericordiosa, ya que “encontraba favor a la vista de quienes la veían” (Esther 2:15, 17, 5:2), de forma similar que José. Y encontramos un ejemplo de su misericordia cuando llegó al punto de arriesgar su vida para tratar de salvar las vidas de los judíos y así evitar el genocidio anunciado por Amán el agagueo.

“Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunen por mí; no coman ni beban por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco.” — Esther 4:16 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos hablando de otros aspectos de la misericordia del SEÑOR. Veremos por qué nos beneficia el ser misericordiosos. También hablaremos de las fatales consecuencias por la falta de misericordia.

“Pero si alguien se gloría, gloríese de esto: De que me entiende y me conoce, pues Yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco», declara el Señor.” — Jeremías 9:24 (NBLA)

¡Que Dios los Bendiga!


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