En el estudio anterior vimos que el primer acto de Noé al desembarcar fue hacer un altar para YAHWÉH. Ahora hablaremos de la respuesta que tuvo el SEÑOR por este acto de fe, obediencia y alabanza de Noé. Veremos las primeras 2 promesas que YAHWÉH hace y que muestran Su misericordia, y que van a permitir la supervivencia de la humanidad, aunque Él sabía que la maldad en el corazón de los descendientes de Noé volvería a llevarlos a que se comportaran como las personas que vivieron antes del Diluvio.
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Ver. 21 — YAHWÉH percibió el aroma agradable, y dijo YAHWÉH para sí: «Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el pensamiento del corazón del hombre es malo desde su juventud. Nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho.
“YAHWÉH percibió el aroma agradable”

Esta es la primera vez que la Biblia utiliza esta frase que va más allá de lo físico. Esta expresión hebrea describe el agrado de YAHWÉH por la gratitud y obediencia de las personas justas, integras, rectas, que buscan acercarse a Él en Sus términos. En espíritu y en verdad (Juan 4:24). Esto lo podemos corroborar por lo que nos dice Ezequiel: YAHWÉH acepta a las personas «como aroma agradable», y él no está hablando de sacrificios.
“Como aroma agradable los aceptaré, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde están dispersos. Mostraré Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones”. — Ezequiel 20:41 (NBLA)

El verbo «percibir» viene de רִיחַ – ríaj, que significa aceptar, complacer, entender, oler, y de forma figurada: “esperar por anticipado” y disfrutar. La palabra «aroma» en hebreo es רֵיחַ – réaj, que es olor, pero no se refiere a un olor que se inhala, sino a uno que se desprende. Estas 2 palabras están relacionadas porque la raíz de réaj es precisamente el verbo ríaj.
Para complementar este juego de palabras tenemos que «agradable» proviene de la palabra hebrea נִיחֹחַ – nihóaj, que significa agradable, gratísimo, grato incienso, perfume, suave. La raíz de esta palabra es נוּחַ – núaj, y explica la razón de estas sensaciones, porque nos habla de descanso, de algo calmante, relajante, tranquilizante. Núaj también es la raíz del nombre de Noé (Nóaj, en hebreo).

Por lo que esta frase nos habla de que YAHWÉH aceptó, se complació y disfrutó (ríaj) el primer acto de Noé al bajar del Arca: hacer sacrificios al SEÑOR. Ese aroma espiritual (réaj) que se desprendió del corazón de Noé (Nóaj) fue tan grato y agradable (nihóaj) que, calmó, relajó y tranquilizó (núaj) la ira de Elohím, después del juicio del Diluvio. El sacrificio de Noé cumplió con el objetivo que todo sacrificio físico o espiritual debe alcanzar: el de ser de “aroma agradable” para YAHWÉH. La actitud de Noé dio inicio a la renovación del pacto entre el Creador y Su Creación. Y ese es el tema de Génesis 9.
Como vimos en el estudio anterior, todo creyente debe constantemente buscar acercarse a YAHWÉH con sacrificios espirituales que sean de “aroma agradable” (Filipenses 4:18). Todos los sacrificios apuntan al más grande de los sacrificios que se han hecho, el de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Cuando el SEÑOR mismo dio Su vida por todo aquel que se arrepienta y ponga su fe en Él, lo declara justo, es decir, libre de pecados (sus pecados han sido perdonados), es alguien que ha sido justificado (Romanos 5:1; Tito 3:7). Esta justificación le permite entrar en el Reino de YAHWÉH. Por eso, el apóstol Juan nos dice que el que cree en Yeshúa, ya no vive bajo la ira del YAHWÉH.
“Y anden en amor, como Cristo también nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de aroma agradable a Elohím”. — Efesios 5:2
“Quien cree en el Hijo, recibe la vida eterna; pero el que se rehúsa a creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él”. — Juan 3:36 (LSP)
“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. — Romanos 5:9 (NBLA)
“Y dijo YAHWÉH para sí”

El Espíritu de YAHWÉH, por medio de Moisés —quien escribió el Pentateuco, siguiendo las instrucciones de YAHWÉH (Éxodo 17:14, 24:4, 34:27-28; Deuteronomio 31:24-26; Números 33:1-2; 2 Pedro 1:21)— nos permite escuchar los pensamientos del SEÑOR (Génesis 1:26, 3:22, 6:5-7, 11:7; 1 Corintios 2:10-11).
Después de estar complacido con la adoración de Noé, se nos revelan 2 nuevas promesas del SEÑOR para la tierra, a pesar de que los hombres están propensos a pecar. Estas declaraciones muestran los pensamientos en el corazón de YAHWÉH, entre Su amor por Su creación humana y Su justicia. La humanidad es malvada y corrupta, pero el SEÑOR ha decidido trabajar con los seres humanos pecadores. Su meta es que Su creación alcance la rectitud (Levítico 19:2; Mateo 5:48; Génesis 15:6; Mateo 5:20; 1 Juan 2:29).
“Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto”. — Mateo 5:48 (NBLA)
“Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre”

YAHWÉH promete: Nunca «maldecir la tierra» ni «destruir» a sus habitantes. Lamentablemente, la maldición de Génesis 3:17-19 va a continuar en el nuevo mundo. Para mayor información puede ver nuestro estudio: Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1).
“«Al desbordarse Mi ira, escondí Mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti», dice YAHWÉH tu Redentor. «Porque esto es para Mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra. Así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé”. — Isaías 54:8-9
[YAHWÉH dice] “Yo establezco Mi pacto con ustedes, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”. — Génesis 9:11 (NBLA)
El SEÑOR hizo una promesa a nivel global, sobre no destruir a la tierra y a sus habitantes, sin embargo, en Su justicia, sí vemos que las personas han caído en maldición por sus pecados, por su desobediencia a los mandatos del SEÑOR. De forma que han sucedido juicios a nivel personal, a nivel familia, tribu, ciudad, país, etc. Son juicios “locales”. Por ejemplo, los terribles pecados de idolatría de los israelitas, provocaron que fueran exiliados a Asiria.
“Porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud”

Las Escrituras nos dicen que, desde que el pecado se introdujo al mundo, se ha heredado de generación en generación, corrompiendo el corazón de toda la humanidad (Romanos 5:12, 3:23). Incluso, David dice que él heredó el pecado desde el momento de la concepción (Salmos 51:5, 58:3; Job 15:14).
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. — Romanos 5:12 (RVR1960)
“¿Qué es el hombre para que sea puro, o el nacido de mujer para que sea justo?”. — Job 15:14 (NBLA)
“He aquí, en maldad he nacido, y en pecado me concibió mi madre”. — Salmos 51:5 (RVA-2015)
La palabra “intención” viene del hebreo: יֵצֶר – yetsér, que significa pensamiento, tendencia, inclinación, condición, obra, “lo que ha sido formado”. Su raíz es el verbo יָצַר – yatsár, que es “moldear en una forma”, labrar, dar forma, idear, pensar. Por lo que, los malos pensamientos, cuando la persona los permite, moldean al corazón para que piense, haga, obre el mal o le dé forma a la maldad (Santiago 1:14-15). Así que toda persona tiene esta capacidad desde muy joven, empezando desde la niñez (Proverbios 22:15; Jeremías 17:9-10; Salmos 58:3).
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. — Jeremías 17:9 (RVR1995)
Como creyentes, tenemos la instrucción de inmediatamente desechar los malos pensamientos, poner una oposición mental, siempre debemos llevar nuestros pensamientos en obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5). Esta es nuestra primera línea de defensa contra la carne, el mundo y Satanás. Porque sabemos que el enemigo puede sembrar pensamientos y emociones en el corazón de las personas. Para mayor información, puede leer nuestro libro Las 7 Armas Espirituales, págs. 171-173.

El corazón es mucho más que el músculo que bombea sangre, se refiere a lo que hoy conocemos como nuestra mente. El corazón alberga nuestras emociones y sentimientos, ya sean buenos o malos, ahí es donde se origina la maldad en nuestro ser (Juan 3:19-20; Mateo 9:4; Lucas 6:45). Por eso es tan importante guardar o cuidar nuestro corazón (Proverbios 4:23). Observe que, cuando una persona sufre un disgusto o un enojo muy fuerte, físicamente le duele el corazón, de ahí se han provocado muchos infartos y muertes, a partir de enojos y malas noticias que recibe una persona (1 Samuel 25:37-38).
“Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: —¿Por qué piensan mal en sus corazones?”. — Mateo 9:4 (RVA 2015)
Nuestro Señor Jesucristo nos dice que, del corazón del hombre, es de donde provienen los pecados:
“Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias”. — Mateo 15:19 (NBLA)

Esta es la segunda vez que aparece yetsér. La primera vez fue en Génesis 6:5, cuando el SEÑOR decidió enviar el Diluvio para detener la maldad que alcanzó la humanidad en los tiempos de Noé. Recordemos que YAHWÉH en Su justicia y santidad, examina y pesa los corazones de las personas (Proverbios 21:2; Daniel 5:27; 1 Samuel 16:7; Jeremías 17:10; Lucas 16:15), por eso no podía ignorar ni permitir «que toda intención [yetsér] de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal». El Diluvio acabó con ese ciclo vicioso de autodestrucción en el que se encontraba la descendencia de Adán. Este versículo nos revela que, la descendencia de Noé no será mejor que la descendencia de Adán.
A pesar de ello, el propósito del Diluvio fue la purificación del nivel de maldad al que se había caído, para dar más tiempo para implementar el plan de salvación de todos los creyentes en Yeshúa. Han pasado unos 4,300 años desde el Diluvio, y vemos cómo el nivel de perversidad ha ido creciendo más y más a lo largo de la historia de la humanidad. Y hemos llegado a un punto en el que se percibe que la perversidad en el mundo está llegando otra vez a la de los tiempos de Noé.
Esta es una señal profética que nuestro Señor Yeshúa nos dio sobre Su regreso. Cuando la yetsér del corazón de los hombres sea solo para realizar perversidad y violencia, cuando sean indiferentes ante la iniquidad, y lleguen al punto de llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo (Isaías 5:20). Cuando ser cristiano o citar versículos de la Biblia, o evangelizar sea llamado un crimen (2 Corintios 11:23-25; Hechos 16:18-24, 12:3, 5:17-18).
¿Sabía usted que esto ya es una realidad en Canadá? Ahí se acaba de aprobar una ley llamada “Bill C-9”, según ellos están “combatiendo el odio”. Con esto si un creyente evangeliza a alguien, y quien está siendo evangelizado se siente ofendido, o porque lo están haciendo sentir mal cuando alguien le cita las Escrituras para que se enmiende, esto es suficiente para que la persona que se sintió ofendida presente una queja ante las autoridades, quienes según estas nuevas leyes, ahora pueden meter a prisión a esa persona evangelizadora hasta por 5 años.
Lamentablemente, yo creo que no está distante el día en el que declarar que Yeshúa es nuestro Elohím sea considerado una sentencia de muerte (Hechos 12:1-2; Apocalipsis 2:10). Como ya sucedió al principio del cristianismo en el imperio romano.
Como creyentes, este pasaje nos enseña que debemos morir al pecado, eliminar la maldad de nuestra vida, y buscar activamente alejarnos de todo aquello que nos separa de Elohím, evitar todo lo que no es agradable ante Sus ojos, y seguir su Torá en todo lo que hacemos. Porque YAHWÉH odia tanto el pecado, que aplica la pena capital a todo pecador (Romanos 6:23). Esto es algo que no podemos tomar a la ligera. Además, se acerca el día en que vendrá Yeshúa para dictar juicio a los incrédulos que se rebelaron contra Su palabra (Job 21:30); y al igual que con Noé, traerá la salvación para todo aquel que creyó en Él y lo obedeció hasta el final.
“Nunca más volveré a destruir a todo ser viviente como lo he hecho”

Ahora, YAHWÉH nos muestra Su amor, gracia, misericordia y paciencia, porque Él sabiendo que el corazón de todos los hombres es corrupto por naturaleza, y que la humanidad continuaría pecando, transgrediendo Sus mandamientos, y viviendo en iniquidad violencia y perversidad.
Sin embargo, el SEÑOR nos promete que no enviará más catástrofes de magnitud mundial. La palabra que utiliza para «destruir» es: נָכָה – najáh, que significa golpear, atacar, afectar, herir, matar. Por lo que nunca más va a golpear o a matar a todos los seres vivos al mismo tiempo en toda la tierra.
No obstante, sí va a seguir castigando el pecado y llamando la atención de las personas, para que corrijan sus malos caminos. Una de las formas que utiliza son los desastres naturales que afectan ciertas áreas en particular. Últimamente, vemos como los noticieros reportan en diferentes partes del mundo: inundaciones, sequías, terremotos, erupciones volcánicas, incendios, temperaturas extremas, y todo se lo adjudican al cambio climático, pero todos estos desastres naturales son juicios de YAHWÉH, son llamadas de atención para que la gente regrese a Él.
“Por mi parte, Yo los he tenido a diente limpio en todas sus ciudades y con falta de pan en todos sus pueblos. Pero no se volvieron a mí”, dice YAHWÉH. «También les detuve la lluvia cuando faltaban tres meses para la siega. Hice llover sobre una ciudad y sobre otra no hice llover. Sobre una parcela llovió, y la parcela sobre la cual no llovió se secó. Acudían dos o tres ciudades a otra ciudad para beber agua y no se saciaban. Pero no se volvieron a mí», dice YAHWÉH.
«Yo los golpeé con tizón y añublo. La langosta comió sus muchos huertos, sus viñas, sus higueras y sus olivos. Pero no se volvieron a mí», dice YAHWÉH. «Envié entre ustedes una plaga como en Egipto. Maté a espada a sus jóvenes mientras sus caballos eran capturados. Hice que el hedor de sus campamentos subiera a sus narices. Pero no se volvieron a mí», dice YAHWÉH. «Los trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra, y fueron cual leño salvado del fuego. Pero no se volvieron a mí», dice YAHWÉH”. — Amós 4:6-11
En nuestro siguiente estudio, concluiremos con el último versículo de Génesis 8. Hablaremos de las 4 promesas que hizo YAHWÉH, las cuales, rigen al mundo que vivimos y continuarán hasta que esta tierra que está bajo maldición sea renovada por nuestro Creador.
¡Que YAHWÉH nuestro Elohím los bendiga!
Continuar leyendo: Génesis 8:22 – Las 4 promesas para la Tierra
Ir al principio de: Génesis 8:1 – Un Nuevo Comienzo


