Los 7 Espíritus del SEÑOR: Temor del SEÑOR (Parte 1)


En el artículo anterior terminamos de ver el Espíritu de Conocimiento y las consecuencias de la ceguera espiritual al rechazar el conocimiento que nos ofrece el Espíritu de Conocimiento. Ahora empezaremos a ver al Espíritu del Temor del SEÑOR, Su participación en la salvación de los creyentes, y comenzaremos a ver algunos de los frutos que desarrolla en las vidas de quienes siguen Sus consejos, que son parte de Su ministerio, al ayudar a los creyentes en su andar en los caminos del SEÑOR.

Si buscamos la definición secular de temor en el diccionario de la Lengua Española, encontramos que es: “Sentimiento que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso; es la sospecha de un daño futuro”. Dentro de las definiciones que el diccionario incluye está qué es el “temor de Dios”, y lo describe como: “Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios”. Una descripción sencilla, pero me alegro que esta organización secular, haya incluido esta definición en su diccionario, que nos da una noción, pero puede ver una mejor definición de qué es el Temor al SEÑOR en nuestros estudios ¿Qué es el temor al SEÑOR? (Parte 1) y Parte 2. En este artículo para evitar repetir lo que publicamos en los estudios anteriores, queremos enfocarnos al ministerio (servicio) del Espíritu del Temor del SEÑOR en la vida del creyente.

El Espíritu del Temor del SEÑOR Participa en la Salvación

Como recordará, los 7 Espíritus del SEÑOR reposan sobre el Mesías, nuestro Señor Jesucristo, y los encontramos en Isaías 11:2. El Espíritu del Temor del SEÑOR proviene de las palabras hebreas יִרְאָה – “yir-á” y יהוה – YAHWÉH, que en conjunto nos hablan del honor, respeto, reverencia, y gran admiración que debemos de tener hacia YAHWÉH. El primer ministerio que realiza el Espíritu del Temor del SEÑOR es trabajar en el corazón del incrédulo, para que se dé cuenta de la reverencia completa que debe de tener hacia el Todopoderoso, el que esté asombrado ante Su santidad, y que lo honre como el Dios de tremendo esplendor, grandeza, santidad y de poder incomparable, ya que Él es el Creador del universo (Génesis 2:1-3; Salmos 33:6-9, 96:4-5).

Yo hice la tierra y creé al hombre sobre ella. Yo extendí los cielos con Mis manos, y di órdenes a todo su ejército.” — Isaías 45:12  (NBLA)

“Entonces el ángel que vi que estaba sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano derecha al cielo y jurando por El que vive por los siglos de los siglos, por El mismo que creó el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, dijo: «¡Se acabó el tiempo!” — Apocalipsis 10:5-6 (RVA 2015)

El Espíritu del Temor del SEÑOR es quien imparte la gracia divina directamente al corazón de las personas, lo que les permite a sus almas volver a nacer, a estar vivos espiritualmente (Juan 3:3-8), a llenar sus lámparas con aceite para que estén encendidas (Mateo 25:1-13; Lucas 12:35). Esta obra inicial, directa y sobrenatural del Espíritu, es absolutamente indispensable para quitar: la enemistad mortal que el pecador tiene con Dios, la mala predisposición de su corazón, su oscuridad espiritual (Salmos 82:5; Mateo 4:16; Hechos 26:18; 2 Corintios 4:4, 3:14) y que así obtenga ojos para ver y oídos para escuchar (Deuteronomio 29:4; Isaías 30:21) , traer la luz espiritual a su vida. El Creador nos dice que la única forma de quitar las tinieblas, y dejar entrar la luz, es cambiando el corazón (Jeremías 24:7), esto es lo que cura la ceguera de las personas, curando su ojo que permite recibir la luz de la Palabra de Dios (Mateo 6:22-23; Salmos 19:8-9).

Para que les abras sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en Mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados”.” — Hechos 26:18 (NBLA)

“Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos. El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre; los juicios del SEÑOR son verdaderos, todos ellos justos” — Salmos 19:8-9 (NBLA)

El Espíritu del Temor del SEÑOR limpia el corazón (Salmos 51:10-11), lo renueva (Salmos 112:7; Jeremías 32:39-40), y nos enseña la correcta forma de temer al SEÑOR (Salmos 34:11). Una vez que el Espíritu del Temor del SEÑOR deja todo listo en el “corazón nuevo” del incrédulo, lo transforma en una nueva creatura, en un creyente vuelto a nacer, que es capaz de comprender el conocimiento salvador de la Palabra de Dios y puede llevar a cabo las actividades espirituales que le agradan al SEÑOR. Por ello, el rey Salomón nos indica que la participación del Espíritu del Temor del SEÑOR es el primer paso para adquirir el verdadero conocimiento de la Palabra de Dios (Proverbios 1:7) y para recibir Su sabiduría, que nos permiten aplicar las verdades espirituales, contenidas en la Palabra de Dios, para las decisiones que tomamos diariamente en nuestras vidas (Job 28:28; Salmos 25:8-9, 14, 111:10; Proverbios 3:13, 3:6, 15:33; Isaías 29:24, 30:21, 35:8-9, 42:16). Este es el verdadero conocimiento de Dios, quien escribe Sus mandamientos en los corazones y las mentes de los creyentes, y además, les da Su Espíritu para que puedan obedecerlos (Ezequiel 11:19-20, 36:26-27). Así vemos cómo están relacionados los Espíritus de Sabiduría, Conocimiento, Entendimiento y de Temor del SEÑOR y el ministerio crucial que tienen para la salvación de las personas.

El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; y la ciencia [el conocimiento] de lo santo es inteligencia [entendimiento].” — Proverbios 9:10 (JBS)

El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina.” — Proverbios 1:7 (RVA-2015)

“Y dijo al hombre: He aquí que el temor del SEÑOR es la sabiduría, y el apartarse del mal el entendimiento.” — Job 28:28 (JBS)

Los frutos del Espíritu del Temor del SEÑOR

Después de que el Espíritu del Temor del SEÑOR formó parte del milagro de la salvación del incrédulo, y ahora reina en el corazón del nuevo creyente, Su ministerio continúa produciendo los más poderosos efectos y tiene una amplia influencia sobre todos los propósitos, deseos y acciones del cristiano. Cuando del Espíritu del Temor del SEÑOR habita en el corazón de los creyentes se van a manifestar ciertos frutos espirituales, y a continuación mencionaremos ocho frutos de este Espíritu que hemos identificado:

1) El Espíritu del Temor del SEÑOR nos Enseña a Amar a Dios y a Querer Conocerlo Más

El Espíritu del Temor del SEÑOR promueve en el corazón del creyente una profunda reverencia, amor, gratitud y alabanza hacia Dios por habernos dado Su salvación, y por todo lo que hace por nosotros; preside en todo acto de adoración para hacerlo en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Encontramos una estrecha relación entre el Espíritu del Temor del SEÑOR, la reverencia y la alabanza (Salmos 111). Es una reverencia tan profunda a Dios que va acompañada de amor (1 Juan 4:18; Deuteronomio 10:12), y una preocupación por rendir una obediencia estricta a todos Sus mandamientos (Mateo 22:36-40; Deuteronomio 6:5).

“Jesús le dijo: —Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.” — Mateo 22:37 (RVA-2015)

“Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al SEÑOR tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que lo ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del SEÑOR y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?” — Deuteronomio 10:12-13 (NBLA)

El Temor del SEÑOR es un balance entre amor y obediencia. Este Temor al SEÑOR se manifiesta en los creyentes cuando por amor a YAHWÉH les nace el guardar todos Sus mandamientos, andar en Su camino, hacer Su voluntad y amar lo que Dios ama y despreciar lo que Él desprecia, evitando así caer en la tentación del pecado (Éxodo 20:20; Deuteronomio 6:13-14; 2 Samuel 23:3; Salmos 34:4, 9; Proverbios 8:13, 16:6). El Temor del SEÑOR es en efecto sinónimo de la relación que los creyentes tienen con Dios (Salmos 34:11; Proverbios 1:7; Jeremías 2:19; Eclesiastés 12:13); promueve en el nuevo creyente un fuerte deseo para querer conocer mejor al SEÑOR (Jeremías 24:7), puede ver mayor información en nuestro artículo Los Siete Espíritus del SEÑOR: Conocimiento (Parte 1); es un elemento esencial en la adoración y servicio de YAHWÉH (Salmos 2:11); da vida (Proverbios 10:27); da bienaventuranza o bendición (Salmos 128:1, 4); proveeduría (Salmos 34:9); revela Sus secretos (Salmos 25:14); brinda protección (Salmos 34:7; Proverbios 14:27); misericordia (Salmos 103:17); perdón del SEÑOR (Salmos 130:4); y salvación (Salmos 85:9).

Pondré en ellos el deseo de conocerme, y de reconocer que Yo Soy el SEÑOR. Y si en verdad se vuelven a Mí de todo corazón, entonces ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.” — Jeremías 24:7 (RVC)

El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, yo aborrezco.” — Proverbios 8:13 (NBLA)

 “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.” — 1 Juan 4:18 (NBLA)

Cuando alguien bajo la autoridad de otro expresa arrogancia, falta de respeto, desobediencia, insubordinación o rebelión contra esa persona en autoridad, la relación se torna en un conflicto en lugar de una expresión de amor y colaboración. Sin obediencia, ninguna otra expresión de amor hacia alguien en autoridad puede recibirse como genuina. Desobedecer a un rey sería negar su autoridad como rey. Si la obediencia es el “lenguaje de amor” hacia los reyes, imagine lo que un creyente tiene que hacer para amar al SEÑOR. Por eso dijo Jesús en Juan 14:15: “Si me aman, obedezcan Mis mandamientos.” La desobediencia a Dios es pecado, y la falta de reconocimiento de Su autoridad es iniquidad, es decir, el ver como algo normal el desobedecer las leyes de Dios. Y es aquí donde el Espíritu del Temor del SEÑOR ayuda al creyente, porque una comprensión filosófica de Dios, basada en ideas humanas, no puede reemplazar un encuentro real y una relación íntima con el Dios vivo, la cual podemos tener al cumplir Sus mandatos (1 Juan 2:3-4; Santiago 4:8). El Espíritu del Temor del SEÑOR debe ser el Espíritu del amor, no sólo a Dios, sino a nuestros semejantes, ya que están hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27).

El temor del SEÑOR es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.” — Proverbios 14:27 (RVA 2015)

Entonces los que temían al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al SEÑOR y para los que estiman Su nombre.” — Malaquías 3:16 (NBLA)

2) El Espíritu del Temor del SEÑOR nos Dota con “Reverencia”

El Espíritu del Temor del SEÑOR provoca un cambio total en lo que pensamos, sentimos y hacemos, y cuando estos cambios ocurren, empieza la reverencia al Todopoderoso, la cual se enfoca en adorar Su grandeza; venerar Su pureza; respetar Su omnisciencia; rendir homenaje a Su bondad; asombrarse ante Su poder; honrar Su justicia; respetar estrictamente Su voluntad, tener una preocupación por complacerlo, ser de Su agrado, y demostrar un santo temor a nuestro Creador, quien nos dio la vida y el mismo aire que respiramos. Cuando esta reverencia ha cambiado nuestro comportamiento, llegamos al punto en el que el Temor a Dios nos ayuda a adorarlo correctamente en espíritu y en verdad, en Sus términos, y no en los nuestros (Deuteronomio 6:13; Juan 4:24).

Santo y venerable es Su nombre.” — Salmos 111:9c (BLP)

“Y del trono salió una voz que decía: «Alaben ustedes a nuestro Dios, todos ustedes Sus siervos, los que le temen, los pequeños y los grandes».” — Apocalipsis 19:5 (NBLA)

3) El Espíritu del Temor del SEÑOR nos hace Humildes

Otro efecto que produce el Espíritu de Temor del SEÑOR es la humildad y la sumisión (Efesios 5:21; 1 Pedro 5:5-6), y con ello nos damos cuenta de que no somos más que barro y polvo, meras vasijas en manos del Alfarero (Génesis 3:19; Jeremías 18:1-6; Isaías 64:8; Romanos 9:20-23), tanto en Abraham (Génesis 18:27), como en Job (Job 10:9) encontramos ejemplos de esta humildad.

“Asimismo ustedes, los más jóvenes, estén sujetos a los mayores. Y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo” — 1 Pedro 5:5-6 (NBLA)

“Y Abraham respondió: «Ahora que me he atrevido a hablar al SEÑOR, yo que soy polvo y ceniza.” — Génesis 18:27 (NBLA)

Conocer la autoridad de Dios de primera mano, produce un corazón sumiso, un corazón de carne en lugar de un corazón de piedra. La sumisión y la obediencia dan testimonio de un temor genuino del SEÑOR, que solo puede provenir de conocer a Dios personalmente (1 Juan 2:4).

La recompensa de la humildad y el temor del SEÑOR son la riqueza, el honor y la vida.” — Proverbios 22:4 (NBLA)

El profeta Isaías nos dijo que el Espíritu del Temor del SEÑOR está sobre Jesús, quien voluntariamente se mantiene en sumisión, respeto y honor a Dios Padre. Nada agrada más a nuestro Señor Jesucristo que hacer la voluntad de Su Padre (Juan 5:30, 6:44). Él nos dijo que Su alimento es hacer la voluntad de Su Padre (Juan 4:32-34). Y como creyentes vueltos a nacer, el temor del SEÑOR denota la reverencia y humildad por el pensamiento de que Jesucristo es el Juez ante quien compareceremos en Su tribunal (2 Corintios 5:10; Mateo 7:21-23; Isaías 11:3-4).

“Cristo, en los días de Su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, fue oído a causa de Su temor reverente.” — Hebreos 5:7 (NBLA)

[El Mesías] “Él se deleitará en el temor del SEÑOR, y no juzgará por lo que vean Sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan Sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de Su boca, y con el soplo de Sus labios matará al impío.” — Isaías 11:3-4 (NBLA)

Esta humildad además nos ayuda a reconocer que sin Dios no podemos hacer nada (Juan 15:5), es lo opuesto a tener un corazón soberbio y alzado.

[Jesús dice] “Yo Soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en Mí y Yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de Mí nada pueden hacer.” — Juan 15:5 (RVA 2015)

“SEÑOR, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí” — Salmos 131:1 (NBLA)

4) El Espíritu del Temor del SEÑOR nos Ayuda para no Ofender a Dios

Por otro lado, temer al SEÑOR es odiar el mal, implica tener una aversión a ofender al Todopoderoso con malas obras (Proverbios 19:23) o comportándose con un orgullo arrogante. El Espíritu del Temor del SEÑOR ayuda a frenar el comportamiento carnal, haciendo la conciencia del creyente más aguda, al incrementar el miedo natural que experimenta el creyente en su conciencia a consecuencia de sus transgresiones (Génesis 3:10; 4:13-14; 1 Crónicas 13:12). Lo que resulta, es una actitud que evita, y hasta huye de las tentaciones (Génesis 39:12), y se abstiene de pecar. De esta forma, el creyente tiene mucho mayor cuidado sobre el trato que tiene con los demás (Hechos 24:16; Efesios 5:21; Colosenses 3:22; 1 Pedro 2:17), cuidando más sus conversaciones, midiendo más sus palabras; desarrolla un temor al castigo que puede recibir por su desobediencia (Deuteronomio 28:15-68). Por lo que el temor a ofender a Dios, moldea nuestro comportamiento para que hagamos lo recto, justo, piadoso y agradable al SEÑOR.

“Y por esto, yo mismo me ejercito constantemente en conservar una conciencia irreprensible ante Dios y ante los hombres.” — Hechos 24:16 (RVR 1977)

5) El Espíritu del Temor del SEÑOR nos brinda Alegría

A los cristianos se nos motiva a vivir una vida de regocijo en las promesas de Dios. Y aunque la idea del temor puede parecer contraria al gozo cristiano, la Biblia une el gozo y el temor en una hermosa armonía en: Salmos 2:11; Mateo 28:8; el Salmo 112 nos muestra la felicidad del creyente cuya vida está gobernada bajo el Espíritu del Temor del SEÑOR. También tenemos que la motivación de Noé para construir el Arca fue debido a su temor al SEÑOR, imagine el arduo trabajo que hizo el Espíritu del temor del SEÑOR para mantener motivado a Noé y acrecentando su fe durante toda la construcción del Arca (Hebreos 11:7).

“Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, y corrieron a dar las nuevas a sus discípulos.” — Mateo 28:8 (RVA-2015)

Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” — Hebreos 11:7 (NBLA)

“Porque nunca será sacudido; para siempre será recordado el justo. No temerá recibir malas noticias; su corazón está firme, confiado en el SEÑOR. Su corazón está seguro, no temerá, hasta que vea vencidos a sus adversarios.” — Salmos 112:6-8 (NBLA)

En el siguiente artículo terminaremos de ver los últimos 3 frutos que se manifiestan en nuestras vidas, gracias al Espíritu de Temor del SEÑOR.

“¡Aleluya! Bienaventurado el hombre que teme al SEÑOR y en Sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa; su justicia permanece para siempre.” — Salmos 112:1-3 (RVA-2015)

¡Que Dios los bendiga!


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