En el artículo anterior empezamos a descifrar que el vino estaba relacionado con la obra del Espíritu Santo para ayudar a los creyentes. También que el vino simboliza a la sangre de Yeshúa. Ahora hablaremos de la relación del vino y la leche en el crecimiento del creyente, porque todo creyente debe beber del vino de YAHWÉH. También veremos cómo es que el vino nos da el valor para evangelizar. Y cómo es que el vino es la herramienta indispensable para sanar a nuestro prójimo.
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El Vino y la Leche

Una vez que un creyente vuelve a nacer, ahora debe realizar la parte que le corresponde del Nuevo Pacto, a la que se comprometió, como parte del proceso de la santificación. Necesita conocer a YAHWÉH, quien se revela a nosotros a través de Su Palabra. Por lo que, es responsabilidad de todo creyente, leer y estudiar la Biblia. Además, necesitamos obedecer toda la Torá, con sus mandamientos, estatutos y preceptos, para caminar por el camino que le agrada a YAHWÉH. Seguir el ejemplo de Yeshúa. Y para hacer todo esto, necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo. Por eso, tenemos que, por fe, estar llenos de Él.
Lamentablemente, los cristianos nominales no cumplen sus responsabilidades del pacto con Yeshúa, y se conforman con saber solo los conocimientos básicos, lo que se llama “leche” en las Escrituras, el alimento de un bebé. Son “bebés cristianos” que no entienden lo espiritual. Están “tan ocupados”, que no se dan el tiempo para estudiar las Escrituras, ni para estar en oración, son como la semilla que cayó entre espinos, que no dan frutos (Mateo 13:22).

Sin embargo, sí tienen tiempo para hacer las cosas que hace el mundo. No se esfuerzan por crecer en la fe, para alimentarse con alimento sólido como la miel o el vino. No disfrutan de la alegría que produce el beber un buen vino, es decir, cuando el Espíritu Santo les revela el significado de un pasaje difícil de las Escrituras. Para mayor información sobre el significado de la leche, puede ver nuestro estudio: Descifrando Palabras Clave: Leche Y Miel.
En varios pasajes de la Biblia, encontramos que se mencionan juntos estos 2 elementos: la leche y el vino (Cantar de los Cantares 5:1; Isaías 55:1; Joel 3:18; Génesis 49:12; Deuteronomio 32:14). De entre estos pasajes, quisiera enfocarme en el mensaje espiritual dentro de la bendición de Jacob para su hijo Judá:
“Él lava en vino sus vestiduras, Y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos rojos con el vino, y sus dientes blancos con la leche”. — Génesis 49:11b-12
Esta bendición es una profecía sobre Yeshúa, nos habla de que Él está dedicado en su totalidad a llevar a cabo la voluntad de Su Padre. Los dientes blancos a causa de la leche, se refieren a que Él domina todas las enseñanzas y conceptos básicos de la Palabra de Dios (1 Pedro 2:2; 1 Corintios 3:1-2; Hebreos 5:11-14).
¿Por qué dice que Sus ojos estarán rojos por el vino? El alcohol tiene propiedades vasodilatadoras, por tanto, cuando una persona toma vino, esto provoca que las pequeñas venas de los ojos se dilaten o se expandan, esto provoca los “ojos rojos”. Cuando la Escritura nos dice que Yeshúa tendrá “Sus ojos rojos por el vino”, en su sentido espiritual, nos indica que Cristo, el descendiente de la tribu de Judá, está lleno del Espíritu Santo, lleno de buenas obras, inclusive hasta Sus vestiduras y manto.
Él lava en vino sus vestiduras

¿Por qué decimos que incluso las vestiduras de Cristo están llenas de buenas obras? Cuando la mujer con un flujo de sangre tocó las vestiduras de Cristo y quedó sanada al instante (Lucas 8:43-48), Yeshúa dijo que poder había salido de Él. El vino con el que están santas y limpias Sus vestiduras, está representado por el poder del Espíritu Santo que sanó a la mujer.
El tema de la sanidad de Su manto, también lo encontramos en Malaquías 4:2, donde se nos informa que el «Sol de Justicia», es decir Cristo, «se levantará con sanidad en Sus alas». La palabra hebrea para “alas” en este pasaje es: כָּנָף –canáf, que también significa “extremo”, “esquina”, “orilla”, “falda” y también se puede traducir como la orilla o bastilla de un manto, como en Deuteronomio 22:12, Ezequiel 5:3, Hageo 2:12. Por lo que, la «sanidad en Sus alas», podría traducirse como “la sanidad en el borde o la esquina de Su manto”. Y eso es exactamente lo que tocó esta mujer.
“Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, sin que nadie pudiera curarla, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de Su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. Y Jesús preguntó: «¿Quién es el que me ha tocado?». Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban: «Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen».
Pero Jesús dijo: «Alguien me tocó, porque me di cuenta de que había salido poder de Mí». Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de Él, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual lo había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y Él le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz»”. — Lucas 8:43-48
La mujer anémica por 12 años, a quien le faltaba sangre, fue sanada por Cristo, por la Vid (Juan 15:5), por la fuente de toda vida, porque la vida está en la sangre (Levítico 17:11). Jesucristo estaba siendo apretujado, como las uvas, por las muchedumbres a Su alrededor. La Vid estaba siendo aplastada, y de Él salió sanidad. Los creyentes han lavado Sus vestiduras en vino, porque la sangre purifica (Levítico 8:14-15, 17:11; Hebreos 9:22).
“Y le respondí: «Señor mío, usted lo sabe». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. — Apocalipsis 7:14 (NBLA)
El Paladar entrenado para Catar Vino

El catar o degustar, significa probar algo para examinar el sabor de alimentos o bebidas. Un adulto ya tiene a su paladar entrenado. La palabra “paladar” en hebreo es חֵךְ – jej, y entendemos que proviene de la raíz חָנַךְ – janáj, que significa “entrenar”, “instruir” o “dedicar”. Es la palabra que se utiliza en Proverbios 22:6 para “instruir” a un niño.
En Cantar de los Cantares 7:9, la Amada compara el paladar de Yeshúa con “el mejor vino”, describiéndonos poéticamente cómo Su instrucción está llena del Espíritu Santo. Y concluye el versículo explicándonos cómo Sus enseñanzas despiertan a los que duermen espiritualmente, a los cristianos nominales, para que dejen de estar ociosos, ya que Cristo personalmente los llama para trabajar en los viñedos del SEÑOR (Mateo 20:6-7).
“Y tu paladar como el mejor vino! Entra suavemente el vino en mi amado, como fluye por los labios de los que se duermen”. — Cantares 7:9 (NBLA)
“Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: “¿Por qué han estado aquí parados todo el día sin trabajar?”. Ellos le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a la viña”. — Mateo 20:6-7 (NBLA)
La instrucción del Espíritu Santo y Su don de discernimiento, son cruciales para los creyentes (1 Corintios 12:8-11). En Job 12:11, Job hace un comparativo entre las capacidades del oído para distinguir palabras, y la del paladar (sentido del gusto) para discernir entre los alimentos. En Job 6:30, podernos darnos cuenta de que Job se está refiriendo a sus sentidos espirituales, los cuales tiene muy bien ejercitados para discernir entre el bien y el mal. Por tanto podemos decir que, aquellos en quienes habita el Espíritu Santo, tienen oídos espirituales para escuchar y paladares espirituales para discernir.
“¿No distingue el oído las palabras, y el paladar prueba la comida?”. — Job 12:11 (RVA 2015)
“¿Acaso hay malicia en mi lengua? ¿No puede mi paladar discernir la maldad?”. — Job 6:30 (NVI)
¿Por qué Eliú se Sentía como Cuero para Vino?

Por lo anterior, en Cantar de los Cantares 7:9, se nos indica que este “buen vino”, “hace hablar los labios de los que duermen”. Sin embargo, cuando han recibido al Espíritu Santo, despiertan, y comienzan a profetizar, a evangelizar. Sienten esa necesidad por hablar las palabras de YAHWÉH.
Otro pasaje clave para entender que el vino se refiere a la obra del Espíritu Santo dentro de un creyente, lo encontramos en Job 32:18-20. Donde Eliú, el joven amigo de Job, siente que su cuerpo es como un cuero que contiene vino nuevo, y que está a punto de reventar, porque no tiene respiradero. Él sentía una necesidad de sacar las palabras espirituales para sentir alivio. ¿Usted tiene esta gran urgencia por compartir el Evangelio con los demás?
“Y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los que duermen”. — Cantar de los Cantares 7:9 (JBS)
“Porque estoy lleno de palabras, y me impulsa mi espíritu dentro de mí. He aquí que mi interior es como vino sin respiradero, y, como odres [cueros para vino] nuevos, va a reventar. Hablaré, pues, y hallaré desahogo; abriré mis labios y responderé”. — Job 32:18-20 (RVA 2015)
Esta situación de Eliú nos puede ayudar a entender la parábola de nuestro Señor Jesucristo, acerca de los cueros de vino en Lucas 5:37-38. Yeshúa nos explica que, para recibirlo a Él, y poder contener la obra, revelación, instrucción, purificación y regeneración que provee Su Espíritu dentro de una persona. Es decir, el vino nuevo de YAHWÉH. Necesita ser contenido por un cuero nuevo para que ambos sean preservados (Lucas 5:37). Para que una persona pueda ser un “cuero nuevo”, necesita volver a nacer, convertirse en una nueva creatura espiritual que pueda contener Su Palabra. Necesita reconocer que es un pecador, arrepentirse de su vida de pecado y caminar por fe en obediencia a Cristo.
En contraste, los cueros u odres viejos que han perdido su habilidad para expandirse, representan a toda persona religiosa que no ha vuelto a nacer, ya sea seminarista, teólogo, pastor, escriba o fariseo. Estos individuos pueden saber las Escrituras, pero su vida de pecado los mantiene alejados de la Sabiduría de YAHWÉH.
Por su terquedad, son incapaces de entender y de retener las enseñanzas de la Torá (Juan 8:43).Prefieren seguir viviendo su vida de pecado y seguir las tradiciones de los hombres. Son cueros que no soportan la presión moral de las enseñanzas de Cristo, y se llenan de ira e indignación al escucharlas. Las rechazan, y buscan cambiarlas, torcerlas o atacarlas. Por eso vemos tantas falsas doctrinas en el cristianismo introducidas por estos odres viejos.
Así como el vino nuevo puede seguir fermentándose y expandiéndose dentro del odre, de forma similar, la luz de la Palabra se expande dentro del creyente, quien necesita “liberar la presión”, al compartirla con los demás.
El vino que utilizó el Buen Samaritano

Cuando el creyente ya está acostumbrado a caminar en fe, ha crecido en su santificación, está lleno con el Espíritu Santo, y bebe regularmente del vino de YAHWÉH, este creyente como el “Buen Samaritano”, se preocupa por sanar espiritual y físicamente a su prójimo cuando lo ve en dificultades. Su objetivo es encaminarlo a que busque la salvación que ofrece Yeshúa. El vino es uno de los dos remedios que el Buen Samaritano le dio al hombre que había sido atacado y dejado medio muerto a la orilla del camino. La otra medicina fue el aceite de oliva. Tanto el aceite como el vino son símbolos de la labor del Espíritu Santo.
“Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión. Acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó”. — Lucas 10:33-34 (NBLA)
En Salmos 104:15, encontramos otra vez mencionados al aceite y al vino. Una de las obras del Espíritu Santo, es traer alegría y paz al corazón humano. Cuando uno come un alimento con aceite, esto provoca que la cara brille. No se refiere a que sea por un cutis graso, sino porque el creyente al tener al Espíritu Santo, brillará en los lugares oscuros (Isaías 58:6-14).
Para hacerlo, necesita nutrirse con el pan, es decir, con las enseñanzas en la Palabra. El beber el vino, significa que el Espíritu Santo le revela el mensaje espiritual del pasaje. Esto le produce alegría y deseos de evangelizar para compartir lo que aprendió. Y el aceite, es la obra del Espíritu Santo, al motivar al creyente a poner esa nueva enseñanza en acción, y adoptarla como una forma de vida. Así es como el cristiano brilla. El rostro de Moisés brillaba mucho después de hablar con YAHWÉH, por eso mejor se lo cubría, para no llamar la atención (Éxodo 34:32-35).
“El vino que alegra el corazón humano, el aceite que hace brillar el rostro y el pan que sustenta la vida”. — Salmos 104:15 (NVI)
Esperamos que estos estudios sobre esta palabra clave le hayan servido para entender mejor las Escrituras. Con esta base, podremos continuar con nuestros estudios del Cantar de los Cantares.
“Dicen: “¿A quién enseñará conocimiento, o a quién hará entender el mensaje? ¿A los que recién han sido destetados? ¿A los que recién han sido quitados de los pechos? Porque mandato tras mandato, mandato tras mandato; línea tras línea, línea tras línea; un poquito allí, un poquito allí…”. — Isaías 28:9-10 (RVA 2015)
¡Que YAHWÉH los bendiga!
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