Los 7 Espíritus del SEÑOR: Temor del SEÑOR (Parte 3)

En el artículo anterior estudiamos tres de los frutos del Espíritu del Temor del SEÑOR quien nos ayuda a eliminar nuestros temores y nos da paz, nos da salud para nuestros cuerpos, y nos ayuda para que nuestra madurez espiritual crezca con nuestro temor reverente al SEÑOR. Ahora estudiaremos algunos ejemplos en las Escrituras acerca de la intervención del Espíritu del Temor del SEÑOR, y veremos las consecuencias de no hacer caso a las advertencias de este Espíritu.

El Espíritu del Temor del SEÑOR Combate el Pecado y lo Previene

Cuando los Israelitas llegaron al Monte Sinaí, el SEÑOR descendió ante ellos y utilizó una densa nube para protegerlos del poder de Su radiante presencia, ya que la presencia del SEÑOR es abrumadora para la humanidad en su estado pecaminoso, débil y caído. Y con truenos, relámpagos, y el fuerte sonido de una trompeta anunció los 10 Mandamientos de Su pacto, y Moisés nos explica que lo hizo de esta manera para que Su temor permaneciera en las mentes y corazones de los temblorosos israelitas, con el objetivo final de que no pecaran. Por lo que podemos ver un ejemplo de que el temor del SEÑOR viene directamente como resultado de experimentar la presencia de Dios. Este temor del Dios viviente motiva a las personas a obedecerle. (Éxodo 19:9-20, 20:18-22; Deuteronomio 4:10).

“Moisés respondió al pueblo: «No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba, y para que Su temor permanezca en ustedes, y para que no pequen».” — Éxodo 20:20 (NBLA)

“Recuerda el día que estuviste delante del SEÑOR tu Dios en Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: “Reúneme el pueblo para que Yo les haga oír Mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y las enseñen a sus hijos”.” — Deuteronomio 4:10 (NBLA)

Otro evento que nos muestra la intervención del Espíritu del Temor del SEÑOR, es cuando Ananías y Safira, una pareja de verdaderos creyentes, dispuestos a vender sus bienes para dar el dinero a la iglesia, murieron de forma instantánea por haberle mentido a Dios, y las Escrituras nos dicen que un gran temor vino sobre toda la iglesia para que no pecaran ante Dios (Hechos 5:1-11). También está el caso de Uza, quien trató de agarrar con su mano el Arca de la Alianza para estabilizarla, cuando la estaban transportando de forma incorrecta a Jerusalén, y murió por su error, esto causó que el rey David tuviera temor del SEÑOR (2 Samuel 6:2-9). Estos ejemplos nos muestran que una forma en la que trabaja el Espíritu del Temor del SEÑOR es infundiendo no solo temor, sino hasta terror en las personas para que no hagan cosas que los perjudican a ellos mismos, como pecar ante el Todopoderoso (Isaías 8:13). El Espíritu quiere que los cristianos caminen con el temor al pecado antes de cometerlo, para impedir que lleguen a pecar, haciendo lo que le desagrada al SEÑOR. Si caen en pecado deliberadamente debido a la falta de un temor adecuado antes de cometer el pecado, entonces sufrirán sus consecuencias. El tormento que infunde el Espíritu del Temor del SEÑOR por su pecado debería llevarlos rápidamente a la confesión y al arrepentimiento (1 Juan 1:9).

“Entonces entenderás el temor del SEÑOR y descubrirás el conocimiento de Dios.” — Proverbios 2:5 (NBLA)

“No seas sabio a tus propios ojos; teme al SEÑOR y apártate del mal.” — Proverbios 3:7 (NBLA)

“Con misericordia y verdad se expía la culpa, y con el temor del SEÑOR el hombre se aparta del mal.” — Proverbios 16:6 (NBLA)

Durante la era del Antiguo Testamento, la desobediencia de los pecadores era recompensada con un castigo justo y apropiado. ¿Qué es lo que se enseña actualmente en las iglesias referente a la justicia de Dios para el castigo de los pecados? Que el SEÑOR no nos va a castigar por nuestros pecados, porque Jesucristo ya pagó por nuestros pecados y vivimos en la gracia de Dios, pero esta enseñanza no está de acuerdo a las Escrituras, al contrario, el libro de Hebreos nos explica que el pecado voluntario de los miembros de la iglesia, de creyentes vueltos a nacer, trae un mayor castigo temporal bajo el Nuevo Testamento (Hebreos 10:28-29, 30-31), ya que Cristo es mucho más grande que Moisés. Nuestro Señor Jesús nos reveló una justicia más estricta en el Sermón del Monte que la que se nos dio en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, nos reveló que en el caso de adulterio y asesinato con solo nuestros pensamientos transgredimos los mandamientos del SEÑOR (Mateo 5:21-22, 28). Por esta razón, y el amor que nos tiene, el Espíritu del Temor del SEÑOR busca cualquier medio para evitar que pequemos, porque cuando pecamos lo entristecemos (Efesios 4:30).

Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados… Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merecerá el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?” — Hebreos 10:26, 28-29 (NBLA)

“Pues conocemos a Aquel que dijo: «Mía es la venganza, Yo pagaré». Y otra vez: «El SEÑOR juzgará a Su pueblo». ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” — Hebreos 10:30-31 (NBLA)

“«El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si Yo Soy padre, ¿dónde está Mi honor? Y si Yo Soy SEÑOR, ¿dónde está Mi temor?», dice el SEÑOR de los ejércitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre.” — Malaquías 1:6a (NBLA)

La confusión en las enseñanzas actuales es principalmente que no se hace la distinción de cómo afectan los pecados para la salvación y para el caminar diario con Cristo. Por un lado, es solo por el regalo de la gracia de Dios que somos salvados de todos nuestros pecados y eso es lo que nos permite tener vida eterna, solo cuando, ponemos nuestra fe en Jesucristo (Juan 3:16). Gracias a Su misericordia y Su verdad somos perdonados (Proverbios 16:6; Salmos 103:11-12). Pero este regalo de gracia no tiene nada que ver con nuestro caminar diario con el SEÑOR ya que somos creyentes, y es aquí donde la disciplina de Dios juega un papel crucial en nuestras vidas. El SEÑOR disciplina (castiga, enseña y purifica) a los creyentes vueltos a nacer cuando son desobedientes, y lo hace, de forma justa, cada vez que pecamos, porque YAHWÉH nos ama, y dado que el pecado nos separa del SEÑOR, y Él no quiere esto, por tanto, utiliza la vara de Su disciplina con todos Sus hijos, cuando ellos son rebeldes. Estas llamadas de atención no cesarán, e irán siendo más severas y de mayores consecuencias hasta que el creyente se arrepienta de su transgresión, y regrese al Buen Camino del SEÑOR (Proverbios 13:24; Hebreos 12:6), de esta forma, el creyente restaura nuevamente su relación con el SEÑOR (Hebreos 4:16).

“Al SEÑOR de los ejércitos es a quien ustedes deben tener por santo. Sea Él su temor, y sea Él su terror.” — Isaías 8:13 (NBLA)

Dios es temible en la gran congregación de los santos, y formidable [es tenido en reverencia] sobre todos cuantos están alrededor de Él.” — Salmos 89:7 (RVR 1977)

“Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció Su misericordia sobre los que le temen.” — Salmos 103:11 (JBS)

Esta es la regla que todo creyente tiene que adoptar en su vida: “Cuando un cristiano peca, debe renovar su comunión diaria con Dios a través del arrepentimiento”. Por que como el apóstol Pablo nos explica que, los creyentes pueden ser severamente castigados, incluso con enfermedad y hasta con la muerte, ver 1 Corintios 11:29-33. También las palabras de Cristo nos hablan de la diferencia entre Su disciplina y Su salvación en Apocalipsis 3:19-21. Muchas personas en la iglesia han perdido el temor al SEÑOR porque muchos pastores hablan del confort y de las bendiciones, pero no tocan el tema de la disciplina divina. Y por otro lado, muchos creyentes se ofenden y ya no soportan la sana doctrina (2 Timoteo 4:3; Mateo 15:8), prefiriendo tener una imagen superficial e incorrecta de Dios, la cual, está llena de amor, misericordia y gracia, pero no muestra Su justicia, disciplina, santidad y Temor del SEÑOR. Y estas iglesias terminan creando un ídolo y yendo en contra del Primer y Segundo Mandamiento. Estos creyentes profesan temer al SEÑOR, pero con sus obras, la mayoría de las veces, demuestran lo contrario.

“Pero cuando somos juzgados, el SEÑOR nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.” — 1 Corintios 11:32 (NBLA)

Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiénteteAl vencedor, le concederé sentarse conmigo en Mi trono, como Yo también vencí y me senté con Mi Padre en Su trono.” — Apocalipsis 3:19, 21 (NBLA)

El Espíritu del Temor del SEÑOR no solo quiere que los creyentes no pequen, sino que busca que reciban toda clase de recompensas de Dios en esta vida, y que cuando estén frente a nuestro Señor Jesucristo en Su tribunal, sean vistos como cristianos victoriosos. Por ello, el Espíritu del Temor del SEÑOR nos advierte en las Escrituras para que haya un temor que gobierne todo lo que somos y todo lo que hacemos. Los cristianos se colocan en terreno peligroso cuando no creen en las promesas y advertencias de Dios. Se privan a sí mismos del poder motivador que la esperanza y el temor reverente pueden aportar a su andar cristiano.

Las iniquidades de ustedes les han quitado estos beneficios; sus pecados los han privado de estas bendiciones.” — Jeremías 5:25 (NVI)

“¿No te ha sucedido esto por haber dejado al SEÑOR tu Dios, cuando Él te guiaba por el camino?” — Jeremías 2:17 (NBLA)

Porque todos los cristianos responderán por su buena o mala conducta, sus buenas o malas obras para el reino de Dios, los buenos y malos frutos que produjeron en esta vida, y recibirán sus recompensas por sus esfuerzos, o castigos y vergüenzas por todo lo malo que hicieron y por todas las oportunidades que dejaron pasar como creyentes vueltos a nacer. Pablo nos explica que los creyentes vueltos a nacer sufrirán perdidas si sus obras son de madera, heno y paja, es decir, que sus obras están basadas en doctrinas hechas por los hombres, valores del mundo y hasta herejías, en lugar de estar fundadas en Cristo, y aunque estos creyentes carnales (1 Corintios 3:1-3) piensan que sus obras son piadosas y que acumularán riquezas en el Cielo, están edificando con materiales de baja calidad que serán consumidos por el fuego cuando sean evaluadas en el tribunal de Cristo.

“Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios… Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego.” — 1 Corintios 3:9,11-15 (NBLA)

El Espíritu del Temor del SEÑOR, a través de Pablo, nos advierte nuevamente que Jesucristo va a juzgarnos por todo lo que hicimos en nuestra vida como creyentes para Su reino. La recompensa de la que habla Pablo puede ser positiva o negativa.

“Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.” — 2 Corintios 5:10 (NBLA)

Cuando nuestro Señor Jesús enseñó en parábolas acerca de cómo serán juzgados los creyentes en el tribunal de Cristo, describe tres servidores (creyentes) a quienes su señor (Jesucristo) les dejó 5, 2 y 1 talentos (los dones del Espíritu Santo para cumplir con nuestras responsabilidades dentro del Reino de Dios). Y aunque los dos primeros sirvientes fueron recompensados como buenos y fieles sirvientes por su labor para su señor, el tercer siervo fue juzgado como un sirviente malo y perezoso. En el reino de Cristo un talento es precioso y no debe ser enterrado (Mateo 25:25), ni tampoco es solo para nuestro uso personal, sino que debe ser utilizado para alimentar al rebaño del Señor, predicado para que otros sean advertidos a tiempo y sean motivados a querer estar en Cristo. Pero lo más terrorífico de este pasaje, es que está haciendo referencia que este creyente fue echado de la presencia de Jesucristo hacia lo que se llama: “las tinieblas de afuera”. Esto mismo ocurre en Mateo 8:12 y en la Parábola del Banquete de Bodas en Mateo 22:13, en donde el rey ordena que uno de los invitados al banquete de bodas sea echado de su presencia.

Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y al siervo inútil, échenlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.” — Mateo 25:29-30 (NBLA)

“Pero cuando el rey entró a ver a los invitados, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, y le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?”. Pero el hombre se quedó callado. El rey entonces dijo a los sirvientes: “Atenle las manos y los pies, y échenlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”.” — Mateo 22:11-13 (NBLA)

Y si esto no pone a temblar a los cristianos carnales, que todavía se alimentan con leche, y no se han preocupado por crecer espiritualmente para trabajar en los campos de nuestro Señor Jesucristo, tenemos la enseñanza impactante de la “Parábola del Siervo Fiel y del Infiel” (Lucas 12:41-48), donde Jesucristo advierte a los creyentes desobedientes que, parte de su castigo al ser enjuiciados en el tribunal de Cristo será de ir al mismo lugar que los incrédulos y los hipócritas. En Mateo 24:50-51 nos advierte que en ese lugar: “Allí habrá llanto y crujir de dientes.”

“Pero si aquel siervo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir” y comienza a golpear a los siervos y a las siervas, y a comer y a beber y a embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera y a la hora que no sabe, y le castigará duramente y pondrá su parte con los incrédulos.” — Lucas 12:45-46 (RVA-2015)

Para concluir me gustaría dejarlos con la frase que dijo Daniel Webster, un gran político estadounidense: “El pensamiento más grande que jamás haya pasado por mi mente es que un día tendré que presentarme ante un Dios santo y dar cuenta de mi vida”. Por eso, para que seamos creyentes victoriosos hasta el final, el rey Salomón nos dio su recomendación final, el resumen de sus hallazgos, y con la que concluyó el libro de Eclesiastés. Nos aconseja que le pidamos ayuda al Espíritu del Temor del SEÑOR para poder cumplir con los mandamientos de Dios, porque seremos juzgados en el tribunal de Cristo sobre nuestra vida cristiana, los frutos que produjimos, y los pecados de los que no nos arrepentimos.

“La conclusión, cuando todo se ha oído, es esta: Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona. Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo.” — Eclesiastés 12:13-14 (NBLA)

En nuestro siguiente estudio concluiremos viendo la triste situación de lo que pasa si una persona rechaza al Espíritu de Temor del SEÑOR, y veremos escenarios tanto para los incrédulos, como para los cristianos carnales.

¡Que Dios los bendiga!


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