Diez Mandamientos

El Tercer Mandamiento: El Santo Nombre de Dios (Parte 1)


En el artículo anterior terminamos de ver el estudio del Segundo Mandamiento, que junto con el Primero son la base que define cómo debemos de adorar al único Dios, en Espíritu y en verdad (es decir, de acuerdo a Su voluntad y a Su verdad revelada en Su Palabra). Ahora veremos el Tercer Mandamiento que conecta perfectamente el Primero y Segundo Mandamiento al hablarnos de la dignidad, solemnidad y majestuosidad del Nombre de YAHWÉH, y nos enseña que, para acercarnos a Él, nuestro espíritu debe tener la actitud correcta de humildad, sinceridad y reverencia hacia el Nombre de nuestro SEÑOR Dios.



Este Mandamiento lo encontramos en Éxodo 20:7 y en Deuteronomio 5:11.

“No tomarás el nombre de YAHWÉH tu Dios en vano, porque YAHWÉH no tendrá por inocente al que tome Su nombre en vano”. — Éxodo 20:7

Tercer Mandamiento

Lamentablemente la mayoría de las personas de hoy en día no obedecen el Tercer Mandamiento, por tanto, no nos sorprende que la gente tenga una fe superficial en la que dicen vivir una vida en el nombre de Dios, sin conocerlo ni respetarlo. Filosofías como el ateísmo, el New Age, y el ocultismo son algunos de los factores dominantes en muchas naciones «cristianas» en el occidente, e incluso han llegado a infiltrarse a un ritmo alarmante dentro de la misma iglesia cristiana, esto en combinación con doctrinas budistas e hinduismo.

“Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo (reverenciando) este nombre glorioso y temible, YAHWÉH tu Dios, entonces YAHWÉH hará horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crónicas”. — Deuteronomio 28:58-59

“No tomarás el Nombre de YAHWÉH tu Dios”

Juicio Final

Como ya vimos todos los mandamientos del SEÑOR se resumen en el amor que Él tiene hacia nosotros, es la forma en la que nos protege para que no nos dañemos a nosotros mismos. Y si realmente cumplimos con la ley de Dios, demostramos que amamos a nuestro Creador (Juan 14:15).

Por lo que, si este Mandamiento empieza con una negación, nos indica que abarca también lo opuesto, esto significa que no tan sólo tenemos una prohibición contra tomar Su Nombre en vano (ni mucho menos profanarlo, ni blasfemarlo) sino que debemos tomar Su Nombre con gran respeto y admiración, de una manera positiva y santa, debemos de reverenciar (o temer) Su Nombre (Malaquías 4:2; Nehemías 1:11; Isaías 59:19; Apocalipsis 11:18), tal como lo vimos en el artículo ¿Qué es el temor al Señor? (Parte 2).

Enséñame, YAHWÉH, Tu camino, para que camine yo en Tu verdad. Dale firmeza a mi corazón, para que siempre tema Tu Nombre”. — Salmos 86:11

[Jesús dice] “Ustedes, pues, oren de esta manera: «Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu Nombre»”. — Mateo 6:9 (NBLH)

Juicio Final

A grandes rasgos el Tercer Mandamiento, como veremos en este estudio, requiere que el Nombre de Dios, Sus títulos, atributos, ordenanzas, Su Palabra, y cualquier otra cosa por la cual el SEÑOR se dé a conocer, sea santo. Por lo que nuestros juramentos, votos (o promesas), oración, alabanza, conversaciones y acciones, deben estar alineadas a esta santidad; tenemos que mostrar que el amor que tenemos hacia nuestro Padre Celestial conlleva la máxima reverencia en todo lo que pensamos, hacemos, decimos y escribimos, con el objetivo final de darle toda la gloria a Dios, por nuestro bien y el de los demás.

“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”. — 1 Corintios 10:31 (NBLH)

El Nombre de YAHWÉH tu Dios

Cuando amamos a alguien, el solo mencionar su nombre nos trae una infinidad de memorias y experiencias que compartimos con el ser amado. El nombre comprende todo lo que la persona es para nosotros.

“¡Oh YAHWÉH, Señor nuestro, Cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierra, que has desplegado Tu gloria sobre los cielos!”. — Salmos 8:1

En español, cuando hablamos de un nombre, estamos acostumbrados a enfocarnos solamente a un grupo de letras que funcionan como un identificador de una persona, así que cuando digo, por ejemplo, “Juan”, puedo distinguirlo de Pedro o de Luis. Pero en hebreo y en la Biblia, cada nombre (del hebreo שֵׁם – shem) no sólo es un identificador, sino que los nombres tienen un significado, así que el verdadero propósito de “shem” es denotar carácter, autoridad, reputación, fama y hasta el propósito del individuo. Por eso la Biblia nos dice que un buen nombre es mejor que grandes riquezas.

“De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro”. — Proverbios 22:1 (RVR1960)

YHWH

Por lo que la función de la palabra “shem” en el Tercer Mandamiento no sólo es un identificador de nuestro Creador, sino que además nos habla de Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria. Además, la Biblia nos dice que Dios tiene muchos nombres y veremos algunos de ellos más adelante. Pero por el momento, veamos Su nombre más famoso conocido por la palabra griega: “el tetragrámaton”, o “las cuatro letras”.

Estas 4 letras sagradas en hebreo son: “יהוה – YHWH” (Yod-He-Waw-He), que está formado por el verbo הָוָה – HWH (havah), ser o existir; por lo que YHWH es traducido como “Yo Soy El que Es”, “Yo Soy El que Existe”, “El que fue, El que Es, y El que Será”, «El autoexistente» o “El que es eternamente”. Hoy en día existe un gran debate sobre la correcta pronunciación de este Nombre de Dios.

La confusión surgió porque los judíos masoretas no insertaron las vocales correctas en los manuscritos hebreos de la Biblia. Cambiaron las vocales de una página a la siguiente cuando hicieron copias de la Biblia para evitar que se pronunciara el Nombre del Creador, debido a una falsa doctrina basada en una mala interpretación del Tercer Mandamiento. Dado que este tema es muy extenso, le recomendamos ver nuestros artículos: ¿Es Jehová la Correcta Pronunciación de “יהוה – YHWH”? (Parte 2), donde explicamos a detalle por qué Jehová es un nombre ficticio y por qué YAHWÉH es la correcta pronunciación del Nombre del Todopoderoso.

Yeshúa

YAHWÉH es el nombre más famoso de nuestro Creador, aparece más de 6,800 veces en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos revela cuál es Su Nombre más majestuoso, el Nombre que está por encima de todos los demás nombres y todo ser se inclina ante Él, este Nombre es Jesús (en hebreo יֵשׁוּעַ – Yeshúa significa “YAHWÉH es Salvación”).

“Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.” — Filipenses 2:9-11 (NTV)

“El ha enviado redención a Su pueblo, Ha ordenado Su pacto para siempre; Santo y temible es Su nombre”. — Salmos 111:9 (NBLH)

Para entender el poder del “shem”, una vez que se define el carácter y la reputación de una persona, entonces Su identidad es revelada. Por eso es que las Escrituras nos enseñan que, en el nombre de Jesús (Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria), nosotros somos salvados y recibimos perdón por nuestros pecados. De esta forma, libres de nuestros pecados podemos volver a Dios.

Por eso, Jesús llevó a sus discípulos a una nueva intimidad con el Padre, al enseñarlos a llamarlo “Abba”, que es la forma, por ejemplo, que un niño llama a su padre cuando regresa del trabajo: “Papá o papito”, no lo llama por su nombre (señor González). Esta relación entre Dios y los hombres no se conocía entre los judíos de esa época, quienes se mantenían apartados del SEÑOR.

“Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando Él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre»”. — Romanos 8:15 (NTV)

Jesucristo nos promete que Él mismo nos dará un nuevo nombre si nos mantenemos vencedores en la fe.

[Jesús dice] “Al vencedor le daré a comer del maná escondido, y le daré también una piedra blanca en la que hay escrito un nombre nuevo, que sólo quien lo reciba podrá descifrar”. — Apocalipsis 2:17b (BLP)

¿A qué se refiere la Biblia con “en vano”?

La palabra “vano” viene del hebreo שָׁוְא – shav, que significa que carece de fundamento o sustancia (Salmos 24:4): tiene 2 aspectos el material y el moral. En un sentido material, significa “irreal”, “vano”, “hacer común”, “de bajo nivel”, o “reducir” (Salmos 60:11). “Vano” en griego es μάταιος – máteos, y significa “inútil”, “sin propósito”, “en falsedad”.

“Bríndanos tu apoyo contra el enemigo, pues vana [shav] resulta la ayuda de los hombres”. — Salmos 60:11 (RVC)

“Si alguien se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana [máteos]”. — Santiago 1:26 (NBLH)

En un sentido moral “shav” denota lo que es vacío, frívolo o insincero, «un comportamiento malvado, desolador, o moralmente irrespetuoso, falso, inútil o vano». También hace referencia a jurar en falso en el nombre de Dios (Éxodo 23:1).

“No te dejes llevar por falsos [shav] rumores. No te dejes llevar por el impío para ser testigo falso”. — Éxodo 23:1 (RVC)

“Los vecinos se mienten [shav] unos a otros: se halagan con la lengua y se engañan con el corazón”. — Salmos 12:2 (NTV)

La palabra “shav” también se traduce en la Biblia como ídolos (Salmos 31:6; Jeremías 18:15; Jonás 2:8), profecías falsas (Ezequiel 12:24, 13:6, 13:7, 13:9), y hombres y ofrendas sin valor (Isaías 1:13).

“No me traigáis más vana [shav] ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes”. — Isaías 1:13 (RVR 1960)

“Tomar el Nombre de Dios en vano”

Considere que el Tercer Mandamiento advierte sobre no usar el Nombre de Dios, Sus títulos, Su posición, atributos, ordenanzas u obras como una mención ignorante, vana, irreverente, blasfema, profana, supersticiosa o perversa.

“Pero al malvado Dios le dice: «¿Qué derecho tienes de citar Mis leyes o de mencionar Mi alianza, si no te agrada que Yo te corrija ni das importancia a Mis palabras?”. — Salmos 50:16-17 (DHH)

Pensando

Este Mandamiento prohíbe todos los pensamientos deshonestos que tengamos de Dios, toda mención innecesaria, frívola, profana o blasfema de Él o Su Nombre, cualquier uso irreverente de Su Palabra, cualquier crítica en contra de Su Providencia, cualquier abuso de cualquier cosa por la cual Él se haya dado a conocer.

[Jesús dice] “Por tanto, les digo: A ustedes se les perdonará todo pecado y blasfemia, excepto la blasfemia contra el Espíritu. Cualquiera que hable mal del Hijo del Hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo no será perdonado, ni en este tiempo ni en el venidero”. — Mateo 12:31 (RVC)

Para los fines de esta serie de artículos clasificaremos en 3 principales categorías las transgresiones de este Mandamiento: 1) Juramentos en falso, 2) Lenguaje descuidado, y 3) Dar un mal testimonio. En el siguiente artículo veremos las primeras dos categorías.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: El Tercer Mandamiento: Las Transgresiones Verbales (Parte 2)

Ir a: Los 10 Mandamientos — Introducción