¿Cuándo va a ocurrir el Arrebatamiento?

En nuestro artículo anterior empezamos a analizar el pasaje de 1 Tesalonicenses 4:13-18 y mostramos que la Primer Resurrección de los Muertos ocurre en el Día Final (en el Día del SEÑOR), dándonos el momento exacto de cuándo ocurrirá el Arrebatamiento. Lo anterior muestra la invalidez de la doctrina de la Pretribulación, la cual posiciona este evento al menos unos 7 años antes del Día Final. Ahora terminaremos de estudiar este pasaje de la carta del apóstol Pablo, al ver el significado en griego de la palabra “Arrebatamiento”, lo cual nos dará un mejor entendimiento de este evento maravilloso y veremos que, las nubes de las que está hablando Pablo, son sobrenaturales, lo que nos muestra que nuestro Señor Jesucristo es omnipotente.

“Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.” — 1 Tesalonicenses 4:17 (NBLA)

En 1 Tesalonicenses 4:17, encontramos que para describir al “Arrebatamiento”, Pablo utiliza una palabra de forma única, la cual, no aparece exactamente igual en ninguna otra parte de la Biblia. La palabra es, ἁρπαγησόμεθα – harpaguesómeta, que es la conjugación de la primera persona del plural del futuro pasivo (nosotros seremos robados o arrebatados) de ἁρπαγή– harpagué que significa saquear, robar, despojar a alguien de sus bienes, y se refiere a un cambio de propiedad. Pero en la enseñanza de la Pretribulación se utiliza una raíz diferente, ἁρπάζω – harpázo, la cual tiene un significado diferente y es lo que ha causado la confusión para interpretar este pasaje. Harpázo significa raptar, agarrar por la fuerza a alguien, apoderarse, reclamar para sí mismo con entusiasmo. La diferencia es que harpázo se refiere al secuestro o rapto de la persona, es decir, que toda la persona es tomada; mientras que harpagué denota solo que a una persona le es arrebatado o robado algo. Jesús nos explica que Su poder para expulsar demonios de una persona es equiparable a saquear una casa.

[Dice Jesús] “Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata; entonces podrá saquear su casa.” — Marcos 3:27 (NBLA)

La traducción de harpagué en este versículo es complicada si no se entiende el mensaje que Pablo nos quiere transmitir, y aunado a que la Pretribulación está tratando de adecuar la interpretación a su narrativa, nos alejamos más del significado de la Biblia. Si usamos harpázo o rapto, quedaría como: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos raptados/secuestrados juntamente con ellos…” con esta interpretación estaríamos implicando que los creyentes serían raptados en contra de su voluntad. Pero si consideramos harpagué, Pablo está describiéndonos el poder de Dios que transforma nuestros cuerpos al arrebatarnos la carne, sangre y mortalidad, que no pueden estar en la presencia de Dios, y en un parpadeo, nos da nuestros nuevos cuerpos espirituales y glorificados con los que podemos, de forma pacífica, alegre y voluntaria, reunirnos con Jesucristo para siempre, como se describe en 1 Corintios 15:51-53. Inclusive Pablo utiliza este mismo verbo para describir su experiencia personal cuando fue arrebatado al Tercer Cielo.

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado [harpagué] hasta el tercer cieloQue fue arrebatado [harpagué] al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar.” — 2 Corintios 12:2, 4 (NBLA)

El Arrebatamiento es más que la remoción de nuestro cuerpo viejo y la naturaleza carnal y pecaminosa, es la redención del cuerpo que fue comprada con la sangre y el sacrificio de Jesucristo (Efesios 1:14, 1 Pedro 1:18-19). Por lo que podemos entender que harpagué es la redención a través del robo, saqueo y destrucción de la carne que le pertenece al SEÑOR porque Él ya la compró cuando fuimos redimidos con Su trabajo en la cruz. Este versículo no nos está hablando de ser raptados secretamente con todo y nuestra naturaleza pecaminosa. Por eso en nuestros artículos, hemos hecho la diferencia entre el “Rapto Secreto”, promovido por la Pretribulación (harpázo), y el “Arrebatamiento” descrito en las Escrituras (harpagué).

“¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.” — 1 Corintios 6:19-20 (NBLA)

“Tengan presente que han sido rescatados de su vana manera de vivir, la cual heredaron de sus padres, no con cosas corruptibles como oro o plata sino con la sangre preciosa de Cristo como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” — 1 Pedro 1:18-19 (RVA-2015)

[Dice Jesús] “Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, miren y levanten su cabeza porque su redención está cerca.” — Lucas 21:27-28 (RVA 2015)

Otro factor a considerar en la transformación de nuestros cuerpos, está en la palabra que utiliza Pablo, νεφέλαις – nefélais, nubes. “Seremos arrebatados [redimidos] juntamente con ellos en las nubes”, las nubes a las que se está refiriendo son las que las Escrituras mencionan durante una transición entre los estados físicos y espirituales, como las nubes presentes durante la Transfiguración (Mateo 17:1-5; Marcos 9:2-7) y la Ascensión de Jesús (Hechos 1:9), las nubes y el humo que llenaron el Templo (1 Reyes 8:10-11; 2 Crónicas 7:1-2), las nubes y humo en el monte Sinaí cuando Dios habló a los israelitas (Éxodo 19:18). Estos eventos no nos están hablando de las nubes o humo ordinarios que conocemos de forma cotidiana. Estas nubes solo están presentes durante las intervenciones sobrenaturales, cuando hay una intervención divina, para conectar el reino celestial con el terrenal. Entendemos que las nubes nos indican que estamos presenciando una zona de transición entre diferentes dimensiones, que aparecen como una nube, vapor o humo. Por lo que cuando nuestros cuerpos sean glorificados, en un parpadeo, vamos a estar en la tierra al nivel del suelo, rodeados de esta zona de transición espiritual o interdimensional descrita por Pablo como una nube. En este punto no estaremos flotando en el aire a nivel de las nubes como nos lo quiere hacer creer la doctrina de la Pretribulación.

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús.” — Tito 2:13 (NBLA)

al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre” Después de que tengamos nuestros cuerpos glorificados, el SEÑOR va enviar a Sus ángeles (Mateo 13:24-30,36-43), y ellos van a llevarnos en el aire, muy seguramente hasta Jerusalén para formar parte del comité de recepción que recibirá al Señor de señores y al Rey de reyes, a nuestro Señor Jesucristo, cuando Él regrese. Vamos a tener una vista panorámica de este glorioso evento. El Arrebatamiento no significa que los creyentes vamos a ser raptados al Cielo como la Pretribulación enseña; más bien, se refiere a que los creyentes tendremos cuerpos celestiales semejantes al de Cristo (1 Juan 3:2), pero seguiremos habitando en la tierra.

“Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y Él enviará a Sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.” — Mateo 24:30-31 (NBLA)

“Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es.” — 1 Juan 3:2 (NBLA)

1 Corintios 15:50-53: La Transformación de nuestros cuerpos

Otro pasaje en el que se basa la doctrina de la Pretribulación es en 1 Corintios 15:50-53, en donde Pablo explica la transformación de nuestros cuerpos, dándonos un mayor detalle de lo asombroso que será el Arrebatamiento explicándonos que ocurrirá de forma instantánea, describiendo la omnipotencia de nuestro Señor Jesucristo, al hacerlo en un abrir y cerrar de ojos. Por lo que la Pretribulación toma ventaja de lo extraordinario de este evento y dado que superficialmente no existe ninguna pista de cuándo va a ocurrir, si antes, en medio o después de la Gran Tribulación, fácilmente lo adaptan para que cumpla con la narrativa del Rapto Secreto.

“Y esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción. He aquí, les digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad.” — 1 Corintios 15:50-53 (RVA-2015)

Pero si analiza el contexto de 1 Corintios 15:20-58, verá que este pasaje está hablando de la Primera Resurrección que, como ya vimos, va a ocurrir al final de esta era, cuando todos los enemigos de Jesús sean vencidos, incluyendo a la muerte, lo que nos demuestra una vez más que Pablo está colocando el Arrebatamiento en el Día del SEÑOR, después de la Gran Tribulación.

“Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. Y el último enemigo que será eliminado es la muerte.” — 1 Corintios 15:24-26 (NBLA)

Pablo nos está dando otra pista de cuándo ocurrirá el Arrebatamiento cuando utiliza el término “a la trompeta final” en conexión con la Primera Resurrección. De acuerdo con las enseñanzas judías, la Resurrección de los Muertos ocurrirá durante el día llamado la “Trompeta Final”, y este día se refiere a la festividad del SEÑOR llamada “Yom Teruáh” o La Festividad de las Trompetas, que anuncia el inicio del reinado mesiánico de Jesucristo. Hay 3 shofarím o “toques de trompeta” de acuerdo a las enseñanzas judías, que Pablo debió haber estudiado (Hechos 22:3): la “Primer Trompeta”, la “Trompeta Final” y la “Shofar HaGadol” o la “Gran Trompeta”. La Primer Trompeta fue la que se tocó en el Monte Sinaí. La Trompeta Final anunciará la Venida del Mesías y el inicio de Su reinado en la tierra, y la resurrección de los muertos. Y la “Gran Trompeta” que se toca durante Yom Kipúr, representa la reunión de los exiliados de Israel en el reino mesiánico. Puede ver más detalles en nuestro artículo: La Festividad de las Trompetas. Por lo que pensamos que el Arrebatamiento ocurrirá durante la celebración de La 6,000va Festividad de las Trompetas, que anuncia el Día de la coronación de nuestro Señor Jesucristo. Así es como nos lo describe el profeta Daniel.

“Seguí mirando en las visiones nocturnas, y en las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y Su reino uno que no será destruido.” — Daniel 7:13-14 (NBLA)

Descansaremos de las Tribulaciones con la Segunda Venida según 2 Tesalonicenses 1:4-9

Este pasaje en la carta a los Tesalonicenses es evitado por los maestros de la doctrina de la Pretribulación porque no les gusta lo que dice el apóstol Pablo, porque primero nos explican que las persecuciones y las tribulaciones son parte del juicio de Dios para evaluar si los cristianos son dignos del reino de Dios. Y segundo, menciona que los creyentes van a descansar de la Gran Tribulación hasta la Segunda Venida de Jesucristo. Por lo que la doctrina de la Pretribulación no va de acuerdo a este pasaje que claramente muestra que la fe de los creyentes será evaluada durante todas las tribulaciones hasta que reciban el alivio a todas sus aflicciones al admirar la gloriosa Venida de Jesucristo, en donde el SEÑOR vendrá con llamas de fuego para castigar a todos los que rechazaron a Dios. A diferencia de la postura de la Pretribulación, en donde Cristo viene de forma secreta.

“Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.” — 2 Tesalonicenses 1:4-8 (RVR1960)

La Ira de Dios (1 Tesalonicenses 5:9)

Otra de las razones por las que la doctrina de la Pretribulación dice que el Rapto Secreto tiene que ocurrir antes del periodo de los supuestos “7 años de tribulaciones” (que en realidad son 3.5 años, de acuerdo con Daniel 12, para mayor información puede ver nuestro artículo de La Controversia de la Profecía de las 70 Semanas de Daniel), es porque los creyentes no están destinados a sufrir la ira de Dios, como describe el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:9. Es cierto que como creyentes vamos a escapar de la ira de Dios, sin embargo la Pretribulación enseña que el Rapto Secreto ocurrirá antes que cualquier tipo de tribulación ocurra, sin hacer ninguna distinción entre tribulación e ira de Dios. Por ello la doctrina de la Pretribulación es tan popular, ya que suena muy atractivo nunca tener que pasar por ninguna clase de sufrimiento.

Dios no nos ha puesto para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.” — 1 Tesalonicenses 5:9 (RVR1995)

[Dice Jesús] “Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».” — Juan 16:33 (NBLA)

Pero el error de la doctrina de la Pretribulación es que etiqueta incorrectamente los 3.5 años de la Gran Tribulación como la ira de Dios, la cual, solo se manifestará en un solo día, en el Día del SEÑOR (Apocalipsis 6:12-17, 16:12-21, 19:15). La Gran Tribulación como ya vimos, es parte de los juicios de Dios hacia todo el mundo, en donde el Anticristo persigue a los creyentes (Dan 8:24), pero inclusive el mismo Anticristo (o la Bestia) también recibe castigos de Dios (Apocalipsis 16:10).

De Su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones y las regirá con vara de hierro. Él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso. En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escrito: «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES».” — Apocalipsis 19:15-16 (NBLA)

Como ya vimos en nuestro artículo anterior, la palabra tribulación viene de θλῖψις – tlípsis, que significa aflicción o persecución (Mateo 13:21) que es causada a los cristianos por el enemigo, o por la gente incrédula (el mundo), pero la ira de Dios viene de ὀργή – orge que es ira, venganza, enojo, con un significado totalmente diferente. Para darnos cuenta que estos son dos conceptos diferentes, lea Mateo 24:29 que nos dice que después de que la Gran Tribulación termine, el sol y la luna se van oscurecer, y entonces la ira del SEÑOR empezará, como nos lo explica el pasaje de Apocalipsis 6:12-17, en donde específicamente habla que la ira del Cordero ocurrirá durante el Día del SEÑOR.

“Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero.” — Apocalipsis 6:15-16 (NBLA)

La palabra tribulaciones viene del griego, θλῖψις – tlípsis, que significa presionar, opresión, aflicción, angustia, ansiedad, se refiere a una gran adversidad y persecución. La tribulación está vinculada al proceso de Dios para hacer que el mundo vuelva al camino correcto. El ejemplo perfecto son las tribulaciones que sufrió Jesucristo por nuestra salvación, y como Sus discípulos, experimentaremos una gran cantidad de tribulaciones del mundo (Romanos 5:3; Hechos 14:22). Esta tribulación tiene su origen en el conflicto entre Dios y el diablo (Gen 3:15) que terminará cuando Satanás o Heilél Ben Shajár (su nombre en hebreo) sea arrojado al Lago de Fuego para ser atormentado eternamente (Apocalipsis 20:10).

Fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».” — Hechos 14:22 (NBLA)

“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, y la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza. Y la esperanza no acarrea vergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.” — Romanos 5:3-5 (RVA-2015)

Así que como podemos ver, las tribulaciones tienen un lado positivo en el plan de salvación de Dios para los creyentes, aunque no nos guste esta forma de corrección (1 Pedro 1:7; Proverbios 3:12). Por otro lado, la ira de Dios es algo totalmente diferente, para empezar, viene de la palabra ὀργή – orgué, que también significa furia, indignación, venganza. La ira de Dios es la manifestación personal de Su santo carácter moral con la que juzga al pecado. Pablo nos dice que todas las personas son “hijos de la ira” (Efesios 2:3, 5:6) y que la ira de Dios se manifiesta desde el Cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres (Romanos 1:18; Juan 3:36).

“Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” — Efesios 2:3 (NBLA)

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad.” — Romanos 1:18 (NBLA)

“Y decían a las montañas y a las peñas: “«Caigan sobre nosotros y escóndanos del rostro del que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de Su ira, y ¡quién podrá permanecer de pie!»”.” — Apocalipsis 6:16-17 (RVA-2015)

Pero todo creyente vuelto a nacer que ha sido justificado por la sangre de Jesucristo, ha sido salvado de la ira de Dios (Romanos 5:9). La ira de Dios es una expresión de Su santo amor manifestado en la cruz, donde solamente Jesucristo experimentó toda la ira de Dios en nuestro lugar. Y el mismo Jesucristo liberará esta ira de Dios sobre toda aquella persona que no lo aceptó como su salvador (1 Tesalonicenses 1:10; 2 Tesalonicenses 1:7-10; Isaías 2:12).

“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.” — Romanos 5:9 (NBLA)

Y retribuir con descanso, junto con nosotros, a ustedes que son afligidos. Esto sucederá cuando el Señor Jesús con Sus poderosos ángeles se manifieste desde el cielo en llama de fuego para dar retribución a los que no han conocido a Dios y a los que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. Ellos serán castigados con eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder, cuando Él venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron; porque nuestro testimonio ha sido creído entre ustedes.” — 2 Tesalonicenses 1:7-10 (RVA-2015)

Por lo que podemos concluir que la Gran Tribulación consiste de los juicios de Dios por 3.5 años en los que Dios busca que las personas se arrepientan y regresen a Él (2 Pedro 3:9; Job:5:17-18). Pero la paciencia de Dios tiene un límite, y terminará con Su Segunda Venida de Jesucristo, en donde Él mismo liberará toda la ira de Dios durante el “Día del SEÑOR”. Muy probablemente la ira de Dios limpie toda la tierra muy rápidamente, tal vez en menos de 30 minutos (Apocalipsis 8:1). Y durante el Arrebatamiento seremos levantados en el aire, por los ángeles, para tener una vista panorámica de cómo la ira de Dios limpia toda la tierra con fuego (Isaías 13:9; Amós 5:18-20).

“Cercano está el gran día del Señor, cercano y muy próximo. El clamor del día del Señor es amargo; allí gritará el guerrero. Día de ira aquel día… Ni su plata ni su oro podrán librarlos en el día de la ira del Señor, cuando por el fuego de Su celo toda la tierra sea consumida; porque Él hará una destrucción total y terrible de todos los habitantes de la tierra.” — Sofonías 1:14-15a, 18 (NBLA)

Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos… Esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor” — 2 Pedro 3:7, 12 (NBLA)

Espero que este artículo le haya servido para ver que los versículos más utilizados por la doctrina de la Pretribulación están en realidad hablando de que el Arrebatamiento ocurrirá después de la Gran Tribulación, y de que no es un evento inminente, sino que sigue un plan preciso establecido por Dios y anunciado por los profetas de Dios a los creyentes en Cristo. En nuestro siguiente artículo continuaremos viendo otros aspectos que nos revelan que la doctrina de la Pretribulación y el Rapto Secreto no están de acuerdo a las Escrituras.

[Pablo dice] “En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman Su venida.” — 2 Timoteo 4:8 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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