Los 7 Espíritus del SEÑOR: El Espíritu de Gloria (Parte 6)


En el artículo anterior vimos cómo el Espíritu del SEÑOR es el Espíritu de Gloria, quien ayuda a los creyentes para que puedan darle gloria a Dios correctamente. Ahora veremos cómo el Espíritu de Gloria nos ayuda cuando somos puestos a prueba, para que actuemos de una forma agradable al SEÑOR, y esto, a su vez, nos ayuda para crecer espiritualmente y para darle gloria a Dios.

Dándole la gloria a Dios al ser puestos a prueba

El apóstol Pedro nos explica que el Espíritu de Gloria es el que nos va a ayudar cuando seamos puestos a prueba, seamos insultados o estemos sufriendo conforme a la voluntad de Dios. Y va a ser gracias al poder del Espíritu de Gloria, que reaccionaremos correctamente con una conducta cristiana, según la situación que enfrentemos, para agradar al SEÑOR, hacer siempre el bien, y dar un testimonio que glorifique a Dios.

“Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo. Antes bien, en la medida en que comparten los padecimientos de Cristo, regocíjense, para que también en la revelación de Su gloria se regocijen con gran alegría. Si ustedes son insultados por el nombre de Cristo, dichosos son, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre ustedes. Ciertamente, por ellos Él es blasfemado, pero por ustedes es glorificadoPero si alguien sufre como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique a Dios.” — 1 Pedro 4:12-14, 16 (NBLA)

Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.” — Mateo 5:10-12 (NBLA)

Pedro nos advierte que, como creyentes, podemos sufrir ataques del enemigo, pero nos reconforta al decirnos que, hasta por esas malas experiencias y sufrimiento en esta vida vamos a ser recompensados enormemente, si reaccionamos correctamente y pasamos la prueba, porque a diferencia de como reaccionan las personas incrédulas, los creyentes guiados por el Espíritu del SEÑOR tendremos un comportamiento opuesto a la carne y tendremos un testimonio que dará gloria a Dios. Como lo que ocurrió en Hechos 5, cuando Pedro y otros apóstoles andaban predicando el Evangelio. Las autoridades religiosas lidereadas por el Sumo Sacerdote, se llenaron de celos, y encarcelaron a los apóstoles. Pero como los apóstoles estaban dándole gloria al SEÑOR, fueron liberados por un ángel, quien les indicó que siguieran evangelizando en el Templo (Hechos 5:19-20). Cuando los líderes religiosos, se enteraron del milagroso escape de los apóstoles, no dieron gloria a Dios al ser informados acerca de que los prisioneros estaban públicamente predicando el Evangelio. Los apóstoles obedecieron al Espíritu de Gloria, en lugar de estar escondidos de las autoridades como lo hubieran hecho si fueran incrédulos. Después, las autoridades los volvieron a apresar, y ahora además los querían matar (Hechos 5:33); pero después de la intercesión de Gamaliel (Hechos 5:34-40) solo fueron azotados y finalmente liberados, gracias a la protección del Todopoderoso. Cabe destacar la participación del Espíritu de Gloria en todos estos eventos, ya que ante ese sufrimiento y maltrato que recibieron los apóstoles a causa de andar evangelizando, se nos dice que ellos se regocijaron, porque fueron considerados dignos de sufrir por el nombre de Cristo.

“Ellos aceptaron su consejo [de Gamaliel], y después de llamar a los apóstoles, los azotaron y les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles, pues, salieron de la presencia del Concilio, regocijándose de que hubieran sido considerados dignos de sufrir afrenta por Su Nombre. Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y proclamar el evangelio de Jesús como el Cristo.” — Hechos 5:40-42 (NBLA)

El Apóstol Pablo da Gloria a Dios

Cuando Pablo estuvo en prisión también tuvo sufrimientos, fue azotado varias veces, pasaba frío y hambre, pero dijo que aprendió a estar contento ante cualquier situación, su paz provenía de estar aferrado a Cristo, no de sus circunstancias. De esta forma, el Espíritu de Gloria lo ayudaba para que incluso bajo condiciones muy difíciles, le diera gloria a Dios. Como cuando Pablo y Silas fueron azotados y encarcelados en un calabozo de Filipos, en estas terribles condiciones, ellos daban gloria al SEÑOR cantándole himnos que fueron escuchados por el carcelero, quien conmovido por la actitud de estos prisioneros les preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?». El Espíritu de Gloria ayudó para que Pablo y Silas pasaran la prueba exitosamente, y su correcto comportamiento causó que el carcelero y toda su familia, se convirtieran, y fueran bautizados esa misma noche. A la mañana siguiente, después de que Pablo y Silas cumplieron con el propósito de esta prueba, los magistrados de la ciudad los liberaron de prisión (Hechos 16:25-40).

“No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” — Filipenses 4:11-13 (NBLA)

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” — Romanos 8:17-18 (RVR-1995)

Daniel y sus amigos le dan Gloria a Dios

En este tipo de comportamientos, es donde, gracias al ministerio del Espíritu de Gloria, los creyentes, a pesar de la adversidad, se mantienen firmes en su fe en Dios, en su posición en Cristo, y tengan reacciones muy diferentes a las que tendrían los incrédulos bajo las mismas circunstancias. Y esto, los hace diferentes al resto de la gente, y quienes están a su alrededor se dan cuenta. Podemos encontrar ejemplos de esto, en los amigos de Daniel, quienes se mantuvieron firmes en su fe en Dios y lo pusieron primero, cumpliendo Su mandato de no inclinarse ante ídolos (el Segundo Mandamiento), al punto que no tuvieron miedo de ser arrojados al fuego (Daniel 3). Para cualquier persona incrédula, la solución más fácil hubiera sido inclinarse ante el ídolo, como lo hacía el resto del pueblo, pero ellos eran diferentes, ellos honraron a Dios, y le dieron la gloria, y fueron premiados por el SEÑOR.

“Nabucodonosor exclamó diciendo: —Bendito sea el Dios de Sadrac, de Mesac y de Abed-nego, que envió a Su ángel y libró a sus siervos que confiaron en Él y desobedecieron el mandato del rey; pues prefirieron entregar sus cuerpos antes que rendir culto o dar homenaje a cualquier dios, aparte de su Dios. Luego, de mi parte es dada la orden de que en todo pueblo, nación o lengua, el que hable mal contra el Dios de Sadrac, de Mesac y de Abed-nego sea descuartizado, y su casa sea convertida en ruinas. Porque no hay otro dios que pueda librar así como Él. Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, a Mesac y a Abed-nego en la provincia de Babilonia.” — Daniel 3:28-30 (RVA-2015)

[Jesús dice] “Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí. El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de Mí, la hallará.” — Mateo 10:38-39 (RVA)

De forma similar, el profeta Daniel se mantuvo haciendo sus oraciones habituales a Dios (Daniel 6:10), a pesar de la nueva ley que le prohibía esta práctica (Daniel 6:7), y por ello, fue arrojado al foso de los leones (Daniel 6:11-17), sin embargo, Dios lo salvó, y Daniel le dio la gloria.

“Entonces el rey se levantó al amanecer, al rayar el alba, y fue a toda prisa al foso de los leones. Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: «Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones?». Entonces Daniel respondió al rey: «Oh rey, viva para siempre. Mi Dios envió Su ángel, que cerró la boca de los leones, y no me han hecho daño alguno porque fui hallado inocente ante Él. Y tampoco ante usted, oh rey, he cometido crimen alguno». El rey entonces se alegró mucho y mandó sacar a Daniel del foso. Cuando Daniel fue sacado del foso, no se encontró en él lesión alguna, porque había confiado en su Dios.” — Daniel 6:19-23 (NBLA)

El profeta Jonás da Gloria a Dios

El profeta Jonás les confesó a los tripulantes del barco que la terrible tempestad que estaban sufriendo en altamar era causada porque él trató de escapar de la presencia del SEÑOR abordando el barco que iba a Tarsis, el lugar más remoto que él conocía; también les indicó que, para salvar sus vidas, debían de arrojarlo al mar, y con esto, su problema terminaría (Jonás 1:8-16). Así que, cuando los marineros quienes al principio estaban renuentes de lanzar al profeta por la borda, terminaron haciéndolo para salvar sus vidas, fueron testigos de la forma milagrosa en la que el mar se calmó, y la tormenta se detuvo al instante. Fue tan impresionante este evento, que las Escrituras nos dicen que esos hombres incrédulos se volvieron creyentes en el SEÑOR. El Espíritu del Temor del SEÑOR y el Espíritu de Gloria trabajaron en los corazones de los marineros, y los motivaron para que ofrecieran sacrificios e hicieran votos por el asombroso despliegue de poder que presenciaron del Todopoderoso. Con todo esto, hicieron la voluntad del SEÑOR y terminaron dándole gloria a Dios.

“Entonces clamaron al SEÑOR diciendo: —¡Oh SEÑOR, por favor, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre! No nos hagas responsables de sangre inocente porque tú, oh SEÑOR, has hecho como has querido. Entonces levantaron a Jonás y lo echaron al mar y el mar cesó de su furia. Y aquellos hombres temieron grandemente al SEÑOR; le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.” — Jonás 1:14-16 (RVA 2015)

El Rey David da Gloria a Dios

Es posible que podamos entender mejor a nuestro Salvador y Su sacrificio si lo comparamos con el pasaje de 1 Crónicas 21:1-28, en donde el rey David fue puesto a prueba. ¿Recuerda cuando David hizo un censo y que con ello cometió pecado? Entendemos que fue pecado porque: Primero, David cayó en la tentación que le tendió Satanás, y en su falta de fe, quería saber cuántos guerreros había disponibles en Israel, en lugar de confiar en que el SEÑOR le daría la victoria cuando estuviera actuando bajo Su voluntad, independientemente del número de soldados. Y segundo, porque cada persona contada en el censo no pagó el rescate de medio siclo (o shekel) requerido al ser contado, según el mandato de Éxodo 30:12-13, y como castigo por estas transgresiones, se autorizó que un ángel del SEÑOR causara devastación por toda la tierra de Israel con una plaga por 3 días (1 Crónicas 21:10-15).

Cuando hagas un censo de los israelitas para contarlos, cada uno dará al SEÑOR un rescate por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado. Esto dará todo el que sea contado: medio siclo (5.7 gramos de plata), conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. Medio siclo es la ofrenda al SEÑOR.” — Éxodo 30:12-13 (NBLA)

David alzó sus ojos y vio al ángel del SEÑOR que estaba entre la tierra y el cielo, con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los ancianos, vestidos de cilicio, cayeron sobre sus rostros. Y David dijo a Dios: «¿No soy yo el que ordenó enumerar al pueblo? Ciertamente yo soy el que ha pecado y obrado muy perversamente, pero estas ovejas, ¿qué han hecho? Oh SEÑOR, Dios mío, te ruego que Tu mano sea contra mí y contra la casa de mi padre, pero no contra Tu pueblo, para que no haya plaga entre ellos». Luego el ángel del SEÑOR ordenó a Gad que dijera a David que subiera y edificara un altar al SEÑOR en la era de Ornán el jebuseo.” — 1 Crónicas 21:16-18 (NBLA)

Pablo nos dice en 1 Corintios 10:11, que todos estos pasajes en la Biblia fueron escritos como ejemplo y enseñanza para quienes ha llegado el fin de las edades. Y la palabra “ejemplo” viene del griego, τύπος -típos, que es como los tipos de una imprenta o máquina de escribir, que forman una figura o imagen en un papel impreso, un patrón para hacer una cosa, un ejemplo a imitar, y de ahí viene la interpretación bíblica de lo que se llama un “tipo”, que es una persona o cosa que indica, apunta o presagia a una persona o cosa futura. Por lo que podemos ver en este pasaje que David es un “tipo” de Jesús, quien se muestra como un pastor que quiere interceder por sus ovejas, para que se detenga la plaga que se había desatado, al ofrecerse él mismo voluntariamente, prefiriendo que la ira de Dios cayera sobre él, pero que su pueblo fuera perdonado. ¿A quién le recuerda esta actitud de David? A Jesucristo, por supuesto, quien es el Buen Pastor que da Su vida por Sus ovejas para redimirlas de la plaga del pecado. Recuerde que todas las Escrituras apuntan hacia Cristo (Salmos 40:7).

 [Jesús dice] “Yo Soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas.” — Juan 10:11 (NBLA)

[Jesús dice] “Por eso el Padre me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre.” —Juan 10:17-18 (NBLA)

Estas cosas les sucedieron como ejemplo [típos], y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.” — 1 Corintios 10:11 (NBLA)

Según el historiador Josefo, en su libro “Antigüedades Judías” (Libro 7, Capítulo 13), la plaga comenzó en la mañana y en el transcurso de un solo día 70,000 personas murieron. David, quien se vistió con ropa áspera (cilicio) y se postró en la tierra (1 Crónicas 21:16b), le rogó a Dios que terminara la plaga. Y debido a que David hizo intercesión y se humilló ante el Todopoderoso, el SEÑOR escuchó su oración y detuvo la plaga ese mismo día, en lugar de permitir que continuara por los 3 días estipulados. También observe que en el caso del rey David, la ira de Dios no cayó sobre él durante la plaga, sino que se le indicó que se dirigiera al lugar donde trillaba trigo Ornán (o Arauna el jebuseo, 2 Samuel 24:16) y que construyera ahí un altar para hacer sacrificio. Vemos cómo el Espíritu de Gloria llevó al rey David a cumplir con los mandatos del SEÑOR, quién escuchó sus oraciones y detuvo la plaga, y le respondió con fuego del cielo sobre el altar del holocausto como muestra de que sus sacrificios habían sido aceptados.

David edificó allí un altar al SEÑOR, y ofreció holocaustos y sacrificios de paz. E invocó al SEÑOR, y Él le respondió con fuego desde los cielos sobre el altar del holocausto. El SEÑOR habló al ángel, y este volvió su espada a la vaina.” — 1 Crónicas 21:26-27 (RVA-2015)

Cabe mencionar que, de acuerdo a Josefo, el lugar en donde Ornán trillaba trigo, quefue el que compró el rey David para construir un altar y ofrecer sacrificios, se encontraba en el monte de Moriah, el mismo lugar en donde Abraham iba a sacrificar a Isaac en Génesis 22:2. Por cierto, Moriah significa: “Proporcionado por YAHWEH”, “escogido por el SEÑOR”, “visible del SEÑOR”, e “instrucción de Dios”, y que mejor lugar para que Salomón, el hijo del rey David, posteriormente construyera el Templo del SEÑOR en Jerusalén. ¡Es asombroso cómo la gloria de Dios se manifestó en este lugar! Por otro lado, tenemos el “tipo” de Isaac, quien no tuvo que morir, aunque estaba listo para ser sacrificado, sino que Dios envió a un carnero en su lugar (Génesis 22:13). Y el “tipo” de David, quien ofreció su vida para detener la plaga del pecado que mataba al pueblo, a quien el rey comparó con ovejas, y que, como Isaac, tampoco tuvo que morir. Ambas escenas nos dan un preámbulo y nos indican lo que vendría a hacer el verdadero Mesías, el Cordero de Dios. Con la caída de la humanidad en Génesis 3:15, se había desatado una maldición, una plaga de muerte sobre toda la humanidad (Romanos 5:12), y Jesús se ofreció voluntariamente para detenerla, para que Sus ovejas pudieran salvarse.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” — Romanos 5:12 (RVR-1995)

En nuestro siguiente estudio continuaremos viendo los dones del Espíritu del SEÑOR que reciben los creyentes, y como nos explica el apóstol Pedro, estos dones espirituales tienen el propósito de dar gloria al SEÑOR y ayudar al prójimo.

“Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.” — 1 Pedro 4:10-11 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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