Los 7 Espíritus del Señor: Consejo (Parte 3)

En el artículo anterior vimos algunas advertencias y consecuencias que nos muestran las Escrituras, cuando las personas buscan respuestas, o bien, ponen su confianza en personas, en lugar de buscar a Dios para solucionar sus problemas. Ahora veremos que no tan solo debemos buscar a Dios, sino preparar nuestro corazón para poder hacerlo, también veremos ejemplos de personas que buscaron a Dios sin tener esta preparación y sus respectivas consecuencias.

Peticiones en desobediencia

Imagine el siguiente escenario, un adolescente se porta mal: saca malas calificaciones en la escuela y sus profesores se quejan de él; es perezoso y no ayuda con el quehacer en su casa; se sale de su casa sin pedir permiso, y sus padres no saben a dónde se va, ni con quién, y todas estas cosas las hace el joven a sabiendas de que está mal y que con ello desobedece a sus padres. Ahora imagine que este joven se acerca a su padre y le pide dinero para salir a pasear e incluso le pide prestado el automóvil. ¿Qué cree usted que le vaya a decir este padre de familia?

De forma similar, cuando vivimos con un estilo de vida de pecado y le hacemos peticiones a Dios, porque estamos en dificultades, ¿cómo cree usted que va a reaccionar Dios? Veamos a continuación algunos ejemplos que nos muestran las Escrituras de personas que hicieron eso, que viviendo en pecado, aún así buscaron a Dios para hacerle peticiones, para pedirle Su consejo.

“Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.” — Salmos 66:18 (NBLA)

El Señor está lejos de los perversos, pero oye las oraciones de los justos.” — Proverbios 15:29 (NTV)

En Ezequiel 20, encontramos a un grupo de ancianos de Israel que se acercaron al profeta Ezequiel para consultar a Dios. El Señor les contestó a través de Ezequiel con una lección de historia acerca de los repetidos pecados de sus ancestros: En Egipto Dios les advirtió que dejaran la idolatría, sin embargo ese pecado persistió (Ezequiel 20: 5-9); luego en su travesía por el desierto continuaron pecando (Ezequiel 20: 10-17; Amós 5:25-26; Hechos 7:42-43) y también la siguiente generación en el desierto, sus hijos siguieron el ejemplo de pecado de sus padres, a pesar de las advertencias de Dios (Ezequiel 20:18-26); a su entrada a la Tierra Prometida continuaron con la idolatría y además pasaban a sus primogénitos por el fuego (Ezequiel 20: 27-31); durante todo este tiempo, en diferentes ocasiones Dios contuvo Su furia sobre ellos, en consideración a Su Nombre (Ezequiel 20: 8-9, 13-14, 21-22). En Ezequiel 20:49 luego de escuchar todo este relato, estos ancianos se dijeron entre sí que Ezequiel “habla con parábolas”, o sea sus duros corazones no quisieron y/o no pudieron entender el mensaje. Puede ver nuestro artículo Los 7 Espíritus del SEÑOR: Entendimiento (Parte 2) para mayor referencia acerca de la dureza del corazón y sus consecuencias.

[Dice el Señor] “Fue porque rechazaron Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis sábados; porque el corazón de ellos se iba tras sus ídolos.” — Ezequiel 20:16 (RVA 2015)

“Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mí: “¿No habla este más que parábolas?”” — Ezequiel 20:49 (NBLA)

Por eso la reacción de Dios, en Ezequiel 20:3, de no permitir ser consultado por estas personas que continuaban pecando, tal como lo hacían sus ancestros. Es decir, no podemos vivir con un estilo de vida de pecado y esperar que Dios conteste nuestras peticiones, o que nos guíe, más bien primero necesitamos reconciliarnos con Él.

“Oh hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles que así ha dicho el SEÑOR Dios: ‘¿Han venido para consultarme? ¡[Tan cierto como que] Vivo Yo, que no seré consultado por ustedes!’, dice el SEÑOR Dios.” — Ezequiel 20:3 (RVA 2015)

También observamos esta misma reacción en Ezequiel 14:1-11, ya que las personas tenían ídolos en sus corazones, es decir, sus mentes estaban lejos de Dios (Ezequiel 6:9), al estar pensando en sus ídolos, y no en el Señor, transgredían el Primer Mandamiento, y a su vez no obedecían el mandato de Deuteronomio 6:4-6, Mateo 22:36-40.

[Dice el Señor] “Oh hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones y han puesto delante de sus rostros aquello [piedra de tropiezo] que los hace caer en la iniquidad. ¿Habré Yo de ser consultado por ellos?” — Ezequiel 14:3 (RVA 2015)

“—Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Jesús le dijo: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento.” — Mateo 22:36-38 (RVA 2015)

¿Sabía usted que no tan solo debemos de confesar ante Dios nuestros pecados sino también la iniquidad de nuestros ancestros? Si aún no lo ha hecho, pida perdón también al Señor por los pecados que cometieron sus ancestros. Y en su oración pida al SEÑOR que rompa cualquier maldición hasta la tercera y cuarta generación que haya caído sobre usted y/o su familia (Éxodo 20:4-6); inclusive, pida que el SEÑOR rompa cualquier maldición sobre usted hasta la décima generación (Deuteronomio 23:2-3).

[Dice el Señor] ”Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra Mí, y también porque procedieron con hostilidad contra Mí, (Yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades, entonces me acordaré de Mi pacto con Jacob, me acordaré también de Mi pacto con Isaac y de Mi pacto con Abraham, y me acordaré de la tierra.” — Levítico 26:40-42 (NBLA)

“Y los descendientes de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres.” — Nehemías 9:2 (NBLA)

Había un punto en el que la gente parecía buscar al profeta Ezequiel como entretenimiento (Ezequiel 33:30-32), como si fueran a escuchar a un cantante, como distracción, pero sin hacer caso a su mensaje.

[Dice el Señor] “Y tú eres para ellos como la canción de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica.” — Ezequiel 33:32 (NBLA)

Ese es el problema, que incluso si Dios les dijera qué hacer, les diera Su consejo, las personas al tener dureza en sus corazones, simplemente no hacen caso, no escuchan consejos.

Por otro lado, encontramos otro ejemplo con los fariseos, quienes aparentaban ser piadosos y seguir las leyes de Dios, sin embargo, buscaban más bien el quedar bien con otras personas como nos dice el apóstol Mateo:

[Dice Jesús] “Más bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Ellos ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos. Aman los primeros asientos en los banquetes y las primeras sillas en las sinagogas, las salutaciones en las plazas y el ser llamados por los hombres: Rabí, Rabí.” — Mateo 23:5-7 (RVA 2015)

Cuando este tipo de personas buscan al Señor en oración, no lo están haciendo con un corazón arrepentido, como nos relata el doctor Lucas.

[Dice Jesús] “«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, [un] pecador”.» Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido».” — Lucas 18:10-14 (NBLA)

Tampoco lo hacen en verdad (Juan 4:23-24) porque ellos mismos están engañados, son ciegos guiando a otros ciegos (Mateo 15:14). Nótese que los fariseos en todo momento piensan que ellos están en lo correcto, de forma similar, si alguien practica la idolatría y/o el sincretismo, piensan que están bien porque le están rezando a la Virgen o a un santo, no se dan cuenta que ellos viven en pecado y que sus oraciones no son aceptables.

“El que aparta su oído para no oír la ley, aun su oración es abominable.” — Proverbios 28:9 (RVA 2015)

Preparándonos para buscar a Dios

Si usted ha buscado a Dios para pedirle Su consejo, Su ayuda, y siente que sus oraciones no son escuchadas, revise su comportamiento, examine los Mandamientos del Señor, y vea si está cumpliendo con todo lo que Dios requiere de nosotros.

“¡Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el SEÑOR? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios.” — Miqueas 6:8 (RVA 2015)

Le recomiendo que lea Isaías 58. Por ejemplo, vea la siguiente Escritura en donde Dios nos dice varias cosas que son de Su agrado, al hacer este tipo de actividades el Señor nos ofrece Su guía y curarnos:

“El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia [maldad] y desatar las correas del yugo [cargas pesadas], poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura [yugo]? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes [no esconderte de tu propia carne]? Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad [tu salud brotará con rapidez]; tu justicia te abrirá el camino [irá delante de ti], y la gloria del Señor te seguirá [será tu recompensa]. Llamarás, y el SEÑOR responderá; pedirás ayuda, y Él dirá: “¡Aquí estoy!” »Si desechas el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa [hablar vanidad], si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido [al alma afligida], entonces brillará tu luz en las tinieblas, y como el mediodía será tu noche [oscuridad]. El SEÑOR te guiará siempre [continuamente]; te saciará en tierras resecas [en la sequía], y fortalecerá tus huesos. Serás como [un] jardín bien regado, como [un] manantial cuyas aguas no se agotan.” — Isaías 58:6-11 (NVI)

Juan el Bautista predicaba en el desierto, hablaba acerca de la llegada del Mesías y de la necesidad de arrepentirse de los pecados.

El arrepentimiento es el primer paso para acercarnos al Señor, así como el hijo pródigo (Lucas 15:11-32) quien al recapacitar acerca de su situación, buscó pedirle perdón a su padre y regresar con él. Por otro lado, Juan el Bautista predicaba un bautismo de arrepentimiento, precisamente preparando al pueblo para la llegada del Mesías.

“Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.” — Marcos 1:4 (NBLA)

Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!” — Santiago 4:8 (NVI)

Las purificaciones sirven como preparación, al predisponer al hombre a un estado necesario de limpieza para un encuentro con Dios:

“Después el Señor le dijo a Moisés: «Desciende y prepara al pueblo para Mi llegada. Conságralos hoy y mañana, y haz que laven sus ropas. Asegúrate de que estén preparados para el tercer día, porque ese día el Señor descenderá sobre el monte Sinaí a la vista de todo el pueblo.” — Éxodo 19: 10-11 (NTV)

Puede ver nuestra serie de artículos acerca de la purificación para mayor información. También le recomiendo que lea el Salmo 51, para que lo incluya como parte de su oración.

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado.” — Salmos 51:1-2 (NBLA)

Esconde Tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de Tu presencia, y no quites de mí Tu Santo Espíritu.” — Salmos 51:9-11 (NBLA)

Así como con nuestro ejemplo inicial del adolescente, primero necesitamos buscar una reconciliación con nuestro SEÑOR, necesitamos arrepentirnos de haber tomado malos caminos, y pedirle perdón, interesarnos en Su Palabra para saber qué es lo que Él requiere de nosotros, y poner en práctica lo que Él nos dice. Si usted ha llevado una vida lejos de Dios y ahora quiere acercarse a Él, le recomendamos que revise el link Jesús, para que primero enmiende su relación con el SEÑOR.

Si buscamos a Dios de forma sincera y lo obedecemos, Él nos guiará y nos dará Su Espíritu de Consejo, Jesucristo es el Buen Pastor (Juan 10), quien guía a Sus ovejas:

“El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara [de pastor] y Tu cayado me infunden aliento [confortan].” — Salmos 23:1-4 (NBLA)

“Con Tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria.” — Salmos 73:24 (NBLA)

El Espíritu de Consejo es el que capacita a los creyentes para vivir una vida santa y dar testimonio de Cristo.

“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” — Hechos 1:8 (NBLH)

El Espíritu de Consejo guía nuestros pasos:

“Pasaron por la región de Frigia y Galacia, habiendo sido impedidos por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia. Cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.” — Hechos 16:6-7 (NBLA)

El Espíritu de Consejo nos instruye, pero si no creemos en Él, tendremos dificultades para entender Sus mensajes.

“Mientras Pedro meditaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: «Mira, tres hombres te buscan. Levántate, pues, desciende y no dudes en acompañarlos, porque Yo los he enviado».” — Hechos 10:19-20 (NBLA)

“De lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.” — 1 Corintios 2:13 (NBLA)

creyenteEl Espíritu de Consejo es quien nos ayuda para ser vencedores hasta el final, y necesitamos aprender a escucharlo, a reconocer Su voz, porque se aproximan tiempos difíciles, en los que vamos a ser probados y necesitamos al mejor Consejero a nuestro lado, y llevar al pie de la letra Sus recomendaciones (Apocalipsis 2:7, 11, 17).

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.” — Apocalipsis 2:11 (NBLA)

“Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios.” — Apocalipsis 15:2 (NBLA)

Esperamos que esto le haya sido de utilidad y que busque al SEÑOR continuamente y que esté atento a Sus instrucciones.

“Pero cuando desde allí busques al SEÑOR tu Dios, lo hallarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.” — Deuteronomio 4:29 (RVA 2015)

“Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: «Este es el camino, anden en él», ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.” — Isaías 30:21 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: Los 7 Espíritus del Señor: Poder
Ir a: ¿Qué son los 7 Espíritus del Señor?