¿Qué son el Urím y Tumím y los Sorteos Sagrados?

Como parte de nuestros estudios en el Espíritu de Conocimiento, encontramos que una forma muy especial en la que Dios les transmitía conocimiento al pueblo de Israel a través del Urím y Tumím y de los Sorteos Sagrados. En este estudio veremos que estas eran herramientas con usos diferentes pero que mostraban el juicio del SEÑOR.

En las Escrituras vemos diferentes formas en las que Dios se ha comunicado con el hombre, desde el Jardín del Edén, en donde nuestro Creador caminaba con Adán y Eva, y después del pecado original vemos cómo el SEÑOR se comunicaba solo con ciertas personas como Noé, Abraham, y Jacob. Pero cuando el Todopoderoso se presentó ante el pueblo de Israel para darles los 10 Mandamientos en el Monte Sinaí, la gente pidió a Moisés que fuera su intercesor para que hablara con Dios (Éxodo 20:19), y a partir de ese momento los medios de comunicación con el SEÑOR cambiaron, y ahora el pueblo de Israel solo recibía mensajes a través de Moisés, Aarón, Josué, los profetas y por herramientas como: El Urím y Tumím, y los Sorteos Sagrados. Después vendría Jesucristo y cambiaría nuevamente la forma de comunicación cuando el velo del Templo se partió a la mitad dándonos libre acceso al Padre por medio de nuestra oración, y además de que se consolidaron las Escrituras en la Biblia, en donde se nos revela toda la Palabra de Dios que necesitamos para nuestras vidas.

“Entonces dijeron a Moisés: «Habla tú con nosotros y escucharemos, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos».” — Éxodo 20:19 (NBLA)

“En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron.” — Mateo 27:51 (NBLA)

El Urím y Tumím

La primera vez que escuchamos acerca del Urím y Tumím es en Éxodo 28:30 porque eran parte del traje de Aarón, el Sumo Sacerdote. El SEÑOR les estaba dando este medio de comunicación al Sumo Sacerdote para que le ayudara con las decisiones del gobierno teocrático del pueblo de Israel después de que Moisés falleciera. El Urím y Tumím eran colocados cerca del corazón del Sumo Sacerdote dentro del efod, donde se encontraba también el pectoral con las doce piedras preciosas las cuales estaban grabadas con los nombres de las doce tribus de Israel (Éxodo 28:15–30).

“Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del Señor. Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aarón cuando entre a la presencia del Señor. Aarón llevará continuamente el juicio de los israelitas sobre su corazón delante del Señor.” — Éxodo 28:29-30 (NBLA)

“Después le puso el pectoral, y dentro del pectoral puso el Urim y el Tumim.” — Levítico 8:8 (NBLA)

El אוּרִים – urím, que significa “luces”, y תֻּמִּים – tumím, que significa “perfecciones”, es un emblema de la verdad completa, ya que se piensa que procede de la raiz תָּמִים – tamím, que significa perfecto, libre de defectos, completo, entero, es la misma palabra que describe al cordero para el sacrificio, que está libre de imperfecciones. Por lo que Urím y Tumím tradicionalmente se ha sido traducido como “luces y perfecciones”, para referirse a una forma en la que el Sumo Sacerdote podía consultar al SEÑOR, para aconsejar a un gobernante para la toma de decisiones, tal y como se nos describe en Números 27:21, en donde Josué podía consultar el juicio de Dios a través del Sumo Sacerdote, Eleazar, el hijo de Aarón. Se desconoce la naturaleza exacta de qué era el Urím y el Tumím, pero se especula de acuerdo a la tradición judía que eran unas piedras, en donde el Tumím daba una respuesta positiva o negativa a la pregunta del gobernante y solamente si el Urím se iluminaba era la forma de corroborar que la respuesta del Tumím provenía de Dios o no.

“Él [Josué] se presentará delante del sacerdote Eleazar, quien consultará por él por medio del juicio del Urim delante del Señor. A su palabra saldrán y a su palabra entrarán, él y todos los israelitas con él, es decir, toda la congregación».” — Números 27:21 (NBLA)

Existen referencias extrabíblicas que nos mencionan otras piedras que brillaban en la vestimenta del Sumo Sacerdote además del Urím. El historiador judío Flavio Josefo menciona que las piedras que llevaba sobre sus hombros (Éxodo 28:12), brillaban cuando un sacrificio era aceptado por el SEÑOR, y no solo eso, sino que antes de batallas militares, las doce piedras del pectoral brillaban para indicarle a los soldados que serían victoriosos:

“En cuanto a esas piedras, de las cuales ya les dije anteriormente, el Sumo Sacerdote las traía sobre sus hombros, las cuales eran sardonyxes, (creo que no necesito describir su naturaleza, siendo conocidas por todos), una de ellas brillaba cuando Dios estaba presente en sus sacrificios; me refiero a la que era en su naturaleza como botón sobre su hombro derecho, rayos brillantes salían de ahí, y eran vistos incluso por aquellos que estaban más lejos; cuyo esplendor no era natural antes para esta piedra… Ahora les mencionaré lo que es aún más maravilloso que esto: ya que Dios ha declarado desde antes, que por esas doce piedras que el Sumo Sacerdote lleva sobre su pecho, y las cuales fueron insertadas en su pectoral, cuando ellos fueran a ser victoriosos en batalla; porque un gran esplendor brillaba de ellas antes de que el ejército comenzara a marchar, para que toda la gente estuviera sensible a que Dios estaba presente para ayudarlos.” – Antigüedades Judías, Flavio Josefo (3.214.30)

En las Escrituras podemos corroborar que el uso del Urím y Tumím corresponde a un periodo de unos 500 años, desde los tiempos de Josué hasta los tiempos del rey David, antes del Primer Templo, no se sabe qué pasó después, y por qué se descontinuó su uso, pero después vemos que los mensajes del SEÑOR fueron dados a través de profetas, tal vez por ser más complejos y para que fueran más claros para el pueblo de Israel. Cabe mencionar que el Urím y Tumím se vuelven a mencionar en Esdras 2:63 y en el pasaje paralelo de Nehemías 7:65, pero entendemos que es una mención algo irónica, similar a si hoy en día dijéramos que “nadie coma esto hasta que aparezca el Arca de la Alianza “, para expresar que nos referimos a un tiempo indefinido. Corroborando que el Urím y Tumím ya estaban en desuso luego del exilio.

“El gobernador les dijo que no comieran de las cosas santísimas hasta que un sacerdote se levantara con Urim y Tumim.” — Esdras 2:63 (NBLA)

Adicionalmente, Flavio Josefo menciona que tanto el pectoral, como el sardonyx, dejaron de brillar doscientos años antes de que él escribiera su libro Antigüedades Judías, y nos explica que la razón fue debido a las transgresiones a las leyes de Dios.

Con la información que tenemos del Urím y Tumím podemos ver que apunta a Jesucristo, porque tenemos los elementos de luz del Urím, que apunta a Jesús, la luz del mundo (Juan 8:12), y del Tumím está el elemento de la verdad, la perfección libre de defectos, que nos hablan que Jesús es la verdad (Juan 14:6), y es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Y las iniciales en hebreo del Urím y Tumím son Alef y Tav, que nos hablan de que Jesús es Alfa y Omega, el principio y el fin (Apocalipsis 22:13) como lo vemos en nuestro artículo: Génesis 1: ¿Cómo puedo Identificar a Jesucristo como el Creador?

[Jesús dice] “Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!” — Juan 5:39 (NBLH)

Ejemplos del Urím y Tumím en las Escrituras

En el versículo de 1 Samuel 14:41 no pareciera que se esté hablando del Urím y Tumím porque solo se menciona la frase “da suerte perfecta”, pero si nos apoyamos en la información adicional que se encuentra en la Septuaginta (la traducción al griego del Antiguo Testamento) descubrimos que este pasaje nos está hablando acerca del Urím y Tumím porque dice: “Y Saúl dijo, O Jehovah, el Dios de Israel, ¿por qué no has respondido a Tu sirviente este día? Si hay iniquidad en mí o en Jonathan mi hijo, da Urím; y si sea Tu pueblo Israel, da Tumím. Y Jonathan y Saúl fueron tomados por el lote, pero la gente escapó”. Por lo que “da suerte perfecta”, nos está hablando de que el rey Saul pidió consejo al Sumo Sacerdote para identificar al culpable de haber desobedecido la orden que él dio a sus soldados.

“Saúl entonces dijo al Señor, Dios de Israel: «Da suerte perfecta». Y fueron señalados Jonatán y Saúl, pero el pueblo quedó libre.” — 1 Samuel 14:41 (NBLA)

Más adelante vemos claros ejemplos del uso del Urím y Tumím ya que el rey David hace largas preguntas cuando consultó al SEÑOR mediante el Sumo Sacerdote en 1 Samuel 23:2-4, 30:7-8

“Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: «Te ruego que me traigas el efod». Y Abiatar llevó el efod a David. Y David consultó al Señor: «¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlos?». Y Él le respondió: «Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda los rescatarás a todos».” — 1 Samuel 30:7-8 (NBLA)

Entonces consultó David al Señor: «¿Debo ir a atacar a estos filisteos?». Y el Señor dijo a David: «Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila». Pero los hombres de David le dijeron: «Mira, estamos con temor aquí en Judá. ¿Cuánto más si vamos a Keila contra las filas de los filisteos?». De nuevo David consultó al Señor; y el Señor le respondió: «Levántate, desciende a Keila, pues entregaré a los filisteos en tu mano».” — 1 Samuel 23:2-4 (NBLA)

¿Cuándo es que el Urím y Tumím no Funciona?

Tenemos el caso del rey Saul, después de que el SEÑOR lo rechazó como rey de Israel por su desobediencia, el Urím y Tumím también dejaron de proveerle conocimiento para que pudiera tomar decisiones, y aunque Saul quiso consultar al SEÑOR mediante el Urím y Tumím, no obtuvo ninguna respuesta, tampoco le contestó mediante sueños ni por profetas.

“Y Saúl consultó al Señor, pero el Señor no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.” — 1 Samuel 28:6 (NBLA)

Como recordará, el derecho para utilizar este medio de consulta de justica del SEÑOR estaba reservado exclusivamente para los sacerdotes levíticos (Deuteronomio 33:8). Pero en tiempos más recientes también encontramos ejemplos de personas confundidas, como Joseph Smith, fundador de la iglesia de los Santos de los Últimos Días, también conocido como mormonismo, quien fue engañado por una aparición del “ángel Moroni”, quien le indicó en dónde escarbar en una montaña, y ahí encontró entre otros objetos un “urím y tumím”, con el que supuestamente hizo “consultas al SEÑOR” sobre temas triviales en lugar de ser temas que afectaran a todo el pueblo del SEÑOR, como por ejemplo: “el uso del tabaco entre los hermanos que asistían a la Escuela de Profetas”. Cuando como vimos, el uso del Urím y Tumím era para toma de decisiones ejecutivas y militares, además de que este método ya estaba en desuso por miles de años. Joseph estuvo en prisión en diferentes ocasiones acusado de practicar hechicería, su familia también practicaba el ocultismo, por tanto, no es de sorprenderse que se le aparecieran espíritus impuros disfrazados de ángeles de luz, para darle instrucciones a través de un supuesto urím y tumím. No se deje engañar por los esquemas de Satanás.

Los sorteos sagrados

Aunque los sorteos sagrados se parecen al Urím y Tumím, entendemos que estamos hablando de dos cosas diferentes, porque los sorteos sagrados no son llevados a cabo por el Sumo Sacerdote, además que las Escrituras utilizan una palabra hebrea diferente, גּוֹרָל – gorál, que significa “lote” (como un predio), una pequeña piedra, porción, recompensa, herencia. Se refiere a cierto objeto como una pequeña piedra, la cual era arrojada o se le dejaba caer de forma que determinara una elección. De estos sorteos sagrados, gorál, o lote, muy probablemente de aquí venga la palabra “lotería”. Y aunque nuestra cultura ya adoptó la palabra del paganismo “suerte”, pienso que no es correcto utilizarla, como lo explicamos en nuestro artículo: ¿Existe la Suerte?.

Ahora veamos diferentes lugares en la Biblia en donde se utilizan estos sorteos sagrados: 1) La selección de hombres para una fuerza militar de invasión (Jueces 1:1-3, 20:9); 2) la repartición de la tierra entre las tribus (Números 26:55; Josué 18:10); porción de posesiones, del botín, de prisioneros, de extranjeros (Joel 3:3; Nahúm 3:10).

“Y Josué les echó suertes [gorál] en Silo delante del Señor, y allí Josué repartió la tierra a los israelitas conforme a sus divisiones.” — Josué 18:10 (NBLA)

3) Para resolver preguntas difíciles y disputas (Proverbios 16:33, 18:18); 4) Para detectar a una persona culpable, como Acán (Josué 7:14), y Jonás (Jonás 1:7).

“Y cada uno dijo a su compañero: «Vengan, echemos suertes para saber por causa de quién nos ha venido esta calamidad». Y echaron suertes, y cayó la suerte sobre Jonás.” — Jonás 1:7 (NBLA)

5) Para designar personas para puestos o responsabilidades para servicio, como los sacerdotes que servirían en el Templo (1 Crónicas 24:5; Lucas 1:9); de aquellos quienes proveerían madera para el fuego del altar (Nehemías 10:34); para seleccionar a quienes habitarían en Jerusalén (Nehemías 11:1); así nombraron a Matías como sucesor de Judas Iscariote (Hechos 1:26); 6) Para la selección del chivo expiatorio en el Día del Perdón (Levítico 16:8, 10).

Copia Pagana de los Sorteos Sagrados

Las Escrituras nos mencionan que no solo los israelitas utilizaban estos sorteos sagrados, también vemos una versión pagana, por ejemplo, los romanos que se repartieron la vestidura de Cristo (Salmos 22:18; Mateo 27:35; Juan 19:24); diferentes gobiernos los utilizaban para tomar decisiones o en asuntos judiciales, por ejemplo, Amán, el enemigo de los judíos, durante el tiempo de la reina Esther, determinó el tiempo apropiado para la masacre de los judíos utilizando el Pur (Ester 3:7, 9:24), una palabra persa derivada de paré que significa parte o porción, por eso se llama Purim cuando se conmemora la victoria del pueblo judío sobre Amán.

“En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, de día en día y de mes en mes; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.” — Ester 3:7 (JBS)

Recordemos que el enemigo busca copiar las cosas que hace el SEÑOR, y la adivinación es una copia satánica del sorteo sagrado.

“Porque los terafines hablan iniquidad, y los adivinos ven visiones mentirosas, y cuentan sueños falsos; en vano dan consuelo. Por tanto, el pueblo vaga como ovejas, está afligido porque no hay pastor.” — Zacarías 10:2 (NBLA)

“Josías también quitó a los adivinos y a los espiritistas, los ídolos domésticos y los otros ídolos, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, con el fin de confirmar las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa del Señor.” — 2 Reyes 23:24 (NBLA)

La adivinación está claramente prohibida en las Escrituras (Deuteronomio 18:10; 2 Reyes 21:6; 2 Crónicas 33:6). El rey de Babilonia practicaba la adivinación.

“Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcación del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinación. Sacude las flechas, consulta con los ídolos domésticos, observa el hígado.” — Ezequiel 21:21 (NBLA)

Lamentablemente aún hoy en día hay quienes utilizan la adivinación, la cual es una forma satánica y engañosa de “supuestamente conocer el futuro”, y lo hacen mediante diferentes prácticas como: la astrología, el tarot, ouijas, lectura de la palma de la mano, numerología, bolas de cristal, lectura de hojas de té, o cleromancia (con cristales, huesos, palos), estos son ejemplos de prácticas que están claramente prohibidas por Dios, encontramos pasajes al respecto en 2 Reyes 1:3-6, 16:15; Oseas 4:12. Puede ver más información en la sección “Problemas al buscar respuestas lejos de Dios” de nuestro artículo Los 7 Espíritus del Señor: Consejo (Parte 2).

“Mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando.” — Hechos 16:16 (NBLA)

“Entonces el Señor me dijo: «Los profetas profetizan mentira en Mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado. Ellos les están profetizando visiones falsas, adivinaciones, vanidades y engaños de sus propios corazones.” — Jeremías 14:14 (NBLA)

Recordemos que solamente el SEÑOR conoce el futuro y es el único quien nos lo puede revelar. Para mayor información puede ver las secciones ¿Cómo funciona la profecía? y ¿Cómo podemos comprobar que el mensaje profético proviene del Señor y no de alguien más? de nuestro artículo ¿Qué va a pasar en el futuro? Las profecías de la Biblia (Parte 1).

El lote como recompensa

Otra aplicación que tiene la misma palabra hebrea gorál para lote, también es utilizada como recompensa, porción, o herencia (Josué 15:1)

“Al tiempo de la tarde, hay terror. Antes de la mañana ya no existen. Tal será la porción de los que nos despojan, y la suerte [goral] de los que nos saquean.” — Isaías 17:14 (NBLA)

“Pero tú, sigue hasta el fin. Descansarás y te levantarás para recibir tu heredad [gorál] al fin de los días».” — Daniel 12:13 (NBLA)

Cabe mencionar que mientras que encontramos seis verbos diferentes en el hebreo que significan lanzar, dar, o caer, para describir el método de elección por lote, las traducciones en español, se limitan a decir para todos los casos “echar suertes”. Veamos los ejemplos: 1) en Levíticos 16:8 se utiliza נָתַן – natán, dar conceder, establecer; 2) en Josué 18:6, יָרָה – yará, arrojar, disparar, lanzar; 3) en Josué 18:8, שָׁלַךְ – salák, arrojar, tirar; 4) en Proverbios 16:33, טוּל – tul, tirar, llevarse, lanzar; 5) en Isaias 34:17, נָפַל – napal, caer; y 6) en Joel 3:3, יָדַד – yadad, lanzar.

Para concluir, me gustaría recordarles que ya no necesitamos el Urím y Tumím ni los sorteos sagrados, porque nuestro Señor Jesucristo es quien nos revela la voluntad de Dios, mediante Su Palabra, Él vino a revelarnos misterios, y sigue trabajando activamente mediante Su Espíritu Santo, guiándonos hacia toda la verdad.

“¡La Roca! Su obra es perfecta [tamim], porque todos Sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, Justo y recto es Él.” — Deuteronomio 32:4 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!