Diez Mandamientos

El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 1)


Origen del Shabát

Los orígenes de este día especial se remontan al principio de los tiempos, al séptimo día de la Creación, después de que Dios (Elohím en hebreo) creó los cielos y la tierra, a la humanidad, e inmediatamente después creó el Shabát. Elohím estaba muy contento con lo que había hecho y vio que era bueno. Y Él quería pasar ese tiempo de calidad con el hombre. Así que este día tan especial no solo se trata del descanso, sino también de intensificar nuestra relación personal con YAHWÉH.

“Así fueron terminados los cielos y la tierra y todos sus ocupantes. El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho. Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque en él reposó de toda Su obra de creación que Dios había hecho”. — Génesis 2:1-3 (RVA 2015)

El Creador primero nos puso el ejemplo al trabajar durante 6 días y “¡descansó el séptimo día!”. No es que Elohím estuviera cansado de Sus labores, recuerde que Él no se cansa:

“¿Acaso no has sabido? ¿Acaso no has escuchado? Que el Dios eterno, YAHWÉH, el Creador de los confines de la tierra, no se fatiga ni se cansa. No se puede investigar Su entendimiento”. — Isaías 40:28 (LSP)

El Shabát como Mandamiento desde el Jardín del Edén

De esta forma, el Cuarto Mandamiento fue establecido por Dios desde el principio en el Jardín del Edén y fue designado para Adán y Eva, y por lo tanto, para toda su descendencia, para toda la humanidad, como un mandamiento continuo y perpetuo con el que demostramos que Elohím es el SEÑOR soberano de nuestro tiempo. El día de descanso semanal es una de las dos cosas que se ordenaron, y que provienen de un Edén sin pecado; el Shabát fue instituido antes de Moisés, antes de Abraham, la única otra ordenanza que inició en el Paraíso fue la del matrimonio.

Caín y Abel

Después vemos a Caín y Abel haciendo sacrificios a YAHWÉH, muy probablemente en el Shabát como vemos en Génesis 4. Porque la Biblia nos enseña sobre el verdadero día de reposo de Dios, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Por eso, Jesús dijo que el Shabát fue «hecho para toda la humanidad”, no fue hecho solo para los judíos o los israelitas (Mar. 2:27).

“Y Él [Jesús] continuó diciéndoles: «El día de reposo [Shabát] se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo [Shabát]. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo»”. — Marcos 2:27-28 (NBLH)

Y si Jesús, el Creador del Shabát (Génesis 2:1-3, Juan 1:3) y Señor del Shabát (Lucas 6:5), lo dijo, nada podría ser más simple, inequívoco y sin duda alguna: Que el Cuarto Mandamiento nos aplica hoy en día seamos judíos o cristianos, porque no hay ni la más pequeña insinuación en las Escrituras de que el Shabát, haya tenido un cumplimiento final y que no tuviéramos que seguir observándolo. Al contrario, las profecías mencionan que vamos a seguir festejando el día de reposo hasta el final de los tiempos.

“«Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que Yo hago permanecerán delante de Mí», declara YAHWÉH, «Así permanecerán su descendencia y su nombre. Y sucederá que de luna nueva en luna nueva y de día de reposo en día de reposo, todo mortal vendrá a postrarse delante de Mí», dice YAHWÉH”. — Isaías 66:22-23

Significado de la Palabra Shabát

Jesús en Su reino

La palabra Shabát – שַׁבָּת significa reposo, descanso, es una palabra compuesta formada por 3 palabras en hebreo: Shalóm (שָׁלוֹם), que significa “paz”; Av (אָב), que es “Padre”; y Baít (בַּיִת), que es “casa”. Por lo que Shabát significa: “Paz en la casa del Padre”. Y como veremos en este estudio, el séptimo día es un día de alegría y no de tristeza, en donde convivimos íntimamente con Dios. Cuando el SEÑOR bendijo y santificó el séptimo día, nos ha mostrado Su presencia en el Shabát, de una forma muy especial, permitiendo nuestro deleite al disfrutar un tiempo de calidad con el SEÑOR. Debido a que es el día que Él ha hecho (Salmo 118:24), no debemos hacer nada para deshacerlo.

“Este es el día que YAHWÉH ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él”. — Salmos 118:24

«Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío; Tu ley está dentro de mi corazón”. — Salmos 40:8

Los Ciclos Naturales de 7 Días

Ciclo de 7 días

El ciclo de 7 días de la semana dominado por el Shabát, no solo controla al hombre, sino que también lo podemos apreciar en la naturaleza. Por ejemplo, podemos ver que el periodo de gestación promedio de los animales, normalmente se encuentra en múltiplos de siete (semanas).

Por ejemplo, la mayoría de los insectos tienen un periodo de gestación en múltiplos de siete, y van desde 14 a 42 días (7×6). El periodo de gestación de un ratón es de 21 días (3 semanas); el de un pato es de 28 días (4 semanas); el de un gato es de 56 días (8 semanas); un perro, 63 días (9 semanas); un león, 98 días (14 semanas); una oveja, 147 días (21 semanas). Y el periodo de gestación del ser humano es de 280 días, o nueve meses, o 40 semanas. Esto es una prueba más de que YAHWÉH es el Creador de los seres vivos, y la semana de 7 días es como Su firma.

“Jesús le dice: “YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; nadie llega al Padre excepto por medio de Mí”. — Juan 14:6 (LSP)

“Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, y mi alma lo sabe muy bien”. — Salmos 139:13-14 (NBLH)

Otro lugar donde vemos el número 7 es en nuestros calendarios. ¿Se ha preguntado por qué la semana tiene 7 días? Este extraño hecho histórico no sigue la misma lógica o razón de las otras divisiones del tiempo basadas en los ciclos del sol (años) y la luna (meses). La semana de 7 días es una prueba más de que YAHWÉH es el Creador de todo lo que existe, y el Shabát, o séptimo día, lo confirma.

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”

Como recordaremos, los 10 Mandamientos además de haber sido pronunciados por Dios con Su propia voz en el monte Sinaí (Éxodo 20:1-17), también fueron escritos por el dedo mismo de YAHWÉH sobre dos tablas de piedra (Éxodo 31:18), para significar la naturaleza eterna que tienen.

“Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con Él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios”. — Éxodo 31:18 (RVR1960)

Israel Shabát

Como los israelitas aún no estaban familiarizados con Dios y Sus leyes después de estar siglos bajo la esclavitud en Egipto, es muy comprensible que los primeros 3 mandamientos que el SEÑOR les dio fueran todos sobre la relación especial entre Dios y Su pueblo, una especie de reintroducción y explicación de quién es YAHWÉH, cuál es Su Nombre y qué requiere de Su pueblo.

Si se fija, lamentablemente la humanidad a través de la historia ha seguido el mismo patrón: Se olvidan de Dios y de Sus leyes al grado que sus descendientes llegan a niveles de iniquidad, tal como sucedió en los tiempos de Noé antes del Diluvio, y en los tiempos de Lot, y tal como sucede ahora en nuestros días, en donde cada vez se parece más la cultura a la de Sodoma y Gomorra (Mateo 24:37-39; Lucas 17:28-29).

Sin embargo, el SEÑOR es misericordioso, y si uno se arrepiente, pone su fe en Jesucristo, sigue Sus mandamientos, y si los enseña a sus hijos, entonces podrán salvarse usted y su familia del juicio venidero.

Maná

Dios nos muestra lo importante que es el Cuarto Mandamiento, porque el Shabát fue la primera lección que los Israelitas aprendieron en el desierto después de que salieron de Egipto: en Éxodo 16 el SEÑOR les dio el maná durante 6 días, y una porción extra el viernes, pero no les dio maná el séptimo día, para que descansaran. Cuatro capítulos después, en Éxodo 20, YAHWÉH les entrega la Torá, en donde el Cuarto Mandamiento empieza con la palabra: “Acuérdate”, haciendo alusión a que este mandamiento fue instruido desde el Jardín del Edén.

En Éxodo 16, solamente lo estaba reintroduciendo, aunque a la humanidad con el tiempo se le olvidaría. Quizás sus ancestros olvidaron este mandamiento, pero hoy, en este día, nuestro SEÑOR se lo está recordando a usted.

“Miren que el SEÑOR les ha dado el día de reposo. Por eso el sexto día les da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día”. Y el pueblo reposó el séptimo día”. — Éxodo 16:29-30 (NBLH)

En el Sinaí nuestro Señor Jesucristo nos da un mensaje como este: «Quiero estar contigo y guiarte. Ábreme las puertas de tu corazón. Quiero que el Shabát sea nuestro día especial». El Señor sabe cómo vivimos y con qué facilidad uno puede ser atrapado por el mundo, con diferentes distracciones y actividades. Por eso, el Shabát es un día de descanso especial junto a YAHWÉH, e involucra todos los sábados de nuestra vida, hasta la eternidad.

[Jesús dice] “Mira, Yo estoy a la puerta y la toco. Y si alguno oye Mi voz y abre la puerta, a éste vendré”. — Apocalipsis 3:20 (LSP-EH)

El Mandamiento es para Todos

Sinaí

El Cuarto Mandamiento no fue pensado para que fuera observado solo por los israelitas. Las Escrituras nos dicen que era igualmente obligatorio para todos los extranjeros que habitaban entre los israelitas. ¿Se ha preguntado quiénes salieron de Egipto? El libro de Éxodo menciona que además de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, había una “multitud mixta” de esclavos de otras naciones, todos los que decidieron creer en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob para ser libres de la esclavitud física y espiritual de Egipto (porque Egipto del hebreo מִצְרַיִם – Mitsráim, significa angustia, dolor o tribulaciones, como lo vimos en El Primer Mandamiento (Parte 1)). En el mandamiento, todos debían santificar el sábado (שַׁבָּת – Shabát en hebreo).

“A los hijos de los extranjeros que se han unido a YAHWÉH para servirle y que aman el nombre de YAHWÉH para ser sus sirvientes, a todos los que guardan el sábado [Shabát] sin profanarlo y que abrazan Mi pacto, a estos Yo los traeré al monte de Mi santidad y los llenaré de alegría en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre Mi altar, pues Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”. — Isaías 56:6-7

“Pero el séptimo día será sábado [Shabát] para YAHWÉH tu Dios. No harás en él trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas; para que tu esclavo y tu esclava descansen como tú”. — Deuteronomio 5:14

Para concluir esta primera parte, me gustaría que se hiciera las siguientes preguntas: ¿Ha heredado de sus ancestros, o ha aprendido de su congregación el no guardar el Shabát? ¿Está usted dispuesto a escuchar y a obedecer la voz del SEÑOR por sobre la de sus padres o pastores, y así disfrutar este día de descanso que YAHWÉH ha bendecido? Él quiere que usted reciba una bendición por guardar el Shabát. Pero esto solo es posible hasta que acepte el Cuarto Mandamiento por fe. ¿Recuerda la invitación de Jesús en Mateo 11:28? El SEÑOR quiere que todos tengamos este bendito descanso y Su paz. Por eso es tan importante el descanso en el Shabát.

[Jesús dice] “Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar”.— Mateo 11:28 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos con el estudio del Shabát para entender sus beneficios al ayudarnos a madurar en nuestra fe, cómo aprovechar este regalo que nos da el SEÑOR, y clarificaremos al mismo tiempo diferentes conceptos erróneos que existen acerca de este día tan especial.

¡Que Dios los bendiga!


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